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4: THE CASE STUDY FINDINGS

4.4 Use of SSLP and other ‘mainstream’ services

4.4.1 Facilitating access

DEL INSTRUMENTO APLICADO

Grafico Nº1 . Distribución porcentual del nivel de autocuidado en relación al control de peso diario

7% 10% 13% 27% 43% 1. Siempre 2. Casi siempre 3. Ocasionalmente 4. Casi Nunca 5. Nunca

Fuente: Encuesta realizada a personas con Insuficiencia Cardiaca en clase funcional I a III, hospitalizadas en una Institución de cuarto nivel. Enero a Julio. 2008.

Respecto a cada una de las variables estudiadas en la escala de autocuidado en personas con Insuficiencia Cardiaca, se evidenció que el 7% de la población estudiada realiza siempre el control de peso diario, esta cifra es muy alarmante, puesto que existe un porcentaje muy bajo de personas que controlan su peso como medida preventiva de complicaciones relacionadas con la enfermedad (Gráfico Nº1), lo que da a entender que el resto de la población conoce muy poco acerca de la importancia del control de peso periódicamente o que posiblemente no le encuentren relevancia a este aspecto y no aplican sus conocimientos en el manejo de la enfermedad, sin embargo, algunas personas referían no tener un acceso fácil a una báscula o los suficientes recursos económicos para un control mas estricto o seguido de su peso.

Al comparar los resultados con otros estudios [25, 28, 30, 32], se observa que el nivel de autocuidado en este ítem es bajo lo que puede significar que independientemente de la disponibilidad de los recursos económicos como

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limitante para acceder a una báscula, y mantener un mejor control del peso, las personas no han adquirido aún la conciencia de la importancia de este aspecto como parte del reconocimiento de los signos de alarma, lo cual puede generar alguna complicación orgánica si no se detecta a tiempo.

Gráfico Nº2 . Distribución porcentual del nivel de autocuidado en relación al contacto con el Médico o Enfermera al aumentar 2Kgrs de peso en una semana.

7% 0% 3% 3% 87% 1. Siempre 2. Casi siempre 3. Ocasionalmente 4. Casi Nunca 5. Nunca

Fuente: Encuesta realizada a personas con Insuficiencia Cardiaca en clase funcional I a III, hospitalizadas en una Institución de cuarto nivel. Enero a Julio. 2008.

Al evaluar el segundo ítem de la escala de autocuidado, se encontró que solo el 7% de la población estudiada siempre contacta al Médico o Enfermera al aumentar 2Kgrs de peso en una semana (Gráfico Nº2). Es claro, que si existe dificultades en el control de peso de forma continua, es difícil tener una referencia exacta del peso aumentado en una semana, por lo tanto, no hay reconocimiento de este signo de alarma y no se genera ningún contacto con los profesionales de la salud, para el manejo del mismo. No obstante, en otros estudios, se presentó un mayor contacto cuando se aumentaba de peso, en comparación con los resultados en el ítem de este estudio, como los estudios realizados por Jaarsma, González, Lupón [7, 25, 30]. Por lo tanto, se define que la población de este estudio tiene un bajo nivel de autocuidado en relación a este aspecto.

A partir de este análisis, se debe intervenir no solo por medio de la educación para la identificación de este signos de alarma, sino también, se hace necesario que en

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las Instituciones de salud haya disponibilidad de básculas de uso gratuito, con prioridad a personas con Insuficiencia Cardiaca, lo que permitiría el contacto oportuno con el médico o enfermera para identificar tempranamente complicaciones de la enfermedad y actuar de forma inmediata.

Grafico Nº3 . Distribución porcentual del nivel de autocuidado en relación al descanso

en presencia de disnea 33% 10% 20% 7% 30% 1. Siempre 2. Casi siempre 3. Ocasionalmente 4. Casi Nunca 5. Nunca

Fuente: Encuesta realizada a personas con Insuficiencia Cardiaca en clase funcional I a III, hospitalizadas en una Institución de cuarto nivel. Enero a Julio. 2008.

Otra variable estudiada, evidenció que el 33% de las personas descansaban siempre en presencia de dificultad respiratoria, eso quiere decir gran parte de la población estudiada, no descansa siempre en presencia de disnea, y referían no hacerlo, por cumplir las actividades laborales o porque no lo consideraban necesario, ya que la dificultad para respirar era solo por un lapso de tiempo muy corto, comparativamente, se encontraron mejores resultados en los estudios de Gonzáles, Jaarsma y Lupón [7, 25, 30], reflejándose que la población de cada estudio mencionado, tenía mayor reconocimiento de la presencia de disnea como signo de alarma y decidían suspender las actividades que se estaban realizando para descansar, mientras cedía la dificultad para respirar. Por lo tanto, es necesario enfatizar acerca de la dificultad para respirar como un signo de alarma, con el fin que cada persona la reconozca y le de la importancia para actuar de forma adecuada, es decir descansando, en el momento en que se presente la disnea.

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Gráfico Nº 4. Distribución porcentual del nivel de autocuidado en relación al reposo durante el día

40% 17% 20% 10% 13% 1. Siempre 2. Casi siempre 3. Ocasionalmente 4. Casi Nunca 5. Nunca

Fuente: Encuesta realizada a personas con Insuficiencia Cardiaca en clase funcional I a III, hospitalizadas en una Institución de cuarto nivel. Enero a Julio. 2008.

En relación al cuarto ítem de la escala, solo el 40% de los participantes refirieron reposar siempre durante el día, (Gráfico Nº4), hallándose mejores resultados, con un nivel alto de autocuidado en los estudios de Gonzáles, Jaarsma y Lupón, siendo algunas de las razones de no reposar durante el día en la población estudiada, el cumplimiento de las actividades laborales y domésticas, por tal motivo, es muy importante influir tanto en personas con Insuficiencia Cardiaca que tienen un nivel de autocuidado adecuado u óptimo, como las que tienen un inadecuado autocuidado en este aspecto, explicándoles la importancia de descansar algún tiempo durante sus actividades diarias, para que no experimenten fatiga física, lo cual podría afectar en la calidad y productividad del trabajo realizado por cada persona. Finalmente, el nivel de autocuidado identificado en relación al reposo durante el día fue medio.

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Gráfico Nº 5. Distribución porcentual del nivel de autocuidado en relación al contacto con el Médico o

Enfermera en presencia de disnea progresiva.

30% 0% 13% 27% 30% 1. Siempre 2. Casi siempre 3. Ocasionalmente 4. Casi Nunca 5. Nunca

Fuente: Encuesta realizada a personas con Insuficiencia Cardiaca en clase funcional I a III, hospitalizadas en una Institución de cuarto nivel. Enero a Julio. 2008.

Gráfico Nº 6. Distribución porcentual del nivel de autocuidado en relación al contacto con Médico o

Enfermera en presencia de fatiga (cansancio).

17% 13% 24% 23% 23% 1. Siempre 2. Casi siempre 3. Ocasionalmente 4. Casi Nunca 5. Nunca

Fuente: Encuesta realizada a personas con Insuficiencia Cardiaca en clase funcional I a III, hospitalizadas en una Institución de cuarto nivel. Enero a Julio. 2008.

Según los resultados obtenidos en el ítem 5 y 6, no son motivos para este grupo de personas encuestadas el consultar siempre al médico o enfermera en presencia de disnea: el 30% consulta siempre en presencia de disnea, y tan solo (Gráfico Nº5). En cuanto a consultar con el Médico o Enfermera en aumento de fatiga (cansancio) solo el 17% consulta siempre (Gráfico Nº6), generando dificultad en el control y manejo de los signos y síntomas, complicaciones por la no identificación y tratamiento oportuno de la disnea y/o fatiga (cansancio). Aunque el nivel de autocuidado en este aspecto fue medio, la mayoría de la población

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estudio, no tiene una adecuada identificación de la disnea y la fatiga como síntomas de alarma, probablemente porque no conocen muy bien la enfermedad ni la forma de actuar frente a esos síntomas, por tal motivo se hizo énfasis durante las encuestas en la identificación de la fatiga (cansancio), edema, disnea, aumento de peso y tos como signos de alarma, y como motivos para consultar al médico o enfermera.

Al comparar la puntuación media de cada ítem con otros estudios se encontró que hay una gran similitud [7, 25, 28, 30], pero es muy claro que las personas del presente estudio consultan más cuando hay dificultad respiratoria que cuando sienten fatiga (cansancio). Sin embargo, estos resultados dan a entender que hay muy poca consulta en presencia de disnea, fatiga (cansancio), lo que dificulta e influye de cierta manera en que estas personas no acudan a tiempo a los servicios de salud antes de presentarse cualquier otra complicación, obstaculizando la atención oportuna del personal de salud y empeorando el pronóstico. No obstante, algunas personas referían que cuando se dirigían a urgencias, no eran atendidos rápidamente puesto que la fatiga y disnea no era considerada como una urgencia y por tal motivo no volvieron acudir a este servicio, lo cual genera desinterés por parte de este grupo poblacional, para acudir al médico o enfermera en presencia de disnea y fatiga aplazando las consultas y el tratamiento oportuno de estos signos de alarma conllevando a futuras complicaciones.

A partir de los resultados obtenidos en los cuatro últimos ítems, es muy relevante que el un alto porcentaje de la población estudiada no esta realizando siempre pausas o descansos en presencia de disnea (Gráfico Nº 3), lo que genera un esfuerzo del corazón para mantener un adecuado aporte de oxigeno al organismo, produciendo la sensación de cansancio durante el día, por lo tanto se considera que es necesario darles a entender en forma clara y en términos sencillos, las razones por las cuales se presenta dificultad para respirar, y la importancia de buscar ayuda médica y de los profesionales de enfermería para la prevención de

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complicaciones, como por ejemplo los infartos agudos de miocardio, arritmias y embolias.

Según el rango para determinar el nivel de autocuidado en este estudio, se define que la población muestra, tiene un nivel de autocuidado bajo en relación al descanso en presencia de disnea, a buscar ayuda profesional o buscar al medico o enfermera en presencia de disnea, fatiga (cansancio) y un nivel de autocuidado medio para descansar durante el día.

Grafico Nº 7. Distribución porcentual del nivel de autocuidado en relación al consumo

de una dieta baja en Sodio

36% 20% 17% 17% 10% 1. Siempre 2. Casi siempre 3. Ocasionalmente 4. Casi Nunca 5. Nunca

Fuente: Encuesta realizada a personas con Insuficiencia Cardiaca en clase funcional I a III, hospitalizadas en una Institución de cuarto nivel. Enero a Julio. 2008.

También, se determinó el consumo de sodio en las comidas diarias, presentándose que el 36% hace siempre el control del consumo de sodio (Gráfico Nº7). Se encontraron resultados similares en relación a la limitación del consumo de sodio, en los estudios de Jaarsma, Gonzáles, Naoko [7, 25, 28]. Para la población estudiada es difícil no adicionarle sal de mesa a las comidas por que sienten que el sabor de la comida es muy simple si no se le agrega este condimento. Durante la encuesta, fue posible evidenciar que reconocen muy poco de la variedad de hierbas o alimentos que realzan el sabor de las comidas, por lo tanto fue necesario darles a conocer los diferentes alimentos como por ejemplo la cebolla, ajo, tomillo, limón, laurel, como ingredientes que ayudan a este fin y no

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producen ningún efecto adverso al sistema cardiovascular, tanto a los que realizan el control del consumo de sodio como a los que no. El nivel de autocuidado en este aspecto fue medio.

Grafico Nº8. Distribución porcentual del nivel de autocuidado en relación con la limitacion del consumo

de liquidos (no más de 1,5-2 l) 20% 23% 30% 10% 17% 1. Siempre 2. Casi siempre 3. Ocasionalmente 4. Casi Nunca 5. Nunca

Fuente: Encuesta realizada a personas con Insuficiencia Cardiaca en clase funcional I a III, hospitalizadas en una Institución de cuarto nivel. Enero a Julio. 2008.

En cuanto a la limitación del consumo de líquidos de 1.5 a 2 Litros diarios, el 20% de las personas hacen esta limitación siempre, 23%. Por lo tanto, son muy pocas las personas que saben y tienen en cuenta la restricción del consumo de líquidos diario. Se indagó la razón por el cual no realizaban siempre la limitación en el consumo de líquidos, refiriendo que desconocen este aspecto como un factor para prevenir los signos y síntomas, y porque el médico o enfermera en ningún momento les recomendó limitar la ingesta de líquidos a este grupo de estudio. Otra razón identificada fue la procedencia o el lugar donde residencia, ya que si viven en un clima cálido, es más difícil controlar la ingesta de líquidos puesto que referían sentir mucha sed. Finalmente el nivel de autocuidado encontrado en relación con el consumo de líquidos diario fue medio.

Se sugiere que independientemente de la clase funcional en que se encuentre la persona con diagnostico de Insuficiencia Cardiaca, se de a conocer la importancia

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de la limitación del consumo de líquidos para la prevención de edemas y en presencia de edema, lo cual beneficia la corrección más rápida del balance de líquidos.

Gráfico Nº9. Distribución porcentual del nivel de autocuidado en relación al contacto con el Médico o Enfermera

en presencia de edema. 13% 0% 13% 13% 61% 1. Siempre 2. Casi siempre 3. Ocasionalmente 4. Casi Nunca 5. Nunca

Fuente: Encuesta realizada a personas con Insuficiencia Cardiaca en clase funcional I a III, hospitalizadas en una Institución de cuarto nivel. Enero a Julio. 2008.

En cuanto al nivel de autocuidado, en relación al contacto con el medico o enfermera en presencia de edema, tan solo el 13% siempre realiza el contacto con el personal de salud (Gráfico Nº9). A partir de este resultado, se evidencia que el nivel de autocuidado en relación al contacto en presencia de edema es bajo, debido a que no hay conocimiento de las implicaciones de este signo de alarma, incluyéndose la dificultad respiratoria, puesto que a mayor grado de edema, mayor dificultad para el retorno venoso y oxigenación de la sangre, generando dificultad para respirar.

De esta manera, se encuentra una estrecha relación entre la dieta, el control del consumo de líquidos, y la presencia de edema, porque un consumo alto de sodio produce retención de líquidos generando edema, inicialmente en miembros inferiores, y al no haber un adecuado control de líquidos, el edema puede empeorar hasta ascitis y edema pulmonar. Por esta razón, se hizo conveniente en este grupo estudio insistirle a cada participante en realizar un consumo de sodio

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moderado y a brindarles varias alternativas para reemplazar este condimento por otros, para realzar el sabor de las comida, explicándoles adicionalmente que un consumo alto de sodio generaba sed y por ende consumo de líquido, lo que favorecía la presencia de edema por un inadecuado control de líquidos.

Gráfico Nº10.Distribución porcentual del nivel de autocuidado en relación con la forma como le han

indicado la medicación 56% 20% 10% 7% 7% 1. Siempre 2. Casi siempre 3. Ocasionalmente 4. Casi Nunca 5. Nunca

Fuente: Encuesta realizada a personas con Insuficiencia Cardiaca en clase funcional I a III, hospitalizadas en una Institución de cuarto nivel. Enero a Julio. 2008.

En cuanto al consumo de los medicamentos según las indicaciones o recomendaciones brindadas por el médico o enfermera, se encontró que el 56% de las personas seguían siempre las indicaciones, es decir, un porcentaje bajo de la población no tenía en cuenta siempre todas las recomendaciones dadas por el personal de salud, como por ejemplo tomar el medicamento a la misma hora, con un espacio mínimo de 30 a 45 minutos entre la toma de cada medicamento (Gráfico Nº10). Dos personas 7% refirieron no tomar los medicamentos prescritos por el médico. Se encontraron mejores resultados en los estudios de otros autores como el de Gonzáles, Jaarsma y Lupón [7, 25, 30].

A partir de la respuesta de estas dos personas, fue importante y necesario conocer el motivo por el cual no tienen una adecuada adherencia a las recomendaciones ofrecidas por el médico o enfermera en relación al tratamiento farmacológico, y al indagar, se encontró que la concepción de estas personas

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respecto al consumo de los medicamentos formulados era que “eso no sirve para nada, yo no se para que me mandan eso”, y por lo tanto decidieron no consumirlos. A pesar de esta idea se les dio a conocer la importancia de cumplir con las recomendaciones, considerando los beneficios de los medicamentos formulados, sin embargo con uno de ellos fue realmente difícil hacerle entender que al cumplir con el tratamiento farmacológico iba a tener un mayor control y manejo de la enfermedad y por ende iba a evitar las complicaciones y las hospitalizaciones, motivo por el cual estaba un poco apático por lo que refería “no quiero estar aquí, me quiero ir”.

Se recomienda para próximas investigaciones, en donde se establezcan planes educativos para mejorar el nivel de autocuidado en cuanto al tratamiento farmacológico en personas con Insuficiencia Cardiaca, brindarles una herramienta útil para que cada persona recuerde la toma del medicamento, por medio de una tabla que contenga el nombre del medicamento, la dosis y la hora en que se debe consumir, con el fin de hacerles un recordatorio para que no olviden la toma de los medicamentos y hacerles énfasis en el tiempo mínimo que debe transcurrir entre las dosis de los diferentes medicamentos, aconsejándolos que dejen esta tabla en un lugar visible. También es muy importante, que este grupo poblacional conozca los posibles efectos secundarios de cada medicamento además de la importancia de no consumir medicamentos no prescritos, puesto que puede haber interacciones medicamentosas lo cual puede empeorar el cuadro clínico de la Insuficiencia Cardiaca.

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Gráfico Nº11. Distribución porcentual del nivel de autocuidado en relación a la aplicación anual

de la vacuna de la Influenza. 0% 0% 7% 17% 76% 1. Siempre 2. Casi siempre 3. Ocasionalmente 4. Casi Nunca 5. Nunca

Fuente: Encuesta realizada a personas con Insuficiencia Cardiaca en clase funcional I a III, hospitalizadas en una Institución de cuarto nivel. Enero a Julio. 2008.

Respecto a la vacunación anual contra la influenza, se determinó un nivel bajo de autocuidado, encontrándose que ningún participante realiza siempre esta práctica (Gráfico Nº 11). En otros estudios el resultado fue mejor [7, 25, 28, 30], mientras en este estudio, predominó la clase funcional I. Sin embargo, a pesar de esto, se les recomendó la aplicación de la vacuna de la influenza, explicándoles que por medio de esta, se previenen problemas respiratorios, ya que son un grupo susceptible a las infecciones, las cuales en algún momento pueden empeorar la Insuficiencia Cardiaca, generando una mayor dificultad respiratoria y por lo tanto descompensación de la enfermedad.

Gráfico Nº12. Distribución porcentual del nivel de autocuidado en relación con realización

de actividad física regular.

17% 23% 20% 23% 17% 1. Siempre 2. Casi siempre 3. Ocasionalmente 4. Casi Nunca 5. Nunca

Fuente: Encuesta realizada a personas con Insuficiencia Cardiaca en clase funcional I a III, hospitalizadas en una Institución de cuarto nivel. Enero a Julio. 2008.

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Finalmente, se consideró en la escala de autocuidado, la actividad física como parte del tratamiento no farmacológico, encontrándose que solo el 17% realizan actividad física siempre, es decir, que muy pocas personas realizan esta práctica siempre (Gráfico Nº12). Datos similares fueron encontrados en los estudios de Gonzáles Jaarsma, Lupón [7, 25, 30].

Durante la evaluación de este ítem fue posible determinar que en la mayoría de la población estudiada predomina el sedentarismo puesto que se confunde salir a hacer compras o caminar unas pocas calles, con realizar actividad física constante durante un periodo de tiempo, y en adecuadas condiciones, haciendo referencia a llevar ropa cómoda, tenis y salir dispuestos solo a realizar ejercicio cardiovascular, teniendo en cuenta la capacidad de cada persona para realizar una actividad especifica sin hacer un esfuerzo que demande mucho consumo de oxigeno o energía. La población estudiada tiene un nivel de autocuidado medio en relación a la práctica de actividad física periódica. Se cree necesario brindarles una rutina de ejercicios, especificando cuales actividades físicas pueden realizar con el fin de que cada persona tenga una guía para la realización de ejercicio físico, puesto que muchas veces no salen a realizar actividades porque no saben que hacer o que ejercicios les favorece sin que se les presente alguna clase de inconvenientes, como por ejemplo fatiga, disnea.

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