C. DEFINING ARCTIC SOF CAPABILITIES
2. Explaining DOTMLPFI
Los ochenta supusieron una época de continuación para el jazz. Una vez superada la crisis, los músicos de jazz continúan evolucionando en las prácticas que comenzaron en la década anterior. El jazz comienza a ser reconocido como un género de culto entre la sociedad y es declarado “tesoro cultural nacional” por el Congreso estadounidense70. A pesar de haberse cerrado multitud de clubes de jazz entre los 60 y 70, y que el rock vivía una época de apogeo entre los jóvenes, dejando relegado al jazz a un segundo plano en la mayoría de las frecuencias de radio nacionales más importantes, su actividad se había se había multiplicado gracias a la aparición de jóvenes intérpretes y a la renovación de los viejos maestros.
A diferencia de los setenta, los ochenta no fueron años de crisis, sino de intensa actividad y fermento productivo. El jazz se adentraba en nuevos terrenos creativos, donde los músicos competían entre sí en términos esencialmente constructivos71.
Mientras grandes figuras musicales como el consolidado y ya sexagenario Miles Davis, continuaron la fusión del jazz con el rock e integraron nuevas sonoridades y nuevos instrumentos haciendo evolucionar al género, algunos jóvenes intérpretes virtuosos como
68 GIOIA, Ted. El jazz moderno. En: Op. Cit., p. 362. 69 Ibídem, p. 363.
70 TIRRO, Frank. Pluralidad de estilos: Los años ochenta y noventa. En: Op. Cit., p. 153. 71 Ibídem, p. 155.
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Wynton Marsalis abogaban por una tradicionalidad que retomara las raíces clásicas del
jazz. En esta tesitura se mantuvieron las grandes BigBands del momento, como la de Benny
Godman, que, ajena a los cambios y variaciones del género a lo largo de las décadas del
siglo XX, continuó interpretando arreglos del swing de los años 30, o la Gerry Mulligan
Orchestra, fiel a la tradición del Cool Jazz de los años 50.
A principios de los 90, estas nuevas generaciones de músicos llegan al jazz con una magnífica formación. Estudian música desde la infancia, primero en la escuela, y posteriormente realizan estudios superiores, ya sea en conservatorios, en la universidad (la Universidad de Pittsburgh fue pionera en ofrecer estudios de musicología y un máster en etnomusicología) o en diferentes instituciones musicales de nueva creación, como la Escuela Superior de Música Berklee, de la que salen grandes figuras de la música capaces de sentir comodidad no sólo en la interpretación del jazz sino también del clásico. Puesto que ya no son autodidactas, el virtuosismo en la interpretación y en la composición está a la orden del día.
En este contexto, aparecen múltiples BigBands que se forman en escuelas, institutos e instituciones musicales que son utilizadas como un elemento más de aprendizaje práctico para los estudiantes. Este es el caso de las agrupaciones formadas y dirigidas por el percusionista Art Blakey, las conocidas The Jazz Messengers; una serie de BigBands creadas con la finalidad de ofrecer una base práctica formativa a estudiantes de música con las que “cientos de músicos jóvenes obtuvieron su formación básica en el jazz como intérpretes en sus grupos72”, como por ejemplo, los hermanos Wynton y Branford Marsalis. A pesar de que Blakey muriera en 1990, su influencia se vio marcada en adelante gracias a los grandes músicos que salieron de sus BigBands; los llamados “hijos de Blakey”73.
En los años ochenta y noventa (por primera vez en la historia de esta música), la mayoría de los grandes pioneros en la evolución del jazz ya no se encuentran vivos. En su ausencia, la pervivencia de la rica tradición creada por estos innovadores depende en gran medida de que las instituciones divulguen y mantengan su legado. Lamentar este cambio carece de sentido, tanto como quejarse de que tantas bigbands de hoy tengan su sede en colegios e institutos. Son señales de que el jazz ha logrado penetrar en la cultura general, no síntomas de fracaso. {…} Rechazar o hacer caso omiso de la historia de esta música no es una solución. Si ha de sobrevivir como fuerza cultural significativa, la tradición del jazz en general y de la BigBand en particular necesitarán una sana dosis de esta misma conciencia histórica “sobrealimentada”74.
72 SOUTHERN, Eileen. Tendencias en los escenarios contemporáneos. En: Op. Cit., p. 590. 73 Ibídem, pp. 588-591.
39 Desde finales de la última década del siglo XX en adelante, el jazz se ha caracterizado por la fusión con nuevos estilos como la música popular de América Latina (Latin jazz), el rap o el hip-hop (Acid-jazz), además de otros muchos estilos con los que el jazz ha entrado en contacto como la música new age o el Pop, así como la fusión con la música tradicional judía (Kletzmer). Lo mismo sucede con las BigBands, que viven un resurgimiento a finales de los 90 gracias a la realización de arreglos en los que integran aspectos de nuevos estilos. El liderazgo de las grandes agrupaciones de jazz ya no se instaura en Estados Unidos, pues el jazz se ha expandido por todo el mundo, y las BigBands europeas llegan con un nivel técnico muy alto al panorama actual.
A principios del siglo XXI un gran número de BigBands formadas por importantes figuras del jazz ya fallecidas como la de Count Basie o Duke Ellington, continúan en auge gracias a la intención de los intérpretes de seguir con la estela marcada por sus antiguos líderes y difundir este estilo por medio de arreglos tradicionales de la época que recobran ahora un nuevo éxito. Del mismo modo, las BigBands formadas en el ámbito estudiantil de carácter local continúan funcionando como agrupaciones de enseñanza para alumnos de música, práctica que pronto se difunde por las escuelas y academias de varios continentes.
Italian Instabile Orchestra
Se trata de una BigBand italiana fundada en el año 1990, cuyos integrantes realizan una interpretación caracterizada por la mezcla de diferentes géneros musicales, pretendiendo de este modo buscar nuevas sonoridades por medio de diversas influencias e inspiraciones. Su éxito lo recibieron tras actuar en el festival de Chicago, durante el verano del año 200075. Sus arreglos poseen una fuerte influencia del Free Jazz, con solos e improvisaciones basadas en estilos como el swing y la música experimental, mezclando diversos elementos como la integración de nuevos sonidos e instrumentos, realizando una fusión de sonidos provenientes de la tradición y de la vanguardia musical, y consiguiendo de este modo realizar un estilo fresco, moderno y actual, aunque desviándose del prototípica formación de la BigBand americana. Las improvisaciones de los solistas caminan entre los extremos técnicos y el virtuosismo, ofreciendo una nueva apertura hacia el jazz del siglo XXI. Su último disco fue grabado en el 2004.
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