El término “estrategia de supervivencia” tiene una fuerte connotación al estudio del comportamiento de sectores de muy bajos ingresos, pero del ámbito urbano; por lo que Torrado (1982) propuso la expresión “estrategias familiares de vida” para ampliar el margen de aplicabilidad del concepto y definió a las mismas como:
Aquellos comportamientos de los agentes sociales de una sociedad dada que –estando condicionados por su posición social (o sea por su pertenencia a determinada clase o estrato social)- se relacionan con la constitución y mantenimiento de unidades familiares en el seno de las cuales pueden asegurarse su reproducción biológica, preservar la vida y desarrollar todas aquellas prácticas, económicas y no económicas, indispensables para la optimización de las condiciones materiales y no materiales de existencia de la unidad y de cada uno de sus miembros (Torrado, 1982; p. 3).
Este concepto presenta ciertas ventajas según su autor, puede ser desarrollado en el marco de un modelo teórico aplicable a sociedades globales y representa un criterio válido de unificación y organización del conocimiento teórico, ya que permite unir en un enunciado teórico un variado grupo de comportamientos –económicos, sociales y demográficos- que suelen abordarse por separado.
Esta perspectiva analítica prioriza en su análisis, la relación entre modelos de desarrollo18 y las
estrategias familiares de vida. Más concretamente, el concepto remite a las estrategias de acción (objetivos, proyectos y prácticas políticas) relativas a los factores fundamentales del desarrollo económico y social, dominantes o vigentes en una sociedad dada, y a las variaciones dentro de dichas estrategias (Torrado, 1982).
Es en la investigación empírica donde se ejecuta el concepto; es por ello que necesita ser ubicado en el marco de un modelo social global y debe ser aplicado a clases o estratos sociales bien definidos por sus coordenadas espacio-temporales.
A partir del concepto de estrategias familiares de vida, se produjo un cambio en la unidad de análisis usada en los estudios socio-demográficos, pasando de la unidad-individuo a la unidad-familia y permitió definir una temporalidad inseparable de los comportamientos que responden al ciclo de vida familiar.
18 Estilos o modelos de desarrollo; son las modalidades y dinámica particular de los procesos de desarrollo discernibles en
sociedades con sistemas de organización económico-social (capitalista-central; capitalista dependiente; socialista, etc.) análogos.
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La unidad socioeconómica que articula la esfera doméstica y económica, vincula la familia con la unidad productiva e interacciona con el medio ambiente, el mercado y el Estado. Esta unidad se encuentra en constante transformación, cada familia, según el número, sexo y edad de sus componentes, constituye en sus diferentes etapas, una estructura de trabajo distinta de acuerdo con su fuerza de trabajo y necesidades de reproducción19 (Quilaqueo Bustos; Ramírez Miranda. 2006).
Las estrategias familiares de vida conforman un proceso que se desarrolla a lo largo del ciclo de vida de la familia y las decisiones pasadas influyen en las presentes y anticipan las futuras, es decir, están íntima e históricamente relacionadas; de manera tal que es erróneo tratar de explicitar una conducta limitándose al análisis de las variables que intervienen en un momento puntual de la historia familiar (Torrado, 1982).
Además, las estrategias familiares de vida de cada clase y estrato social están socialmente condicionadas por factores económicos, ideológicos, culturales, jurídicos, políticos, etc. A su vez los comportamientos socio-demográficos de las unidades familiares –producto de las estrategias- contribuyen a la reproducción de la estructura de clases a nivel macro. Así concebido, el concepto de estrategia familiar de vida también es indisociable con la explicación conceptual del sistema de clases o estratos sociales (Torrado 1982).
Torrado dice que la hipótesis primera, considera a la posición social como la principal variable explicativa de los comportamientos inherentes a las estrategias de vida. Sin embargo, ésta tiene una importante acotación: la conducta de las unidades familiares en su conjunto tiene una autonomía relativa, ya que están influenciadas por factores macro-sociales, razón por la cual éstos últimos se denominan “condicionantes” y no determinantes”. Por lo tanto, se debe comenzar por demostrar la existencia de comportamientos asociados típicamente a una posición social -o sea, se rechaza la construcción lógico-deductiva de tipologías familiares basadas en la homogeneidad de clase.
Los objetivos a partir de los cuales las unidades familiares organizan sus recursos y sus acciones no son necesariamente explícitos, conscientes o intencionales para los actores (Torrado, 1982). En otras palabras, el despliegue de una estrategia de vida no requiere necesariamente que se movilice una determinada racionalidad del agente para aplicar mecanismos o para conseguir ciertos fines (Gutiérrez, 2004).
La noción de estrategias familiares es el nexo entre la organización social de la reproducción de los agentes sociales (con sus distintas vías de satisfacción de necesidades), y las unidades familiares responsables de dicha reproducción (Borsotti, 1982; citado por Gutiérrez, 2004).
Las dimensiones conductuales incluidas en la estrategia familiar de vida son (Torrado, 1982):
19 Piñeiro (2003), anuncia una división en fases a lo largo del ciclo de vida de la familia. La fase de expansión, va desde el
matrimonio hasta el fin de le edad reproductiva; la de fisión familiar, que se inicia con el matrimonio del primer hijo y continúa hasta que el último de ellos se casa -en ella la proporción de trabajadores de la unidad familiar disminuye-; y por último el ciclo de reemplazo familiar, donde el núcleo se disuelve por la muerte de los padres y la parcela familiar se redistribuye y se reinicia el ciclo.
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-El “ciclo de vida familiar”; que como se mencionó, implica comportamientos relacionados con la etapa por la que está atravesando unidad familiar: matrimonio, nacimiento y crianza de los hijos; matrimonio de los hijos y salida de la unidad familiar.
-La “obtención y asignación de recursos de subsistencia”, ésta se relaciona con la división familiar y la asignación de la fuerza de trabajo en distintas actividades económicas y no económicas, en función de pautas de participación por sexo y edad en el mercado del trabajo, tipo de ocupación principal, multiocupación, estabilidad y estacionalidad del empleo, etc. En el trabajo doméstico la asignación se realiza en función del tipo de producto o servicio producido; del grado de sustitución respecto de los bienes adquiridos en el mercado; de los medios de trabajo que se utilizan; del carácter usual o coyuntural de este tipo de trabajo; etc. En todos los casos se deben enfatizar los aspectos que se incluyen en la problemática de la división sexual del trabajo.
-La “organización del consumo familiar”; la misma varía según la composición cuantitativa y cualitativa de la canasta de consumo familiar, la forma en que se obtienen los bienes -compra en el mercado, trabajo de auto subsistencia, trabajo doméstico, bienes provistos gratuitamente por el Estado, etc.-, los mecanismos de adquisición -ahorro previo, endeudamiento, etc.-.
-Las “migraciones laborales”: comportamientos relacionados con los desplazamientos geográficos dentro o fuera de los límites territoriales de la sociedad concreta; su fin es facilitar o mejorar las formas de inserción en el mercado del trabajo.
En un momento determinado, el resultado de las conductas arriba enunciadas puede estar “cristalizado” bajo la forma de determinadas “condiciones materiales de vida” o de determinada “estructura socio-demográfica de la familia”. Ambos elementos están, por lo tanto explícitamente incorporados en esta conceptualización (Torrado, 1982).
De acuerdo con este marco conceptual, el estudio de las estrategias familiares de vida, debería considerar el conjunto de dimensiones conductuales antes mencionadas; su mutua interrelación a lo largo de la historia de vida familiar y la naturaleza y peso de los condicionantes sociales que influyen en cada comportamiento.
Sin embargo, son pocos los estudios que pueden adoptar una óptica tan global. Existen estudios centrados en el análisis más o menos aislado de alguna de las dimensiones de las estrategias a lo largo del ciclo de vida familiar; o se hace un análisis global de la estrategia de vida, pero en un momento puntual del ciclo familiar; o se compara –entre clases o estratos sociales- una o varias de las dimensiones conductuales (Torrado, 1982).