2.2. The urban solid waste problem in developing countries
2.2.3. Causes of the solid waste problem in developing countries
2.2.3.1. Financial and economic constraints
El concepto de instalación se presenta como un espacio teórico abierto e inestable, el cual enmarca de manera flexible un conjunto heterogéneo de procesos, prácticas y experiencias artísticas de difícil catalogación en el ámbito de las categorías tradicionales. La instalación no obedece a caracterizaciones morfológicas especificas o determinadas, no se emparenta, relaciona o asocia a procesos técnicos singulares, sino que hace referencia a maneras determinadas de proponer arte. El sustrato de la instalación cubre gran diversidad de producciones diversas. Se podría hacer un extendido de las diversas manifestaciones y corpus que ha comprendido tales como temporalidad, espacialidad, tridimensionalidad, transitabilidad, privacidad, publicidad entre muchos otros. La instalación como constructo híbrido articula diversidad de dispositivos espacio-temporales lo que confirma su carácter abierto, mutante y escurridizo lo que la hace susceptible de múltiples interpretaciones.
La construcción del corpus teórico en torno a la instalación se ha definido al interior de la praxis en el campo de la producción y la recepción crítica. El arte minimalista de la década de 1960 introdujo el término. Dicha década convulsionó la práctica artística en todos sus niveles. El lugar del observador en la relación arte – público fue tema central de las búsquedas de los artistas en dichos años. Se experimentó en diversas direcciones buscando trastocar el papel del espectador separado y extático hacia la generación de comportamientos participativos activos por parte del público. Se producen entonces alteraciones radicales en las diversas maneras de hacer arte, de consumirlo y de circularlo. Los criterios y postulados modernistas son puestos en crisis a través de gran diversidad de estrategias, que procuran una fusión entre el mundo del arte y el de la vida. La construcción de nuevas temporalidades y espacialidades en las cuales lo concreto y lo experimental se interconectan de nuevas maneras produce cruces e hibridaciones que nuevamente confirman la imposibilidad de cualquier categorización precisa.
El teórico Donald Judd, en 1965 escribió al respecto en la revista Art Yearbook un artículo titulado “Specific objects” en el que manifiesta que: “…las mejores obras de los últimos años, no son pintura ni escultura. Por lo general, tienen un vínculo, cercano o lejano, con una u otra. Las obras son diferentes, y mucho de su contenido, que no es pintura ni escultura, es asimismo diferente... Las nuevas obras en tres dimensiones no forman un
movimiento, una escuela o un estilo.” (Judd, 1965, pág. 8) Se puede observar el desconcierto que mucha de la novedosa producción artística de los años 1960 causó en el escenario del arte.
En los sesenta se utilizó diversos términos para referirse a muchas obras que no eran categorizables dentro de las esferas tradicionales de clasificación o tipificación. Se habló de
Ensamble y Environment, posteriormente se fue extendiendo el término instalación el cual
convivió con otros como Ambientes, Lugares específicos, Objetos específicos e incluso Esculturas en términos expandidos.
La suma de construcciones teóricas en torno al concepto instalación se fue perfilando como un objeto de estudio específico a nivel académico y teórico. A continuación, algunas aproximaciones en torno a la noción instalación:
“... borra las líneas de separación de las diferentes formas de hacer arte, entre pintura, escultura, arquitectura, fotografía, cine y vídeo, ready- made, teatro y arte vivo, música, etc. (...) confunde el rol del artista con el del espectador. Funde arte y vida (...) No es solo otra forma de hacer arte. Instalación es en lo que se ha convertido todo el arte (...) por lo tanto “instalación” es una tautología.” (Watkins, 1997, pág. 24) ”En el campo del arte, método de generación de nuevas formas de expresión como procesos que buscan los siguientes objetivos: la práctica interdisciplinar e híbrida y congénita; la ruptura con la forma cerrada del objeto; el énfasis en las ideas de site-specific y de intervención; la investigación de la relación entre contexto, tiempo, y partes componentes de la obra; la multiplicidad e interrelación de elementos materiales; la preocupación por el papel que desempeña el receptor; el protagonismo de la noción de proceso; la comprensión de la obra como espacio social, público, y la potenciación de la poli sensorialidad de las obras.” (Giannetti C. , 2002, pág. 194)
“...un tipo de manifestación artística tridimensional, interesada principalmente en la manipulación y activación del espacio en el proceso de relacionar elementos, tradicionalmente separados, en un todo articulado, y concentrado en la idea de interacción entre obra y experiencia física, subjetiva y temporal del espectador.” (Argíles, 2009, pág. 19)
La diversidad de ópticas posibilita identificar la marcada tendencia a lo difuso, complejo, e interdisciplinar. Los roles se trastocan, los limites se expanden, lo disciplinar se desborda y la ambición totalizadora de tiempo y espacio se entrecruzan.
El lugar del público participante del espacio instalativo lo lleva a adentrarse físicamente en dicho espacio y por consiguiente a experimentarlo con su cuerpo como totalidad sensorial desde una realidad externa – exo –y una realidad interna – endo – la de la obra. Las relaciones que se establecen entonces son de diverso orden y de diferente nivel. Se propone entonces indagar en los diversos niveles de interacción y participación con referencia a este tipo de propuestas teniendo como supuesto el hecho que el espectador tradicional se disuelve, se desdibuja y se trastoca de manera tal, que la presencia del público inmerso en las instalaciones y sus atmosferas lo hace habitante de las mismas, las completa, les da sentido y las recrea en la medida que su tránsito por ellas está determinado no por el trazo diseñado por el artista sino por la libertad participativa que la misma instalación ofrece.