El sonido ignora la piel…No puede ser tocado: es lo inasible. La audición no es como la visión. Lo contemplado puede ser abolido por los párpados…lo que es oído no conoce párpados ni tabiques, ni tapicerías ni murallas. No hay punto de vista sonoro… El sonido se precipita. Es el violador.
Pascal Quignard
En la actualidad, la música está sometida a procesos tecnológicos de producción, circulación y consumo masivo. Está diseñada para ser popular -en un sentido de difusión a gran escala en los distintos medios-, donde uno de los fundamentos principales es su comercialización y distribución. Surgen nuevos ritmos y géneros que buscan como principal finalidad el éxito comercial. Igualmente la cultura visual-musical, llamada videoclip está inmersa en procesos tecnológicos-digitales que facilitan su distribución y consumo.
La creación musical en las sociedades contemporáneas ha dejado de ser una obra de arte, como lo fue en ciertos periodos históricos del pasado. De acuerdo con Walter Benjamin, lo que diferencia a una verdadera obra de arte es el aura, la cual consiste en crear una especie de extrañamiento, de lejanía, de acercamiento, pero que predomina un valor para el culto:
El aura de una obra humana consiste en el carácter irrepetible y perenne de su unicidad o singularidad, carácter que proviene del hecho de que lo valioso en ella reside en que fue el lugar en el que, en un momento único, aconteció una epifanía o revelación de lo sobrenatural que perdura metonímicamente en ella y a la que es posible acercarse mediante un ritual determinado. Por esta razón la obra de arte aurática, en la que prevalece "el valor para el culto", sólo puede ser una obra autentica; no admite copia alguna de sí misma. Toda reproducción de ella es una profanación (2003:16).
Precisamente este sentido aurático al que se refiere Walter Benjamin es el que está ausente en mucha música actual, que se desarrolla en la sociedad del espectáculo33. Ahora lo que predomina es lo que él llama obra de arte profana, la cual es repetible y manifiesta un valor de exposición (Ibíd.). La música, en las sociedades contemporáneas, conlleva esa profanación; dicho de otra manera, la música es originada por una repetitividad, un sentido de la copia, un reciclaje del cual resulta un cúmulo de sonidos provenientes de una mezcla de ritmos34. La música en la modernidad es elaborada de residuos musicales que dan como resultado géneros diversos; por ejemplo, en México, el reggaeton, la electrónica, el pop, el pasito duranguense, el género tribal o el pop rock, entre otros.
Podría decirse que la música ahora es generada en su mayoría de un continuo reciclaje que busca y pretende un re-uso de la música, una constante reproducción y duplicación cuyo fin es la distribución masiva para el consumo mercantil y simbólico. Baudrillard menciona que el consumo permite a la gente y a la sociedad sentir que existen, que están verdaderamente vivos. En este sentido, el consumo es funcional, no disfuncional, y es analizable desde una perspectiva del análisis funcional (1998: 5).
Dicho de otra manera, en las sociedades actuales la música o mejor dicho la industria de la música no persigue tanto el sentido aurático, sino un mercado que incremente su rentabilidad, al cual se dirige de manera persuasiva donde el rol fundamental de la música es ser principalmente una mercancía, que implica procesos de producción y consumo masivo. Jacques Attali menciona que “hoy día, donde quiera que la música está presente, también está ahí el dinero” (1995:11).
Los géneros musicales contemporáneos, como el reggaeton, están inmersos en dichos procesos económicos y además son también un referente social, un signo social, en tanto se encuentran anclados a la sensibilidad colectiva. Recordemos que Baudrillard ha hecho
33
Para profundizar en el tema, véase Guy Debord (1992). La Société du Spectacle, Gallimard, Paris.
34 A este reciclaje musical que es una mezcla de distintos géneros y ritmos musicales también se le ha llamado
Bastard pop o Mash up, y se originó a finales de los noventas y principios del siglo XXI en países como Reino Unido, Francia, Alemania, Estados Unidos, entre otros.
énfasis en que los signos en la modernidad pasan por un proceso económico-político, pues es a través de la administración de estos signos como recurso y de su organización como función, como se pasa de un estado de uso a uno simbólico (2002). El reggaeton está inserto en esto; participa de un fenómeno comunicativo mediado por una política, una economía y se inscribe en un sentido de uso mercantil. Es una música imbricada con las prácticas sociales:
La música se ha convertido en una mercancía, un medio de producir dinero. Es vendida y consumida. Es analizada: ¿qué mercado tiene?, ¿qué beneficios produce?, ¿qué estrategia industrial exige? La industria de la música y de todos sus derivados (edición, espectáculo, disco, instrumentos musicales, etcétera) es un elemento mayor, precursor de la economía del ocio y de la economía de los signos (Attali; 1995: 59).
La música se convierte en un espectáculo masivo que es producido en serie y repetitivo. La Industria Musical genera la demanda de la música, el consumo y la construcción de un sentido de identificación con respecto a los distintos géneros musicales que hay disponibles en el mercado. En estos géneros los jóvenes actuales ven una supuesta expresión de sus sueños, fantasías y además sus carencias; la música se convierte en un factor de homogeneización y diversificación cultural y permite procesos clasificatorios de agrupaciones juveniles: salseros, rockeros, reggaetoneros, etc.
El consumo de determinado género musical implica por un lado intercambios simbólicos, procesos de interacción, comportamientos y un lenguaje específicos. Por otro, involucra estilos, modas y looks. Los jóvenes le dan una interpretación a la música que escuchan y le otorgan un significado subjetivo y simbólico que se ve reflejado en sus relaciones sociales. De ahí que pueda considerarse a la música como fenómeno social, dado que contiene ciertos elementos constitutivos (véase esquema 3) como las formas de consumo y de apropiación, que son originadas por múltiples causas y no permanecen estables en el tiempo. Están sujetas a las transformaciones que ocurren en el ámbito sociocultural, económico y político.
Esquema 3. Elementos constitutivos de la música como fenómeno social35
Producción Industrial
• Moda, estilos, looks. • Distribución en los
mass media, TIC s. • Mercado formal e
informal (piratería).
Apropiación Cultural
• Consumo musical según la clase social de pertenencia. • Significación y apropiación musical de acuerdo al capital cultural y económico. Proceso Social • Propicia interacciones sociales y participa en la construcción de identidad y de RS de la sexualidad. • Está vinculada con
acciones sociales colectivas.
Música
De acuerdo al esquema anterior, la música, en este caso el reggaeton, está inserto en los distintos ámbitos sociales (económico, político y sociocultural) que le permiten participar en contextos y momentos diferentes, por ejemplo: en procesos de interacción social, en la construcción de identidad, en la configuración de RS, está inserta en procesos de producción, circulación y consumo (tanto simbólico como mercantil), y propicia acciones sociales vinculadas con la región y la política. Sin olvidar que la música es un lenguaje, una forma de decir y expresar.