C. Legislation Codifying Fair Disclosure
X. Final Thoughts
Por lo dicho, ya no es de maravillar que el magnesio haya adquirido, desde hace algunos años, una importancia terapéutica cada vez más considerable. Elemento de transición entre metales y metaloides, presenta gran actividad como agente catalítico o de fijación para los metales alcalinotérreos, especialmente para el calcio y el fósforo.
La fijación del calcio sólo puede realizarse por intermedio de ciertos agentes orgánicos, ayudados por agentes químicos en los que se han fijado los fisiólogos en estos últimos años y han estudiado su papel. En todos los trabajos, los autores, se han dedicado a establecer el papel de fijador representado por el magnesio, y a precisar, en los estudios sobre el raquitismo experimental, que el magnesio ayuda enérgicamente a fijar el calcio sobre los huesos de los animales hechos raquíticos.
El magnesio, cuya acción sobre las secreciones de las glándulas endocrinas es muy importante, parece actuar como intermediario de las glándulas paratiroides, cuyo papel sobre el metabolismo del calcio es primordial. Las glándulas paratiroides contienen 5.8 por 100 de magnesio y la ingestión experimental del magnesio aumenta claramente la actividad de las glándulas paratiroides.
Hoy día está bien establecido que, entre las substancias que poseen la secreción más fijativa sobre el calcio orgánico, la que mejor papel desempeña, es la hormona paratiroidea en primer plano.
La hipoparatiroidía conduce a una serie de trastornos entre los cuales los principales caracterizan la tetania, y, a consecuencia de la diferencia de la fijación del calcio orgánico y por aumento de la excreción del calcio resultante, se ha observado la aparición de una serie de estados patológicos
caracterizados por estados convulsivos en los niños, así como en los deprimidos, cualquiera que sea la causa de la depresión general.
El magnesio juega un papel considerable en el equilibrio de la fijación paratiroídica y se puede igualmente considerar como el verdadero regulador de esta secreción. Las experiencias han mostrado que las sales magnésicas actúan en sentido inverso que las sales de calcio.
La hiperparatiroidía aumenta la excreción del magnesio, mientras que disminuye la del calcio. La ingestión de las sales magnésicas excita la secreción paratiroídica oponiéndose a la descalcificación paratiroídica, derivada de la hiperparatiroidía, y los trastornos convulsivos que se presentan.
Los trabajos de Tibberts y Arch muestran claramente que la asociación del magnesio y del calcio favorece la eliminación del calcio orgánico en- exceso, y puede concluirse de sus experiencias que el magnesio y sus sales constituyen agentes terapéuticos de primer orden contra los trastornos del ateroma, favoreciendo diferentes órganos, particularmente sobre las arterias y tejidos articulares.
Se ha podido comprobar, en el servicio hospitalario, el aclaramiento sobre pantalla de las aortas oscuras y la desaparición de los ostiofitos, como consecuencia de un tratamiento de yoduro magnésico.
La acción del magnesio sobre la asimilación del fósforo no es menos importante. La experimentación ha demostrado que el magnesio representa un papel considerable en la formación de los fosfatos. Es necesario en la hidrólisis de las lecitinas, que dan el ácido glicerofosfórico, y el ácido ortofosfórico. La mezcla de sales cálcicas y de estos dos ácidos da origen al glicerofosfato de cal, compuesto particularmente asimilable, tanto en cuanto al fósforo como al calcio, utilizado para regular el equilibrio en fósforo y calcio del organismo. No deja de ofrecer interés indicar aquí los resultados de algunas experiencias. Mientras que la ingestión de fosfato tricálcico no determinó ninguna absorción del calcio, la del fosfato cálcico-magnésico permitió comprobar una disminución de un 50 por 100 de la cantidad de calcio eliminado por las orinas,
demostrando que la presencia del magnesio ayuda a la retención de la cal, tanto alimenticia como medicamentosa.
Por tanto, aquí para ayudar a la medicación cálcica, es oportuno una indicación importantísima que permita comprobar la necesidad de una asociación de sales magnésicas con las de fósforo y de calcio para facilitar la absorción. Estas experiencias, rigurosamente ejecutadas, permiten su comprobación y establecimiento.
Por otra parte, el magnesio asociado al bromo o al yodo da origen a dos productos halogenados (bromados y yodados) de magnesio, cuya utilidad terapéutica es de las más importante. En el bromuro magnésico, el magnesio aumento su buena tolerancia y refuerza su actividad por su acción antiespasmódica. En lo concerniente al yoduro de magnesio, la absorción es aún más prometedora.
Su actividad terapéutica es mucho más poderosa y también más durable que la de los productos yodados utilizados por la acción hipotensora del magnesio que refuerza la acción hipotensa del yodo. Así se han podido expresar los resultados quimioterapéuticos obtenidos en las sales yodadas de magnesio. Inspirándose en esta importante documentación y en el tratamiento quimioterápico del cáncer, por H. Hartmaan, se ha estudiado y redactado la fórmula de un complejo yodoyodurado magnésico, en el cual el magnesio debe ejercer una acción terapéutica.
Este complejo fue experimentado primero sobre animales en aplicaciones locales para el tratamiento de diversas afecciones cutáneas, llagas infecciosas, ulceraciones, etc.
P. Groulade, veterinario, dio a conocer en una comunicación los resultados experimentales constitutivos de una prometedora labor que pueda conseguir su aplicación a la medicina humana.
También el doctor Graciansky, dermatólogo, ha experimentado ampliamente la acción del yodoyodu-ro magnésico sobre las diversas variedades de úlceras infecciosas de los miembros. Esta medicación fue utilizada, sea en tintura diaria
o bien en un día sí y otro no, resultando indiscutible que el tratamiento determinó una cicatrización de las úlceras.
Según la citada comunicación del doctor Graciansky, esta cicatrización fue a veces notablemente rápida. La úlcera, hasta este momento abierta, se cerró rapidísimamente.
Al cabo de un día o dos, la serosidad se concretó en forma de costras, que se curaron rápidamente, dejando aparecer una piel delgada, pero que desde el primer momento fue suficiente para que la lesión pudiera considerarse como curada. Más frecuentemente la curación fue más lenta. La costra se formó como antes, pero más o menos rápidamente. La conclusión que se sacó fue que, en general, se requieren tres semanas para conseguir la curación de una úlcera de importancia media.
Recientes estudios han demostrado, en detalle, cómo el magnesio interviene en acciones bactericidas y virucidas del organismo humano.
Lo daremos a conocer, según lo refiere el director del Hospital de la Cruz Roja, de Madrid, doctor D. Carlos Blanc-Soler.
«El organismo humano - dice - dispone de una serie de recursos para luchar contra el paso de bacterias y virus al torrente circulatorio a partir del intestino o de cualquier otro órgano, no sólo por la acción macrófaga y destructora de los leucocitos, sino principalmente por la acción bactericida de determinadas substancias, como la lisozina, la espermina, etc.
Una de las últimas substancias descritas con poder bactericida y virucida, que existe normalmente en la sangre, es la «properdina».
Es ésta una globulina que se une al «complemento» y al «ion magnesio», dando lugar así a un sistema enzimático. Es suficiente la falta de una parte del «complemento» o del «ion magnesio», para que el sistema enzimático de la «properdina» deje de tener acción virucida, según se ha demostrado recientemente por el virus de la enfermedad de Newcastle».