El anglicanismo -cu yos orígenes se rem ontan a la «Iglesia de In g la te rra »- constituye hoy una co m unión de Iglesias de tipo episcopal que se m antie nen unidas por su vinculación a la sede de Canter- bury, por su adhesión al L ib ro de oración com ú n (Book o f Com m on Prayer) y por su participación en las Conferencias de Lam beth, que desde 1867 vie nen celebrándose cada diez o doce años 5.
5 L a literatura sobre el anglicanism o es inmensa. Ofrecemos aquí sólo algunos estudios accesibles: St. Neill, E l A n glican ism o.
Estas Iglesias, con 400 diócesis y aproxim ada mente unos 65 m illones de fíeles, gozan de gran au to n o m ía en tod os los sentidos -p ro p ia m e n te no existe una Confesión de fe anglicana, ni una estruc tura autoritaria central. Pero el genio anglicano se expresa a través de su sentido litúrgico y de su ca pacidad de m antener dentro de sí una gran va rie dad de opiniones que difícilm ente serían asumibles en otras com unidades cristianas.
Adem ás de las Conferencias de Lambeth, en las que participan todos los obispos de la com unión anglicana, existen tam bién los Congresos pan-angli canos, sin autoridad ejecutiva, pero que dan cabida a los representantes de los clérigos y laicos de las diferentes diócesis de las Iglesias. Existe, p or últi m o, el Consejo Consultivo, que se reúne desde 1971 cada dos o tres años y que cumple un papel de co nexión sum am ente útil para el conjunto del angli- canismo.
La com u nión de Iglesias anglicanas está extendi da por todos los continentes y reviste una tipología m uy diversa de com unidades, que van desde las Iglesias independientes nacionales hasta las «Ig le sias de la P rovin cia », con claras referencias a las antiguas colonias del im perio británico. La Iglesia de Inglaterra ya no ejerce autoridad alguna sobre la comunión. N i lo británico, ni la « C om m onw ealth» son ya representativos de «lo anglicano». Este h e cho, sin em bargo, no debe hacer olvidar la raíz del anglicanism o.
La. Iglesia de Inglaterra, en efecto, está en el ori gen de esta com unión de Iglesias. Es bien conocida la m otivación externa que llevó a Enrique V III a en frentarse al papado: la cuestión de su divorcio con Catalina de Aragón. Diferentes actuaciones del par lam ento hicieron posible el establecim iento de una nueva Iglesia nacional. Prim ero, a través del A ct o f Supremacy (1534), se rechaza la autoridad del papa, y después, con el A ct o f Uniform ity -y a en tiem pos de la reina Isabel I-, se ponen las bases jurídicas de la nueva Iglesia.
Ediciones de la Iglesia Española Reform ada Episcopal, M adrid 1986; La C o m m u n io n Anglicane, núm ero especial de «Lum ière et V ie », n. 66 (1963); K. Algermissen, Iglesia C atólica y C onfesiones
Cristianas, o. c., 867-883; P. Dam boriena, Fe C atólica e Iglesias y Sectas de la R eform a . R azón y Fe, M adrid 1961, 549-626.
Desde el punto de vista litúrgico-teológico hay que resaltar la obra llevada a cabo p or el arzobispo Thom as Cranmer con su B ook o f Com m on Prayer (1549-1552)6, y desde la perspectiva bíblica será de cisiva la publicación de la traducción inglesa de la B iblia llamada la K ing James Authorized Versión en 1611.
La originalidad de la reform a anglicana, con temporánea en el tiem po a las que se estaban reali zando en el continente europeo, estriba en la acep tación de algunos principios organizativos e intui ciones del protestantismo, y a la vez en la positiva voluntad de querer m antener a toda costa la tradi ción de la antigua Iglesia en continuidad con la fe de los credos prim itivos. En este hecho reside la gran flexibilidad que tiene la Iglesia de Inglaterra para mantener dentro de sí m ism a tendencias tan distintas como la anglo-católica (H igh Church), la lib e r a l (B road C h u rch ) y la «e v a n g é lic a » (L o w Church). Habrá que añadir que el genio anglicano no se ha revelado en una teología especulativa espe cial, porque en el anglicanism o no hay un Tom ás de Aquino, un Lutero o un Calvino. H ay sim ple mente un estilo de vida que es bíblico y litúrgico a la vez.
La difusión del anglicanism o, según A. van der Bent, se debió tanto a la em igración y al colonialis m o británicos, com o al esfuerzo m isionero llevado a cabo por organizaciones com o la Society for the Propagation o f the Gospel, o la Church Missionary Society.
• Características
- La Sagrada Escritura es la única regla de fe. La tradición, que no es fuente de revelación, ayuda a entenderla dentro de la vida de la Iglesia. N o se adm ite la canonicidad de los siete libros «deutero- canónicos» del Antiguo Testamento.
- Los 39 Artículos de fe, sin ser rechazados o fi cialmente, han caído en desuso en algunas Iglesias de la comunión. L a investigación bíblica goza de
6 The F irst and Second Prayer B o o k o f K in g Edward VI. Every
man's Library, Dent, Londres 1968.
una total libertad, ya que son muy im precisos los lím ites que pueden ponerse al exegeta anglicano.
- Se reconoce el lugar privilegiado que M aría tiene en la historia de la salvación debido a su m a ternidad divina. Pero se rechazan los dogm as cató licos m arianos de la Inm aculada Concepción y de la Asunción. E n ciertos sectores anglicanos (d e la High Church) se venera a la V irgen y a los santos. En bastantes espacios anglicanos no hay, sin em bargo, lugar para tales veneraciones.
- Sólo la redención de Jesucristo ha conseguido el perdón para la humanidad. Esta afirm ación no contradice la necesidad de los actos de penitencia (buenas obras), que son com o el fruto de la ju stifi cación.
- Se adm ite el triple m inisterio del diaconado, presbiterado y episcopado. E l artículo 11 de los 39 Artículos de fe dice que «la Iglesia visible de Jesu cristo es la asamblea de fieles donde es predicada la pura palabra de Dios y donde, según el mandato de Jesucristo, son administrados legítim am ente los sa cram entos». Esta definición, de clara procedencia protestante, no im pide que su form a de gobierno sea claram ente católica: el «sín od o », en el que par ticipan, bajo la presidencia del obispo, los presbíte ros y los delegados laicos elegidos por cada congre gación local. Los «sínodos nacionales» reúnen a re presentantes de las diferentes diócesis. La C onfe rencia de Lam beth reúne cada diez años a los obis pos de todo el m undo convocados por el arzobispo de Canterbury.
- E l fa m o so C uadrilátero de La m b eth (1888) describió com o «n o ta s» de la Iglesia las siguientes: la Biblia, la confesión de fe (credos), los sacramen tos, el m inisterio episcopal.
- Se adm iten dos sacramentos: bautismo y eu caristía. L a noción anglicana de sacramento incluye el hecho de ser signo eficaz, superándose así la con cepción m eram ente sim bólica. Los otros cinco sig nos, adm itidos p o r católicos y ortodoxos com o ver daderos sacramentos, se usan tam bién en él ángli- canismo, pero al estar desprovistos de una ordena ción divina expresam ente recogida en el N uevo Tes tamento, no se les concede carácter sacramental.
- La eucaristía o cena del Señor sólo puede ser celebrada p o r un presbítero válidam ente ordenado,
6 6 PARA. COMPRENDER EL ECUMEHISMO
y siem pre usando la lengua vernácula. Se adm ite la presencia real de Cristo en la eucaristía, pero se evi ta cualquier definición, con carácter obligatorio, so bre el m odo de esta presencia eucarística. La com u nión se distribuye siem pre bajo las dos especies, y solamente en algunos círculos muy reducidos se re serva el cuerpo de Cristo tras la celebración.
- L a confirm ación suele ser un requisito para acceder a la eucaristía. La penitencia o confesión sólo se practica en sectores m uy determinados del anglicanismo.
- La vida religiosa, aunque abolida en los tiem pos de Eduardo V I por decreto del parlam ento, ha id o renaciendo sobre todo a partir del «M ovim ien to de O xford». H oy existen varias órdenes y congrega ciones de vida religiosa, tanto masculinas com o fe meninas. Las tradiciones principales de estas órde nes anglicanas son: benedictina, franciscana, agus- tina y algunas de origen netam ente anglicano.
- Las Iglesias anglicanas m antienen el principio de total separación del Estado. La Iglesia de Ingla terra es, sin embargo, una excepción. Es la Iglesia oficial (establecida) desde los tiem pos de Enrique V III, algunos de sus obispos son m iem bros de la Cámara de los Lores, el rey es coronado en la aba día de Westminster, y se dice, popularmente, que «e l soberano es la cabeza de la Iglesia». Igualmente, los obispos son nombrados, previa consulta, por la Corona. Aunque estos hechos hacen jugar a la Igle sia un gran papel en la vida nacional, desde nume rosos sectores eclesiales se dejan sentir voces muy críticas respecto a esta estrecha unión de Iglesia y Estado.