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RIA DE COOPERACIÓN TERRITO- RIAL

En coherencia con la filosofía que inspira el proyecto europeo, uno de los desafíos prin- cipales de la Unión ha sido y sigue siendo que las fronteras nacionales no sean un obstáculo al desarrollo equilibrado y a la integración del territorio europeo.

Con vistas a lograr este objetivo, la Comisión Europea lanzó en 1990 la Iniciativa Comunitaria Interreg destinada a intensificar la cooperación transfronteriza, mediante la financiación de proyectos en los que participa- ban socios de regiones fronterizas pertene- cientes a distintos Estados miembros. Se tra- taba de lograr que los socios estableciesen estructuras estables de cooperación, profun- dizando así su conocimiento mutuo.

Esta primera fase de la iniciativa Interreg abarcó los años 1990 a 1993. En

el periodo 1994 - 1999, la iniciativa Interreg II tomó el relevo de la primera, manteniendo los objetivos básicos que la habían inspirado pero incrementando sig- nificativamente su dotación financiera y ampliando su ámbito de aplicación, con una ejecución en tres capítulos claramen- te diferenciados: cooperación transfronte- riza (2600 millones de euros), redes trans- nacionales de energía (550 millones de euros) y actuación conjunta para abordar los problemas de las inundaciones y la sequía y para desarrollar la planificación territorial de las grandes agrupaciones de zonas geográficas en el conjunto de la Comunidad, Europa central y oriental y el Mediterráneo (413 millones de euros).

Los 75 proyectos desarrollados en esos años se concentraron principalmente en el desarrollo de las PYME, la educación, la forma- ción y los intercambios culturales, los proble- mas sanitarios en las regiones fronterizas, la protección y mejora del medio ambiente, los transportes y las telecomunicaciones, etc.…

E

LSA

C

ASAS

C

ABELLO

Técnico de la Viceconsejería de Economía y Asuntos Económicos de la Unión Europea

Desde el 1 de enero de 2000 y hasta el 31 de diciembre de 2006 nos encontramos en la tercera fase de esta iniciativa comunitaria, el Interreg III, la cual cuenta con un presu- puesto aproximado de seis mil millones de euros provenientes del FEDER (Fondo Europeo de Desarrollo Regional).

El objetivo de esta nueva fase de Interreg es reforzar la cohesión económica y social de la Comunidad, fomentando la cooperación transfronteriza, transnacional e interregional y el desarrollo equilibrado del territorio comunitario. Se distinguen dos grandes áreas de cooperación: las actuacio- nes entre regiones pertenecientes a los Estados miembros que podríamos llamar cooperación interna; y las actuaciones entre regiones pertenecientes a la Comunidad y a terceros países que podría- mos llamar externa, y que han variado en función del estatus del tercer país, ya sea candidato a la adhesión o no.

El Interreg III parte de la experiencia adquirida en los diez años anteriores, que demostraron sobradamente la utilidad de este tipo de acciones para lograr que regiones europeas pertenecientes a distintos países se conozcan, trabajen conjuntamente y contri- buyan eficazmente a la unidad de Europa.

Interreg III se estructura en tres capítulos:

Capítulo A:

Cooperación transfronteriza: des- tinado a fomentar un desarrollo regio- nal integrado entre regiones fronteri- zas vecinas, mediante la ayuda a estrategias y programas conjuntos de

desarrollo. Este capítulo incluye a todas las zonas situadas a lo largo de las fronteras terrestres interiores y exteriores de la UE, así como algunas zonas marítimas.

Capítulo B:

Cooperación transnacional: desti- nada a fomentar un mayor grado de integración entre regiones europeas agrupadas en grandes espacios defini- dos previamente, en un esfuerzo por lograr un desarrollo duradero, armóni- co y equilibrado en la UE y una mayor integración territorial, también con los países vecinos.

Capítulo C:

Cooperación interregional: coope- ración entre regiones de todo el terri- torio de la Unión y de países conti- guos, para la mejora del desarrollo regional y la cohesión comunitaria.

De los tres capítulos, el que ha recibido la parte más importante del presupuesto ha sido el capítulo A (un 67% aproximadamente de los créditos disponibles) debido a que las regiones fronterizas representan el 40% del territorio europeo y el 25% de su población, por lo que su desarrollo constituye un factor clave de la integración europea.

Por lo que se refiere a las fronteras exte- riores y la cooperación con terceros países o cooperación externa, debemos distinguir dos supuestos:

- La cooperación entre regiones perte- necientes a los quince antiguos

Estados miembros y los diez países candidatos de Europa central y oriental hasta su adhesión definitiva el 1 de mayo de 2004 (desde ese momento, la cooperación entre ambos territorios se considera lógi- camente cooperación entre fronte- ras internas de la Unión). Estas acciones permitieron a las regiones de los países candidatos familiari- zarse con los métodos y normas comunitarios, y adquirir la capacidad necesaria para gestionar, tras la adhesión, los programas de desarro- llo regional.

- La cooperación de las regiones de la Unión situadas junto a las fronteras de otros países terceros, incluyendo tanto fronteras terrestres como marítimas (Croacia, Marruecos, Rusia…). La intensificación de las relaciones con estos países vecinos ha ido asumiendo una creciente importancia política.

Los terceros países que participan en las medidas de Interreg III cuentan con la ayuda financiera procedente de los instru- mentos establecidos por la UE para la acción exterior: los programas PHARE, ISPA y SAPARD (países de Europa central y oriental), el programa TACIS (Comunidad de Estados Independientes y países de Asia central pertenecientes a la antigua Unión Soviética), programa MEDA (países de la cuenca mediterránea) y el FED (fondo europeo de desarrollo para los países de África, Caribe y Pacífico (países ACP) fir- mantes del acuerdo de Cotonou).

II. LA PARTICIPACIÓN DE CANARIAS