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Experimental Method

“(…) la sistematización de experiencias debe conjugar la comprensión con la explicación: se trata así de entender las acciones tanto desde el punto de vista estructural como desde el significado que estas adquieren para los sujetos implicados en el proceso (…) la sistematización busca explicar y comprender la realidad social en que se desarrollan los proyectos. Es decir, se busca encontrar ciertos nexos causales y encontrar los significados que tienen los cambios producidos”. (Aguayo, 1992)

La sistematización de experiencias, como método de investigación y transformación social, cobra auge en el contexto de las prácticas educativas y comunitarias asociadas a la propuesta teórica, metodológica y axiológica de la Educación Popular, por tanto, diversos autores, como Diego Palma y Sergio Martinic (1992), la defienden como un método producido por la Ciencia Social Latinoamericana. Su trascendencia se relaciona con la necesidad que, en las últimas décadas del pasado siglo, mostraban la Educación Popular y otras propuestas alternativas a la lógica

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positivista, de complementar y demostrar, metodológicamente, sus visiones teóricas, para lograr, en procesos investigativos concretos, el potencial generador de conocimientos de las prácticas sociales.

El término “sistematización” proviene de la raíz semántica “sistema” y este análisis semántico nos conduce a sus fundamentos filosóficos y epistemológicos. Desde la filosofía antigua, Platón y Aristóteles defendieron la explicación de que lo que se conoce, se conoce en virtud de su pertenencia a un sistema, que le otorga a los fenómenos y eventos, un marco amplio de explicación racional, lo cual ya venía apuntando a la esencia de la dialéctica como cosmovisión.

Epistemológicamente, la polémica respecto a la sistematización de experiencias, versa sobre la posibilidad o no de que pueda producir conocimientos científicos, desde su conjugación con el conocimiento popular. Ante ello podemos alegar que la historia de la ciencia ha estado ligada, precisamente, a la producción del conocimiento científico desde la práctica, muestra de ello es la importancia que, en las ciencias de cualquier naturaleza, cobró el método de la experimentación. Creemos que las críticas que se realizan a la sistematización de experiencias están condicionadas por su ruptura con la lógica positivista y no tanto, con su propuesta de lograr aprendizajes científicos desde la práctica, el conocimiento y la acción popular.

La sistematización de experiencias no escapa a la pluralidad de enfoques que caracteriza la investigación social en la contemporaneidad, por ello, para su utilización en nuestra investigación se requiere “delimitar la forma en que se ha asumido, la elaboración de procedimientos que sean coherentes con la comprensión de la realidad como un sistema de relaciones; que epistemológicamente rompa con la inmovilidad, la cristalización y la jerarquía tradicional, con la pretendida neutralidad de la relación entre el investigador y el objeto de investigación y con el no reconocimiento de los ejes axiológicos e ideológicos que atraviesan ciertamente los procesos de investigación; acentuando entonces la noción y la conciencia de la organicidad. (López, 2005)

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Que permita la recuperación, la creación, recreación, reformulación y socialización del saber, a partir de la reflexión e interpretación crítica de la experiencia vivida. Aprendiendo a pensar transversalmente las interacciones entre el medio ambiente, las relaciones sociales y la subjetividad humana. (López, 2005)

Ser coherentes con lo anterior implica una concepción metodológica dialéctica, tal como la concibe Oscar Jara Holliday (1984), que posibilite articular lo particular con lo general, lo concreto y lo abstracto; permitiendo responder a la dinámica cambiante y contradictoria de la realidad; y vincular la práctica con la teoría, con la intención de comprender la realidad desde la perspectiva de sus protagonistas.

Existen diversas concepciones de sistematización que, lejos de ser contradictorias, aportan a la construcción conceptual del método, poniendo énfasis en distintos aspectos que deben integrarse: Sergio Martinic (1984), pone el acento en el carácter reflexivo, ordenador y retroalimentador de la sistematización. Diego Palma (1992), Oscar Jara (1994) y Roberto Antillón (1991), enfatizan la generación de conocimientos y la teorización a partir de la reflexión y articulación de la teoría y la práctica. Y Félix Cadena (s/a) privilegia el carácter participativo de los actores sociales en esta generación de conocimientos.

Por todo ello, cuando planteamos la sistematización de experiencias, estamos refiriéndonos a la interpretación crítica de procesos históricos en los que se van concatenando esos diferentes elementos, en un movimiento e interrelación permanentes, produciendo continuamente cambios y transformaciones en la medida que cada aspecto se constituye respecto al todo y el todo se redefine en su vinculación con cada aspecto.

Cuando se pretende sistematizar una experiencia, esta se concibe como una “práctica, una actividad intencionada, que se sustenta en un conocimiento previo y que se plantea lograr objetivos de transformación. Se trata de acciones desarrolladas por sujetos que, a partir de determinada lectura de la realidad, identifican algunos problemas sobre los cuales están en condiciones de actuar, con los recursos con que cuentan”. (Barnechea, M.; González, E. y Morgan, M., 1994)

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La sistematización puede concebirse, según Oscar Jara (2001), de dos maneras: como sistematización de información o como sistematización de experiencias.

En la sistematización de experiencias lo esencial es hacer una mirada reflexiva, de interpretación crítica hacia el interior de la misma, que nos permita:

a) Mejorar nuestra propia práctica.

b) Compartir nuestros aprendizajes con otras experiencias similares. c) Contribuir al enriquecimiento de la teoría. (Jara, O., 2001)

Tomando como punto de partida lo expuesto hasta aquí, consideramos la sistematización de experiencias como un método dialéctico de investigación y transformación, que genera conocimientos acerca de la acción social, a partir del ordenamiento, descripción y reflexión crítica de experiencias vivenciadas; partiendo de procesos intersubjetivos que tienen lugar al interior del grupo de actores sociales, que ha sido sujeto de la experiencia que se desea comprender, interpretar y transformar, si es necesario. (López, 2005)

La sistematización de experiencias, como método, se ha implementado de varias formas, como puede apreciarse en el siguiente cuadro elaborado por María de la Luz Morgan (1995).

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Estas diversas propuestas reflejan puntos en común como: la importancia de la justificación y fundamentación del proceso sistematizador, la recuperación del proceso vivido (como primer momento de consenso de interpretaciones diversas acerca de lo realizado), y el momento de la interpretación crítica de la experiencia, a través del análisis y síntesis de la información recopilada y organizada; se privilegia, además, la realización de estas propuestas mediante el trabajo en grupos, donde es trascendental la participación de todos los involucrados.

Desde esta óptica se decide tomar la propuesta de Oscar Jara (1994), por su claridad, coherencia y operatividad.

Se decide trabajar con el método de sistematización debido a que el mismo nos ofrece la posibilidad de analizar críticamente la manera en que se ha llevado a efecto la UAM, en Santa Clara, para especificar las características que la distinguen de otros modelos de formación universitaria y de otras experiencias que, con iguales fundamentos y educandos, se aplican en otras localidades del país.

Para reflexionar y facilitar la reflexión de sus protagonistas respecto al contenido y la metodología programa de estudio y cómo se puede contribuir al desarrollo del mismo, así como evaluar y valorar el funcionamiento de la UAM a lo largo de 11 años de existencia, para explicar el fundamento y condicionamiento de los cambios ocurridos y poner al descubierto sus logros y limitaciones. Además se hace imprescindible identificar la pertinencia de la UAM en relación con las características actuales de la sociedad, que no son las mismas de hace 11 años y valorar, como un factor importante, el aumento de la población de la tercera edad y la necesidad de crear y fortalecer espacios para su desarrollo e integración social

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2.3.1. El proceso de sistematización de experiencias: la propuesta de Oscar Jara (1994).

Otro aspecto que ha interesado a diversos investigadores, ya sea que compartan o no, la propuesta del método de sistematización de experiencias, es su identidad, desde el planteamiento de sus semejanzas con otros métodos como la validación y la evaluación. En este sentido, se debe destacar que la sistematización de experiencias, como método de investigación incluye momentos de evaluación y validación, ya que para comprender las experiencias, se requiere de la comparación entre los objetivos que la guiaron y los resultados que se alcanzaron, sin embargo, las supera, pues pretende teorizar desde la interpretación crítica de esos resultados y el proceso que condujo a ellos.

Estas afirmaciones pueden comprenderse mejor a partir de la descripción del proceso de sistematización de experiencias, tal como lo implementamos y que exponemos a continuación:

Fases del proceso de sistematización de la experiencia de la UAM en Santa Clara.

Fase # 1. Analítica y preparatoria.

Previa a la implementación del proceso de sistematización, en que realizamos las acciones de búsqueda bibliográfica, discusiones sobre nuestras concepciones teóricas y metodológicas, al interno del equipo de investigación, la negociación con los posibles participantes e implicados, la localización de los recursos necesarios para la ejecución del proceso y la sensibilización de los implicados en relación con la importancia de la investigación a realizar.

Justificación y fundamentación del proceso de sistematización: Necesidad de sistematizar (¿por qué?): La necesidad de sistematizar las experiencias de las UAM en nuestro país, fue abordada con énfasis en el Taller Regional de las UAM que tuvo lugar en la provincia de Cienfuegos, del 4 al 7 de abril del 2012; partiendo del reconocimiento de la ausencia, en publicaciones científicas, de referencias acerca de lo que esta experiencia educativa singular ha

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aportado a la comprensión de la tercera edad como etapa del desarrollo y la posibilidad de que sus resultados pudieran asumirse como premisas para otros tipos de estrategias y alternativas de integración social que, para esta población, que muestra tendencia al crecimiento, en nuestro país y el mundo, se vayan a implementar en el futuro.

Objetivos de la sistematización (¿para qué?): Teniendo en cuenta que existe diversidad de enfoques para la implementación de la sistematización de experiencias, era necesario precisar nuestros objetivos, en los que van implícitas nuestras concepciones y fundamentos al respecto. Los objetivos que guiaron nuestra investigación fueron:

 Identificar aprendizajes derivados de la reconstrucción histórica de la experiencia de la UAM, en Santa Clara, desde la perspectiva de sus participantes.

 Determinar los aprendizajes que, en relación con el PDE de la UAM en Santa Clara, han elaborado sus participantes, a partir de la reflexión crítica de la experiencia vivida.

Objeto de la sistematización (¿qué?): La delimitación del objeto permite a los participantes un elemento más que facilita la focalización de los esfuerzos investigativos. El objeto delimitado para sistematizar es la experiencia de la UAM en Santa Clara desde el 2001 hasta el 2013.

Eje de sistematización (¿qué elemento central de la experiencia guiará y aglutinará la interpretación crítica?): Entre las diversas dimensiones que en la experiencia de la UAM, pueden permitir la comprensión e interpretación del proceso, en carácter de mediación, seleccionamos el Proceso Docente Educativo, de acuerdo con la naturaleza educativa de la práctica objeto de sistematización.

Fase # 2. Implementación de la sistematización de experiencia de la UAM en Santa Clara.

Reconstrucción histórica de la experiencia (¿qué pasó, según los sujetos que la vivimos?): La evocación de la evolución histórica de la experiencia, permite

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actualizar elementos de la misma que se hayan olvidado, y descubrir cómo son recordadas y por qué. Permite, además, la identificación de los momentos significativos para los participantes, preparándolos para la reflexión crítica.

Ordenamiento y clasificación de la información (¿Qué componentes del proceso, en relación con el eje de sistematización escogido, facilitan la interpretación crítica de la experiencia?): Esta acción permite tener un primer nivel de procesamiento de la información que se va obteniendo, de acuerdo a determinados patrones de categorización que se deben precisar en cada proceso específico.

Análisis, síntesis e interpretación crítica del proceso (¿Por qué pasó lo que pasó?): “para realizar esta reflexión crítica y profunda, será necesario penetrar por partes la experiencia, es decir, hacer un ejercicio analítico; ubicar las tensiones o contradicciones que marcaron el proceso; y, con esos elementos, volver a ver el conjunto del proceso, es decir, realizar una síntesis, que permita elaborar una conceptualización a partir de la práctica sistematizada”. (Jara, O., s/a, p: 32, citado en López, 2005)

Primeramente hay que considerar que la recuperación del proceso vivido, consta a su vez, de dos tipos de acciones: la reconstrucción histórica de la experiencia y el ordenamiento y clasificación de la información. (Jara, O., s/a, p: 28)

Además, “…la forma y aspectos que se consideren en la reconstrucción histórica, dependerán del tipo de sistematización que se esté realizando. Lo más importante es que permita una visión general del proceso. Si se realiza organizadamente, significará una experiencia muy interesante y sugerente… en este momento surgirá de forma natural una primera periodización… marcada por el reconocimiento de algunos acontecimientos significativos. Esto nos proporcionará pistas e interrogantes para la posterior interpretación crítica de la experiencia”; “… el ordenamiento y clasificación de la información debe permitir reconstruir de forma precisa los diferentes aspectos de la experiencia, vista ya como proceso… se deberá tomar en cuenta, de acuerdo al eje de sistematización, tanto las acciones como los resultados, así como las intenciones y las opiniones…tanto de quienes promueven la experiencia, como de quienes participan en ella”. (Jara, O., s/a, pp: 30 y 31, citado en López, 2005)

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Tomando como punto de partida el método propuesto por Oscar Jara (1994), esta segunda fase consta de dos momentos principales: la recuperación del proceso vivido y la reflexión crítica de la experiencia, que se realizan separadamente. En este caso, estos dos momentos se ejecutaron simultáneamente. Debemos explicar que los procesos de sistematización de experiencias se realizan, frecuentemente, en base al uso de técnicas de trabajo en grupo, sin embargo, en nuestro caso, decidimos hacerlo a través de entrevistas individuales, por la tendencia a la fatiga de los participantes que nos dificultó la realización de sesiones grupales, por ello se conjugaron estos dos momentos, de manera que no fuera necesario realizar dos entrevistas por cada participante.

Fase # 3. Informativa.

Comunicación de los aprendizajes (¿cómo, a quiénes y por cuáles vías comunicaremos lo aprendido en el proceso de sistematización?): Como nuestro proceso de sistematización estuvo basado, esencialmente, en entrevistas individuales, cuando decidimos terminar de entrevistar, por saturación de la información, nos dimos cuenta de que necesitábamos, al menos una sesión de trabajo en que pudiéramos propiciar la reflexión grupal, atendiendo a la existencia de informaciones incompletas, superficiales y contradictorias. Por ello decidimos implementar una entrevista grupal, que funcionó como un proceso informativo de resultados alcanzados, como profundización de las reflexiones realizadas y como momento de validación por consenso de las elaboraciones realizadas.

De esta manera la fase informativa, en nuestra investigación, se realizó con doble intencionalidad, en este momento se ponen en práctica las decisiones tomadas en la entrevista de trabajo grupal, acerca de la comunicación de los aprendizajes que resultaron del proceso de sistematización.

2.4. Caracterización de los participantes en el proceso de

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