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FIGURE 3.7 MULTIPLE FEEDBACK LOOPS OF A POLITICAL SYSTEM.

El interés por la historia de la familia nace a través de las profundas transformaciones como institución. Estas transformaciones incluyen los procesos sociales y políticos y el papel de la institución familiar desde su perspectiva biológico- reproductiva y, sobre todo, jurídica, social y cultural, aceptada en el marco del individuo y del conjunto de la comunidad (Chacón, 2003).

La primera etapa de estudios familiares estuvo protagonizada por los estudios en

el contexto internacional dedicados a los grandes procesos socio-económicos, tales como la revolución industrial, la transición demográfica o las migraciones.

Los estudios de la familia pasan por varias etapas previas, influenciados por estudios como los de Joaquín Costa. Este último influyó especialmente a través de su tesis sobre la causa del empobrecimiento y de la decadencia de Castilla, producida por la división igualitaria de la herencia, así como por el contraste con Aragón debido a la fuerza y mantenimiento de la riqueza, que supone la concentración de la misma en una sola mano mediante el régimen hereditario único por mayor edad.

Otro tipo de acercamiento previo a la historia de la familia estuvo representado por las historias locales de justificación de limpieza de sangre, las cuales legitimaban a

los grupos dirigentes y a las genealogías, aunque dejaban incompleta la explicación de la organización social.

La evolución de la historiografía de la familia española procede de la mano de

obras como: el Diccionario Carrafa; la Biblioteca genealógica, de don Luís Salazar de Castro, en Soria; o la Historia Nobiliaria Española, de Miguel Lasso de la Vega, depositada en la Casa de Velázquez en Madrid (Mesa, 1997).

La historia de la familia aparece como una corriente historiográfica reciente, que arranca de la década de 1970. Se trata de un nuevo objeto histórico desgajado de los estudios de otras ciencias como la Sociología, del concepto jurídico del Derecho o de las libertades públicas de las organizaciones políticas.

Sin embargo, el gran salto es una consecuencia de los estudios de la antropología anglosajona de los años 1960-1980, efectuada por: el grupo de Cambridge; los seminarios portugueses de Oeiras, bajo la dirección de Robert Rowland; la creación de la Asociación de Demografía Histórica Hispano-Portuguesa en 1983; el Seminario de Familia y Elite de Poder en el Reino de Murcia. Nos encontramos por tanto ante los siglos XV-XIX, que implican una revolución de la historia de la familia desde la historia social, con estudios sobre el matrimonio en su vertiente demográfica, la reconstrucción de las familias, el análisis tipológico de los hogares, la movilidad y la reproducción social, etc., que representan a sus grandes líneas de preocupación.

La segundo etapa, característica de final del siglo XX, está influida por los avances de la tecnología aplicada a la fecundación y por sus consecuencias sobre el parentesco y formas de familia, tras la incorporación de las mujer al mundo del trabajo, hecho que ha provocado un cambio en sus pautas y significación.

El paso efectuado entre finales del 1970 y 1984 termina por convertir a la familia en un objeto autónomo dentro de las Ciencias Sociales. Se produce la ruptura de sus lazos con la demografía histórica, en términos de ampliación conceptual y teórica, como variable entendida en el sentido de una unidad de análisis en sí misma. Mientras tanto el hogar debe de entenderse en términos de proceso y para ello pasar de la realidad

y concepto de "familia" al de "familias", desde los términos de parentesco y matrimonio (Chacón, 2003).

Dada la incidencia del régimen de Franco este tema careció interés en España hasta los años 80. En dichos años recobró su importancia fundamentalmente por medio de los trabajos realizados por Bernard Vicent y de las contribuciones de James Casey y de Ricardo García Cárcel. Se partía de un notorio desconocimiento de casi todo lo referente a la familia y a su proceso histórico, a pesar del estudio de la familia iniciado en los años 40 en Europa por la corriente historiográfica de los Annales, motivada por el interés por el conocimiento de las revoluciones, de las clases sociales, de los procesos de transición, etc.

La evolución desde los años 80 puede ser comprendida desde la observación de la repercusión obtenida ante las críticas realizadas en 1983 al grupo de Cambridge, por R. Wall, J. Robin y P. Laslett en Family forms in historic Europe. Fueron críticas dirigidas hacia su metodología de reconstrucción de familias y de análisis de hogares, al margen de las corrientes migratorias como impedimento notable para dicho método, que daban lugar a una línea de investigación poco práctica. Así, los estudios sobre estructura de hogar se completan al integrar y explicar las diversas tipologías de hogares según las funciones de sus miembros, que en España se sintetizan mayormente por la creación de la Asociación de Demografía Histórica Hispano-Portuguesa.

Se trata ahora de precisar hasta qué punto los hogares reflejan, en determinadas fuentes, una estructura nuclear, extensa o compleja, así como su reflejo social, económico y político, desde el criterio de sus relaciones, organización social, realidad nuclearizada, etc. Finalmente es preciso analizar si todo ello forma parte de un entramado mucho más complejo, en el que la realidad y la práctica de la familia es la categoría que concede sentido y perspectiva histórica a dicho análisis (Chacón, 2003).

Desde la segunda mitad de los años 80 se presenta una nueva fase con la incorporación de nuevas perspectivas antropológicas, culturales y regionales, que producen la incorporación a nuevos grupos sociales e instituciones. En ellos se tiene en cuenta las trayectorias, los ciclos de vida, las genealogías sociales etc., a través de obras significativas como Amor, sexo y matrimonio, de Isabel Terón; Llevarse la novia,

estudio comparativo de matrimonios consuetudinarios en Murcia, Andalucía y Casa y Familia en Formentera, publicados en 1984 y 1986 por Joan Fríjole y Joan Bestard; así

como la publicación en 1987 del primer libro del Seminario de Familia y elite de poder,

Familia y Sociedad en el Mediterráneo Occidental (S XV-XIX) y otras obras que poseen

orientaciones regionales.

Así mismo en los años 80 se perfila toda una tradición de historias de caso, referidas a la nobleza, aristocracia y grupos de poder, sobre todo en Cataluña, tales como Las buenas familias de Barcelona, de McDonnogh; Parentesco, familia y

matrimonio en la Historia de Galicia, de Bermejo Barrera; o Familias y élite de poder,

sobre el Reino de Murcia.

A partir de 1986 Gérard Delille da un nuevo paso, en el que la sociedad y los procesos que ella desarrolla se convierten en los nuevos protagonistas. Joan Bestard la denomina “ilusión interdisciplinaria”, empezando a contrastar en España las

características del espacio mediterráneo y los diversos factores históricos, como la presencia de varias etnias y culturas en los distintos reinos de la monarquía hispana. Cobran importancia para las relaciones de parentesco, clientelares y de patronazgo, las influencias sobre la familia de concepciones tales como la limpieza de sangre, la fuerza de las Órdenes Militares, la Inquisición o las condiciones de acceso en algunos cuerpos de la Monarquía.

En otro aspecto impulsado por una mutua interacción e interinfluencia de las distintas ciencias sociales, se produce una descomposición del objeto, con la consiguiente profundización en distintas vertientes. Algunas de estas vertientes son la mujer, la herencia, la transmisión del patrimonio, las migraciones, la autoridad y la jerarquía, loa lazos y las relaciones sociales, que se establecen desde el conocimiento de la familia en una comunidad.

En los años 1996-1997 se produce un giro significativo hacia la diversidad temática, con obras que expresan nuevas tendencias, como por ejemplo The East in the

West (1996), de J. Goody; La familia en España. Pasado y presente, de David Reher

(1996); Familia, trabajo y reproducción social, una perspectiva micro-histórica de la

publicación del congreso internacional celebrado en Murcia en el 1994, etc. Obras que se encuentran todas bajo el denominador común de la organización social como protagonista y objeto básico. Desde esta nueva perspectiva confluyen:

- La contradicción existente entre factores de continuidad familiar en la realidad política, social y económica, y una legislación superadora de la misma.

- El análisis de la ruptura de una nueva definición, respecto a la pertenencia a unos u otros grupos sociales, mediante identificadores más complejos que los empleados hasta ahora, con especial atención a los culturales, a los simbólicos y alos que explican el “disciplinamiento” social.

- Los intentos de síntesis (Chacón, 2003: 44).

En conclusión, en los últimos 30 años se ha pasado de estudiar y analizar una geografía de la familia, basada en las relaciones de carácter rígido, como la estructura del hogar, la edad de acceso femenino al matrimonio o los sistemas de herencia predominantes en cada región, a profundizar en el conocimiento de las relaciones sociales horizontales y verticales. En dichas relaciones los conceptos de jerarquía, dominación, clientelismo y fidelidad alcanzan un protagonismo fundamental. Se trata de una historia de la familia más social que demográfica y económica.

La época actual adquiere una nueva perspectiva desde el punto de vista de la

relación individuo-familia-comunidad, como denominador común. Esta perspectiva se encuentra representada por varios ejes temáticos, que tienen su reflejo en aspectos tales como la promoción de la mujer, con su acceso a la formación y las posibilidades de trabajo y por ello de su independencia; la incidencia de la Ley de Divorcio (1981); la caída de la fecundidad, el retraso de edad de acceso al matrimonio, etc. "Por ello se ha individualizado a la familia y se le ha despojado y desligado del parentesco, como sentido de compactación social" (Chacón, 2003: 34).

Nos encontramos ante un cambio de objetivos mediante el estudio sobre el cuadro legal y de costumbres y sobre el papel de la Iglesia. Se trata de un estudio de la amistad, de la vecindad, de las solidaridades familiares, de las relaciones de trabajo, de la estructura de la autoridad paterna, etc. Estos nuevos yacimientos históricos implican integrar y adoptar nuevos conceptos teóricos procedentes de la relación historia-ciencias

sociales, basados todos ellos en el cambio social y la reproducción y la movilidad social. Todo ello es preciso para entender los procesos de cambio y de transformación de las sociedades, bajo sistemas de relaciones sociales de dependencia. Pero sin olvidar el abandono de “lo familiar”, considerándolocomo institución clave en los procesos de sociabilidad y de reproducción, en su contexto y en sus condicionamientos.

La dimensión investigadora sobre la familia se canaliza en Murcia desde el seminario Familia y élite de poder en el Reino de Murcia. Siglos XV-XIX, dirigido por los profesores F. Chacón y J. Hernández Franco, del que se cumplieron treinta años de actividad en 2012, expresados bajo decenas de libros publicados y más de ciento veinte autores. Se convierten en libros de referencia investigadora, entre otros: Familia y

Sociedad en el Mediterráneo Occidental. Siglos XV-XIX (Chacón, 1987), Historia social de la familia en España (Chacón y Gil, 1990), Familia Transición y Perpetuación (siglos XVI-XIX) (Irigoyen, 2002), Espacios sociales y universos familiares (Chacón y Hernández Franco, 2007) y Familias. Historia de la sociedad española (Chacón y Bestard, 2011).

Las líneas de investigación futuras sobre historia de la familia se deben de abordar desde dos necesidades. Poruna parte los estudios “micro” desde la perspectiva

de comprender y explicar las relaciones sociales, poniendo de manifiesto la diversidad de los reinos hispánicos y sus similitudes. Por otra parte se apuntaría a la necesidad de situar a la familia como factor explicativo, primero sobre el cambio histórico en el interior del proceso económico, y segundo en relación a la transición de las familias hacia el Estado, a partir de la fuerza de las relaciones personales y familiares como relaciones constitutivas de instituciones.

Pero también existen necesidades de distinción entre lo público-privado y lo sagrado-profano. Concretamente se trata del levantamiento de las genealogías sociales y de la construcción de redes, con el objetivo de comprender los procesos de clientelismo y de patronazgo, caracterizados por la desigualdad y la jerarquía en el conjunto de las relaciones y organización sociales, para poder explicar así la reproducción y la movilidad social. Es necesario también la realización de estudios comparativos con la evolución de la sociedad española, así como su perspectiva comparada respecto a las sociedades de Iberoamérica (Chacón, 2003).

En el desarrollo investigador sobre la temática actual de "la familia" se cuenta con las aportaciones del profesor García González desde el "Seminario Historia Social de la Población" de la Universidad de Castilla la Mancha, creado en el año 2000. Dicho Seminario evoluciona hacia las líneas de investigación en el campo de la organización social y en el sistema que las explica y en los procesos de cambio y de permanencia social, de continuidad y de evolución familiar.

Algunos campos temáticos actuales son: las élites de poder y el clero, las clases sociales desde las redes sociales, las relaciones económicas de la familia, los conceptos de familia, casa y hogar y las élites familiares. Y especial interés poseen las fuentes que se encuentran en los archivos privados de origen familiar nobiliario y autoritario, así como los análisis teóricos sobre "Familia, Casa y Hogar", en relación a la teoría de las élites. Todo lo cual nos lleva a deducir que "la historia social introduce un enfoque distinto, al que tendría hace 20 años, gracias a las investigaciones realizadas sobre la familia", según la afirmación de la profesora Pilar Muñoz en 2010.

Las aportaciones realizadas en el plano metodológico que han sido canalizadas desde el Seminario "Familia y élites de poder en el reino de Murcia", se centran en: una metodología relacional sobre los efectos en las familias de las formas de la organización social, de los factores económicos, de los sistemas políticos y de sus prácticas; las formas de trasmisión patrimonial de la herencia y de las creencias y hábitos culturales; la estructuración del linaje; las estructuras y las relaciones del parentesco, etc. (Hernández Franco, 2008).

En su concepción temática y plan de trabajo tiene especial relevancia el congreso celebrado en Murcia en 1994 bajo el título Historia de la Familia. Nuevas

perspectivas sobre la sociedad europea. Siglos XV-XX. En él se aportan tanto nuevas

interpretaciones realizadas desde la genealogía social, a partir del análisis del objeto de la familia, como un nuevo enriquecimiento efectuado desde la perspectiva comparativa y desde su desarrollo, mediante el programa de postgrado en Historia comparada de las

Diversas propuestas teóricas se propugnan desde el seminario de Familias y élite

de poder, de la Universidad de Murcia, tales como una perspectiva empírica regional o

la necesidad de elaborar obras de síntesis sobre historia de la familia, ya que se carece de obras con perspectiva de conjunto.

En la actualidad se desarrolla un proceso investigador en torno a las nuevas interpretaciones sobre la organización social y su nuevo sistema de relaciones familiares. Dicha investigación se extiende también al avance y a la profundización de numerosas temáticas, tales como: los grupos sociales, el poder del clero, los comerciantes, los campesinos, el sector marino, la herencia concretada en las sociedades agrarias del S. XIX, o los factores culturales y mentales (Chacón y Hernández Franco, 2007).

Se necesita estudiar la ruptura generacional producida por el acceso al mercado de trabajo de las nuevas generaciones, al matrimonio y a las posibilidades de tener hijos, desde posturas de independencia, autonomía y sobre todo de individualidad. Todo ello bajo la regencia del punto de apoyo de la familia en momentos de dificultades, que colocan a la familia en un punto de referencia como institución y como espacio social básico en la compleja y contradictoria situación presente.

En la Península Ibérica la preocupación por "la familia" deriva hacia la preocupación por "la sociedad" y a intentar reconstruir la complejidad del "hecho social". Proceso que implica una exploración de una gran diversidad de fuentes efectuada desde una metodología más abierta y desde problemáticas más globales. Aunque de forma tardía, la Península Ibérica se ha incorporado a esta temática fundamentalmente desde: el "Seminario de Historia Social de la Población" realizado en la Universidad de Castilla la Macha por Francisco García González; el Seminario "Familia y élites de poder en el reino de Murcia", efectuado en Murcia por Francisco Chacón; el Seminario realizado en Palma de Mallorca por Isabel Moll; etc. Son iniciativas que dan continuidad a una tradición investigadora iniciada a principios de los años 80 por Robert Rowland en Lisboa, concretamente en Oeiras (García González, 2008: 26).

En el ámbito europeo se ha potenciado el método comparativo a través de la profundización de los estudios realizados sobre las unidades domésticas, el matrimonio y los símbolos de la sangre y de la tierra. La comparación se ha utilizado para resolver algunos problemas como el origen del individualismo, las relaciones entre capitalismo industrial y familia o la formación de identidades locales. Todo ello conduce a un nuevo tipo de comparación: la comparación reflexiva, la cual analiza los supuestos analíticos usados para efectuar el análisis sobre los hechos del parentesco (Bestard, 2008).