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CHAPTER 2: BACKGROUND AND LITERATURE 2.1.Introduction

3.2. Research design

3.2.1. First research objective

La forma literaria corresponde a una homilía exegética que explica el texto de Ex 12,3-28. El evidente trasfondo litúrgico permite precisar

65 En 1940 Campbell Bonner publicó una homilía atribuida a Melitón –bien conservada pero no

completa– transmitida en un papiro del siglo IV de la colección A. Chester Beatty (Universidad de Michigan): The homily on the Passion. En 1960 editó Michel Testuz un papiro de la colección Bodmer –de comienzos del siglo IV–, con el nombre del mismo autor: “De Méliton. Sur la pâque”. Después se han encontrado viejas traducciones: latina, copta, siríaca a georgiana, además de dos fragmentos griegos. Estos descubrimientos han esclarecido algunos rasgos de la figura de Melitón.

el perfil formal.66 La celebración alcanzaba su punto culminante en el

anuncio festivo del misterio de la pascua –el praeconium67–, por medio

de un texto de denso contenido teológico expresado en un lenguaje poético con muchos símbolos e imágenes, que facilitaba el acceso al mensaje transmitido y rendía cuenta del momento litúrgico que le había dado origen. No hay puntos de referencia para determinar la fecha de origen, que podría ser aproximadamente cerca del año 170.

A la introducción (1,1-11,72)68 sigue la explicación muy libre de Ex

12,3-28 (11,73-45,323), el texto que sirve de base a la homilía. El primer tema desarrolla el significado del “misterio de Cristo” (46,324-71,522) comenzando con el pecado del hombre –que es “el sufriente”–, del que lo salva la pasión de Cristo –que es el que “tiene compasión con el sufriente”–, en una relación temporal que refleja el plan de salvación: la prefiguración y el anuncio en las Sagradas Escrituras, la realización de la prefiguración en el acontecimiento de la cruz y resurrección. El segundo tema se concentra en Israel que rechazó al Señor y es res- ponsable de su condena y muerte (72,523-100,766). En un lenguaje inusitadamente áspero el autor considera a todo el pueblo de Israel como culpable del final desastroso de la historia de Jesús. A diferencia de Israel surgen ahora los paganos como los nuevos destinatarios de las promesas de Dios. El epílogo (100,767-105,823) canta el triunfo de Cristo y el anuncio a los paganos del perdón de sus pecados.

Líneas teológicas

* Las afirmaciones cristológicas de Melitón reflejan en muchos aspectos el pensamiento teológico del siglo II, y por eso no deben ser juzgadas desde la perspectiva de la cristología del siglo IV. A esto se agrega la libertad que le da el lenguaje poético y el recurso a la tipología, que une todos los acontecimientos del pasado con el tiempo de salvación que los creyentes confiesan en su presente siguiendo el esquema de la prefiguración y su realización. Citamos algunos textos que pueden servir de prueba y ejem-

66 La sugerencia fue hecha por Othmar Perler en la introducción a la edición y comentario del texto. 67 Una versión reducida de este anuncio se ha mantenido en la liturgia romana en el anuncio

del “exultet”.

68 La primera cifra se refiere a los breves párrafos en los que el texto fue dividido; la segunda

plo de lo que decimos. El que busca una terminología precisa, se encuen- tra aquí con un cúmulo de metáforas que no se dejan reducir a una afirmación unívoca. Usando como parámetros las deficiones de Nicea y de Calcedonia, Melitón sería sospechoso de modalista o monarquianis- ta. Con todo, utiliza el término “naturaleza” como lo hará el concilio de Calcedonia en el año 451. En este punto, se adelantó a sus tiempos. 7,45-9,67: “Pues la ley se ha hecho Logos, y lo anciano nuevo – ambos salieron de Sión y de Jerusalén –, y la ley gracia, y la figura verdad, y el cordero hijo, y la oveja hombre, y el hombre Dios. Pues él nació como hijo, y fue llevado como un cordero e inmolado como una oveja, y enterrado como un hombre, y resucitó de entre los muertos como Dios, siendo por naturaleza Dios y hombre. Él es todas las cosas: es ley en cuanto que juzga, es Logos en cuanto que enseña, es gracia en cuanto que salva, es padre en cuanto que engendra, es hijo en cuanto es engendrado, es oveja en cuanto que sufre, es hombre en cuanto es enterrado, es Dios en cuanto que resucita.”

104,801-811: “Éste es el que hizo el cielo y la tierra, y en el inicio formó al hombre, el que fue anunciado por la ley y los profetas, el que se encarnó en una virgen, el que estuvo colgado de un madero, el que fue sepultado en la tierra, el que resucitó de entre los muertos y subió a lo alto del cielo, el que está sentado a la diestra del Padre, el que tiene poder para juzgar y salvar todas las cosas, por medio del que el Padre hizo lo que es desde el principio hasta el fin de los siglos.”

* La polémica en contra de los judíos se concentra en la culpa de todo el pueblo por la muerte de Jesús.69 El lenguaje impresiona por su

tono patético y por lo duro de la acusación:

94,711-726: “¡Escuchen, todas las familias de los pueblos y vean! Un nuevo crimen ha sido comentido en medio de Jerusalén, en la ciudad de la ley, en la ciudad de los hebreos, en la ciudad de los profetas, en la ciudad considerada justa. ¿Y quién fue muerto? ¿Quién fue el criminal? Tengo vergüenza de decirlo, pero tengo que expresarlo. Si el crimen hubiera sido cometido en la noche, o si él hubiera sido inmolado en un lugar desierto, hubiera sido fácil callar. Pero ahora

en medio de las calles y de la ciudad, en medio de la ciudad donde todos miraban, fue cometido el crimen injusto del Justo.”

El papel de Israel en los acontecimientos finales de la vida de Jesús no pone en cuestión la continuidad de la historia de la salvación ni la validez del mensaje bíblico. El autor rechaza una “disculpa” de Israel argumentando con el necesario cumplimiento de las Escrituras que habían anunciado la pasión y muerte del Señor:

74,543-75,549: “Isarel dice: ‘Yo he matado al Señor.’ ‘¿Por qué?’ ‘Porque él tenía que sufrir.’ ‘Te engañas, Israel, diciendo esa falsedad sobre la inmolación del Señor. Él debía sufrir, pero no por tu medio. Él debía ser deshonrado, pero no por ti. Él debía ser condenado, pero no por ti. Él debía ser colgado, pero no por tu mano.’”

En la región de Asia Menor la animosidad entre cristianos y judíos ganó en intensidad a lo largo del siglo II. El Martirio de Policarpo de Esmirna es otra prueba del hecho. El papel del pueblo de Israel como el “asesino del Señor” en el texto de Melitón revela el mismo panorama. Así se entiende el anuncio del castigo definitivo de Israel: 99,762-100,766: “Tú destruiste al Señor, y tú has sido destruido, echa- do por tierra. Y tú yaces, muerto, mientras que aquél ha resucitado de entre los muertos y subió a lo más alto del cielo.”

Bibliografía 19

Othmar Perler, Méliton de Sardes, Sur la pâque et fragments. Introducion, texte critique, traduction et notes (SC 123), Paris 1966; Javier Ibáñez - Fernando Mendoza, Melitón de Sardes. Homilía sobre la Pascua (Biblioteca de Teología 11), Pamplona 1975.