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5.2 Mean Oriented Riesz Features

5.3.3 Experiment 3: MORF variations

CIÓN TERRITORIAL EUROPEA

Como ya se ha comentado anterior- mente, la situación geográfica de Canarias, así como la de las demás regiones ultrape- riféricas, influye en la configuración de su entorno de cooperación. La proximidad a la zona noroccidental de África abre enor- mes posibilidades de poner en marcha pro- yectos conjuntos entre Canarias y estos países africanos, más incluso que con otras regiones europeas de las que se encuentra más alejada.

Las siete regiones ultraperiféricas vienen insistiendo desde hace años en la importancia

de reforzar las relaciones con sus vecinos, pro- piciando una mayor integración desde el punto de vista económico, comercial, social o cultural. Todas ellas, en menor medida Madeira y Azores, se han convertido en puer- tas de entrada de los flujos migratorios, lega- les e ilegales, hacia Europa, por lo que la esta- bilización de la zona próxima reviste una importancia prioritaria.

Esta prioridad de las regiones ultraperi- féricas es idéntica a la que ha motivado la Política Europea de Vecindad, sin embargo el “vecindario” de la UE continental no es el mismo que el de las RUP. La Vecindad de la UE se centra en el Este y en la cuenca Mediterránea, lo cual excluye de facto a todas las RUP con excepción de Canarias que tiene en su zona geográfica próxima a Marruecos.

Los países terceros próximos a estas regiones son todos (con excepción de Marruecos) países ACP – Mauritania, Senegal, Cabo Verde en el caso de Canarias; países del Caribe y de Sudamérica en el caso de Martinica, Guadalupe y Guayana; Madagascar o Isla Mauricio en el caso de Reunión. Los paí- ses ACP no están incluidos en la Política Europea de Vecindad, y no les será de aplica- ción el Instrumento de Vecindad y Partenariado. Las acciones de cooperación entre la UE y estos países seguirán necesitan- do una coordinación entre las intervenciones del FEDER para la parte UE, y del FED (Fondo Europeo de Desarrollo) para la parte del otro lado de la frontera.

Ante la incoherencia de excluir de la Política Europea de Vecindad a estas regiones que constituyen precisamente la plataforma

de la UE en otros continentes, la Comisión Europea propuso la creación de una acción de Gran Vecindad. La Gran Vecindad debe enten- derse como un conjunto de acciones destina- das a promover y reforzar las relaciones entre las regiones ultraperiféricas y sus países veci- nos, entre las que se incluyen acciones de coo- peración territorial, así como otras actuacio- nes de tipo comercial y aduanero. Las acciones de cooperación territorial se integra- rán en los nuevos programas del objetivo de cooperación territorial europea.

A la vista de este conjunto de propues- tas de la Comisión Europea ¿en qué se concre- tará la cooperación territorial de Canarias a partir de enero de 2007? En primer lugar cabe afirmar que Canarias participará plenamente del nuevo objetivo de cooperación territorial europea y percibirá los fondos que le corres- pondan con cargo al mismo, los cuales pro- vendrán en su totalidad del FEDER. Estos fon- dos son independientes de los que corresponden a Canarias con cargo al objeti- vo de competitividad o con cargo al fondo específico RUP.

Los fondos para cooperación territorial que se asignen a Canarias deberán a su vez distribuirse entre los distintos tipos de coope- ración, fundamentalmente transfronteriza y la transnacional.

Por otro lado, atendiendo a cuales sean los países terceros que cooperarán con Canarias debemos distinguir:

- la cooperación en el marco del Instrumento de Vecindad y Partenariado, que se limitará a las rela-

ciones entre Canarias y los países de la cuenca mediterránea incluidos en dicho instrumento.

- la cooperación entre Canarias y países ACP (Senegal, Cabo Verde, Mauritania, etc.…) que seguirá dependiendo de una coordinación entre el FEDER y el FED y que se inscribirá en la acción de Gran Vecindad.

En lo que respecta a la cooperación

transfronteriza: como ya habíamos señala-

do, la ausencia de una frontera terrestre y el hecho de que Canarias no haya sido conside- rada frontera marítima externa, ha motivado que, hasta la fecha, Canarias no haya podido participar en estos programas.

Esta incoherencia quedará, afortuna- damente, resuelta en el próximo periodo. A partir de enero de 2007, Canarias tendrá la consideración de frontera marítima y podrá por tanto ser elegible a los programas de cooperación transfronteriza exterior que, como se señalaba anteriormente, se articu- larán a través del nuevo Instrumento de Vecindad y Partenariado.

El IVEP prevé el establecimiento de programas de cooperación bilaterales, entre fronteras UE y no UE situadas en pasos marítimos de significativa importan- cia, atendiendo a la distancia y a otros cri- terios geográficos y económicos de rele- vancia. La cooperación entre Canarias y Marruecos se incluiría en este apartado. Queda por definir la forma en la que se arti- culará esta cooperación, ya sea a través de

u n p r o g ra m a e s p e c í f i c o C a n a r i a s – Marruecos, o bien incluyendo a Canarias en un programa de cooperación global España – Marruecos.

También está previsto el establecimien- to de programas multilaterales, entre regio- nes que comparten una cuenca marítima común, si bien aún es prematuro aventurar si la definición de este tipo de programas permi- tirá incluir a Canarias.

En lo que respecta a la cooperación

transnacional, las regiones ultraperiféri-

cas abogan por el mantenimiento de sus espacios de cooperación específicos. También Canarias junto con Azores y Madeira han defendido siempre el manteni- miento del actual espacio. Sin embargo, las primeras orientaciones de la Comisión Europea sobre la definición de los futuros espacios de cooperación transnacionales iban en la línea de una mayor concentración de los mismos, en torno a grandes temas comunes, con el fin de garantizar una mayor visibilidad de las acciones. Ello hubiese supuesto la desaparición del espacio Azores-

Canarias-Madeira y su inclusión en un Espacio Atlántico de grandes dimensiones.

Estas primeras propuestas han ido evolucionando y ello ha permitido hacer valer la especificidad de los temas de coope- ración que existen entre nuestras regiones, los buenos resultados obtenidos en el perio- do actual, y sobre todo la posibilidad de arti- cular a través de este espacio propio una coordinación FED-FEDER para desarrollar acciones de cooperación con los países ACP vecinos, en la línea propuesta por la propia Comisión en la acción de Gran Vecindad. Fruto de estas consideraciones cabe indicar que las últimas propuestas de la Comisión van ahora en la línea del mantenimiento del espacio Azores-Canarias-Madeira.

Por último, la cooperación interregio-

nal seguirá estando abierta a todas las regio-

nes europeas, por lo que nada impide que sigan desarrollándose en este marco acciones entre las siete regiones ultraperiféricas, en una línea de continuidad con el actual progra- ma RUP Plus, así como otras acciones en las que pueda estar involucrada Canarias como socio participante.

DOCUMENTACIÓN

El Informe Anual del Consejo Económico y Social de Canarias dedica desde hace muchos años su capítulo 2 a la revisión de las novedades que se han pro- ducido sobre las normas comunitarias que afectan directamente a las Islas. Como es habitual, no se trata de una mera reseña de acontecimientos, sino que de forma breve se incorpora una reflexión que sigue la línea de opinión mantenida por el Consejo para cada uno de los estos aspec- tos. El capítulo 2 del Informe Anual sobre la Economía, la Sociedad y el Empleo en Canarias Durante el Año 2004 debe ser leído en un contexto económico y social que presentaremos brevemente.

La primera visión que debemos tener de los cambios producidos es que determi- nados instrumentos de la política económi- ca aplicados en las Islas Canarias durante la última década van a pasar el examen previsto por la Unión Europea el próximo año. Estamos llegando al final de un tra- yecto. Es momento pues de analizar cuál ha sido su efecto sobre la economía y esta- blecer las estrategias adecuadas.

La segunda visión creo que debe per- mitirnos determinar el efecto de los instru- mentos de política económica sobre la evo-

lución de las variables básicas que indican el paso de la economía de Canarias por el ciclo económico.

Vale la pena recordar que cuando los actuales instrumentos de política económica se diseñan la economía de las Islas se encuentra en plena fase depresiva del ciclo. Fase depresiva que desde hace más de cua- renta años se repite en la primera mitad de cada década. Los potentes incentivos fiscales existentes en el REF y los que se derivan del tratamiento especial de Canarias en la Europa comunitaria, son producto de unos años en los que el proceso de crecimiento económico pasó por una situación, si no de recesión, sí de estancamiento, como puede observarse por los incrementos anuales del PIB de entonces. Siempre es bueno recordar que la tasa de paro superó en 1993 el 28%, en un contexto en el que el saldo migratorio era negativo.

A partir de 1994 comenzó la fase expansiva del ciclo. Impulsada por la recu- peración de la demanda externa, se recupe- ró la inversión, el empleo y el stock de capi- tal privado y social. No podemos decir que esta fase expansiva del ciclo fuera producto de los cambios en el régimen económico y fiscal de Canarias. Esto sería falsear la rea-

lidad, puesto que el ciclo se hubiera comple- tado en cualquier caso. De hecho, en la segunda década de los ochenta hubo una fase de expansión de mayor intensidad y no se había aprobado aún el nuevo régimen económico y fiscal y eran otros los paráme- tros de nuestra relación con la Europa comunitaria. Pero lo que sí podemos decir es que los instrumentos de política económica del nuevo régimen económico y fiscal contri- buyeron a reforzar las tendencias del ciclo en esta fase de expansión. También tuvieron otros efectos importantes de largo plazo. Incrementaron la capacidad de gasto del sector público autonómico, incentivaron la ordenación contable del beneficio empresa- rial, el ahorro y la inversión, compensaron en parte los costes de la lejanía y redujeron la brecha existente entre las infraestructu- ras tradicionales en Canarias y las regiones que están en la media de PIB per cápita de la Unión Europea.

Sin embargo, con ser importante la contribución de los instrumentos de políti- ca económica al crecimiento en esta fase de expansión, lo fue más cuando la tenden- cia del ciclo cambió a partir de 1999. De nuevo, en la primera mitad de la primera década del nuevo siglo, la economía entró en una fase depresiva, pero con una inten- sidad mucho menor que en la ocasión ante- rior, a principios de los noventa. El efecto anticíclico de los incentivos fiscales, en especial, de la reserva para inversiones, la estabilidad de las instituciones económicas y fiscales, unido al incremento del gasto público, los bajos tipos de interés y la moderación de salarios, ha permitido sor- tear hasta el momento la fase depresiva

con notables resultados en términos de tasas de crecimiento, empleo y caída de la tasa de paro.

Cierto es que la convergencia, medida en términos del PIB per cápita medio de la Unión Europea se ha detenido y retrocedi- do hasta los niveles de 1999 debido a que la población ha crecido más que el PIB.

Cierto es también que la población por debajo del umbral de pobreza ha crecido en términos absolutos y relativos desde el 2001. Este es un indicador de bienestar colectivo pero también de desigualdad de la renta.

Y cierto es que los costes del creci- miento han sido elevados. Costes que no se revelan en una contabilidad de lo pecu- niario, pero que son percibidos por la población, especialmente, la población joven que no tiene recuerdos de situacio- nes anteriores y aquella parte de la pobla- ción con rentas medias y empleo seguro que valora a partir de este status las inter- venciones con efectos medioambientales.

Estas tres certezas determinan en gran parte las preocupaciones sobre el futuro. Los costes del crecimiento han sido muy impor- tantes en términos de recursos naturales. Gran parte del crecimiento se debe al uso extensivo del suelo y otros recursos como energía, agua y una larga nómina. Cada fase de expansión, desde principios de los sesen- ta, ha generado nuevas utilizaciones del espacio y un patrimonio construido que ha ido centrifugándose hacia los márgenes del mercado, debido a que lo nuevo se adapta

mejor a las necesidades del mercado, y a las condiciones de rentabilidad de las empresas, que lo antiguo, normalmente no adaptados a las nuevas demandas y con costes de explo- tación más altos. Los costes del crecimiento son crecientes y esto afecta al bienestar de una población que tiene la renta suficiente como para poder elegir. Por esto, parte de la población hoy percibe con desconfianza nue- vas actuaciones sobre el territorio que hubie- ra saludado con esperanza hace cuarenta años. Así que el crecimiento fundamentado en un uso extensivo de los recursos tiene límites por su escasez y por la percepción que puede llegar a tener parte de la pobla- ción de los efectos sobre su bienestar.

En consecuencia, el crecimiento será en los próximos años más difícil, si no queremos incurrir en problemas cada vez mayores. Si esto es así, el bienestar social y su percep- ción gravitará sobre la calidad de los bienes preferentes (educación, sanidad, administra- ción de justicia y seguridad, vivienda y cultu- ra) y sobre la justicia percibida en la distribu- ción de la renta y la riqueza, de ahí que sea un motivo de reflexión la distribución de la renta que revela la reciente encuesta de ingresos y condiciones sociales de la pobla- ción. Por esto, hasta tanto nuevas activida- des recojan el papel de motores del creci- miento, y para esto hace falta tiempo, la convergencia con la Europa comunitaria no puede ser un objetivo. Desgraciadamente, no lo ha entendido así la Unión Europea

cuando ha excluido a las Islas Canarias del objetivo de convergencia con elegibilidad plena. No han querido entender que las tasas de crecimiento necesariamente deben ser moderadas en el futuro y que esto impli- cará probablemente caídas en el PIB per cápita respecto a la media comunitaria, tal y como desde 1999 ocurre. No han querido entender que el acceso al máximo nivel de recursos es necesario para potenciar infraes- tructuras que eliminen la brecha existente con la media de la Unión Europea. Sólo ten- dremos el programa específico de compen- sación de costes adicionales, bienvenido sea.

Es en este contexto en el que se pro- ducirá la revisión de parte los instrumentos de política económica que conforman el régimen económico y fiscal de Canarias. La pregunta que entre todos debemos resol- ver el próximo año es cómo adaptarlos a los nuevos requerimientos de la sociedad del futuro, una sociedad que ya ha cambia- do y que en buena parte no tiene el bene- ficio de la memoria porque es joven o por- que no tiene aún experiencia, ni propia ni familiar, de vivir en Canarias.

JOSÉLUISRIVEROCEBALLOS

Presidente del Consejo Económico y Social de Canarias

Las especiales características geográfi- cas del Archipiélago Canario confieren a la actividad económica que se desarrolla en las Islas un conjunto de ventajas y desventajas comparativas con respecto al resto de España y de la Unión Europea. Características como la insularidad, la fragmentación territorial, la pequeña dimensión, la lejanía de los grandes mercados, la ubicación subtropical y la con- dición de frontera entre continentes son fac- tores que condicionan (en algunos casos favorablemente, en otros de manera desfa- vorable) el desarrollo potencial de las islas. Esto justifica que la regulación de la actividad económica en Canarias responda a un marco jurídico-institucional adaptado a estas singu- laridades y, por tanto, distinto del que rige en el resto de España y en el conjunto de la Unión Europea.

Dicho marco constituye el denominado ‘estatuto económico especial de Canarias’, cuyo origen histórico se remonta al siglo XV, cuando el Archipiélago se incorpora a la Corona de Castilla. Desde entonces dicho estatuto ha ido evolucionando hasta alcanzar su configuración actual, en la que se pueden distinguir dos elementos: el ‘estatuto espe- cial de región ultraperiférica’ (estatuto RUP), que recoge las especificidades con respecto al resto de las regiones de la Unión Europea, y

el Régimen Económico y Fiscal (REF), que hace referencia a las especialidades canarias con respecto al resto de las Comunidades Autónomas españolas. Si bien conceptual- mente estos dos componentes del estatuto económico especial canario son diferentes, existe una estrecha relación entre ellos, puesto que la normativa que regula las espe- cialidades canarias dentro del marco estatal (REF) tiene que estar sustentada por el orde- namiento comunitario (estatuto RUP).

I. EL ESTATUTO ESPECIAL DE REGIÓN