“Todos los niños y jóvenes del mundo tienen derecho a la educación, no son nuestros sistemas educacionales los que tienen derecho a ciertos tipos de niños. Es el sistema de un país el que hay que ajustar para satisfacer las necesidades de todos los niños”1
La Educación Especial en Cuba es concebida como un sistema de instituciones, modalidades de atención, recursos, ayudas, servicio de orientación y capacitación, puestos a disposición de los alumnos con Necesidades Educativas Especiales, en grupos, sus familias, educadores y el entorno en general.
La educación especial ha transitado por un largo camino, pues por mucho tiempo la educación de estos niños permaneció sojuzgada, maniatada a concepciones médicas, clínicas hasta tal punto que algunos la consideraban como una rama de las ciencias médicas.
La experiencia histórica acumulada, los nuevos conocimientos, más las exigencias y retos actuales a la labor profesional pedagógica, nos hace reflexionar sobre todo lo que se ha hecho, sobre los puntos de vista teóricos y prácticos que han sustentado la
1 Trabajo de diploma de Arisleidy y Aylin Vicente Acosta, 2006.
Educación Especial. Se experimentan nuevas estrategias con un contenido más humanista, basadas fundamentalmente en un enfoque psicológico y pedagógico del problema de las Necesidades Educativas Especiales.
Todo esto trajo consigo que se apliquen en nuestro país diferentes alternativas que garantizan una atención integral: pedagógica, médica y laboral, a todos los niños con
Necesidades Educativas Especiales. Esto constituye una clara expresión de la realidad, que solo un sistema social verdaderamente justo puede lograr.
El concepto de niños con Necesidades Educativas Especiales incluye a todos aquellos que por diversas causas, presentan dificultades en el aprendizaje y no avanzan en su desarrollo general como los demás, por ello necesitan apoyo para escalar nuevos estadios y cumplir los objetivos educativos trazados. Por muchos especialistas este término también incluye a niños talentos o que muestran un alto rendimiento escolar los cuales precisan de atención especial para que su talento no muera sino que se desarrolle.
Las dificultades de los niños y niñas pueden ser biológicas, físicas, sensoriales, intelectuales, neuromusculares, sociales, en las que se incluyen todas las interrelaciones del individuo con su medio.
Entre las necesidades educativas especiales de tipo intelectual se encuentra el retraso mental.
¿Qué es el retraso mental?
Se encuentra una definición del retraso mental en la Ley Pública 101 -476, la Ley de Educación de los Individuos con Desabilidades (IDEA) de 1990.
El retraso mental significa el funcionamiento intelectual general a un nivel significativamente abajo del promedio que existe concurrentemente con deficiencia en la conducta de adaptación y se manifiesta durante el período de desarrollo, afectando adversamente el normal rendimiento educativo del niño.
En un manual de 1992 sobre la definición y clasificación, la Asociación Americana de Retraso Mental (AAMR) ofrece la siguiente definición:
El retraso mental se refiere a limitaciones sustanciales del funcionamiento actual. Se caracteriza por el funcionamiento intelectual a un nivel significativamente abajo del promedio que existe concurrentemente con limitaciones relacionadas con dos o más de las siguientes áreas de destrezas aplicables: comunicación, la auto manutención, la salud y seguridad, la academia funcional, el mejoramiento y el trabajo. El retraso mental se manifiesta antes de los 18 años.
Otro criterio del retraso mental es un término que se usa cuando una persona tiene ciertas limitaciones en su funcionamiento intelectual y en destrezas tales como la comunicación, cuidado personal y destrezas sociales. Estas limitaciones permiten que el niño aprenda, se desarrollen más lentamente que un niño típico. Los niños con retraso mental pueden tomar más tiempo para aprender a hablar, caminar y aprender las destrezas para su cuidado personal tales como vestirse o comer. Están propensos a tener problemas en la escuela. Ellos sí aprenderán pero necesitarán más tiempo. Es posible que no puedan aprender algunas cosas.
En Cuba se considera el retraso mental como un estado del individuo en el cual se producen alteraciones en los procesos psíquicos en general, fundamentalmente en la esfera cognitiva, las cuales son estables y se deben a una lesión orgánica del sistema nervioso central, de carácter difuso e irreversible y de posible etiología, genética o adquirida.
Desde nuestro punto de vista nos apoyamos en la definición de la escuela cubana, la cual asume las siguientes clasificaciones, que se apoyan en tres criterios:
1. Atendiendo a la profundidad del defecto y considerando la adaptación social, el retraso mental puede ser leve, moderado, grave y profundo.
2. Atendiendo a la etiología y considerando el momento en que se produce la lesión, el retraso mental puede ser pre –natal ( genéticos – congénitos ), peri –natal y pos – natal (adquiridos)
3. Atendiendo a las formas y considerando los síndromes acompañantes el retraso mental puede ser formas no graves y formas graves.
Teniendo en cuenta lo antes señalado podemos decir que para enfrentar el trabajo con el retasado mental es necesario tener una valoración integral del sujeto, conocer la naturaleza primaria del defecto, la estabilidad de las manifestaciones del daño, la diversidad de las formas, la diferenciación de los estados parecidos, el carácter optimista de las posibilidades del desarrollo de los retrasados mentales, cuando se les organiza adecuadamente el proceso educativo.
Características fundamentales de los escolares con retraso mental son debilidad de la actividad analítica –sintética, la dificultad en la generalización de diferenciaciones que
influyen en el resto de las operaciones mentales, su pensamiento se encuentra afectado para hacer juicios, razonamientos, compresiones y la memoria no logra fijar todos los conocimientos que recibe.
Las posibles causas que provocan el retraso mental son genéticas, enfermedades metabólicas, infecciones durante el embarazo, el consumo de alcohol, drogas, lesiones en el cerebro, faltas de oxígeno, traumatismo físico o desnutrición después del nacimiento.
Es importante tener en cuenta que cada niño presenta sus particularidades en cuanto al desarrollo de sus capacidades mentales pues en todos no funciona de la misma manera. En los niños con retraso mental estas capacidades se ven afectadas pues presentan poco desarrollo de los procesos psíquicos.
Dicha actividad cognoscitiva de estos escolares está matizada por la forma peculiar en que razonan, recuerdan y perciben la realidad circundante, lo que hace evidente la hipoquinecia de los procesos cognoscitivos, las alteraciones motivacionales y la falta de desarrollo de la actividad orientada hacia un fin, de ahí la necesidad de la estructuración correcta de la mediación instrumental y social para la transmisión y apropiación de la experiencia cultural, que revele la esencialidad de los objetos y fenómenos sujetos de la actividad cognoscitiva haciéndose énfasis en algunos de los procesos afectados en los niños portadores de retraso mental. Estos procesos son percepciones, representaciones, lenguaje, área motriz, pensamiento y esfera emotiva –volitiva.
CAPÍTULO II: ESTRATEGIA EDUCATIVA DIRIGIDA A LA FAMILIA DE MODO QUE