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7.3 Experiments

7.3.2 Experimental settings

Hasta ahora se han presentado cuatro tipologías con énfasis en las percepciones de pedagogos y educadores sobre el rol del infante en momentos específicos de la historia. La constante en este proceso ha sido el cambio: cambia la participación de los niños en cada época, cambia la misión que se asigna sobre los infantes y, en consecuencia, cambia

36 la percepción que el adulto tiene de él. No hay una idea primaria y concluyente, sino una suma que se complementa y enriquece. Se retrata un niño que estaba presentes en los diferentes sucesos sociales de las culturas y en las épocas descritas, pero en múltiples ocasiones, desde una condición desfavorecida. Reseñas que permanecen en la intimidad y los individuos, donde los acontencimientos y virajes en la interacción social, tienen poco protagonismo.

¿Acaso surge una opción con el nuevo dogma científico y político, que posa su interés sobre todas las formas de cuestionamiento y el interés genuino? ¿Es este el momento en el que se desencadenan las preguntas del niño, a través del cual logra una posición diferente?

En esta contextualización histórica se plantean algunas hipótesis de las razones por las que se ha dificultado el tratamiento e integración del niño en la sociedad. El primero, es la incomprensión por parte del adulto de sus necesidades particulares como individuo en crecimiento y desarrollo, al percibirlo en una posición deficitaria y disminuida, situarlo en una condición social que impide hablar de la individualidad, aquella en donde cada humano podría vivir un proceso diferencial, habitar el mundo en unidad, de manera singular en diversos aspectos. A pesar de lo cual, es necesario aventurarse a afirmar que no hay un niño similar a otro, porque no hay un sujeto similar a otro.

El segundo, es considerar que sus acciones no provienen de ejercicios de reflexión y pensamiento, dónde no se identifica a la pregunta como una relación empática con la realidad, a través de la cual el niño crea en su mente distintos conceptos de mundo, y que se afirma en algunas hipótesis y teorías, acaso enunciadas en sus preguntas, sino despojado de toda racionalidad y construcción intelectual propia. El tercero, se refiere a su vulnerabilidad frente a las decisiones adultas, manifestada en el maltrato, el hambre, el infanticidio tolerado, la prostitución, la venta o alquiler, la participación en conflictos

37 armados, entre otros hechos que quebrantan su existencia y desenvolvimiento social20. Lo anterior permite concluir que aún se conservan ambigüedades frente a las ideas y concepciones de la infancia, a pesar de los evidentes cambios sobre ella.

Justamente esta reunión de concepciones y roles de los niños en diferentes épocas, es una forma de presentar la dificultad que implica el enfoque de la presente aproximación, al considerar que probablemente el exceso de realidad a la que estaban supeditados los niños, con la rigidez de un modelo educativo al servicio del dogma y de la formación en la fe, el modelo económico que abraza todas las instituciones, la educativa y de manera particular la familiar, ha cerrado las opciones de participación intelectual de los niños. La pregunta por la pregunta sigue vigente. En adelante se persiguen nuevos argumentos que versan sobre los vínculos que el niño puede establecer entre su realidad. Construir un andamiaje para afirmar que el niño es, en el transcurso de su historia, un representante de las capacidades humanas que marcan la diferencia frente a otras especies, entre ellas, la inventiva, el aprendizaje y el uso de los sistemas de comunicación.

2.1. Un niño que pregunta

La psicología, reconoce dentro de la conducta infantil una edad identificada como “edad de los porqués”. A propósito de esta etapa, en las investigaciones a partir del método clínico del Belga Ovide Decroly, se presenta una manera en que la inteligencia del niño se desarrolla con las preguntas que éste hace, entre los tres y los seis años. Este pedagogo afirma que el niño da muestras de interrogarse por objetos y situaciones antes de poder expresarlas a través de la palabra, y además que una vez usa la palabra, la sucesión de preguntas es una herramienta para educar su intelecto, afincado en el hecho de que la

20

Según el más reciente informe del Estado de la infancia de la Unicef, la vulnerabilidad de los infantes es aún tema de preocupación en gran número de países. (UNICEF, 2012, p. 6).

38 percepción en esta etapa de la vida, integra diversos elementos, lo que la hace transdisciplinar21:

De cualquier modo hay en la sucesión de las cuestiones que el niño propone, y de las respuestas que se le dan a ellas, un índice precioso concerniente al nivel de su pensamiento, de su comprensión y de su poder de juzgar, observar, de comparar, de establecer relaciones, de razonar. (Decroly, 1935, p. 26)

Por esta razón se introduce la noción de niño de las preguntas como una forma de particularizar el objeto de la presente reflexión, este niño se encuentra entre la edad de los siete y los nueve años, en la que experimenta una serie de cambios en su círculo social y cultural, al iniciar la instrucción formal en la escuela, que se caracteriza por: la disposición a explorar, alimentada por una nueva independencia, esto es, su curiosidad está expresándose por medio de las primeras hipótesis y teorías. En esta edad se evidencian algunas características físicas porque ya ha conquistado las capacidades fundamentales de caminar y hablar, es decir, vencer la gravedad para erguirse, lo que implica la organización de las vértebras e interactúa con los objetos, fenómenos y las personas que le rodean.

El ingreso a la escuela trae consigo una transformación importante en la relación del niño con el aprendizaje. Hasta dicho momento, los conocimientos para él provienen de una fuente oral, pero con el aprendizaje de la escritura, según Vygotski, la comunicación simple trasciende hacia la generalización por medio del uso de la palabra, y esto consiste en que puede significarlos a pesar de que los alfabetos con los que se representan a los objetos, no corresponden ni gráfica ni sonoramente con lo que son en la realidad. Volviendo Humberto Maturana22, este rasgo diferencial que es el lenguaje, en este desplegar social del niño, la interacción a través del leguaje es un elemento fundamental, si se considera que“*…+ las culturas son redes de conversaciones, modos de vivir en el

21 Particularidad introducida por Édouard Claparède pedagogo y psicólogo infantil, nacido en suiza en 1873,

como percepción sincrética

22

En su texto ¿Cuándo se es humano? Reflexiones sobre el artículo de C.R. Austin (1990): “The significance of fertilization” (Cfr. Maturana, 2002).

39 entrelazamiento del “lenguajear” y emociones y el ser cultural implica vivir en una de tales de conversaciones”(Maturana, 2002, p. 151) y continúa “*…+. Precisamente en este sentido, la pregunta infantil, es un elemento que no pasa desapercibido.

Capítulo 2. Vehículos del lenguaje infantil en su