• No results found

A pesar de que hace unos años existía la negación de la existencia de la inteligencia como una dimensión biológica, actualmente, con el avance de las neurociencias, nadie duda de que la inteligencia es una función cognitiva que tiene su sustrato físico en nuestro cerebro. Sin embargo, los mecanismos específicos que hacen que los circuitos cerebrales faciliten y desarrollen la capacidad intelectual es aún un tema no resuelto y se encuentra en vías de investigación.

El avance en las últimas décadas de las técnicas de neuroimagen ha permitido estudiar in vivo la estructura y el funcionamiento cerebral y correlacionarlos con la inteligencia. Una región cerebral que ha ido ganando importancia al asociarse con la inteligencia humana de forma casi exclusiva ha sido el lóbulo frontal, llegándose incluso a considerar como la base del control cognitivo (Koechlin et al., 2003). Existen numerosas investigaciones que muestran como los circuitos frontales contribuyen de forma preferente a la capacidad intelectual.

han mostrado correlación positiva entre CI y sustancia gris en el córtex prefrontal y en el córtex cingulado anterior (Wilke et al, 2003). Estudios con neuroimagen funcional han mostrado activación en áreas dorsolaterales del córtex prefrontal durante tareas de memoria de trabajo; estas mismas áreas tienen una activación parecida cuando un individuo responde a tareas de inteligencia general como el test de matrices progresivas de Raven (Duncan y col., 2000). Estas investigaciones sugieren que los circuitos frontales (especialmente en el córtex prefrontal) están implicados en la capacidad intelectual. También se ha visto, mediante resonancia magnética funcional, que existe una correlación positiva entre los resultados del test de Raven y el nivel de activación del lado derecho del cortex prefrontal al realizar una tarea de memoria de trabajo (Gray et al., 2003).

Sin embargo, diferentes estudios han mostrado que la inteligencia está ligada también a otras regiones cerebrales. Haier y col. en el año 2004 realizaron un estudio volumétrico en el que encontraron asociación significativa entre elevados CI y mayor densidad de sustancia gris en regiones prefrontales (BA 9, 10, 46), temporales (BA 21, 37, 22, 42), parietales (BA 43, 3), y occipitales (BA 19) en adultos sanos (Haier et al., 2004). Más recientemente, Colom y col. han señalado que existe una relación directa entre mayores puntuaciones en el factor g de inteligencia y mayores volúmenes de sustancia gris a lo largo del cerebro. También señalan que medidas prototípicas de inteligencia verbal y no verbal (p.e. vocabulario y diseño de bloques) correlacionan con la cantidad de sustancia gris localizada en los lóbulos frontal, parietal, temporal, y occipital y sugieren que el factor general de inteligencia está relacionado con áreas que se distribuyen por todo el conjunto cerebral oponiéndose a la concepción de que el factor g se deriva exclusivamente de estructuras frontales (Colom y cols., 2006). Jung y col., realizaron una revisión que contemplaba 37 estudios de neuroimagen llevados a cabo entre 1988 y 2006. En esta revisión encontraron que existía un número determinado de áreas cerebrales que aparecían en todos aquellos estudios en los que las pruebas de imaginería cerebral se correlacionaban con algún tipo de medida psicométrica de inteligencia. Entre estas regiones se incluían las AB 40, 39 y 7 de los lóbulos parietales, las AB 9, 46, 45 y 47 de los lóbulos frontales, las AB 21, 22 y 37 de los lóbulos temporales y las AB 18 y 19 de los lóbulos occipitales.

Otras estructuras también han mostrado correlaciones con la inteligencia general. Por ejemplo, el grosor del cuerpo calloso ha mostrado correlaciones positivas con pruebas de inteligencia general como las escalas de Wechsler (Luders et al., 2007). Shaw y col. en el 2006 realizaron un estudio en el que observaron el cambio del grosor del córtex frontal a lo largo del desarrollo. Los resultados mostraron que la correlación entre inteligencia y el grosor cerebral era negativa en la infancia (edades: 3,8-8,4 años), pero que ésta correlación cambiaba a positiva en regiones frontales y temporales al final de la infancia y

en sujetos adultos ( edades: 8,6-29 años). En un estudio longitudinal también observaron que los niños con mayor CI mostraron mayores cambios en el grosor cortical especialmente en el cortex prefrontal. Narr y col. En el 2007 realizaron un estudio en el que nuevamente encuentran correlación entre pruebas de inteligencia y el grosor cortical de regiones prefrontales, concretamente en las áreas 10, 11 y bordeando la 47, expandiéndose a porciones rostrales del giro frontal, regiones que en ocasiones se han asociado al centro biológico de la inteligencia, teniendo funciones como resolución de problemas, planificación, secuenciación y razonamiento. También observaron una correlación entre inteligencia y el grosor del lóbulo temporal, en el área 37, expandiéndose por el giro temporal inferior, zona implicada en el análisis de formas visuales, movimiento, y en la representación de objetos. Posiblemente el análisis visual, que es básico en muchos procesos cognitivos, también lo es para poder resolver los test de inteligencia que habitualmente se utilizan.

Estudios con pacientes con lesiones en el lóbulo frontal han mostrado que tienen poco impacto a la hora de resolver pruebas de inteligencia. Una explicación podría ser que algunos circuitos frontales tienen la función de monitorizar y facilitar ciertas funciones cognitivas más que de controlarlas (Bunge et al., 2005).

Aún no existen suficientes trabajos que hayan intentado estudiar la variabilidad estructural en zonas específicas del cerebro asociadas con la inteligencia, y los resultados que existen son muy variados. Además, las relaciones entre inteligencia y los cambios de las características del tejido cerebral en ciertas regiones parecen estar influenciados por la maduración cerebral a lo largo del desarrollo, complicando aún más el estudio de las bases biológicas de la inteligencia. Es probable que el papel fundamental de los circuitos del lóbulo frontal consista en facilitar el procesamiento de otras regiones cerebrales. Aunque existen numerosos estudios, es preciso seguir la investigación en esta línea para poder aclarar aspectos que aún no están resueltos.

2.1 Pruebas psicométricas para valorar la inteligencia en la etapa infantil. Las pruebas de inteligencia se pueden clasificar de formas muy

diversas. Una clasificación constante, y también muy controvertida, ha sido la idea de separar pruebas de inteligencia cristalizada, es decir aquellas pruebas que requieren un aprendizaje previo o cultural para poderse resolver de pruebas de inteligencia fluida, que son test que no dependen del aprendizaje previo ni de ninguna influencia cultural. También se han clasificado las pruebas de inteligencia pensando en el tiempo de aplicación es decir pruebas breves, y pruebas más largas. Otra categorización ha sido la de test de inteligencia de aplicación individual y test de aplicación colectiva.

Quizás una forma útil y que puede ayudar a escoger qué pruebas pasar es separar las pruebas por edades y por pruebas de inteligencia verbal

y no verbal (tabla 2.1). En este apartado presentaremos las pruebas de que disponemos en nuestro entorno con baremos estandarizados para población española.

2.1.1 Pruebas de inteligencia verbal:

Basadas en la habilidad de entender y resolver problemas basados en el lenguaje. Miden la habilidad para analizar la información y resolver problemas utilizando el razonamiento verbal. Las tareas pueden incluir habilidades muy diversas, pero todas ellas exigen que se pueda utilizar y entender el lenguaje. Las pruebas que más se utilizan en nuestro medio son: BSID. Escala de Bayley de desarrollo infantil

(Bayley, 1993)

La edad de aplicación es de 0 a 2 años y medio. No se trata de una prueba propiamente de inteligencia sino de una escala de desarrollo. Consta de una escala mental que evalúa aspectos relacionados con el desarrollo cognitivo y la capacidad de comunicación. La escala de psicomotricidad evalúa la coordinación motora, así como la motricidad fina en manos y dedos. También hay una escala de comportamiento. Esta escala nos proporciona un Índice de Desarrollo Mental ( IDM ). Existen versiones revisadas de esta escala pero no se encuentran disponibles con baremaciones españolas.

Los resultados que pueden obtenerse del IDM no pueden considerarse un valor predictivo del CI en edades posteriores, ya que evalúan

únicamente hitos del desarrollo. Sí permiten obtener información de cómo se desarrolla el niño por áreas, por ejemplo si se obtienen puntuaciones bajas en todos aquellos apartados que evalúan el lenguaje nos orientará a pensar que el desarrollo del lenguaje de este niño no se encuentra dentro de la normalidad. Al mismo tiempo unas puntuaciones bajas en todos los ítems de lenguaje harán que se obtenga un IDM por debajo de la media sin que esto signifique la presencia de retraso global.

MSCA, ESCALAS MCCARTHY DE APTITUDES Y PSICOMOTRICIDAD PARA NIÑOS

(D. McCarthy, versión revisada 2005)

La edad de aplicación del test es de 2 años y medio hasta 8 y medio. Las escalas McCarthy permiten evaluar mediante una amplia serie de tareas de carácter lúdico aspectos cognitivos y psicomotores del desarrollo del niño. La batería está integrada por 18 test que dan lugar a 5 escalas (verbal, perceptivo-manipulativa, cuantitativa, memoria y motricidad), además de un índice general cognitivo (GCI) equivalente a un CI. Este GCI puede estar en la franja límite o por debajo de la media

por problemas específicos de aprendizaje sin querer decir que el niño tenga una inteligencia baja. Por ejemplo, un niño con una escala verbal muy por debajo de la media nos estará indicando que quizás tiene un trastorno específico del lenguaje y este aspecto puede interferir o no en el valor general de inteligencia. Obtener un resultado de CI dentro de la normalidad o el la franja límite no ofrece mucha información a no ser que prestemos atención a las diversas subescalas y sepamos interpretarlas. Unas puntuaciones bajas en la escala perceptivo- manipulativo y en la escala motora pueden indicarnos dificultades visoespaciales y visoconstructivas muy características del trastorno de aprendizaje no verbal (TANV).

También puede darse el caso con esta escala que un niño con resultados normales en la escala global tenga unas puntuaciones bajas en la escala de razonamiento matemático. Esto nos indicaría que tiene una dificultad específica con las matemáticas, trastorno denominado discalculia, que puede interferir en el posterior aprendizaje de dicha materia en la escuela.

WISC-IV, ESCALA DE INTELIGENCIA DE WECHSLER PARA NIÑOS – IV (D. Wechsler, 2005)

La edad de aplicación del test va de los 6 años a los 16 años y 11meses. Se trata de una versión actualizada y renovada de las anteriores

escalas de Wechsler para niños (WISC, WISC-R). Ofrece información sobre la capacidad intelectual general del niño (CI Total) y sobre su funcionamiento en las principales áreas específicas de la inteligencia (Compresión verbal, Razonamiento perceptivo, Memoria de trabajo y Velocidad de procesamiento). La Escala se compone de 15 test, 10 principales y 5 optativos.

Además de un CI, este test aporta información de diferentes funciones cognitivas. Las puntuaciones obtenidas en la escala de comprensión verbal nos permiten valorar la capacidad del niño para manipular la información verbal. Esta escala está compuesta de diferentes subescalas: comprensión, semejanzas, vocabulario e información. En las que una puntuación baja nos estará indicando que el niño tiene dificultades en aspectos del lenguaje y la comprensión verbal, así como también de la comprensión de situaciones sociales como puede ser en la subprueba de comprensión.

La escala de razonamiento perceptivo esta formada por las subpruebas de cubos, conceptos, matrices, y de forma opcional figuras incompletas. Ofrece información sobre cómo el niño es capaz de resolver tareas no verbales y de razonamiento visoespacial y visoconstructivo. Niños con puntuaciones bajas pueden ser niños con TANV o niños con dificultades visoespaciales.

Una escala importante y que se ha incorporado en esta nueva revisión del WISC es la escala de memoria de trabajo. Esta formada por las

pruebas de dígitos, letras y números, y la subprueba de aritmética, que es opcional. Puntuaciones bajas en estas tareas nos indican que el niño tiene una pobre memoria de trabajo. Se trata de aquella memoria que nos permite retener una información durante un periodo de tiempo muy corto para poder trabajar con ella y obtener una información. La utilizamos constantemente para hacer cálculos matemáticos, para leer una novela, entender que es lo que estamos leyendo y no perder el hilo de la historia, para poder seguir una conversación y aportar alguna idea nueva en función de lo que nos está diciendo nuestro interlocutor, etc. Es una función cognitiva que en los niños con trastorno de déficit de atención/hiperactividad (TDA/H) suele dar resultados bajos. Una mala memoria de trabajo puede hacer que un niño obtenga un CI bajo sin esto querer decir que tenga una inteligencia por debajo de la normalidad. Otra escala importante es la de velocidad de procesamiento de la información, compuesta por las pruebas de claves, búsqueda de símbolos, y la prueba opcional de animales. Son pruebas que dependen del factor tiempo. Ofrecen información sobre la rapidez con la que un niño es capaz de resolver las tareas que se le plantean. Un procesamiento lento repercute a la hora de realizar tareas, de manera que los niños con baja velocidad de procesamiento tardan más en entender lo que se les dice, les cuesta entender lo que leen, leen un poco más lento, resuelven problemas matemáticos más lentamente, etc.

WIPPSI, ESCALA DE INTELIGENCIA PARA PREESCOLAR Y PRIMARIA (D. Wechsler, 1967)

La edad de aplicación es de 4 a 6 años y medio. Está constituida por seis pruebas verbales (Información, Vocabulario, Aritmética, Semejanzas, Comprensión y Memoria de frases) y otras cinco

manipulativas (Casa de los animales, Figuras incompletas, Laberintos, Dibujo geométrico y Cubos). La media de la escala verbal y manipulativa proporciona el CI total.

Un rendimiento más bajo en las pruebas verbales indicará dificultades en el razonamiento verbal. La escala manipulativa ofrece información de cómo el niño percibe la información visual y manipulativa y como es capaz de organizarla en el espacio.

K-ABC, BATERÍA DE EVALUACIÓN DE KAUFMAN PARA NIÑOS