• No results found

3.2 OpenSwarm

3.2.2 Execution Model

Presentar sus respetos a cualquier loa en particular consti- tuye una ceremonia relativamente fácil. Ello deberá efectuarse o bien por un grupo de practicantes del vudú o bien en solita- rio. Bastará con ponerse de cara al altar y rezar una oración en silencio. Luego se procederá a efectuar los siguientes pasos por este orden:

De cara al oeste: diga D'abord. De cara al este: diga A table. De cara al sur: diga Adonai. De cara al norte: diga Oíandé.

Luego se cogerá del altar una jarra de barro llena de agua que debe verterse tres veces en el lugar en que se encuentra Posteriormente se dirigirá a la puerta para verterla tres veces más en el umbral de la misma. A continuación, regresará al al- tar y, de rodillas, pedirá al loa que le guíe en el futuro en todos los caminos de la vida.

El entierro sacrificador

Se extrae cuidadosamente un veve por el houngan o la mambo mientras el sonar de los tambores vudúes acompaña este acto. Cada hounsi (ayudante de trece a diecinueve años de edad) permanece en un círculo al tiempo que sostiene una vela encendida. Un la place (ayudante de un houngan o una mambo) trae un pollito bañado en aceite, reluciente, que sos- tiene en sus manos abiertas. El la place se arrodilla y se le ha- ce una señal mística sobre su cabeza, que mantiene inclinada. El houngan o la mambo utiliza el asson4

para este ritual. Mien- tras tanto, los tambores siguen retumbando.

4 Asson: Carraca ceremonial vudú utilizada únicamente para emplazar a los

espíritus a la ceremonia. Está compuesta de una calabaza seca cubierta de abalorios.

Rápidamente se excava un hoyo en el suelo, que se utili- zará como tumba ceremonial El houngan o la mambo coge el pollito y lo coloca en la fría fosa. Luego se le hecha basura en el boquete hasta que el pollito esté completamente cubierto. Se trata de una ofrenda de sacrifico que se ofrece al loa Ogoun. El pollito representa simplemente una criatura solitaria que se encuentra con lo desconocido mientras aún está vivo. Después que se ha allanado el suelo, se esparce harina de maíz sobre el mismo. Entonces el houngan o el mambo di- buja el siguiente veve, que consiste en un círculo, una cruz y líneas entrecruzadas;

Ceremonia de la Cabra

Se amarra un I'kabrit (cabra negra para el sacrificio) cerca del centro de una zona de sacrificio exterior y próxima al altar. Los tambores y los ogans5

deben batir rítmicamente y al uní- sono. El asson bate también al mismo ritmo luego se dibuja cuidadosamente un veve en forma de cabra en el suelo. Para esta operación deberá utilizarse harina de maíz. Se amarra con una cuerda escarlata el l’kabrit y se rocía todo su cuerpo con aceites perfumados, En este momento el houngan o la mambo debe conducir el I’kabrit al lugar de la ceremonia mos- trando un gesto, de dominio sobre él mismo. De nuevo se per- fuma a la cabra y se la lleva luego ante el altar por el La Place. Cada uno de los espectadores canta al ritmo de los tambores. Después de houngan o la mambo corta rápidamente la gar- ganta del l’kabrit con una espada de afilada hoja. La sangre

5 Oggan: Cualquier campana de hierro o dos trozos de acero que se hacen

sonar para acompañar el retumbar de los tambores. En algunos rituales vudú- es especiales, se utilizan únicamente éstos.

59 caliente, mientras va goteando, se recoge en una escudilla de madera. Una vez que el houngan o la mambo ha bebido pri- mero un poco, se pasa la escudilla de una persona a otra has- ta que todos los asistentes hayan sorbido un poco de sangre. Luego se asa el I'kabril a fuego lento durante toda la noche y se come a la mañana siguiente al alba. Está ceremonia repre- senta la reconciliación del hombre con dios. En realidad, el l’kabrit representa un sacrifico humano.

Ceremonia sexual

Se tiende a una mujer desnuda sobre el suelo, con las pier- nas y los brazos abiertos. Tres participante deben hacer sonar rítmicamente tambores vudúes. Se saca una gallina blanca de una caja de madera y se sostiene sobre el cuerpo de la mujer. Rápidamente se le corta la cabeza a la gallina con un cuchillo muy afilado. Luego se deja que la sangre bañe todo el cuerpo de la mujer. A continuación se lleva a cabo el coito con ella, pero solamente por el hombre que ha matado a la gallina. Tras el acto sexual, puede él invitar a los qué tocan el tambora ha- cerlo mismo. Este ritual vudú es muy antiguo y se dice que restaurara potencia sexual en el hombre, al parque aumenta la sensibilidad en la mujer.

Rito de aparajamiento

Un grupo compuesto de igual número de participantes va- rones y hembras se reúnen juntos completamente desnudos. Las mujeres deben llevar un estrecho collar de conchas mari- nas alrededor de sus caderas, pero nada más. Los tambores suenan a un ritmo siempre igual, mientras cada participante bebe un poco de ron de una botella que va pasando de unos a otros.

La primera mujer que queda como enloquecida por el ritmo de los tambores comienza a danzar con gestos de abandono. Se pone a dar vueltas y a moverse con gestos insinuantes mientras decide quién será su primer amante. Mientras danza y acaricia a los participantes de ambos sexos, las demás tam-

bién comienzan a dar vueltas y a moverse de forma excitante. Finalmente, cada danzarina demuestra cuál ha sido su elec- ción acercándose a un varón y, cogiéndole suavemente por sus genitales. Este, a su vez, se levanta y sigue a su compa- ñera al centro de la habitación. Ambos se ponen a danzar y se acarician mutuamente hasta que su pasión les lleva a tenderse en el suelo. A continuación efectúan el acto sexual. Al llegar a este punto, todos los demás se tumban en el suelo y se unen a ellos en una desenfrenada orgía de lujuria. Este es un rito vu- dú muy corriente y muy popular actualmente.

TESTIMONIO III

(cont. de la página 53)

En nuestra comunidad, cada miembro tiene su propio santo tutelar. Cada santo tiene su día fijado para venir a los hombres. Y cuando viene espera hallar una habitación lim- pia y una cama con muda fresca. Esa noche hay que renun- ciar a cualquier contacto sexual. Dormimos con nuestro dios y nos reservamos sólo para él. Yo mismo duermo con Er- zuelie; viene los jueves a mí; mi mujer es poseída por su dios los sábados. En conjunto consideramos la sexualidad como algo muy positivo.

Entre nosotros, nadie puede usar muñecos por sí mismo para matar a una persona. Para ello necesita la colabora- ción de un sacerdote, que es el que conoce el misterio. Y el sacerdote querrá conocer el motivo de la muerte planeada y si no está justificada negará su colaboración. Hay diversos motivos para matar a un hombre: cuando ha robado, cuando ha embrujado a alguien, y otros más.

Pierre Gsier Sacerdote vudú.

61

IX

COMO FABRICAR Y UTILIZAR LOS HECHIZOS VUDÚES