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reconciliación.

a. Observaciones preliminares. Este versículo explica el contenido del mensaje de

reconciliación que Pablo mencionaba en la cláusula anterior. La explicación de Pablo clarifica la intención divina de lograr una reconciliación que se extendiera al mundo entero. En otras palabras, Pablo repite su referencia al amor de Cristo, que se extiende a todo el mundo (v. 14): en Cristo, Dios reconcilia al mundo consigo mismo.

Existe un grado de reiteración en el vocabulario de los versículos 18 y 19, especialmente las siguientes palabras: Dios, reconciliar, Cristo, consigo mismo, nosotros, reconciliación. Con estas palabras Pablo logra un paralelismo con el cual enfatiza el alcance de la obra de reconciliación.

[p 220] Diferencias gramaticales, cláusulas explicativas y expresiones sinónimas, amplían la enseñanza de Pablo. En lugar del pretérito indefinido («reconcilió», v. 18), Pablo ahora dice: «estaba reconciliando». Añade la cláusula «no tomándoles en cuenta sus pecados». Y realiza los siguientes cambios: «por medio de Cristo» a «en Cristo»; el pronombre «nosotros» por el

79 2 Mac. 1:5; 5:20; 7:33; 8:29. Véase 1 Clem. 48:1. Según Josefo, Dios se reconcilia con las personas que

confiesan sus pecados y se arrepienten (Guerra 5.415; Antigüedades 3.315; 6.144–56; 7.184). Véase tam- bién SB 3.519: «Debe ser el ofensor el que dé el primer paso en la reconciliación, aunque hay un ejemplo en que la reconciliación la inicia la parte ofendida».

80 Martin, II Corinthians, p. 148; también en su Reconciliation: A Study of Paul’s Theology (Atlanta: John

Knox, 1981), p. 106. Thrall (Second Corinthians, p. 430) señala que: «El propio uso que Pablo hace del ver- bo, al usar la voz activa, con el sentido de “reconciliar (a alguien) con uno mismo”, no tiene caso paralelo».

81 G. K. Beale, «The Old Testament Background of Reconciliation, in II Corinthians 5–7, and Its Bearing on

the Literary Problem of II Corinthians 6.14–7.1», NTS 35 (1989): 559.

82 Ridderbos, Pensamiento, p. 238; véase Frederick W. Danker, «Exegesis of II Corinthians 5:14–21», en

Interpreting II Corinthians 5:14–21: An Exercise in Hermeneutics, ed. Jack P. Lewis, SBEC 17 (Lewiston,

complemento «el mundo»; y «el ministerio de la reconciliación» por «el mensaje de reconcilia- ción».

b. Interpretación. «Esto es, Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo». Las dos primeras palabras de esta frase son explicativas y forman un puente entre la

referencia de Pablo al «ministerio de la reconciliación» (v. 18) y su explicación del contenido de este ministerio. Existe variedad en el orden de las palabras en las distintas versiones, tal como se muestra a continuación:

«Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo en Cristo» (NIV) «En Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo» (NVI)

«Dios, en Cristo, estaba reconciliando al mundo» (NAB)

«Dios estaba en Cristo reconciliando […] al mundo» (RV60, LBLA, NASB, NJB, REB) «Dios estaba en Cristo, reconciliando al mundo» (KJV)

La última de estas lecturas tiene algunos puntos a su favor. En primer lugar, por medio del orden de las palabras griegas, Pablo quería enfatizar la posición de la frase en Cristo y por eso la colocó después de las palabras Dios estaba. En segundo lugar, Jesús repetidas veces enseña que el Padre estaba en él y éste en el Padre (Jn. 10:38; 14:10, 11, 20; 17:21). En tercer lugar, colocando una coma detrás de la frase en Cristo, vemos que Pablo divide el resto de la frase en tres partes, cada una de las cuales contiene un participio griego [que se traduce al español como gerundio]: reconciliando, tomándoles en cuenta, encomendándonos. Los dos primeros participios están en tiempo presente; y el tercero, en pasado. Por último, los tres participios pueden interpretarse como complementos. Es decir, que sobre la base del

ministerio de Jesús, Dios reconcilió al mundo consigo mismo, perdonó sus pecados y confió a sus siervos la predicación del evangelio.83

Cada una de las traducciones tiene sus razones para existir; pero merece la pena anotar que los eruditos prefieren la penúltima de ellas: «Dios estaba en Cristo reconciliando al mun- do». La razón de esta preferencia se debe a que esta versión muestra una acción continua, por medio del tiempo pretérito del verbo ser/estar y del participio en tiempo presente. Se tra- ta de una supuesta construcción perifrástica, que es común en el griego del Nuevo Testamen- to.84

La frase en Cristo se refiere a la muerte y resurrección de Jesús (véanse vv. 14–15). Por la obra expiatoria de Cristo, Dios continúa reconciliando a la [p 221] gente consigo mismo, como Pablo indica al usar el tiempo presente del participio griego reconciliando. En otras palabras, la reconciliación del mundo tiene lugar en y por medio de Cristo, en una actividad incesante. En el original griego, a la palabra mundo le falta el artículo determinado y de esta manera expresa el más amplio sentido del vocablo. Pablo no está proponiendo el

universalismo; antes bien, lo que dice es que el amor de Dios en Cristo se extiende a judíos y gentiles por todo el mundo (cf. Ro. 1:16).

NIV Nueva Versión Internacional NAB New American Bible

NASB New American Standard Bible NJB New Jerusalem Bible

REB Revised English Bible KJV King James Version

83 Cf. Allo, Second Épître aux Corinthiens, p. 170.

84 A. T. Robertson indica que no todas las entradas del Nuevo Testamento son perifrásticas; por ejemplo,

Lc. 2:8. A Grammar of the Greek New Testament in the Light of Historical Research (Nashville: Broadman, 1934), p. 376.

«No tomándoles en cuenta sus pecados». Nótese el tiempo presente del participio, lo cual indica que Dios continúa quitando la culpa de los creyentes.85 Dios lo hace así en respuesta a

los repetidos lamentos de arrepentimiento de quienes han caído en pecado y han errado. Por medio de la obra redentora de Cristo, Dios perdona a los pecadores que se arrepienten y cuya fe está puesta en Jesús, el autor y consumador de su fe (Heb. 2:10; 12:2).

«Y encomendándonos a nosotros el mensaje de reconciliación». De forma clara y perma- nente, Dios encargó a Pablo, a sus colaboradores y a todos los demás, que dieran a conocer el mensaje de reconciliación a todo el mundo. Este mandato puede compararse con el de un ge- rente de empresa a quien se le ha confiado una gran riqueza de la que debe dar cuenta, pe- riódicamente, a su empleador. Se espera que ese gerente incremente las riquezas del propie- tario mediante el buen uso de su tesoro; pero nunca escondiéndolo donde nadie lo vea.

Consideraciones doctrinales en 5:17–19

La reconciliación tiene lugar cuando las dos partes implicadas, que se encuentran separadas una de la otra, son restauradas a una armoniosa relación mediante el buen oficio de un mediador. Para nosotros, dicho mediador es Jesucristo, el Hijo de Dios. Estamos muy dispuestos a reconocer que nuestra separación de Dios fue culpa nuestra, porque nuestros pecados lo ofendieron y nuestra enemistad hacia él se manifestó con enojo.

Reparemos ahora en todo lo que Dios ha hecho por nosotros: no nos abandonó; antes al contrario, fue él quien tomó la iniciativa para restaurar nuestra relación. Nos dio a su único y unigénito Hijo para que muriera en la cruz por la remisión de nuestros pecados. Nos permitió que pudiéramos entrar a su presencia y nos garantizó la vida eterna. Hizo todas las cosas nuevas, restaurándolas a su estado original, su gloria y su propósito. Nos reconcilió consigo mismo

haciendo que Cristo pagara el castigo por el pecado, apaciguando la ira de Dios y quitando nuestra enemistad, y demostrando su amor divino y gracia hacia nosotros.

Debido a todos estos dones, Dios nos capacitó para anunciar su mensaje de reconciliación a los demás seres humanos.

Somos responsables delante de Dios por nuestros propios pecados, si bien él nos ha perdonado por medio de Jesucristo. Nosotros mismos nos hemos alejado de Dios; sin embargo, por medio de Cristo nos ha restaurado como hijos e hijas suyos y nos ha acogido en su familia. Estábamos aislados y sin comunión; pero nos invitó a la comunión gozosa con el Padre y con el Hijo (1 Jn. 1:3). Con respecto a la reconciliación, Dios la inició enviándonos a su Hijo. La continúa perdonándonos diariamente nuestros pecados, y la perfeccionará en la consumación de los tiempos. A él sea la alabanza eterna, el honor, el poder y la gloria (Ap. 5:13).

[p 222] Palabras, frases y construcciones griegas en 5:16–19

Versículo 16

εἰ καὶ ἐγνώκαμεν—como cláusula concesiva, la prótasis aporta realidad, no necesariamente la de algo «hipotéticamente real».86 Las dos partículas εἰ καί significan «aunque» El tiempo perfecto hace

referencia a un hecho pasado que tiene importancia en el presente. Es cierto que Pablo emplea el tiempo perfecto de γινώσκω, dado que οἴδα carece de dicho tiempo.87 Pero dicha observación debe

responder a dos preguntas: ¿Por qué Pablo escribe γινώσκομεν, en tiempo presente en el versículo 16c, en vez de οἴδαμεν? Y ¿por qué Pablo tiene necesidad de recurrir al tiempo perfecto en griego, en el versículo 16b, si la frase es una condición irreal? La intención de Pablo en este versículo, es usar estos dos verbos griegos como sinónimos.

85 Sal. 32:1–2, 5; Ez. 18:23, 27–28, 32; 33:14–16; Ro. 4:7–8.

86 Rudolf Bultmann, The Second Letter to the Corinthians, trad. Roy A. Harrisville (Minneapolis: Augsburg,

1985), p. 157; Georgi, Opponents of Paul, pp. 256 n. 5 y 257; Lietzmann, Korinther, p. 125.

Versículo 17

παρῆλθεν—el tiempo aoristo («pasaron») señala el hecho pasado de la conversión; y el tiempo perfecto γέγονεν («han aparecido»), se refiere a algo que sucedió en el pasado, pero que todavía tiene importancia para el presente y para el futuro.

καινά—«cosas nuevas». Dos variantes textuales incluyen las palabras τὰ πάντα, ya sea antes o des- pués del adjetivo. Estas dos palabras son las mismas que aparecen al principio del versículo 18 y, consecuentemente, pueden haber sido la causa de que el copista las incluyera en este versículo.88 Se

prefiere el texto más breve.

Versículos 18–19

τὰ πάντα—el artículo determinado que precede a este adjetivo, significa que el concepto todo esto lo abarca todo.

ἡμᾶς—el contexto (véase ἡμῖν, vv. 18b, 19b) parece que alude a Pablo y sus colaboradores; pero no excluye a los lectores de esta epístola.

τὴν διακονίαν τῆς καταλλαγῆς—«el ministerio de la reconciliación». Es de notar los artículos

determinados ante cada sustantivo, un uso que indica que tanto el ministerio como la reconciliación se originan en Dios. Pablo repite la frase con un ligero cambio (τὸν λόγον τῆς καταλλαγῆς), para

comunicar la idea de las buenas nuevas. Es cierto que P46 y el texto occidental (D*, F, G, [a]) ofrecen la versión el evangelio.

αὐτοῖς—este pronombre en plural se refiere a todos los seres humanos que, en este mundo, son y vendrán a ser beneficiarios del la expiación de Cristo. Por eso, la palabra mundo, en singular, se interpreta con una connotación de plural.

3. Embajadores de Cristo 5:20–21

20. Así que, somos embajadores de Cristo, como si Dios ofreciera su llamado por

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