3.3.6.1 Lo Étnico. Lo étnico se hace visible en el proceso de inserción a una nueva cultura mayoritaria de dominación y su efecto en la cultura subordinada que
realiza estrategias de mantenimiento reinventándose para enfrentar una realidad que cambia. Etnia es un tipo de comunidad que “se forma en el proceso de fusión y consolidación de distintas tribus de las condiciones de la sustitución del régimen de la comunidad primitiva por las relaciones de propiedad privada y la aparición y desarrollo de clases. Las relaciones consanguíneas de parentesco las reemplaza la comunidad territorial y las lenguas tribales se sustituyen por una lengua única”, con dialectos y elementos de una cultura común. En el capitalismo surge la comunidad conocida como nación, "pero bajo el capitalismo se conservan las relaciones precapitalistas además de las burguesas, no todas las E. se convierten en naciones" (Razinkov, O., 1984; 156).
Los grupos étnicos son formas organizacionales que comparten una cultura con rasgos explícitos (vestido, lenguaje, arte) orientados por un sistema discernible de valores (modelos de moralidad e idoneidad). Es una ´subcultura´, que mantiene características pre-capitalistas y se vincula con una sociedad mayor ´moderna´, capitalista, de quien adquiere bienes sin perder sus esencias colectivas.
La identidad étnica es un tipo de identidad social, que implica pertenencia a un grupo étnico con un universo cultural distinguible para sí y para otros. Como las otras dimensiones de la identidad colectiva, favorece el ajuste social y protege de los efectos de las prácticas discriminatorias (Genna y Espinosa, 2012; 84). Este concepto y afines, son fluidos: los ´grupos étnicos´ o ´pueblos indígenas´, no se encuentran con perfiles nítidos. Implican una estratificación por jerarquía socioracial relativamente móvil. Por ejemplo, Quijano (1980) ve un proceso de cholificación que emerge de las tradiciones andinas y campesinas en el encuentro con el ambiente moderno de la ciudad y el mercado capitalista. La categoría sociocultural de lo cholo es transicional, supone un núcleo andino combinado con la innovación de experiencia en la modernidad en la ciudad. El cholo es distinto del mestizo: éste presume mayor aproximación al significado biológico de mezcla de poblaciones europeas, africanas y nativas durante la colonia.
En la sociedad dinámica étnico-racial peruana la población de idioma nativo se reduce, pues en los centros urbanos se socializan en medios más castellanizados, “en donde hablar un idioma nativo puede ser un estigma o una habilidad poco apreciada”, ya que las poblaciones indígenas suelen ocupar posiciones de inferioridad y marginación económica y social. “Estas posiciones de inferioridad no son sólo ´objetivas´ es decir medibles con indicadores socioeconómicos (educación, ingreso, acceso a servicios públicos, cobertura de necesidades básicas, etc), sino también son percibidas subjetivamente” (Sulmont, 2010; pp. 15 - 17).
ENAHO, EMD y PNUD (2005) usan categorías de tipo cultural basadas en el idioma (quechua, aymara), la geografía (de la Amazonía, sierra o costa) y lo racial (blanco, negro, mestizo). En Perú, país pluricultural, coexisten grupos étnicos: Andinos (30%-40%), afroperuanos descendientes de esclavos africanos (9%), asiático- peruanos descendientes de chinos y japoneses que inmigraron entre los siglos XIX y XX (2%), y los pueblos amazónicos originarios (1%). La mayoría de la población es mestiza y la minoría es población blanca descendiente de europeos.
Estas jerarquías mezclan cultura y clase social: lo indígena campesino pobre en el extremo más bajo y la cultura occidental de clases acomodadas en el más alto, predisponiendo a la discriminación. Rodrigo Montoya dice (2010; p. 528) que mientras la noción de cultura quechua o andina tiene un sello académico, “la de ´pueblo indígena´ es una categoría de identidad, de autoidentificación de un pueblo que reivindica su cultura y su lengua, como un modo de defenderse de la agresión de la cultura dominante y de buscar un porvenir propio y autónomo”.
3.3.6.2 Lo Regional. El reconocimiento de la existencia de una región implica (Tamayo, 1988; 44 y ss):
-existencia o surgimiento de circuitos comerciales comunicantes;
-“Cierta homogeneidad étnica y cultural, cierta comunidad de valores, patrones culturales y estilos de vida, cierto ´tono´ de la existencia colectiva”… ;
-características sociogeográficas, con una ecología, fauna, flora y pueblos reconocibles de cuya interacción son dominantes ciertos tipos de actividad;
-existencia y rol de una cabeza de región, ciudad capital, “desde ella se estructura un mercado, un modelo de administración y un sistema de poder”. La ciudad es el principio de agrupación, cumple un papel fundamental en su articulación.
Lo regional representa un punto de articulación -y a la vez una fluencia- entre lo nacional y lo étnico-indígena, con caracteres idiosincráticos, distinguibles. Identidad regional es la identificación con una región político-administrativa dentro de un Estado-nación. Puede ser definida como “aquella parte del autoconcepto de un individuo que está basada en su pertenencia a un grupo regional, junto con el significado valorativo y emocional asociado a dicha pertenencia” (Zúñiga & Asún, 2003, p. 75).
El grupo regional viene a ser el grupo humano que habita un determinado territorio compartiendo un determinado hábitat (base ecológica), con una continuidad histórica (base histórica) en una continuidad social (base cultural): la identidad regional se refiere a un proceso dinámico histórico con referentes tanto empíricos, como abstractos o ideológicos. La identidad regional es “el punto de confluencia y de relaciones entre estas identidades más restringidas (locales, provinciales o urbanas, étnicas, etc) y las identidades más macro, como la identidad nortina, nacional o latinoamericana” (Vergara y Gundermann, 2007; pp. 36-48).
Al interior de la región coexisten identidades no siempre armónicamente, pero todas forman un sólo cuerpo complejo de pertenencia a la región. Las regiones fronterizas pueden tener más relieve que otras por su rol en la soberanía. Otras, porque fueron escenario de importantes hechos históricos. Otras por el desarrollo que han alcanzado. Las capitales de los países por sí tienen un relieve nacional, por diversas razones.
3.3.6.3 Lo Nacional. La idea de Nación resalta los aspectos político- gubernamentales de un grupo aunados a los elementos de nacimiento o ascendencia común (real, adquirida o mítica) con existencia de límites sociales y psicológicos que definen el espacio y la comunidad (Salazar y Salazar, 1998; p. 76). Se resalta el componente de solidaridad social.
La identidad nacional “sólo aparece en el momento en que se constituye un sistema de organización política y social denominado estado-nación” cuyo “aparato estatal utiliza la necesidad humana de identificación colectiva para generar en los individuos la identificación nacional”, que se expresa en una variedad de modos de vida y sentimientos compartidos a partir de una ´historia oficial´ y, más aún, de una ´memoria colectiva´, una percepción y valoración de los eventos pretéritos, más allá del saber científico de los hechos pasados (Rottenbacher, 2009, p. 76).
Tajfel (1984) define la identidad social como un estado psicológico centrado en el autoconcepto por conocimiento de la pertenencia a una categoría social y de significado valorativo de la inclusión a esa pertenencia. Abarca la afiliación psicológica a grandes grupos como una nación: la identidad nacional es un subtipo amplio de identidad social, deslinda atributos de inclusión y exclusión de pertenencias con alta diferenciación étnica y diversidad social, como ocurre en el escenario latinoamericano, con el añadido de altos niveles de desigualdad social (Espinosa y Tapia; 2011; p. 72). Las identidades nacionales portadoras de valores y lealtades, de memoria y proyectos compartidos, confieren sentido de unidad a los grupos en sus percepciones e interpretaciones.
Los aspectos socio-psicológicos como la solidaridad nacional la convierten en una entidad discernible en términos de marcadores culturales y parecidos de familia que crean los límites de la categoría, como un legitimado sentimiento de pertenencia. Estos sentimientos no ´nacen del aire´, “los estereotipos están asentados en características objetivas de los miembros del grupo, y las categorías nominales y reales se sobreponen”: por más mental que sea el concepto requiere
de un ancla externa que lo sustente. Por ello, las tres maneras de abordar la identidad son útiles, especialmente si se complementan: identidad como características objetivas de grupo, identidad como auto-imágenes o estereotipos subjetivos, e identidad como identificación intersubjetiva con una categoría social, son todas concepciones válidas y útiles. (Salazar y Salazar 1998; pp. 77 -79). Algunos elementos nos informan de la construcción de la ´identidad rururbana´, intermedia o de interfase:
-una refuncionalización del espacio rural que pierde su valor ligado a la producción, y resalta el valor al consumo de sus recursos naturales para la industria a bajos costos de operación, y a la revaloración de la naturaleza asociada a una vida tranquila y sana, perdida para lo urbano.
-una reconstrucción de lo social hacia los sectores secundario y terciario, con repercusiones en la reproducción del grupo social y en lo que se valora como bueno y recto, en donde la gente rural, considerada tradicionalmente como buena y sociable, pierde estos valores por influencia e intercambio con la urbe;
-una nueva visión respecto del campesino, quien ya no cultiva la tierra, sino que vive en un sector rural revalorado desde lo urbano, por su tranquilidad y su belleza (Olivares Loyola, 2005; 109-111). La Identidad Rururbana, se construye reinterpretando lo rural desde la óptica urbana, y el reconocimiento que hace la gente del campo de sus propias características, distintas de la ciudad, pero adecuadas a una lógica urbana.