países europeos. La dispersión de la propiedad accionarial en los centros finan- cieros anglosajones persigue, entre otros objetivos, quebrar el control que ejercen las élites en los consejos de administración de las grandes empresas europeas y japonesas donde los inversores institucionales aún no han podido hacerse con el poder nuclear de estas empresas. La desreglamentación finan- ciera de los años noventa ha impulsado de la movilidad del capital, la ampliación de los márgenes de maniobra de la banca y los seguros y el apalancamiento, es decir, la disposición de enormes recursos ajenos. Asimismo ha facilitado la llamada “banca sombra”, es decir, las actividades financieras no cubiertas por las reglas que rigen a los bancos, como los fondos de cobertura (hedge funds) y los “vehículos estructurados de inversión”23. Según un informe de noviembre de 2012 de la Junta de Estabilidad Financiera, grupo de trabajo creado por el G-20, la cifra de negocios de la misma alcanzaba a finales de 2011 la cifra de sesenta y siete billones (millones de millones) de dólares, que supera el capital total de todos los bancos centrales del mundo, los fondos de inversión y los fondos de pensión combinados. Buena parte de ese dinero está depositado en paraísos fiscales en inversiones a corto plazo. Por otra parte, el endeudamiento masivo ha permiti- do a las grandes corporaciones transnacio- nales adquirir gran cantidad de activos reales en los países centrales y emergentes (Gutiérrez y Albarracín, 2012: 351). La ausencia de control de los bancos centrales sobre las instituciones que lo gestionan
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En Wikipedia se recoge la siguiente definición: “El sistema bancario en la sombra o sector bancario en la sombra es el conjunto de entidades financieras, infraestructura y prácticas que sustentan operaciones financieras que ocurren fuera del alcance de las entidades de regulación nacionales. Incluye entidades como hedge funds, fondos del mercado de capitales y vehículos de inversión estructurados (SIV por sus siglas en inglés)”. Sobre la actitud de los Estados hacia la misma, especialmente Estados Unidos, véase Bissio (2012).
ocasiona una gran inseguridad por los riesgos de quiebra y, con ello, una tendencia a las entradas y salidas de capitales.
Esa volatilidad fue uno de los factores desencadenantes de la crisis del 2008. La mencionada Junta de Estabilidad Financiera ha sugerido la adopción de medidas de control y su inspección por los bancos centrales, pero cuya eficacia será escasa mientras la banca offshore de los paraísos fiscales siga con la regulación absolutamente blanda que se ha señalado anteriormente (apartado 1.2). Por su parte, la Unión Europea se ha limitado hasta la fecha a organizar una consulta pública en 2012.
Las modificaciones fiscales de las últimas décadas han beneficiado de forma sistemá- tica al sector financiero y, más en general, al capital: tipos impositivos más reducidos para los rendimientos de capital; incremento de la fiscalidad indirecta sobre el consumo (IVA) que eximen en gran medida a los servicios financieros24; reducción de los tipos del impuesto sobre sociedades y de los tipos aplicables a las rentas más elevadas; trato favorable a las opciones de compra sobre acciones, etc. Además del impacto antiredistributivo de estos cambios, se ha señalado por Sanger (2012, p 117) que los mismos, unidos al crecimiento del mercado de derivados financieros (futuros, opciones, swaps…) incentivan la especulación a corto plazo y la asunción excesiva de riesgos por el sector financiero, tal como han reconocido incluso el FMI y la Comisión Europea y que
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El FMI ha señalado que un impuesto del 5% sobre los beneficios y la compensación en el sector financiero sería un adecuado sustituto del IVA. Este impuesto sobre las rentas del sector bancario (FAT, según sus siglas en inglés) gravaría las actividades financieras que replicaría el IVA en el sector de bienes reales (se gravan los pagos o rentas por encima del umbral mínimo competitivo).
han causado un enorme daño económico y social, por la garantía implícita de que las grandes corporaciones financieras son “demasiado grandes para quebrar”25.
Hasta la fecha, las corporaciones financieras han logrado evitar la puesta en práctica de figuras impositivas que graven las transac- ciones financieras. Justamente el enorme peso del sector financiero en países como el Reino Unido, ha traído consigo que su gobierno se haya opuesto a la aprobación de esas figuras, que podrían dar lugar a la obtención de una financiación sustancial para el desarrollo y las necesidades ambientales mundiales26. En febrero de 2012, el Instituto de Finanzas Internacionales (IFI), que agrupa a los principales bancos del mundo, se opuso frontalmente a las propuestas del FMI de imponer dos gravámenes al sector financiero para pagar por futuros rescates y desincen- tivar la toma de riesgo. Uno de ellos
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Los productos financieros opacos estuvieron en el origen de la crisis financiera en Estados Unidos en el 2007, especialmente las “obligaciones de deuda colateralizada” (CDO), que empaquetaban las hipo- tecas subprime con otros productos de menor riesgo. El gobierno estadounidense puso en práctica una gran operación de salvamento financiero de los grandes bancos a la vez que dejaba hundirse a los pequeños y permitía que más de seis millones de hogares perdieran su vivienda. En diciembre de 2009, Robert Reich constaba que “Los cinco grandes bancos que siguen en activo son hoy más grandes, sus activos y agentes, más ricos, y sus estrategias para hacer grandes apuestas con el dinero de los demás no son menos arriesgadas que antes del desastre”. Esta cita se recoge en Fontana (2012: 941) quien añade que según cálculos de Market Watch los productos derivados en poder de las entidades financieras alcanzaban un valor de 248 billones de dólares, muy superior al que tenían antes de la crisis. Asimismo precisa que mientras se mantenía la pérdida continua de puestos de trabajo y la recuperación económica era más débil de lo que se decía, según la AFL-CIO las retribuciones medias de los dirigentes de 299 grandes empresas fueron en el 2010 de 11.358.445 dólares.
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Un impuesto del 0,05% sobre todas la transacciones financieras permitiría recaudar entre 200.000 y 600.000 millones de dólares al año en todo el mundo (Sanger: 2012, 118).
consistiría en un impuesto que inicialmente pagarían todas las entidades financieras por igual y que posteriormente variaría según el nivel de riesgo asumido por cada una. Los ingresos se acumularían en un fondo para costear futuros rescates de la banca o entrarían como ingresos corrientes a las arcas públicas. El segundo impuesto gravaría los sueldos y bonificaciones que pagan las entidades financieras, así como sus beneficios. Así pues, el poder político de la banca, que se ejerce no sólo a través de carteles como el citado Instituto sino mediante la presencia generalizada de dirigentes bancarios en los gobiernos e instituciones como la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (cuyo Presidente, Mario Draghi, fue vicepresidente para Europa de Golman Sachs y, escandalosamente, participa en las reuniones de una institución privada como el IFI) ha logrado frenar las tímidas tentativas de imposición.
En España, varias Comunidades Autónomas (Extremadura, Canarias y Andalucía) han establecido un impuesto sobre depósitos de clientes de entidades de crédito. Pues bien, en noviembre de 2012 el Gobierno ha establecido un impuesto sobre el mismo objeto a tipo cero (sic) para evitar que esas comunidades autónomas puedan aplicar uno propio, dado que dos administraciones no pueden gravar el mismo hecho imponible, por lo que las citadas Comunidades que ahora aplican este impuesto deberán dejar de hacerlo y, por ello, deberán ser compensadas por el Estado por la pérdida de recaudación, cuyas previsiones de ingresos eran, sin embargo, muy limitadas según los proyectos de presupuestos para 2013: de 39 millones de euros en Extremadura, 96 en Andalucía y 30 en Canarias27. Un buen
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En el supuesto de generalización a todo el Estado la recaudación ascendería a 700 millones. Véase el detalle en García Arancibia (2012).
ejemplo de favores a la banca, al precio además de aumentar el déficit público.
Los grandes bancos españoles recurren de forma sistemática a la utilización de los beneficios fiscales, a la vez que mantienen una radical opacidad sobre sus depósitos en paraísos fiscales28. Según algún estudio la banca española tendría 6.000 millones en activos en paraísos fiscales donde aumentan su beneficio gracias a estos territorios y habría obtenido en el año 2009 más de 170 millones de euros de beneficios en paraísos fiscales, localizados sobre todo en el Caribe (Islas Caimán, Bahamas, etc.) y Europa (Jersey, Guernesey, Mónaco, Gibraltar, Suiza, etc.). El BBVA tendría más de 2. 000 millones de euros en activos y obtenido 20 millones de beneficios en los mismos29. Esta entidad bancaria ha sido objeto de investigaciones y procesos judiciales por parte del Banco de España, la Audiencia Nacional30 y el FBI31, en
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Francisco de la Torre, secretario general de la Organización de los Inspectores de Hacienda declaraba que "Cuando pides información sobre estos movi- mientos, la banca te deriva a sus filiales en paraísos, que no te la da. Una de las cosas que hemos pedido siempre es que o se prohíba el uso de paraísos o se obligue a la banca a dar la misma información sobre esas filiales que la que da de sus negocios en España". Declaraciones recogidas en Flores (2011). En el mismo artículo se señala el papel de Holanda en la utilización de los paraísos: “Allí se constituyen holdings cuyos dividendos, gracias a los convenios de doble imposi- ción de este país con territorios como Aruba, Antillas Holandesas y Barbados, llegan al paraíso sin pagar impuestos. A esto lo llaman el sandwich holandés”.
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BBVAren Aurkako Plataforma, “Crisis y los ladrones de BBVA”, http://www.bbvagh.org
30 El Banco de España abrió un expediente sancionador
el 15-3-2002 contra 16 antiguos consejeros y directivos
los que se ha evidenciado la utilización de numerosos paraísos fiscales, con 23 empresas propiedad o participadas por el BBVA en los mismos. El BBVA está asociado con el Banco Clearstream, con el que tiene contratado el sistema de inversión Vestimacon+. Clears- tream tiene su sede en Luxemburgo y se dedica al lavado y encubrimiento de las operaciones de otros bancos. En el año 2003 se inició un proceso contra ese banco en Francia por fraude fiscal y sobornos de enorme impacto mediático por la implicación del exprimer ministro francés D. Villepin y que concluyó en octubre de 2011.
Para contrarrestar los perniciosos efectos de la financiarización, especialmente sobre los países del Sur, el Center of Concern de Washington promueve una campaña para vincular finanzas y derechos humanos, que es apoyada por entidades tales como la Asociación para los Derechos de las Mujeres y el Desarrollo (AWID), el Centro por los Derechos Económicos y Sociales (CESR), Civicus, la Red de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el grupo de feministas del Sur DAWN, el Instituto Brasileño de Análisis Social y Económico (Ibase), Social Watch y el Centro Noruego de Derechos Humanos. En este sentido, un ejemplo de
del BBVA por no haber incluidos fondos por importe de 225 millones de euros hasta el año 2000 y que habían sido, presumiblemente, depositados a paraísos fisca- les. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) también abrió expediente sancionador por los mismos motivos. Sobre la base de esos hechos se iniciaron actuaciones penales ante la Audiencia Nacional que finalizaron con la absolución de las personas implicadas por una sorprendente resolución de un Juez Central basada en la “omisión del requisito de denuncia previa de persona agraviada”. Los expedientes administrativos del Banco de España y de la CNMV, que habían quedado en suspenso, fueron sobreseídos posteriormente en el mismo año 2007.
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La investigación del FBI en el 2002 fue paralela a la iniciada por el Juez Baltasar Garzón y consistía en los presuntos sobornos y transacciones ilegales destinadas a dirigentes políticos latinoamericanos, como el ex presidente de Perú Alberto Fujimori y su ex jefe de los servicios secretos Vladimiro Montesinos.