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La filiación en el AT es comprensible a partir de la alianza y la elección. Se trata de un concepto comprensible en varios niveles: primero, está su carácter colectivo- nacional, en el sentido de que Israel es el ―pueblo-hijo‖έ ―Entonces dirás a Faraón:
157 En el NT path,r aparece 414 veces, de las que casi 250 se refieren a Dios y más de 150 a hombres. La mayoría de testimonios se encuentran en el evangelio de Juan (136); por lo demás Mateo ofrece 63 testimonios; Marcos 19; Lucas 56; Hechos 35, Pablo 40; I Juan 14 y Hebreos 9. Cfr. MICHEL, O.
path,r pp.828-841. En: Horst Balz – Gerhard Schneider. Diccionario exegético del Nuevo Testamento. II. Salamanca: Sígueme, 1998. p.829.
158 En el NT ui`o,j aparece 379 veces; se encuentra en todos los escritos con excepción de Efesios, las pastorales; Filemon; 3 Juan y Judas. Se halla íntimamente relacionado con te,knon (que aparece 99 veces); también con pai/j, paidi,on (24 y 52 veces respectivamente). Cfr. HAHN, F. ui`o,j. pp.1824- 1856. En: Horst Balz – Gerhard Schneider. Diccionario exegético del Nuevo Testamento. II.
Salamanca: Sígueme, 1998. p.1826-1827. 159
Hyiotesia parece ser uno de los términos más comunes de adopción en el griego helenístico…se
enfatiza que el uso religioso paulino de hyiothesia no tiene paralalelos. Si Pablo está hablando de adopción greco-romana, está hablando de adoptio sensu stricto… La filiación como termino
hyiothesia es usada en los escritos neotestamentarios sólo por San Pablo, en algunas de sus cartas (Rm
κ,1ηέἀἁν λ,ζν ύa ζ,ην Ef 1,η), y traducida en casi (ἁθ) todas las versiones españolas por ―filiación adoptiva‖έ δa adopción violenta nuestras certitudes sobre la filiación, razón por la cual inquieta. Cf. SARASA GALLEGO, Op. Cít. p. 36.335
160 HAHN, Op.Cít.p.1823.
161 La distinción entre te,knon y ui`o,j es reconocida ampliamente como una clásica característica juánica. Nunca en el EvJn el término teknon es aplicado a Jesús, para quien está reservado el sintagma
huios tou theou… El sintagma tekna theou no es usado por los sinópticos, quienes suelen decir huioi theou para hablar de los hijos de Dios. Tanto Mateo como Lucas usan esta frase en el contexto de la esperanza escatológica: Mt 5,9 y Lc 20,36. Cf. SARASA GALLEGO, Op. Cít. p.130.134-135. 162 Donatus se dedica en primer lugar, al análisis filológico de las expresiones que ha escogido como fundamento de la doctrina juánica de la filiación divina de los cristianos: tekna theou y ek tou theou egennethesan (Jn 1,12-13). Concluirá luego que la terminología juánica es más aguda y propia para hablar de filiación divina que la misma terminología paulina…Por su parte, Vellanickal al analizar las mismas expresiones, concluye que la filiación divina de los hombres y mujeres es dinámica y que en
Juan esta filiación implica un cambio del estado de ―no ser hijo de Dios‖ al estado de ―ser hijo de Dios‖ν y que este estado implica un proceso de un continuo ―devenir‖ hijoέ El elemento dinámico,
Así ha dicho Yahveh: 'Israel es mi hijo primogénito‖.
yrIßkob. ynIïB.
(Ex 4,22).163 En algunos pasajes, el concepto hijo sirve para describir la relación de Yahvé con su pueblo, Israel. Os 2,1 y 11,1 deben considerarse como los textos más antiguos en este sentido, cuando Oseas se refiere a Israel por medio de la expresión ―hijos de Dios‖, está pensando en una relación íntima de asistencia, dirección y obediencia, en contraposición a los ―hijos de la prostitución‖έ164El paradigma de la paternidad y de la filiación envía a la relación estrictamente personal de Dios con la comunidad nacional y con cada uno de sus miembros, pero no se trata de un ligamen natural sino de un modo de ser de Dios, una actitud interior y un actuar que lo conducen a cuidar a su pueblo, salvarlo y protegerlo, exactamente cómo se comporta un padre con su hijo. La relación padre-hijo, por una parte presenta la distancia y la sumisión de Israel a Dios, y por otra expresa la bondad y el amor de Dios (Sal 103,13; Os 2,1). La filiación aplicada al pueblo de Dios permite insistir tanto en la consagración (Dt 14,1-2; Sal 73,15), como en la conducta infiel, que los profetas rechazan duramente (Is 1,2; 30,1.9; Jer 3,14). Israel será llamado pueblo de los hijos de Dios o hijo primogénito o único, de tal manera que la conciencia de la filiación adoptiva se afirmará siempre más en la piedad judía.165 Este primer nivel de comprensión de la filiación trae consigo la idea de elección y misión, en tanto constitución de un pueblo santo y consagrado a Dios. 30 (Dt 7,6; Ex 19,6). Es decir, su identidad como pueblo-hijo le implica una manera de actuar y de vivir propia del hijo.166 No se trata de un estatus determinado por el origen étnico, sino por la obediencia fiel a la alianza. A propósito, es muy interesante el texto de Oseas 11,1: Israel ha perdido su estatus como hijos de Dios debido a su infidelidad a la alianza y como resultado es llamado ―no-mi-pueblo‖ lo‘ ammiέ ηs 1,λέ167
El segundo nivel de comprensión veterotestamentario de la filiación se aplica, como un reconocimiento especial a algunos miembros del pueblo: los reyes, profetas, patriarcas, descendientes de David y la figura mesiánica. En la figura del siervo del
163 SAGRADA BIBLIA. Versión crítica sobre los textos hebreo, arameo y griego. Eds. Francisco Cantera y Manuel Iglesias. Madrid: BAC, 2003.
164 SARASA GALLEGO, Op.Cít.p.35. 165 TREMBLAY – ZAMBONI, Op.Cít.p.29-30.
166 El hecho de que el pueblo-hijo sea elegido se convierte en el principio que sirve para inculcar el deber de comportarse conforme a la propia fe en respuesta al don del amor. Cfr. Ibíd.p.31.
Señor se condensa e individualiza la elección de todo Israel. La tradición bíblica da cuenta de la aplicación especial de la filiación al descendiente y sucesor de David según el oráculo de Natán: 2Sam 7,14; 1Cr 17,13, y a partir de aquí la tradición mesiánica afirma una filiación divina del Mesías: Sal 2,7; 110,3. Este nivel de comprensión adquiere un alargamiento en un sentido espiritual, lo cual se expresa claramente en los libros sapienciales en donde aparece una comprensión más individual e interior de la filiación. (Eclo 51,1.10).168
Y finalmente, la tercera perspectiva de la extensión de comprensión de la filiación, es la consideración universal de la paternidad divina. Sin ser lo típico de la concepción veterotestamentaria, esta perspectiva aparece clara en tres oráculos proféticos: Is 2,2ss; Mi 4,1ss; e Is 66,21, en los que la nueva Jerusalén es punto de convergencia de todos los pueblos. Así el pueblo-hijo juega un rol de mediación de la filiación (descendencia) para todos los pueblos de la tierra: la salvación es universal y por tanto el don de la filiación se realiza mediante Israel.169
Todas las afirmaciones veterotestamentarias sobre la relación de filiación se fundan en la convicción de que un hijo es portador de la bendición divina, en cuanto heredero de la promesa. Israel es el pueblo de la promesa, llamado a vivir una existencia en la obediencia filial a los mandamientos para poder entrar en la heredad. No obstante la asimetría que existe entre los dos partners de la alianza, se trata de una relación que requiere de una respuesta libre. El hijo es un interlocutor libre, y por tanto responsable, que tiene el privilegio de escoger, de optar por Dios (Jos 24,15). En consecuencia, el comportamiento moral justo es fiarse de la fidelidad de Dios a su pacto, de vivir en conformidad con el pacto, con su promesa. Toda la ética bíblica se funda en la llamada del Dios personal y en la respuesta del hombre que le cree. La experiencia de la ruptura de la alianza y por tanto, el aspecto dramático de la filiación divina en el AT, abre el camino para una nueva alianza que contribuye a profundizar la relación filial, en el sentido de una interiorización y de una universalización con un salto de cualidad ontológica en el concebir la comunión con Dios.170
168 TREMBLAY – ZAMBONI, Op.Cít.p.31.32. 169 Ibíd.p.33.