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La Cámara de Apelaciones de Mar del Plata autorizó a una chica de 14 años a interrumpir su embarazo.

Agencia DyN

La Sala II de la Cámara de Apelaciones en lo Civil de Mar del Plata ratificó la autorización para que se practique un "aborto terapéutico" dada en primera instancia a una adolescente de 14 años violada por su padrastro.

La intervención quirúrgica será llevada a cabo la semana próxima, informaron fuentes judiciales.

La Sala II de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial decidió por unanimidad rechazar el recurso de apelación interpuesto por la abogada Silvia Fernández, a cargo de la Asesoría de Incapaces número 1.

Fernández pidió que fuera rechazado el fallo de la jueza de Menores Silvina Darmandrail, quien había autorizado la interrupción del embarazo a la chica de 14 años, quien fue violada por el padrastro.

De está forma la Cámara, a través de un extenso y argumentado fallo, confirmó la sentencia de Darmandrail, pero además dispuso que se comunique la resolución al juez de Garantías que entiende en la causa por la violación de la nena.

Esto último, indicó, tiene por objetivo que el magistrado "disponga las medidas necesarias para la conservación de las pruebas y las notificaciones que crea pertinentes", señaló la Cámara de Apelaciones.

La adolescente será intervenida la próxima semana en el Hospital Materno Infantil de Mar del Plata, por profesionales de obstetricia y ginecología especializados, indicaron fuentes de los Tribunales locales.

La argumentación del fallo de la Sala II fue elaborado por el juez Roberto Loustaunau, al que luego adhirieron sus colegas Ricardo Monterisi y Nélida Zampini.

Impresa | Opinión CBA | JUE 27 FEB | 00:10

Las mentiras del día después

María del Pilar Hiruela de Fernández Directora del Centro de Bioética de la Universidad Católica de Córdoba

Se ha lanzado ya la distribución masiva de la denominada "píldora del día después". En el convencimiento de que frente a ciertas cuestiones no se puede guardar silencio, se desea ahora compartir ciertos reparos sobre el tópico.

Se advierte, empero, que las reflexiones no versarán sobre la arista de los efectos abortivos que -indefectiblemente- tiene el fármaco. Aun cuando es innegable que en ciertos casos la droga impide la implantación del embrión produciéndose el aborto y con ello la muerte de una persona inocente, parece útil referir a otros motivos -de menor envergadura, pero no menos ciertos- que ilustran sobre lo poco feliz de la medida.

Es que como la controversia centrada en los efectos abortivos termina siempre enredando a la Iglesia (como si el asunto fuera una cuestión de fe, cuando en realidad no lo es), se opta por esbozar otras razones que -para creyentes y no creyentes- grafican el desacierto de la política. Con tal prevención, se enuncian los "contras".

La distribución de la píldora ha sido implementada como si la misma consistiera en una prioridad para la Salud Pública. Tal afirmación en la Argentina aparece descabellada. Los hospitales del país se encuentran desabastecidos de vacunas y antibióticos elementales. Por lo tanto, ¿es tan importante que el Estado efectúe semejante gasto en la píldora del día después? ¿Realmente es una cuestión fundamental para la Salud Pública?

El uso de la droga no protege a la persona de las enfermedades de transmisión sexual.

Razonable es pensar que su utilización provocará una trivialización de las relaciones sexuales. La práctica de un sexo irresponsable probablemente generará un incremento de los contactos íntimos y reducirá las precauciones que, con respecto a ellos, se tienen. Entonces, ¿no será factible que aumente el número de enfermedades de transmisión sexual?

Se ha insistido que, para que la píldora tenga eficacia, debe ser usada dentro de las 72 horas posteriores al acto sexual. De ahí la necesidad de que el fármaco esté disponible rápidamente para su usuaria quien -frente a la necesidad de impedir un embarazo- deberá acudir al hospital para obtener la pastilla. En la Argentina, donde un turno demora más de tres meses..., ¿no parece dudoso que se pueda acceder con la inmediatez requerida a la droga?

La decisión incorpora el deber de distribuir la píldora en el denominado Programa Médico Obligatorio. En dicho programa están comprendidas numerosas instituciones y médicos cuyo ideario resulta opuesto a los efectos abortivos de la píldora. Sin embargo, las autoridades -tan proclives a la reivindicación exasperada de las libertades individuales- parecen haber olvidado a todo este otro sector de la sociedad. ¿Qué pasará con la libertad de tales instituciones y médicos?

La juventud argentina adolece de una adecuada educación sexual. La medida puede tener un alto costo en este aspecto. Una política verdaderamente preventiva exige -contrariamente a lo hecho- sensibilizar a los jóvenes en el hecho de que la sexualidad no es inocua y que el acto sexual no es un juego sin consecuencias; que -como todo en la vida- acarrea efectos, y que los mismos deben ser asumidos con responsabilidad.

Se asegura que la medida beneficiaría a las personas de menos recursos, contribuyendo a construir un país más igualitario y evitando las muertes de mujeres pobres que -por no tener acceso a la píldora- fallecen diariamente. Tal argumento resulta simplista porque con el fármaco nada se cambia. Los pobres -aun con una píldora en el bolsillo- seguirán careciendo de una vivienda digna, de un trabajo decente y, muchas veces, del alimento mínimo. Además es falaz, porque la pobreza no es "consecuencia de" embarazos no deseados. Por lo tanto, cualquier política tendiente a evitarlos de ninguna manera contribuye a solucionar -ni mucho

Ningún beneficio trae la droga para los pobres. El único "provecho" será -aunque silenciado- conseguir que los pobres tengan menos hijos pobres.

Lo expuesto grafica lo poco feliz de la política.

Intentar arreglar con pastillas lo que debería lograrse con un esfuerzo educativo fundado en la responsabilidad y en la naturaleza y derechos del hombre resulta un verdadero desatino. Se erige a las claras en una medida "parche", antes que en una solución al fondo.

Por ello, ¿es mucho pedir a los gobernantes que promuevan -más allá de proclamas engañosas que entrañan luz verde para el sexo libre- una educación en el sexo responsable y una formación fundada en el compromiso y respeto por la vida propia y la del prójimo? Si las autoridades no asumen tal compromiso, no habrá más remedio que atribuirles la

responsabilidad política última de que se siga conformando -con las bendiciones oficiales- una sociedad argentina despreocupada por el hombre y su mismísima dignidad.

Impresa | Sociedad CBA | JUE 27 FEB | 00:10

El lunes presentarán proyecto al Congreso