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2.2. The urban solid waste problem in developing countries

2.2.2. Spatial disparities in the magnitude of the solid waste problem

“La obra de arte electrónica interactiva exhorta el paso desde la teoría estética clásica, centrada en el objeto de arte, hacia una nueva teoría que tiene como punto de referencia principal el observador, el público, el usuario.” (Giannetti C. , 1997, pág. 77)

“Los nuevos medios son interactivos. A diferencia de los viejos medios, donde el orden de presentación está fijado, ahora el usuario puede interactuar con un objeto mediático. En ese proceso de interacción, puede elegir qué elementos se muestran o que rutas seguir generando así una obra única. En este sentido, el usuario se vuelve autor de la obra.” (Manovich, 2005, pág. 103)

Hablar de medios electrónicos, telemáticos o de arte electrónico implica señalar la característica de la interactividad. Los dos autores citados anteriormente señalan la explicites de la interactividad en los nuevos medios o en el arte electrónico. A nivel básico y generalizado, el hecho de establecer un modo de conexión entre el medio y el usuario o entre la obra y el público se considera una interacción.

Retomando el concepto de interactor como participante activo en el sistema y dependiendo del grado de inmersión del mismo se encuentran dos gradaciones de interactividad a saber: interacción débil o simulación débil como es el caso de las imágenes ficticias o estructuras que permiten una experiencia real limitada, o el caso de los juegos en los cuales se mantiene la conciencia de una no veracidad y las simulaciones fuertes o ficciones cuasi reales, en las cuales el interactor no puede establecer diferencias entre ambas realidades, además dicha experiencia puede ser compartida con otros bien sea en espacios virtuales o reales.

La participación del espectador se convierte en un componente tanto esencial como complementario en los sistemas interactivos. 6 De dicha participación y de la relación que se

6 La interactividad del Media Art consiste, así, en los tres elementos de la imagen digital: la virtualidad (del almacenamiento de la información), la variabilidad (del contenido pictórico), y la viabilidad (de la función pictórica). De manera que la imagen se transforma en un sistema dinámico, cuyo comportamiento imita la vida real. Si un organismo vivo es un sistema que reacciona independientemente de la existencia individual, entonces el sistema de la imagen dinámica, que consiste en variables multisensoriales y reacciona ante el input, también es un organismo vivo." Peter Weibel (Peter Weibel, Postontologische Kunst, 1994, in: Romana Schuler, Bildwelten, p. 242.

produce en su actuación, así como las relaciones que se establecen con el entorno y el contexto del sistema se suceden diferentes tipologías de los sistemas interactivos.

La conceptualización por parte de teóricos de las ciencias informáticas, ingenieros y artistas con respecto a la interactividad y a los sistemas de comunicación humano-máquina son bastantes prolíficas, contradictorias y polémicas; a causa de la variedad de conceptos referidos a los procesos interactivos, a los sistemas interactivos y a la misma interactividad, así como a su delimitación, se hace necesario hablar de las ideas de algunos autores que se distancian o se acercan de las categorías de análisis utilizadas con respecto al tema, la elección de algunas es arbitraria y tan solo pertinente para efectos del presente texto.

Umberto Eco ya planteaba en su texto Obra Abierta la participación implícita de un espectador no desde lo digital sino desde la contemplación sin una participación física directa, como un asunto meramente mental,

“En el acto de reacción a la trama de los estímulos y de comprensión de su relación, cada usuario tiene una concreta situación existencial, una sensibilidad particularmente condicionada, determinada por cultura, gustos, propensiones, prejuicios personales, de cómo la compresión de la forma originaria se lleva a cabo según determinada perspectiva individual. (Eco, Obra abierta, 1990, pág. 33)

También es cierto que Umberto Eco plantea una relación de segundo orden diferente a la anterior en la cual el espectador establece una relación con la obra participante, desde la manualidad y producción de la obra.

Robert Jauss y Wolfgang Isser en sus planteamientos referidos a la estética de la recepción desde la relación texto-lector reivindican el papel activo del receptor y su intervención en el texto. En ese sentido la estética de la recepción plantea que el texto se transforma en obra solo mediante la participación activa del lector. (Jauss, 1992)

La experiencia activa del público en las obras no es propia de lo digital o de las computadoras. En el pasado, existieron procesos artísticos que se sirvieron de otros mecanismos para hacer participar al público. Dicha intencionalidad de interactividad se dio en obras de Max Ernst, Marcel Duchamp, incluso encontramos el caso de artistas que emplearon la tecnología como László Moholy-Nagy.

Artistas como Roy Ascott, Davis Rokeby o Myron Krueger son optimistas con respecto al componente tecnológico, al considerar posible un intercambio y dialogo extenso

así como minucioso entre el sujeto que interactúa con la obra y el sistema computarizado; Lynn Hershman al igual que Richard von der Malsburg plantean que los condicionantes socioculturales del observador establecen fronteras en la capacidad del sistema de generar en el público vivencias nuevas, así como la posibilidad de que la maquina sea convierta en interlocutor; en el caso de artistas como Paul Sermon o Agnes Hegedüs plantean a la maquina como intermediario tecnológico que propicia el dialogo entre dos o más interactores.

Pau Waelder define el Arte Interactivo desde este punto de vista:

“Las obras de Arte Interactivo establecen una relación dialógica entre espectador y obra de manera que son las acciones del primero las que dan forma a esta última, hasta el punto en que la obra no “existe” si no hay un espectador interactuando con ella. Típicamente tienen forma de instalación, en la que el visitante genera un input por medio de su presencia (detectada por sensores), o bien accionando dispositivos dispuestos a tal efecto. La obra crea unas condiciones básicas para su funcionamiento, pero es la acción del espectador la que proporcionará un resultado único en cada ocasión.” (Waelder, 2008, pág. 12)

El científico Roger F. Malina profesor de arte y tecnología en la Universidad de Texas hace una clasificación de los medios interactivos en su libro El comienzo de una nueva forma

de Arte vista desde los dispositivos técnicos así:

“1) la posibilidad de llevar a cabo una interacción que cambie el estatus del ordenador;2) la viabilidad del ordenador de integrar posibilidades de aprendizaje, de forma que el estatus interno del ordenador pueda cambiarse cuando se produce la interacción; 3) La posibilidad de conectar varios computadores físicamente remotos a través de redes de telecomunicación; 4) La facultad de asimilar y procesar de diversas maneras señales de forma sinestésica; 5)La capacidad de almacenar gran cantidad de información que sean accesible de forma sencilla.” (Malina, 1999, pág. 155)

A continuación, la conclusión que el Artista Jim Cambell escribió en el texto de la conferencia que presentó en el MoMA de new York en 1999 y que se reprodujo en el catálogo Interactivos del año 2006 con ocasión del programa Interactivos 2 del Espacio de la Fundación Telefónica de Buenos Aires:

“La diferencia entre un juego interactivo y una obra de teatro interactivo no descansa solo en su tema. También lo hacen en el programa y la interfaz, que son

partes de la expresión de una obra. Los artistas que trabajan en este campo continuaran teniendo problemas con los modelos y las direcciones de la industria multimedia. El arte interactivo todavía no llego a ese punto. Probablemente, el único diálogo significativo que se produce mientras se interactúa con una obra se da en los espectadores mismos. Respuestas de la obra, que son reflexiones alteradas de las de los espectadores. Las limitaciones con las que nos encontramos hoy ya no son tecnológicas. A medida que entendamos mejor la comunicación, será viable expresar no solo un pensamiento, Sino un fragmento de una forma de pensar y crecer.” (Cambell, 2006, pág. 19)

En la misma publicación citada del evento Interactivos 2 – 2006, el Artista Emiliano Causa integrante del grupo Biopus acerca de la interactividad dice:

“…consideramos como “arte interactivo” aquel que permite integrar, de alguna forma, el discurso o acción del público en el discurso de la obra, al punto de que dicho discurso esté directamente determinado por la acción de tal público Y dependa de este para su existencia”. (Causa, 2006, pág. 22)

Las formas de vivenciar el arte han evolucionado, la interactividad a partir del arte electrónico propicia maneras diferentes para el público. Las propuestas del arte electrónico que recurren a la interactividad, seguramente por su base digital, enfrentaran problemas con al pasar el tiempo, tales como el cambio de sistemas operativos y la obsolescencia propia, dado que cambian los medios, etc.; a pesar de ello esto obliga al artista y a sus propuestas a recrearse permanentemente y esto posibilita la innovación y el desarrollo de múltiples posibilidades. Ante el paso del tiempo, el arte debe adaptarse para sobrevivir a la situación actual, donde las creaciones artísticas se tecnifican y lo tecnológico se humaniza. Mantener el sentido tradicional se dificulta, y la flexibilidad del mismo, permitirá su sobrevivencia ante el horizonte de desplazamiento de las fronteras disciplinarias.