Las Iglesias orientales ortodoxas de tradición bi zantina están form adas p or unos 150 m illones de fieles que en su m ayor parte residen en el Próxim o
1 J. Sán chez V aq uero, E c u m e n is m o . M a n u a l de f o r m a c ió n
e c u m é n ica . Centro E cum én ico Juan X X III, S ala m an ca 1971,
356-377.
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PARA COMPRENDER EL ECUMENISMOOriente, los Balcanes y la Unión Soviética 2. En es tas Iglesias cabe distinguir las siguientes categorías:
• Patriarcados e Iglesias autocéfalas
8 patriarcados: Jerusalén, Antioquía, Alejandría, Rumania, Bulgaria, Serbia, Moscú y el de Constan- tinopla com o «prim us inter pares» (el prim ero en tre iguales).
4 Iglesias autocéfalas: Grecia, Chipre, Polon ia y Checoslovaquia.
- Iglesias autónom as (dependientes de algún patriarcado): Iglesia de China, Iglesia de Japón e Iglesia de Finlandia.
- Iglesias de la diàspora. Como su nom bre indi ca, se encuentran repartidas por todo el mundo y deben su existencia a la em igración que siguió a las dos últimas guerras mundiales.
Algunas de estas Iglesias en el exilio son muy numerosas, com o la de los Estados Unidos con cer ca de cuatro m illones de miembros.
• Características
- Aceptación exclusiva de los 7 prim eros conci lios ecuménicos que fijan la auténtica tradición or todoxa en fiel continuidad con la Iglesia indivisa.
- L a tradición goza de un inestimable aprecio. Preserva y explicita el sentido de las Escrituras y envuelve toda la vida de la Iglesia, la teología de los padres, la liturgia y la iconografía.
- L a Sagrada E scritura, co m o re v e la c ió n de Dios, comprende el A. y el N. Testamento. L a orto doxia adm ite la canonicidad de los 7 libros «deute- rocanónicos» del Antiguo Testamento.
2 V. Lossky, Théologie m ystique de l'Eglise d'O rient. Aubier, Pa
rís 1944; Y . Congar, C ris tia n o s o rto d o x o s . Estela, B arce lo n a 1963; M.-J. Le Guillou, E l espíritu de la O rtodoxia griega y rusa. Casal i Valí, Andorra 1963; P. Kovalevsky, San Sergio y el esplri
tu a lis m o ruso. Aguilar, M adrid 1963; O. Clément, L ’E glise O r thodoxe. PUF, París 1965; P. Evdokimov, O rtodoxia. Península,
B arcelon a 1968; Fr. Dvornik, E iz a n c io y el P rim a d o R o m a n o . Desclée, Bilbao 1968; J. Meyendorff, La Iglesia O rtodoxa, ayer y
hoy. Desclée, B ilbao 1969; Divo Barsotti, C ristian ism o ruso. Sí
- H ay c o m o una inclin ación o rtod ox a p o r lo que se ha llam ado la teología apofática (o negativa). . De ahí que el sentido del dogma sea más preservar
el m isterio inefable de la fe que el de «d escu b rir» y clarificar las verdades que con él se desea expresar.
- La visión del ser humano com o «im a g o D ei» ha sido central en la antropología ortodoxa. Esa v i sión le ha im pedido rechazar el libre arbitrio y el conocim iento natural de Dios. Le ha ayudado, ade más, a pon er de relieve las relaciones cosmos-ser humano. Y ahí reside uno de los reproches ortod o xos a las Iglesias de occidente: el olvido del cosmos, el m enosprecio de la materia y la excesiva concen tración a n trop ológica en detrim ento de una sana cosm ología.
- La antropología ortodoxa reconoce que el pe cado es un «estado contra naturam», porque el ser humano ha sido creado por Dios para ser «d eific a d o ». Pero la naturaleza humana está restaurada en Cristo, p o r eso el hom bre y la mujer reciben la gra cia por el bautism o y la «crism ación». En este sen tido, la redención es una verdadera re-creación que vuelve al hom bre transparente a la gracia divina.
- El núcleo de la fe cristiana fue elaborado, a partir de la revelación bíblica, p or los padres de la Iglesia en los grandes concilios ecuménicos, que se celebraron todos en oriente. Debatidas las rela cio nes entre D ios y Jesús (Nicea, 325), la m aternidad divina de M aría (Efeso, 431), y las relaciones entre el ser divino y el ser humano en la persona de Jesús (Calcedonia, 451), de tanta trascendencia en la cris- tólogía, las Iglesias ortodoxas han m antenido la fe trinitaria y cristológica com o el centro de la d og m ática y de la vida cristiana. Las Iglesias m onofisi- tas se opusieron, sin em bargo, a la form ulación de Calcedonia, aun m anteniendo la fe en Cristo, «v e r dadero Dios y verdadero hom bre».
- La devoción ortodoxa a M aría es im presionan te y se m an ifiesta, popularm ente, en los iconos, leyendas, y reliquias de tipo m ariano. Su in voca ción es constante y se la ve en la cúspide de todos los santos. Desde el concilio de Efeso (431) es in vo cada com o «T h eotok os», y la creencia ortodoxa, así com o la católica, es que M aría perm aneció virgen durante toda su vida. H ay un rechazo, sin em bargo, al dogm a ca tó lic o de la Inm aculada C oncepción
(1854) y al de la Asunción corp oral a los cielos (1950) en cuanto dogma.
- La pneumatología ha marcado secularmente a la te o lo g ía o r to d o x a y a la v id a m ism a de los creyentes. La m ediación salvífica de la Iglesia en cuentra su razón de ser en la obra del Espíritu San to. De ahí que cuestiones com o las del «F ilio q u e» y de la experiencia del Espíritu Santo sean tomadas con total seriedad en la ortodoxia.
- La vida cristiana encuentra su culmen en la «sagrada liturgia» de la Iglesia. Se atribuye gran im portan cia a la ascesis, a la plegaria -d ir ig id a siempre al Padre, por el H ijo, en el Espíritu Santo. La veneración de la virgen M aría y de los santos a través de los iconos -q u e no son exactamente las imágenes y los cuadros de la piedad ca tólica - es una adoración que no va en m enoscabo de la debi da al sólo Santo 3.
- L a Iglesia ortodoxa se considera la Iglesia fun dada p o r Cristo, en perfecta fidelidad a la doctrina de los apóstoles y al orden establecido por los pa dres. Siguiendo la tradición de la Iglesia indivisa, está constituida por «Iglesias herm anas» -d e régi m en episcopal- bajo el prim ado de honor del pa triarcado de Constantinopla.
- L a Iglesia local está gobernada por el obispo y la Iglesia universal por un colegio de prim ados ele gidos por los diferentes patriarcas. El m inisterio or todoxo está estructurado en la tríada del diácono, presbítero y obispo. Los monjes, a los que se exige el celibato, tienen gran im portancia en el mundo ortodoxo y son «padres espirituales» de aquellos fieles que desean profundizar en su vida espiritual.
- La Iglesia es el verdadero sacramento del rei no. Se admiten los sacramentos en los que la pre sencia del Cristo glorioso se hace posible por la ac ción del Espíritu Santo. E l bautismo es adm inistra do p or inmersión, al que sigue la crismación; así se posibilita que incluso los más pequeños puedan re cibir el cuerpo de Cristo en la eucaristía. Esta es llamada «liturgia divina». De gran belleza represen
3 Sobre el «icono», véase P. Evdokimov, O rtodoxia, o. c., 235-
259, y E l arte del ic o n o (Teología de la Belleza). Publicaciones Cla- retianas, Madrid 1991.
tativa, acom pañada por cantos, los fieles com ulgan siem pre con el pan y el vino, habiéndose preparado para su participación con el ayuno, que guardan es cru pu losam ente. Su sim b olism o sacram en tal es muy rico, y toda la liturgia gira alrededor de una visión escatológica en la que el Cristo glorificado es la meta de la Iglesia y del cosmos.