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3.2 OpenSwarm

4.1.3 Multi-Robot Systems

- Si un niño nace con seis dedos en las manos o en los pies, se cree que ha sido víctima de una fuerte influencia de los loas malignos. En consecuencia se efectuará un ritual o servicio re- ligioso vudú antes que transcurra un año, para librar al bebé de estas influencias negativas.

- Nadie que practique el vudú deberá contar historias hasta que sea completamente de noche. Se cree que es peligroso hacer esto antes de la puesta del sol. Si las historias se narran durante las horas del día, algo malo puede ocurrirle a la espo- sa o a la madre del que las cuenta. Si la esposa y la madre ya han fallecido, entonces un pariente cercano se verá envuelto en la adversidad.

- En la mayoría de las casas de aquellos que practican el vudú se encuentra una mazorca de maíz tostada. Se dice que trae buena suerte del mismo modo que una herradura de caballo o un trébol de cuatro hojas se considera de buen agüero en mu- chos lugares del mundo.

- Un creyente vudú nunca se quitaré el sombrero sin dirigir la copa del mismo hacia abajo, toda vez que trae mala suerte el hacerlo de otra forma.

- Cualquier persona que crea sinceramente en el vudú nunca subirá por una cuerda que se haya utilizado anteriormente pa- ra atar animales. Se cree que ello acarrea todo género de in- fortunios y se considera tan malo como pasar bajo una escale- ra de mano.

planta similar, alrededor del cuello, de la misma forma que otros portan medallas religiosas. Se cree que esta planta aleja todo espíritu maligno y atrae a la buena suerte.

- De acuerdo con la cultura vudú, los melones pueden plantar- se en óptimas condiciones durante los días de luna llena. Lo mismo puede decirse de toda clase de calabazas. Los vudúes se guían rígidamente por las fases de la luna para todo género de plantaciones.

- Los vudúes son extremadamente temerosos del aire de la noche, porque creen que la mayoría de los espíritus malignos merodean por el aire y viajan en él con toda su fuerza destruc- tora. Recorren también grandes distancias con el fin de evitar el rocío, ya que lo consideran como una cosa de mal agüero. Una mujer nunca saldrá por las noches después de haber es- tado planchando, ya que teme que el aire frío se pondrá en contacto con su piel caliente.

- Cuando a un vudú le viene a la mente una serpiente, o cuan- do uno de estos reptiles, más aún si es de gran tamaño, se le aparece en sueños, siente mucho celo sexual. Asimismo, una bicicleta vista de esta misma manera implica una nueva expe- riencia sexual.

- Cree el vudú que los renacuajos representan a unos loas muy malignos. Por eso se emplean en numerosa reparaciones mágicas vudúes, especialmente cuando se intenta lanzar un maleficio sobre un enemigo.

- Las mesas y los altares utilizados en las funciones religiosas vudúes deben ser siempre de madera de ciprés. Todas las partes integrantes deberán pegarse, nunca clavarse pues de lo contrario los efectos serán adversos.

75 pretexto, deberá dar carbón caliente o ascuas ardientes a un extraño. Se dice que esta acción desagrada al loa y trae con- sigo la desgracia. La nuca está considerada como una zona sagrada del cuerpo. Es como la sede de los loas, y en ella se asientan para murmurar secretos a sus adeptos. También el loa habla de esta forma a un houngan o una mambo. Durante los ritos de iniciación vudú, las velas se apagan presionando los pabilos contra la nuca de la persona que va iniciarse en es- ta ceremonia.

- Las personas fallecidas son protegidas contra los espíritus de la oscuridad de un modo muy simple. Se enrolla cuidadosa- mente un hilo alrededor de una aguja cuyo ojo esté roto. Lue- go se coloca la aguja sobre el pecho de la persona muerta. Se afirma que el demonio o los espíritus malignos quedan des- concertados porque deben enhebrar la aguja antes de robar el cuerpo.

- Un gallo no puede ser vencido en una pelea de gallos si an- tes de comenzar la misma se le ha dado de comer un grillo vi- vo. De ahí que muchos creyentes vudúes nunca apuestan en una pelea de gallos.

- Un pelo arrancado de la zona que circunda al ano de una mula o un caballo se dice que atrae grandes riquezas a su propietario. Este pelo se introducirá en una bolsa de franela ro- ja que deberá llevarse de continuo en el cuerpo.

- Si una persona muere y los ojos se le quedan abiertos, se cree que esto es un terrible signo de tragedia.

- También se considera como algo siniestro un cadáver que está hinchado o que exuda. En estos casos, se deberá clavar con fuerza una daga en el cuerpo muerto. Inmediatamente se procederá a su entierro, ya que se cree que el espíritu maligno está el acecho junto al difunto.

- Una persona que haya sido asesinada deberá enterrarse sentada si el criminal no ha sido aún llevado ante un tribunal. Se dice que esto acelera la captura del asesino.

- Si los primeros dientes del niño aparecen en el maxilar supe- rior, su madre sobrevivirá a su padre. Esto indica que uno de los padres morirá pronto.

- Cuando cae un rayo y mata a alguien, se considera un casti- go de Dios por haber violado seriamente una promesa o un ju- ramento hecho a un loa. El entierro deberá efectuarse inme- diatamente, pero sin pompa. Nunca un houngan o una mambo participará en la ceremonia fúnebre, ya que se cree que está bajo la influencia de los espíritus de la muerte y la destrucción. -A menudo a una persona asesinada se la entierra con un huevo fresco en la palma de la mano. Se cree que de esta forma el asesino no podrá alejarse mucho de la escena del crimen. Este será capturado y juzgado pronto. Los vudúes creen que tal método es infalible.