2.1 Introduction
2.2.3 Extension to Failure Time Outcome
años 80: el paradigma
neoliberal.
Parece del todo necesario que los diferentes actores de la cooperación descentralizada catalana reflexionen sobre qué tipo de política de cooperación quieren priorizar: salir del marco actual y proponer un modelo de cooperación diferen- te del modelo dominante o, por el contrario, reproducir las tendencias y los sistemas existentes.
2. La AOD de la Generalitat de Cataluña.
2.1.Evolución de los recursos destinados a cooperación al desarrollo y solidaridad de la Generalitat (1986 - 2006).
a) Una primera aproximación.
Si bien en los últimos años se ha realizado un importante esfuerzo en términos absolutos en cuanto a la asignación presupuestaria destinada a la cooperación al desarrollo y a la solidaridad internacional, estos datos deben matizarse te- niendo en cuenta los puntos siguientes:
• Otras comunidades autónomas: ya a finales de la década de los 90, algunas CCAA contaban con asignaciones pre- supuestarias para cooperación al desarrollo y solidaridad, algo más elevadas que las aportaciones de la Generalitat de Cataluña. Esta última empieza a acelerar su refuerzo normativo, operacional y presupuestario a partir de 2001.
• El esfuerzo relativo de la AOD de la Generalitat según su compromiso presupuestario.
• La cantidad que se dedica a la AOD según sus habitantes y en comparación con otras CCAA.
• El esfuerzo relativo en función de la riqueza relativa de Cataluña, medida por el PIB per cápita.
• La evolución de la AOD en el resto de CCAA.
• La corresponsabilidad de los gobiernos autónomos res- pecto al Gobierno central, para que sus aportaciones pre- supuestarias en cooperación se acerquen a los compro- misos internacionales.
Si se analiza todo el período (1986-2006) de la Ayuda al Desarrollo de la Generalitat de Cataluña, se constata que la mayoría de sus aportaciones totales presupuestarias y ejecutadas se han llevado a cabo en los últimos años. “ (...) Democracia y suficiencia material. Términos muy
manidos pero que son la condición necesaria (aunque no suficiente) del carácter antisistémico de la cooperación transformadora. En base a ellos, pero también a su orien- tación hacia la desconexión, se pueden retomar las “nue- vas alternativas” que, desde organismos internacionales y ONG, se han venido planteando en los últimos quince años. Si bien son las raíces teóricas de la operatividad del paradigma del desarrollo humano y sostenible, e incluso de la lucha contra la pobreza, sólo lo serán realmente si se extienden y afianzan en el terreno de la desconexión. Las oportunidades y capacidades de las personas no se pue- den definir fuera de la estructura social y su interpretación liberal (individualista) está condenada al fracaso: será su- perada o por el marasmo social o por el triunfo de lo co- lectivo, incluyendo aquí la solidaridad intergeneracional (sostenibilidad). Democracia y suficiencia material para la desconexión pueden orientar, por tanto, la “nueva coope- ración” que se viene demandando desde el PNUD (1994, 2005) y que practica, con la mejor de las intenciones, la cooperación reformista. De lo que se trata es de pasar de los paradigmas y de las intenciones, a la realidad de la es- tructura y a su transformación. Por y para ello, y retoman- do la Primera Tesis, hay que dejar analíticamente claro que no hay más que dos salidas: o con el sistema o contra él. La cooperación reformista, o integra sus intenciones en la lucha por la transformación del sistema capitalista, o se convierte en su defensora más hipócrita y farisaica.
La cooperación para la desconexión, por su parte, puede integrar las prácticas más variadas del mundo de la coope- ración oficial y no oficial en su estrategia antisistema, en actividades tanto bloqueadoras de la globalización neolibe- ral como impulsoras de alternativas que fomenten la segu- ridad, la autonomía y los derechos de los seres humanos. Siempre desde una perspectiva global, ayudando y coope- rando frente a los problemas y desajustes creados por las dinámicas de “desperiferización” a escala local, nacional o regional (que debieran ser los objetivos a corto y medio plazo), la cooperación antisistema hace suyos los derechos de libertad (civiles y políticos), igualdad (a nivel económico, social y cultural) y fraternidad (en los ámbitos del desarro- llo, la sostenibilidad, la conservación y fomento de bienes públicos globales y también en la ayuda humanitaria ante desastres). En esa línea la cooperación antisistema puede redirigir prácticas más o menos contradictorias ya citadas (en la producción, el comercio, las finanzas y las institucio- nes) para enfocarlas como pasos estructurales en el proce- so de autocentramiento. Y eso será, en definitiva, situarlos como instrumentos condenados a desaparecer en el largo plazo: la cooperación antisistema debe proponerse como horizonte dejar de ser precisamente cooperación para el desarrollo, llegando a ser simplemente cooperación entre los seres humanos diversamente iguales5.
5Conclusiones de la ponencia de Irene Maestro y J.M. Peinado, Elementos de discusión sobre la cooperación para el desarrollo en el Capitalismo Global. X Jornadas de Economía Crítica, Barcelona, marzo de 2006.
• La partida de la Ayuda al Tercer Mun- do (PATM) durante el período del Plan Director de la Cooperación Ca- talana 2003-2006 (de ahora en ade- lante, Plan Director 2003-2006), ha gestionado el 70,64% de su volu- men total presupuestado, desde su inicio en 1986. Entre el período de 2000 a 2006 se ha ejecutado el 85,14%.
• La partida asignada por la Ley de
Presupuestos a departamentos y organismos autóno- mos de la Generalitat de Cataluña en concepto de coo- peración y solidaridad, iniciada en 1995, también con- centra su ejecución de manera notable en los últimos años, en relación con su volumen total. Entre 2000 y 2006 se ha ejecutado el 76,06%, y el período del PD ha implicado casi la mitad (48,74%).
• Si valoramos la Ayuda Total ejecutada por la Generalitat de 1986 a 2006, constatamos que el 59,44% se ha eje- cutado durante el Plan Director; y de 2000 a 2006, el 79,92%.
Con estos datos se puede afirmar que, desde la perspectiva del volumen aportado por la Generalitat a la cooperación para el desarrollo y la solidaridad internacional, esta administración se incorpora a partir de 2000-2001 como actor de la coopera- ción descentralizada en el panorama del Estado español.
En cuanto al resto de CCAA, desde finales de la década de los 90, algunas de ellas empezaron a asignar aportaciones a la AOD con un esfuerzo relativo, según sus habitantes y su riqueza, superiores a las aportaciones de la Generalitat de Cataluña para el mismo período.
Otro elemento de análisis para matizar el supuesto incremento de la Generali- tat, en términos absolutos, es comparar estos aumentos respecto a los de otras CA y según la evolución en la participa- ción de la AOD española en coopera- ción descentralizada de los gobiernos autónomos. Para homogeneizar los da- tos, partiremos del Informe de Segui- miento del PACI 2004, de la coopera- ción española.
Como se constata en la Tabla 1, si bien es cierto que ha ha- bido un incremento importante en términos absolutos de la cooperación de la Generalitat, también lo es que en estos años ha aumentado la aportación de otros gobiernos autó- nomos. Esto supone que el crecimiento nominal medio de la aportación de la Generalitat a la AOD descentralizada, ha sido únicamente de un 7,98% en términos corrientes (sin aplicar el efecto de la inflación).
Los datos de la Tabla 2 miden el incremento nominal medio anual de las aportaciones de la AOD de los diferentes go- biernos autónomos durante el período de 2000-2004. Es in- negable que la media de todas las CCAA ha implicado un aumento del 18,05%, y que, por lo tanto, la Generalitat de Cataluña está por encima de esta cifra (24,85%), sin embar- go siete de estas CCAA -que no tienen el régimen de finan- ciación de las comunidades forales- han hecho un esfuerzo mayor en los últimos años: Castilla-La Mancha (72,58%), Cantabria (51,64%), Murcia (40,11%), Baleares (38,11%), C. Valenciana (33,37%), Madrid (27,92%) y Asturias (24,97%).
Este incremento presupuestario de la Generalitat en los últi- mos años ha posibilitado que se convierta en uno de los