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Que los estudiantes vea el recurso
1-2. Las dos dimensiones de la transformación
Transformar requiere cambio. La palabra poder significa cambiar la apariencia externa —cambiar la forma interna. Puede haber un cambio superficial. El término Nuevo testamentario para cambio de la
apariencia externa es metasche. Este es el término que se usa la Biblia para referirse al falso profeta que tiene
En una lección posterior trataremos en más detalle las dos formas de transformaciones punto aquí es dejar en claro que la
transformación espiritual es algo que no podemos hacer como si fuera una receta o porque hemos trabajado fuertemente para lograrla. Transformación es una obra de Dios.
como una máscara. El mismo diablo parece como ángel de luz (2 Corintios 11:14-14).
Pero hay otra palabra para transformación que significa cambiar o convertir la naturaleza, la personalidad, y el carácter. El término es Metamorfosis cuando la Biblia nos dice a nosotros, "no os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento” (Rom. 12:2). Es el mismo término usado en 2 Corintios 3:18 “por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria, en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (el subrayado se ha añadido).
Transformación es la obra de Dios.
La transformación de la naturaleza y el carácter bíblicamente la encontramos en dos formas.
Transformación Instantánea
Este cambio puede ser tan rápido como “en un abrir y cerrar de ojos” cuando la persona acepta a Cristo y nace de nuevo. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Cor. 5:17). Eso es una transformación instantánea. Otro ejemplo de
transformación instantánea lo vemos en Hechos 15:9 cuando los nuevos convertidos fueron bautizados con el Espíritu Santo y experimentaron “la limpieza de sus corazones por la fe”. El Espíritu santificador puede limpiar el corazón en un abrir y cerrar de ojos.
Transformación al peregrinar
La transformación espiritual puede ser tan lenta como llegar de renacuajo a rana o de oruga a mariposa. Puede tomar décadas, como un niño para llegar a la adultez. Puede tomar toda la vida, como lo vemos en la vida de Abraham a quien le llevó un siglo o más de una fe incipiente pasando por pruebas y pruebas para finalmente llegar a ser llamado “amigo de Dios” a través de quien todas las naciones de la tierra serían benditas.
Esta es la clase de transformación que requiere tiempo. Esta es la clase de transformación que
encontramos en 2 Corintios 3:18 “por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”. (Versión 60. El subrayado es añadido).
Muchas historias clásicas se centran en un héroe que prepara su viaje. Le toma más tiempo de lo esperado. Suceden grandes dificultades y peligros. Pero al final del viaje el viajero es transformado. Piensa, por ejemplo, del José que fue de un joven arrogante en una vestidura de colores exagerados, a una víctima secuestrada, a ser esclavo, prisionero, y finalmente gobernador del pueblo de Dios.
Esta es la clase de transformación que espera a cada cristiano salvo y santificado: una transformación en proceso a lo largo de la vida a imagen y semejanza de Cristo. En los viejos tiempos los santificados
testificaban: “yo soy santificado y estoy siendo santificado”
Nótese que el peregrinaje de la transformación es a través de la gracia salvadora y santificadora y no meramente por buscarla. Así que, la experiencia de nacer de nuevo y ser santificado no forma el cúspide de la formación espiritual, sino, el lugar donde
comienza el peregrinaje, una aventura, a la plenitud de la semejanza de Cristo.
Tanto la transformación instantánea y gradual son absolutamente esenciales en nuestro peregrinaje espiritual para ser transformados.
Definición de formación espiritual
La frase “formación espiritual” proviene de Gálatas 4:19 donde San Pablo escribió, “Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros”. Pablo usa el término
morphoo (forma)—muy relacionada con metamorphoo
(transformar)—y se refiere a la naturaleza esencial y no meramente a la forma externa. Pablo está orando que la naturaleza interna de los Gálatas creyentes llegue a ser como Cristo que uno pueda decir que Cristo ha sido formado en ellos. Más humanos, no divinos, no salvadores de sí mismos, pero que serían semejantes a Cristo en carácter y en comportamiento El autor del libro Un llamado de lo alto define la formación espiritual en estas palabras:
Muestre y refiera a los alumnos al
recurso 1-3. “La plenitud de la persona en relación con Dios, en la comunidad de creyentes,
creciendo a semejanza de Cristo,
reflejado en una vida dirigida por el Espíritu, y un estilo de vida disciplinado, demostrado en acciones
Por lo tanto, formación espiritual es una obra
completamente de la gracia de Dios en los corazones y las acciones del ser humano. Comienza con gracia preveniente y gracia expiatoria “antes de la fundación del mundo”. Quizá, en primer lugar, experimentemos su gracia salvadora (conversión)y luego gracia
santificadora, y luego gracia para toda la vida para crecer hasta “que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón
perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13).
Formación espiritual no es tan solo un asunto de la vida interior. Incluye compañerismo cristiano,
comunidad, y adoración (Efesios 4:15-16)tanto como actos de servicio (Gal. 6:10). Debemos fijar nuestros ojos en Cristo constantemente porque es a su imagen a la que estamos siendo transformados.
El poder transformador viene de Dios—cada parte de ello. No podemos transformarnos a nosotros mismos. Al través de los siglos, sin embargo, los creyentes han descubierto que ciertas disciplinas, prácticas y
habilidades devocionales, y actos de servicio cristianos nos mantiene en la presencia de Cristo donde el Espíritu Santo tiene oportunidades de ir
transformándonos. Este curso se enfocará principalmente en esas disciplinas espirituales, habilidades devocionales, y prácticas que abren la puerta para el Espíritu transformador.