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El juego de doble identidad es ciertamente el elemento más interesante de la ambientación bucólica. Rogel de Grecia con la identidad de Archileo puede disfrutar de la compañía de Archisidea, impidiendo la diferencia estamental cualquier relación amorosa. La primera salida de Archileo del valle es provocada por la llegada a palacio de una doncella, Giliserta, que solicita un don a la emperatriz, que es que Archileo vaya con ella para poner remedio a un suceso fuera de la corte. Archileo debe dejar la identidad de pastor, ya que Giliserta le sugiere que se oculte para volver al ejercicio de caballerías e iniciar la aventura.

La irrupción de un personaje externo a la corte que solicita un don y propicia la salida del caballero al espacio de la aventura es una constante en los libros de caballerías. El don en blanco o don contraignant como facilitador de la aventura y motivo vinculado al ocultamiento de identidad del caballero185 es una constante

184 Comenta Sales Dasí (2003b: 103): “El idilico ambiente bucólico-cortesano del Lumberque se ve salpicado por la violencia de la batalla, pero al fin y al cabo este es el resultado de la conjunción de los distintos acarreos temáticos con que Feliciano renueva el género caballeresco.”

narrativa que procede del Amadís de Gaula (y por supuesto del roman artúrico), en el que el don en varios momentos pone en movimiento la acción y lleva al caballero a conocer su identidad. Se trata de un motivo que da inicio a la trayectoria del caballero que de otra manera se quedaría en el espacio inactivo de la corte.

Esta misma modalidad en el relato de Silva propicia la primera salida de Archileo del palacio de la emperatriz. La demanda de Giliserta lleva a Archileo a asumir una nueva identidad caballeresca, que implica un nuevo cambio de vestimenta y de nombre. En un primer momento, Archileo intenta mantener su identidad pastoril, pero la doncella, que conoce ya las razones de su encubrimiento, le entrega las armas:

[…] y como se uvo vestido las calças y jubón, ya que se quería vestir unas ropas de seda azul, de modo pastoril, la doncella tomó un lío que en la cámara estava, cubierto de un chamete bermejo, y dixo:

—Aguardad señor, que os conviene que finquen aquí essas armas, y que llevéis otras

que yo os daré.

—Cómo puede ser ello —dixo él—, que yo no puedo llevar armas, que salgan de honda, y cayado.

—No hay necessidad desso para conmigo, dixo la donzella, que para en essa parte yo sé tanto de vuestra hazienda, como vos, y por tanto os puse aquí encubiertamente.

(FdN, IV, I, XXI, fol. 29r)

Archileo muda su nombre en Costantino, creando así una nueva personalidad que le sirve para salir al espacio de la aventura. Giliserta le entrega la espada, con la cual Rogel reconstituye su identidad caballeresca, mientras mantiene el encubrimiento como Archileo –la identidad que reasumirá volviendo a la corte.

Y con esto deslió el lío y sacó unas buenas armas blancas, y diólas a Archileo. Él, maravillado de las palabras de la donzella, con pensamiento que fuesse alguna gran sabidora las tomó y se armó muy bien dellas, y cíñose una espada que la donzella le dio. Y esto hecho, él dixo a la donzella:

Pues me avéis mudado las armas, múda[d]me el nombre, y por tanto hasta que lo torne a tomar con las que dexo, me llamad el cavallero Costantino.

—Aquí fincaran hasta la buelta, y pues no queréis ser conocido, bien será que llevéis puesto el yelmo, yo llevaré vuestro escudo y lança.

(FdN, IV, I, XXI, fol. 29r)

La transición a una nueva identidad es marcada por un cambio de señas (exteriores) y de nombre: Archileo se convierte en Constantino, identidad asumida a partir de la de pastor, que es construida a su vez sobre la identidad caballeresca de Rogel. De momento, las tres identidades se superponen en un esquema de dependencia lineal: Rogel >Archileo >Constantino.

TABLA 9. Las tres personalidades de Rogel de Grecia IDENTIDADES DE

ROGEL DE GRECIA ESTAMENTO

MOTIVOS

RELACIONADOS FINALIDAD

Rogel de Grecia Caballero Amor/ Aventura Conseguir la fama/ el amor

Archileo Pastor Naufragio Estar cerca de la

amada Costantino Caballero Don en blanco Ayudar a una doncella

Las transiciones de una identidad a otra derivan de la necesidad de moverse de un ambiente cerrado en el que el énfasis se pone sobre la expresión de los sentimientos, el de la corte bucólica de Archisidea, al ambiente abierto de la hazaña heroica, en el que el caballero debe retomar las armas para enderezar los tuertos. Introduciendo nuevamente al protagonista en el mundo de la caballería, Silva abre una nueva peripecia argumental, mientras deja momentáneamente en suspenso el desarrollo de la relación entre Archileo y Archisidea, que se encuentra en un estadio preliminar.

De este modo Silva también prepara las condiciones que determinarán la siguiente vuelta de Costantino al Valle de Lumberque. Costantino tiene una relación con Argentaria –la dama a quien ha prestado ayuda– y tiene varias aventuras en el reino de Filaces que hacen crecer su fama, mientras en una trama paralela, en la corte de la emperatriz, un pastor, Sinestar, acusa a Archileo de traición por haber tenido amores con la amazona Sarpentarea, amiga y confidente de Archisidea; los

dos están condenados a muerte. Poliphebo, un caballero-pastor amigo de Archileo, descubre su identidad para defenderlos: el pastor es en realidad Galtaires, príncipe de Aquileya. Necesita un segundo caballero para defender a Sarpentarea, de modo que Filiserta va en busca del caballero llamado Costantino para ser segundo de Poliphebo/Galtaires en el combate contra Sinestar. La estrategia de hacer llegar cartas con otra identidad comienza en este primer primer libro: Archileo hace llegar una carta suya mientras él mismo está presente en el valle bajo la falsa identidad de Costantino. Después de haber defendido a Archileo, Costantino abandona el valle.

Dejamos de momento a un lado otras implicaciones del juego de identidades de Rogel para atender a la estructuración que deriva de la doble personalidad. La alternancia entre las funciones del caballero y sus dos facetas, y entre el mundo del pastor y mundo de la caballería es más acentuado en la Cuarte Parte y el juego de dobles identidades tiene función estructural. Rogel logra mantener en pie tres personalidades, una pastoril, la de Archileo, y dos caballerescas (Costantino y Rogel). En el primer libro de la Cuarta Parte el pastor acomete estos movimientos: Archileo sale de la corte-vuelve con la identidad caballeresca de Costantino- Costantino abandona la corte-vuelve Archileo. Después de haberse ido de la corte en el primer libro, Archileo no volverá a ver a la dama hasta el cap. XX del segundo libro, que es la parte en la que evoluciona la relación amorosa y se da un ingenioso intercambio de cartas con la dama, a través del cual el caballero logra mantener secreta su identidad.

Es frecuente en los libros de caballerías la incorporación de diferentes tipos de discursos que se recontextualizan en la trama, constituyendo discursos secundarios que mantienen sus propias estructuras retóricas. Como ha apuntado Cravens (1976: 87): “Cuando aparece como caballero, le entrega a la emperatriz cartas de Archileo. Cuando está presente como Archileo, le hace llegar cartas firmadas por Rogel”186. Esta sucesión de cartas está estrechamente vinculada a la

presencia/ausencia del pastor y a la identidad con la que actúa; este hallazgo

186 Para Cravens (1976: 89) el disfraz, las cartas y los episodios de violencia forman un lazo entre los dos mundos contrastantes de los pastores y la caballería.

ingenioso a través del cual Archileo se hace medianero de sí mismo hace progresar la relación amorosa con la emperatriz.

Al comienzo del segundo libro, mientras Archileo se encuentra alejado de la corte, hace llegar a Archisidea una carta del príncipe con una elegía de Archileo, operación con la que se mantiene sus dos identidades separadas. (FdN, IV, II, fol. 5r.). Rogel muestra todo su ingenio para conseguir casarse con Archisidea. Los movimientos dentro y fuera del palacio de la emperatriz con sus dos identidades marcan la estructura de la narración y los dos ejes principales en que se centra el relato, la relación amorosa y las aventuras fuera del valle.

A continuación, analizamos estos movimientos del personaje en el segundo libro, y los recursos que sirven de refuerzo a su desdoblamiento.

La vuelta de Archileo al valle de los pastores. Archileo vuelve al valle con la finalidad de descubrir los pensamientos de Archisidea acerca del príncipe Rogel (él mismo). Esta vez tiene un cómplice, el rey de Susiana, su amigo, a quien confiesa su estrategia: “como Archileo tendré la entrada que como a don Rogel se me niega” (FdN, IV, II, XX, fol. 46v). Esta iniciativa pone en marcha la narración: Rogel parte de Costantinopla, vive varias aventuras, y llega a la corte con las doncellas jayanas rescatadas de Artadafa con la identidad de Rogel. El caballero engaña a las doncellas diciéndole que esperen la venida del pastor Archileo en Artadafa para viajar juntos rumbo al Valle de Lumberque. El truco es sencillo: Rogel desaparece, viste el hábito de pastor y se presenta nuevamente ante las doncellas diciendo que es Archileo. Las doncellas se dejan engañar: “y aparejado el tiempo tornó con ábitos pastoriles… donde por las señas de tanto se parecer al príncipe fue recibido con gran gozo maravilladas todas de su apostura” (FdN, IV, II, fol. 57r).

Podemos observar cómo se producen distintos niveles de conocimiento: el lector comparte el punto de vista del protagonista y ve desde arriba los cambios de hábitos que favorecen la adopción de una falsa identidad y las maquinaciones del personaje. Archileo trae a Archisidea una carta de Rogel, desdoblándose a través de esta; Rogel cuenta en esta carta sus hazañas en Artadefa y el rescate de las doncellas jayanas que están presente en la escena; al mismo tiempo, habla de los servicios de Archileo comparándolos a los que Darinel prestó a Florisel de Niquea:

“Tu magestad reciba mi servicio junto con la competencia mía, y del pastor Archileo con diferentes servicios, que los del glorioso príncipe don Florisel y el pastor Darinel en la gloria y servicios de la disfraçada pastora Silva” (FdN, IV, II, XXVIII, fol. 58v).

Está claro que lo que el personaje está haciendo es actuar en una doble vertiente: por un lado como pastor-medianero, y por otro como caballero que gana la fama para ser merecedor de la dama. A la función de la carta se suma la presencia de las doncellas jayanas salvadas por Rogel en Artadafa, que cuentan ante la emperatriz las hazañas del príncipe; la jayana Galasinda toma la palabra y alaba el servicio de Rogel (FdN, IV, II, XXVIII, fol. 59r). Archileo se convierte en oyente de las hazañas de Rogel, reforzando su desdoblamiento a través del cuento de las doncellas.

La falsa partida de Archileo. Asistimos a una falsa partida del pastor, que es también el real destinatario de las cartas de la dama. Cuando Archisidea le entrega una carta para el príncipe Rogel, Archileo finge marcharse: “mas, como un rato se apartó, en una floresta abrió la carta de la Emperatriz” (FdN, IV, II, fol. 66v). El lector asiste al fingimiento del personaje que tiene que dejar una pausa temporal verosímil entre su ida y su vuelta. El caballero mide el tiempo que le conviene esperar para la vuelta, que a nivel narrativo consiste en un resumen: “el fue a su fregata donde estuvo siete, u ocho días… Pues en fin deste tiempo Archileo tornó” (FdN, IV, II, XXXIIII, fol. 70r), de modo que una carta sigue a otra convirtiéndose en la narración en la principal modalidad narrativa, quedando ausente cualquier acción entre las misivas de los dos enamorados.

La ayuda y el consejo de un cómplice, Caridonio. Archileo piensa que podría atreverse a proponer a la dama un encuentro con el príncipe vestido de pastor en su palacio. Sin embargo, Archisidea opta por solicitar una embajada de Rogel con una petición de matrimonio. Esto determina una nueva partida de Archileo que se dirige a Artadafa, pero una tormenta lo desvía a la Insula de la Clara Deidad, donde se reúne con su amigo el rey de Susiana. Este se convierte en el cómplice de Archileo, con el cual vuelve al Valle de Lumberque. Ambos se disfrazan: “Y el príncipe, y el rey acordaron salir en ábito de pastores, fingendo que avía tomado amistad con

aquel pastor” (FdN, IV, II, LII, fol. 109r). Archileo debe mentir sobre sus acciones fuera del valle e inventarse una historia:

yo he estado en compañía del glorioso príncipe de los dos Imperios que hasta agora me he apartado del, ni él se ha apartado de las glorias que en nombre de ser vuestro le han sido otorgadas.

(FdN, IV, II, LII, fol. 109v)

Fundamental es el cuento de los personajes que no conocen la verdad y también ven a Archileo y Rogel como dos personajes distintos, como las jayanas de Artadafa, para reforzar este desdoblamiento. Esta vez, es Caridonio (nombre pastoril del rey de Susiana) quien cuenta las hazañas de Rogel, dando razón del ídolo que traen de la aventura en Artadafa, apoyando así el juego de Archileo, y desdoblándose él mismo en el discurso: “Y el príncipe y el rey de Susiana están juntos, y mándonos que a tu magestad truxessemos este ídolo” (FdN, IV, II, LII, fol. 111r). Archileo quiere acelerar el desenlace y revelar su identidad a la dama: “le parecía que sería bien descubrírsele para mas abreviar el hecho” (FdN, IV, II, LIIII, fol. 115v). Estando el pastor mal aconsejado por el deseo, Caridonio sugiere a Archileo que no se revele a Archisidea antes de haber conseguido su mano, para no arriesgar que su astucia ofenda a la dama: “Porque me parece que en ningún caso os descubráys, hasta que con dar la mano como esposo, os asseguréys deste peligro” (FdN, IV, fol. 116r). Estas conversaciones con Caridonio permiten al lector conocer los pensamientos y las intenciones del personaje, ya que ante la dama y los demás debe seguir fingiendo.

Partida de Archileo y Caridonio. Archileo y Caridonio deben partir con una carta de Archisidea para Rogel, que como siempre es leída furtivamente en el mismo lugar: “Metidos pues Archileo y Caridonio por las florestas del valle de Lumberque, emboscados en cierta parte, abrieron la carta de la Emperatriz” (FdN, IV, II, LVI, fol. 118r). Los dos pastores se marchan a Artadafa para ir a preparar la flota que debe llevar a Archisidea a Costantinopla.

Vuelta de Caridonio al valle. Solo Caridonio regresa al valle con una carta de Rogel, en la que el mismo finge haber recibido la respuesta anterior de los pastores;

Caridonio se marcha y la emperatriz se queda aguardando la venida de Rogel y del rey de Susiana.

Encuentro entre Rogel y Archisidea. Finalmente, Rogel se presenta con su verdadera identidad ante la emperatriz, lo que presenta el inconveniente de que el pastor no puede estar presente en el mismo momento: “A Archileo he embiado con cierta embaxada el cual no es venido” (FdN, IV, II, LVIII, fol. 119v). El rey de Susiana y Rogel han entrado en el valle con sus verdaderas identidades, maravillando a los presentes por la semejanza con los pastores Archileo y Caridonio; sin embargo, ninguno se acerca a la verdad: “maravillando a ella, y a todas las suyas de quanto se parecían a los pastores, que cosa no los differenciava sino los vestidos” (FdN, IV, II, LVIII, fol. 121r). Rogel ha conseguido su propósito: la emperatriz escribe una carta a los reyes de Costantinolpla diciendo que lo va a aceptar como esposo.

Reaparece Archileo. Anagnórisis. Rogel retoma la identidad de pastor y vuelve al valle; parte junto a Archisidea para Costantinopla para celebrar los desposorios: “el rey [de Susiana] lo llevó en ábito de Archileo a le besar las manos con quien la Emperatriz en manera holgó” (FdN, IV, II, fol. 130v). La escena en que la emperatriz y el pastor entran a la ciudad es representativa de esa multiplicación de planos de focalización y de los distintos niveles de compresión que personajes y lector tienen ante lo representado. Rogel ha informado a todos los de Costantinopla que aparecerá vestido de pastor con una carta: “con el aviso de su venida embiándoles a dezir que si le viessen en ábito disfraçado, que nadie le hablasse hasta que se diesse a conocer, porque aquello convenía que así se hiziesse” (FdN, IV, II, LXIIII, fol. 130v). Por la ocasión Archileo viste el humilde traje pastoril, bajo el cual se esconden las armas; despojándose de esta ropa, Archileo cumplirá una metamorfosis teatral.

Los personajes que van a asistir a la entrada del carro triunfal conocen la verdad, mientras Archisidea, que viaja con Archileo a su lado, sigue ignorando quién es el pastor y se pregunta la razón de la ausencia del príncipe: “maravíllose de no ver allí al Emperador su esposo y ellos mas con todos los que con ellos venían de velle en el carro con el disfrace de pastor” (FdN, IV, II, LXVI, fol. 132r).

Finalmente, el pastor toma la palabra y revela públicamente su identidad187: “desnudó los vestidos pastoriles, y quedó en las resplandecientes y ricas armas, que encubiertas traya con hermosura de estraña disposición”. El caballero ha completado su trayectoria consiguiendo la fama y el amor.

Como hemos visto, las vueltas de Archileo al espacio bucólico coinciden con la entrega de las cartas por parte de Rogel; en general, se repite un esquema de vuelta-entrega de la carta-resumen de las hazañas de Rogel por boca de personajes que ignoran su doble identidad (como las doncellas jayanas) o cómplices (Caridonio). Partiendo de las observaciones de Cravens, hemos visto que las cartas permiten al caballero mantener su doble identidad, resultando al mismo tiempo una modalidad narrativa de la que Silva se aprovecha de una manera nueva en este último libro. Sirviéndose de su doble personalidad Rogel es capaz de conducir la trama, actuando como un verdadero director; actúa con la ayuda de un cómplice, que le permite mantener el secreto y le sugiere que se revele en el momento oportuno. La dama no llega nunca a descubrir el ardid, contrariamente a cuando ocurre en la Tercera Parte del Florisel de Niquea, en la que en cierto momento el dominio pasa a Diana, que ha descubierto la identidad del caballero vestido de mujer. En la Cuarta Parte, en cambio, Rogel mantiene este dominio en todo el relato, y el lector se identifica siempre con el protagonista y con el personaje- cómplice, entendiendo desde arriba las confusiones producidas.

187 Comenta Jiménez Ruiz en una nota (2002: 161): “La anagnórisis llega en el último momento; en confesión pública –por cierto, reiterando dos constantes del romance griego: la suasioria pública y la recapitulación– y justificando la treta como una neesida a la que condujo la Fortuna tras en el naufragio inicial.” Agregamos que esta revelación pública y el juego de doble ropaje lo encontramos también en el episodio de Nereida en el Amadís de Grecia (II, CXXIII); cuando se revela a los príncipes de Trapisonda, el caballero lleva las armas puestas debajo del hábito de doncella.

3.4. La inversión de los sexos: el vestido de mujer, la doncella

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