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95 Figure 33 Relation-
Estados Unidos declaró su neutralidad el 5 de septiembre de 1939. Así se mantuvo oficialmente hasta que el día 11 de diciembre, apenas cuatro días después del bombardeo de Pearl Harbour, Alemania e Italia declararon la guerra a Estados Unidos en cumplimiento de su alianza con el Imperio nipón. La neutralidad norteamericana previa no supuso una posición indiferente hacia el conflicto. El presidente Roosevelt y buena parte de la opinión pública y la clase política del país apostaron firmemente por la victoria aliada desde el primer momento. Washington no tardó en ofrecer todo tipo de facilidades económicas y suministros estratégicos a las democracias occidentales, que para sí habría querido la defenestrada II República española.
Obtenida la reelección en noviembre de 1940, y tras haber decretado el servicio militar obligatorio en plena campaña electoral, Roosevelt tuvo un mayor
margen de maniobra para decantar más al país del lado aliado, por entonces en plena retirada ante las victorias del Eje. El 11 de marzo de 1941 la Lend Lease Act posibilitó a Gran Bretaña mantener un elevado nivel de compra de material bélico estadounidense a créditos ventajosos, que comprometían más si cabe a Estados Unidos en la guerra. El 17 de julio, ya con la Rusia soviética en el terreno aliado, Estados Unidos hizo pública la prohibición de comerciar con todos aquellos nacionales de países neutrales que mantuviesen relaciones económicas con el Eje. Previamente se prohibió la venta de una serie de materiales estratégicos al Japón, con quien un enfrentamiento en el Pacífico parecía cada día más factible.
Las simpatías coetáneas –y pretéritas– de Estados Unidos no pasaron desapercibidas a la España franquista. Pese a la neutralidad oficial de Washington y la “no beligerancia” española, ambos estados apostaban indisimuladamente por la victoria de bandos opuestos en la guerra. En esa situación, la propaganda antiamericana de Falange hizo saltar las alarmas en la legación norteamericana. Estados Unidos, defendió el embajador Weddel, debía contestar a los eslóganes falangistas con datos e información contrastada sobre su país. Empero, carecía de los medios y la experiencia precisos. La labor del CPI quedaba muy lejos en el tiempo. Además, Estados Unidos seguía siendo un país neutral. ¿Qué hacer entonces?
La opinión pública española presenció a lo largo de 1939 una creciente beligerancia en las actividades informativas y culturales de los dos grandes bloques en los que se estaba dividiendo el continente (excluida la Unión Soviética). Declarada la guerra entre las potencias europeas y la neutralidad española, los contendientes se desprendieron del disimulo en su lucha por conquistar el favor y el temor del gobierno y los ciudadanos españoles. Los alemanes partían con varias cabezas de ventaja gracias a las simpatías de influyentes sectores del régimen, lo que les permitió una hegemonía casi absoluta en el terreno de la prensa escrita y la radio. Franceses y británicos plantaban cara en la atracción de la aristocracia y la alta burguesía gracias al prestigio y predicamento de su cultura y los lazos económicos con ese sector de la población. Ambos Estados contaban además con la experiencia, los medios y los contactos necesarios para responder a la estrategia del Eje, especialmente en el
terreno cultural. Pero la derrota francesa y la beligerancia italiana terminaron por
desnivelar la balanza381. Los británicos sólo mantenían una posición de cierto
liderazgo en la batalla por las ondas, gracias al prestigio de la BBC.
Como anticipamos, Estados Unidos no escapó a la contienda dialéctica en España. El proyecto ideológico de la Hispanidad, tal y como había sido concebido en un principio por Falange, tenía en el panamericanismo de Roosevelt a su antagonista382. Los ataques y las descalificaciones de la política de
“buena vecindad” por parte de la prensa española fueron constantes durante 1939. El antiamericanismo se convirtió pronto en una de las señas de identidad de la propaganda falangista, jaleada y alimentada por alemanes e italianos. Estados Unidos había reaccionado en América Latina adoptando una serie de controles preventivos sobre la acción de Falange Exterior. La posibilidad de contrarrestar esa política en España era más complicada. La Embajada carecía de infraestructura, medios, contactos y personal adecuados para desarrollar una política preventiva o contrapropagandística. Los escasos gestos realizados, como las campañas benéficas promovidas por el matrimonio Weddel, la labor de la Cruz Roja norteamericana y la actividad de la Fundación Rockefeller en la lucha por el tifus, fueron ignorados por la prensa española383.
En septiembre de 1940 el embajador se dirigió al Secretario de Estado para ofrecer su parecer acerca de la oportunidad de establecer un programa de
381 Vid. COLE, Robert: “The Other ‘Phoney War’: British Propaganda in Neutral Europe, September- December 1939”, Journal of Contemporary History, vol. 22 (1987), pp. 455-479; y Britain and the War of Words in Neutral Europe, 1939-45. The Art of the Possible, Hong Kong, MacMillan Press, 1990; BERDAH, Jean François: “La propaganda británica en España durante la Segunda Guerra Mundial a través del ‘Brititsh Council’: un aspecto de las relaciones hispano-británicas, 1939-1946”, en Actas del Congreso Internacional sobre ‘El Régimen de Franco’, Madrid, UNED, 1993, pp. 273-286; SHULZE, Ingrid: “Éxitos y fracasos de la propaganda alemana en España”, Mélanges de la Casa Velázquez, vol. XXXI, nº 3 (1995), pp. 197-217; PAZ, María A.: “La propaganda francesa en España, 1940-1944”, Mélanges de la Casa Velázquez, vol. XXXI, nº 3 (1995), pp. 219-247. Para un interesante análisis de la utilización propagandística del cine en España por parte de la Francia de Vichy, vid. LIOGIER, Hélène: “Censure et propagande cinématographique en Espagne (1939-1945)”, Revue d’Histoire Moderne et Contemporaine, vol. 44, nº 3 (1997), pp. 444-456.
382 Para el antagonismo entre “Hispanidad” y “panamericanismo”, PARDO, Rosa: “La política exterior española en América Latina durante la II Guerra Mundial”, Espacio, Tiempo y Forma, Serie V, Historia Contmporánea, nº 7 (1994), pp. 205-230; DELGADO: Imperio…, op.cit., pp. 255-303.
383 HALSTEAD, “Diligent…”, art.cit, pp. 10 y 25. Esas actividades contaron con el beneplácito y seguimiento del COI. Sirva de ejemplo, Memorando de R. K. Gooth (COI) al Dr. Baxter (COI): “Request of Mr. J. M. Potter”, Washington D.C., 22/X/1941. NA, RG 208, entry 6E, box 8.
relaciones culturales bilaterales384. La iniciativa había partido de la DCR un año
antes, pero la situación de provisionalidad de la Embajada (había realizado el traslado desde San Sebastián a principios de año) había retrasado la respuesta. El embajador reconoció en términos generales la necesidad de un programa de esas características a medio y largo plazo, ya que a esas alturas las películas de Hollywood, cuyos problemas para proyectarse en estas fechas ya hemos explicado, representaban la única ventana abierta a la realidad norteamericana, con los riesgos que ello implicaba: simplificación, estereotipos,
etc.385. Weddel defendió que dada la beligerancia actual del régimen en el
poder hacia lo que representaba Estados Unidos en el terreno político y religioso, lo más apropiado era optar por concentrar los esfuerzos en la apertura de nuevos canales informativos en el campo de la radio, las publicaciones y el cine documental.
Crecientemente preocupado por la intensidad y los efectos de la propaganda germana, Weddel solicitó formalmente el 16 de octubre de 1940 el envío de películas documentales. Para entonces ya había desechado el intercambio de publicaciones como fórmula informativa ante la actitud obstruccionista de las autoridades españolas. Por otro lado, la posibilidad de conseguir que el Departamento de Estado promoviese emisiones radiofónicas hacia España parecía entones muy lejana. Las proyecciones cinematográficas se vislumbraban como el canal más asequible teniendo en cuenta los medios disponibles. El embajador pretendía congregar ante la pantalla del edificio consular a “grupos selectos” que pudiesen presenciar una imagen actual, verídica y positiva de Estados Unidos, desde sus “bellezas naturales” hasta su “potencial militar”. Para dar un mayor peso a su solicitud, Weddel subrayó la utilización que los alemanes estaban haciendo de las pantallas
cinematográficas386. Si los germanos instrumentalizaban el medio
cinematográfico, ¿por qué no hacerlo también? Ante la dilación del Departamento en satisfacer su demanda, Weddel insistió de nuevo en enero y
384 Des. nº 279, Weddel al Secretario de Estado: “Cultural Relations with Spain”, Madrid, 20/IX/1940, p. 13. NA, RG 59, DF 810.42752/7.
385 El intercambio cultural entre ambos países no fue restablecido tras la guerra civil española. DELGADO Imperio…, op. cit., pp. 221-225.
386 Des. nº 608, Weddel al Secretario de Estado: “Request for Films Relating to American Life for Use at the Embassy”, Madrid, 16/X/1940. NA, RG 84, FSP Madrid, 1940 GR 840.6.
abril de 1941. El embajador concretaba a cada paso las necesidades y los argumentos que justificaban su petición:
It is my opinion that the present is a most propitious time for showing films depicting our life and accomplishments, and if suitable films are available it is hoped that these may be sent to the Embassy for the purpose indicated as soon as may be conveniently possible387.
Más ambicioso que realista, aspiraba a realizar esas proyecciones ante una audiencia compuesta por “cargos gubernativos” y “líderes de opinión”, a quienes se mostrarían los logros sociales y económicos del modelo norteamericano. En paralelo, Weddel pretendía convertir las sesiones en el cebo para atraer a un terreno más favorable a la confidencia a personalidades relevantes del régimen. La insistencia del embajador dio finalmente sus frutos. El 29 de mayo de 1941, siete meses después de la primera solicitud, dos documentales salieron con destino a Madrid. Se trataba de las cintas paisajísticas en blanco y negro y sin sonido “Waterton Glacier Peace Park” y “A visit to
Yellowstone”388. El Departamento de Estado aprovechó la ocasión para recordar
al embajador que, en caso de que la Legación lograse hacerse con un proyector más moderno (la misión sólo disponía de un viejo aparato mudo de 16 mm), las posibilidades de suministrar cintas serían mayores. Resulta cuando menos curioso que la DCR comenzase a negociar con varias instituciones públicas y privadas norteamericanas el préstamo de películas sonoras para España, mientras era incapaz de proveer a la misión en Madrid con un proyector apto para esas
características389. Esos eran todos los medios que Washington puso a disposición
de la Embajada.
Las cintas llegaron a Madrid a mediados del verano. La Embajada no perdió un instante en programar una proyección experimental ante una audiencia compuesta por personal de la legación y un puñado de españoles habituales de la misión. El resultado fue decepcionante. El formato de las cintas y su escasa calidad provocó la reacción negativa de todos aquellos que las vieron,
387 Des. nº 937, Weddel al Secretario de Estado: “Request for Films Relating to American Life”, Madrid, 29/IV/1941. NA, RG 84, FSP Madrid, 1941 GR 840.6.
388 Des. nº 377, Secretario de Estado a Weddel, Washington D.C., 29/V/1941. NA, RG 84, FSP Madrid, 1941 GR 840.6.
389 Sirva de ejemplo la correspondencia entre R.C.A. Manufactring Company y la División de Relaciones Culturales durante la primavera de 1941. NA, RG 59, DF 852.4061 MP/49.
comenzando por el propio Embajador. Ambas fueron devueltas sin dilación390.
Cualquier evento cinematográfico organizado por los canales propagandísticos de las misiones italiana, alemana o británica era capaz de ofrecer productos más interesantes para los espectadores.
El diplomático no se quedó de brazos cruzados a la espera de que el Departamento suministrase el material necesario para llevar a cabo las proyecciones. Los británicos, deseosos de obtener la colaboración de la misión norteamericana en materia propagandística en general, y en el terreno cinematográfico en particular (algo que, recordemos, habían buscado cerca de las filiales un año antes), aprovecharon la oportunidad para ofrecer su colaboración al embajador. A lo largo del mes de mayo, Weddel inició contactos con el encargado de la sección cinematográfica de la agregaduría de prensa británica para establecer un acuerdo a tres bandas entre ambas misiones y las empresas cinematográficas norteamericanas. Su propósito era osado dada la neutralidad norteamericana:
…to show American and British news reels and feature films which might have a propaganda value to selected groups of Spanish officials and others, for the purpose of disseminating in official circles a better knowledge of the resources of the United States, the American way of living, the American war effort as well as some British films which might tie in with this general picture or show British war effort391.
Ante la incapacidad del Departamento de Estado para suministrar las cintas solicitadas por la Embajada, Weddel optó por explotar propagandísticamente el único material asequible en esos momentos: noticiarios y películas de entretenimiento. Los británicos ofrecieron un intercambio de cintas a cambio del preciado proyector sonoro que requería la Embajada norteamericana. Washington dio su visto bueno. Para finales del verano el sistema de suministro fue definitivamente aprobado. La Embajada de Estados Unidos en Lisboa fue encargada de enviar por valija diplomática películas comerciales y
números del Fox Movietone a la embajada en Madrid392. El representante de
390 Des. nº 1107, Weddel al Secretario de Estado: “Educational Films”, Madrid, 11/VIII/1941. NA, RG 84, FSP Madrid, 1941 GR 840.6.
391 Memorando de conversación entre Weddel y Wallace (Motion Picture Expert, Embajada Británica), Madrid, 29/V/1941. NA, RG 84, FSP Madrid, 1941 GR 840.6.
392 La embajada norteamericana había comenzado a supervisar los guiones de Fox Movietone a principios 1940. NA, RG 84, FSP Madrid, 1940 GR 840.6.
United Artists para la península Ibérica, el británico Giulio Castelli, fue el
encargado de coordinar la cooperación entre las empresas y ambas legaciones. A finales de julio, Weddel solicitó un presupuesto adicional de 600 dólares y película virgen para iniciar las sesiones. La OIAA recibió el encargo de colaborar en la selección de los números del Fox Movietone393.
Las primeras cintas llegaron a Madrid a finales del verano, dando lugar a varias sesiones en la Embajada norteamericana. El proyector utilizado fue el
prestado por los británicos. El presupuesto fue aprobado a finales de octubre394.
Mientras tanto, la DCR continuó la selección de documentales para proyectar en España. Estados Unidos había iniciado tímidamente las labores propagandísticas antes de entrar en guerra. La improvisación y precariedad de medios que caracterizaron los primeros pasos se prolongaron más de lo previsible.