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Architecture Adjuct Faculty Gender

1.3.3 fACUlTY CREdENTIAls fACUlTY CREdENTIAls MATR

Siempre he pensado, desde que llevé mi primera clase de Análisis Ambiental con el profesor Ben Crosby, que INCAE tiene algunos de los mejores esquemas que existen para analizar y comprender el contexto. En 1991, durante una muy especial reunión de facultad en el campus de INCAE en Montefresco –que más tarde sería nombrado Campus Francisco de Sola- pude experimentar y ver los resultados de esta capacidad de primera mano. La reunión fue especial en varios sentidos: era la primera reunión de planificación estratégica con el nuevo rector, se había invitado a participar a los miembros del Consejo Directivo y además se celebraba en Montefresco como una señal del compromiso de INCAE con Nicaragua, pues con el cambio de rectoría se habían circulado rumores de que INCAE se concentraría en Alajuela, lo cual era completamente falso. La reunión empezó con un análisis de tendencias en la región y en el mundo, especialmente en la industria académica. Recuerdo que en los grupos de trabajo analizamos la estrategia del instituto frente al contexto y la industria. Por un lado había satisfacción de que con el MBA y el nuevo programa –entonces tenía dos

años- de Maestría en Economía Empresarial se respondía a las necesidades de formación de líderes para la gerencia productiva y la planificación económica de la región. No deja sin embargo de sorprenderme cómo analizando tendencias que entonces apenas se insinuaban se decidió agregar dos especializaciones más a la cartera de programas de grado del instituto: una maestría en administración industrial y de la tecnología y una maestría en administración de recursos naturales. En aquel momento sólo las escuelas tecnológicas más avanzadas –como MIT, Purdue y Georgia Tech- habían construido el puente entre sus escuelas de ingeniería y sus escuelas de gerencia, por lo que era verdaderamente sorprendente que una escuela en Centroamérica diera este paso importante reconociendo que el manejo de la tecnología en todas sus formas sería uno de los determinantes de la productividad y del desarrollo en el futuro.

Más sorprendente aun resultó la segunda especialización. Hasta donde sabemos sólo había dos programas en el mundo que –de manera casi simultánea con el de INCAE- habían empezado a enseñar cursos de administración de energía, administración de materiales y evaluación social y ambiental de proyectos: Michigan y Fuqua en la universidad de Duke. Pero una maestría en administración de recursos naturales en una escuela de gerencia no existía en aquel momento, la nuestra fue la primera. Esto es aun más impresionante cuando se considera que aun no se celebraba la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, pues el diseño del programa hablaba de desarrollo sostenible, un concepto que si bien ya existía, se introdujo al mundo formalmente en dicha cumbre.

Esto se dio porque la facultad de INCAE, como mencioné al principio de esta nota, le ha dedicado siempre mucho tiempo al

análisis del contexto y sus tendencias como base para el desarrollo de sus estrategias. En el momento de estas innovaciones yo ocupaba la Dirección General de Maestrías y recuerdo que hubo resistencia -y aun oposición abierta- a las nuevas especializaciones. Particularmente la de recursos naturales era vista como una “quijotada” de la nueva administración pues no existía en los empresarios de la región un sentido del valor de la sostenibilidad para el proceso de desarrollo. Se argumentaba –y con mucha razón- que aquella especialidad no sería valorada por el mercado y que sería difícil conseguir estudiantes y más difícil aun colocarlos en el mercado una vez que se graduaran. Pero por otro lado, los que estaban a favor veían como una responsabilidad de INCAE estar por delante del mercado, abrir brecha en nuevas ideas. Después de todo –decían- nuestra obligación no era “hacer plata” sino marcar el rumbo del desarrollo para los líderes de esta región. Por fortuna el Consejo Directivo respaldó la decisión acabando así con la discusión. El Comité de Políticas Académicas se dividió mucho más al discutir el tema y sospecho que aun hoy, más de 15 años después, hay quienes no comparten completamente el fuerte contenido en sostenibilidad que tienen los programas de maestría de INCAE.

Pero las lecciones sobre sostenibilidad las recibiría yo después. En aquel momento la gran lección para mí fue sobre la innovación, sobre la lectura del contexto y de sus tendencias para definir la estrategia de una organización.

Aprendí que las organizaciones exitosas deben adelantarse en la identificación de la tendencias y tener la capacidad de innovar en sus productos y servicios para presentarse ante el mercado. Sin

las innovaciones INCAE se hubiera convertido en una escuela de MBA muy “estándar”. Plantear estas innovaciones nos obligó a contratar recursos humanos con otro perfil; a realizar otras investigaciones, a desarrollar nuevas relaciones; todo lo cual fortaleció al instituto. Y como la lectura del contexto era correcta, con el tiempo se logró atraer líderes en los nuevos campos a nuestros networks, quienes terminaron por hacer una gran diferencia en la forma en que el instituto evolucionaría en su estrategia y posicionamiento en la región.

Aprendí también que la innovación es costosa. En los años siguientes como Director de Maestrías tuve que cambiar el programa en repetidas ocasiones para ir incorporando nuevos conocimientos o para ir eliminando aquellos aspectos en que nos habíamos equivocado. Años más tarde el programa de recursos naturales pasó a ser un especialización dentro del MBA y sus principales cursos se hicieron obligatorios para todos los estudiantes de maestría del instituto, consolidando así el innovador programa planteado en 1991. Lo mismo ocurrió con el programa de administración industrial y de la tecnología. Cuando se considera lo que el instituto ha logrado desde entonces no cabe duda alguna de que el balance final es altamente positivo. La innovación es indispensable para mantener una organización dinámica y con capacidad de crecer y crear nuevas formas de relacionarse con el mercado.

O N C E

-1992-