Chapter 3 Analysis
3.2 Analysis of Recent Flight Vehicles
3.2.4 Flight CFD Model
5.3.6.1.-Mastitis
En el presente trabajo se ha observado una mayor proporción de vacas con mastitis subclínica en los cuartos posteriores, que concuerda con los datos de Cerón-Muñoz y cols. (2007), estos autores dan valores medios de un 20,8 % de mastitis subclínica en el cuarto posterior derecho mientras y en este trabajo de un 30,8 % en el cuarto posterior izquierdo.
El porcentaje de vacas con mastitis subclínicas fue de 27,6 % (CMT = 2 y 3), dato que concuerda con Rodríguez (1988), que también en la Sabana de Bogotá, obtuvo un 23,2 % de valor 2 de la prueba de California para Mastitis (CMT) en explotaciones con ordeño mecánico, además, Calderón y Rodríguez (2008), en la región de Sabana de Bogotá utilizando también el test de California para mastitis, obtuvieron un 31,29 % de animales con mastitis subclínicas (incluyendo CMT de 2 y 3).
No se observaron diferencias entre los dos tipos de explotaciones en relación al número de animales con mastitis subclínicas (29,1 y 25,9 %, para EG y EM respectivamente), solamente se encontraron diferencias entre los dos tamaños de explotación cuando se valoró por cuartos, siendo significativo el efecto del tamaño de explotación para los cuartos anteriores (CMT de 6,2 y 6,6 vs. 3,2 y 4,1 %, para CAI y CAD de EG y EM respectivamente). La incidencia de mastitis subclínica fue más elevada que la clínica, hecho también observado por Ramírez y cols. (2001).
La alta prevalencia, en el presente estudio, de mastitis subclínica, refleja la brecha tan amplia que hay entre el conocimiento científico sobre mastitis y su control a nivel de campo, ya que como sugieren los resultados de Ramírez y cols. (2001) siguen sin realizarse adecuadamente medidas básicas para la prevención de la mastitis en las rutinas de ordeño como la desinfección postordeño y el lavado y secado de los pezones.
En cuanto a las mastitis clínicas, su incidencia fue muy baja, con porcentajes medios del 0,2 % en EG y del 2,3 % en EM. Los resultados para las EM se acercan mucho a los de Calderón y Rodríguez (2008) en la Sabana de Bogotá, con mastitis clínicas en un 2,23 % de vacas.
En relación a los cuartos perdidos, hay diferencias significativas entre explotaciones para el cuarto anterior izquierdo (CAI), y para el cuarto posterior derecho (CPD), presentando las EM mayor número de cuartos perdidos, con porcentajes medios de un 3,0 % de CAI perdidos y de un 1,5 % de CPD perdidos las EM. Estos resultados se alejan de los de Calderón y Rodríguez (2008) en la Sabana de Bogotá, con tan solo el 0,92 % de cuartos perdidos en vacas y se acercan a los observados en este trabajo en EG con porcentajes de 0,8 para el CAI y de 0,5 % para el CPD.
Los valores OR calculados para mastitis en relación con el tamaño de las explotaciones, nos muestran como factor de protección las explotaciones grandes, debido a que en ellas las vacas tendrían menores posibilidades de presentar mastitis clínicas. No siendo para las mastitis subclínicas el tamaño de explotación, ni factor de riesgo ni de protección.
La mastitis conlleva disminución de la producción de leche, incrementa los costes de producción y reduce la calidad de la leche (Harmon, 1995) y por otro lado, causa en el animal angustia y sufrimiento (Hristov y cols., 2008). Así, la presencia de mastitis continua siendo uno de los mayores problemas a resolver en las explotaciones de vacuno de leche de la Sabana de Bogotá, tanto desde el punto de vista económico como del bienestar animal.
5.3.6.2.-Otras enfermedades
En relación a las otras enfermedades valoradas en este estudio, se evidencian las cojeras como una de las más manifiestas. Las cojeras pueden estar favorecidas como señala Lean y cols. (2008) por la falta de higiene de los caminos por donde pasan los animales unido a los suelos de cemento de los patios preordeño. Para Faye y Lescourret (1989), el mantenimiento prolongado de los animales sobre suelos de cemento produce desgaste excesivo de pezuñas que pueden dar lugar a cojeras.
Los resultados de este trabajo están en consonancia con los de Von Keyserlingk y cols. (2009) para los que las cojeras son una de las mayores causas de falta de bienestar en las ganaderías lecheras, produciendo dolor y alterando el comportamiento natural del animal.
Hay que tener en cuenta, además, como señala Whay y cols. (2003) que los ganaderos infravaloran la presencia de vacas cojas, ya que no existe relación entre la
prevalencia de cojeras y los tratamientos realizados, lo que implica que en la mayoría de los casos las cojeras o no son diagnosticadas de forma correcta o no son tratadas.
Podemos señalar que en el presente estudio hay mas vacas cojas en las EG que en las EM (10,5 vs. 4,8 %); mientras que como se ha visto al hablar de mastitis, es mayor la prevalencia de mastitis clínicas en las EM que en las EG (2,3 vs. 0,2 %); siendo las EG factor de protección para las mastitis clínicas y factor de riesgo para las cojeras.
En las explotaciones lecheras especializadas de la Sabana de Bogotá, las cojeras fueron el principal problema sanitario a tener en cuenta de cara al bienestar, seguido de las mastitis subclínicas, que aunque tuvieron mayor prevalencia en ambos tipos de explotaciones, tienen menos efectos negativos sobre el bienestar (Von Keyserlingk y cols., 2009).
Las neoplasias oculares que para Walker, (2003) son un problema para las vacas de raza Holstein friesian, se han presentado solo en el 0,04 % de las vacas de las EG y en el 0,42 % en las EM, en la Sabana de Bogotá o no se las trata o el tratamiento es la enucleación, incidiendo negativamente sobre el bienestar del animal afectado tanto la propia neoplasia como la enucleación. Por otro lado cabe destacar que, aunque como se ha visto, la incidencia de esta patología es pequeña, son significativas las diferencias entre explotaciones, siendo más escasa en las explotaciones grandes.
El síndrome de vacas caídas, aunque no afecta a una gran cantidad de vacas, las que lo padecen tienen muy dañado su bienestar, ya que al propio síndrome se une la falta de herramientas adecuadas para poder levantar a las vacas en las explotaciones estudiadas de la Sabana de Bogotá. La lista de causas que pueden hacer que una vaca no pueda levantarse es larga e incluye lesiones y patologías de distinta índole (Correa y cols., 1993). En este estudio, una de las causas fueron las malas condiciones de higiene y diseño de los suelos, hecho más manifiesto en las EM, obteniendo un valor de OR como factor de protección las EG frente a las EM.
Para valorar el nivel de bienestar animal en función de la patologías presentes en las explotaciones de vacuno lechero del estudio, hay que tener en cuenta todas, ya que si se valoran individualmente, en muchas su prevalencia es escasa, pero estudiadas en conjunto, se observa que un 17,4 % de los animales presenta alguna patología en las EM frente a menos de la mitad en las EG. Por otro lado, los abortos y la retención de placenta que en este estudio afectan a menos del 0,5 % de los individuos, Bascom y Young (1998) señalan
problemas reproductivos, como abortos y retención de placenta entre las causas más frecuentes de desvieje en vacas de leche.
Como se ha explicado anteriormente, las dos enfermedades no parasitarias de mayor incidencia en las explotaciones de vacuno lechero de la Sabana de Bogotá han sido las mastitis y las cojeras, que por tanto podrían ser empleadas como indicadoras de bienestar animal en esta región y su cuantificación podría hacerse como en este estudio mediante el CMT y la valoración de presencia o ausencia de cojeras, o como valoran Blowey y Edmondson (1995) determinando las células somáticas para la mastitis y puntuando la locomoción, que permitiría determinar cojeras de tipo leve, para las cojeras.