Una vez establecidas las condiciones de la negociación se entra en la etapa de la ejecución del acuerdo corrupto y del cumplimiento de las promesas pactadas. La ejecución de cualquier negociación implica la participación de instituciones legales que monitoreen, garanticen el cumplimiento de los acuerdos y disminuyan los costos de transacción. Sin embargo, uno de los
principales obstáculos que enfrentan los tratos corruptos, es que debido a su carácter ilegal carecen de un marco normativo y jurídico (instituciones formales) que garantice la ejecución correcta de los acuerdos. Por este motivo, los socios deben buscar alternativas privadas que garanticen el cumplimiento de lo pactado.
En este sentido, se hace necesaria la implementación de mecanismos que contribuyan tanto al cumplimiento de lo pactado (promesas), asegurando y garantizando la correcta ejecución del acuerdo ilegal como mecanismos de salvaguarda contra comportamientos oportunistas56. De acuerdo con Lambsdorff (2007) pueden resaltarse 6 mecanismos.
El primero de estos mecanismos es la figura del intermediario. La función de los intermediarios es construir puentes de confianza entre las partes implicadas en la negociación corrupta, que le permitan al mismo tiempo, identificar a los actores involucrados. Una de sus obligaciones es la de permanecer en silencio sobre la identidad de sus clientes y prevenirlos sobre posibles chantajes. El mediador, además, puede convertirse en árbitro por la renuncia irrevocable de autoridad que sobre él hagan los actores corruptos. Empero, este tipo de acuerdo hecho con el mediador tiene que estar dotado de exigibilidad por parte de los participantes, confiriéndole al árbitro el poder de aplicar castigos o sanciones (amenazas57) con el fin de hacer exigibles las promesas, es decir, en el caso en que dos actores corruptos no se profesen confianza reciproca, éstos pueden buscar una tercera persona en la que ambos confíen y tenga la capacidad de discernir cuando es necesario la aplicación de amenazas para garantizar el cumplimiento del intercambio de las promesas (Schelling, 1964: 168).
El segundo mecanismo es la figura de los rehenes (Hostages), que representan las amenazas, como el no pago por el servicio corrupto, con el fin de frenar y desincentivar el oportunismo entre los socios ilegales. Por ejemplo, en el caso de que no se entregue un servicio pactado, mantener la amenaza de no pago, o amenazar con denunciar a los sobornadores, en el caso contrario de no querer entregar el soborno prometido, obliga a las partes involucradas a cumplir con su parte del acuerdo. (El mecanismo de las amenazas se profundizará más adelante en el árbol de juego).
Por otra parte, debido a que nuevas oportunidades para la corrupción pueden surgir siempre, es preferible tratar con antiguos socios. Las negociaciones con socios antiguos permiten que en caso de que se presente alguna señal de oportunismo por cualquiera de las partes involucradas, el amenazar tanto con la cancelación de las relaciones legales como rechazar la cooperación en futuras ofertas, funcione como un elemento disuasorio contra el oportunismo en las transacciones actuales. Además, está la posibilidad de poner en juego la propia reputación, haciéndola depender del cumplimiento de las promesas dentro de la negociación. (Ver árbol de juego, punto 3.4.4.1).
Un cuarto mecanismo para garantizar los tratos corruptos e impedir el oportunismo puede estar designado por la propiedad común (integración vertical). Este es un mecanismo para
proporcionar incentivos que permitan cumplir las condiciones originales de un contrato. Aquellos que entregan un bien o un servicio y aquellos que lo reciben se integran verticalmente para formar una compañía bajo una propiedad común.
Por otra parte, la presencia de la integración social, hace del oportunismo un resultado menos probable. Estar involucrado en una relación social facilita la contención del oportunismo gracias a la presencia de un mecanismo de salvaguarda. La integración social, tal como la familia y los lazos de parentesco, son una condición que facilita la duración de los contratos corruptos.
Finalmente, y a diferencia de los mecanismos mencionados que si bien pueden lograr contener el oportunismo y garantizar en cierta forma el cumplimiento de los tratos corruptos, son los mecanismos como: la confianza, la reputación, y la reciprocidad ( profundización en el numeral 3.2.1) los que realmente logran superar los comportamientos egoístas dentro de relaciones estratégicas como la corrupción, puesto que estos mecanismos logran conducir a la cooperación entre los actores, favoreciendo, en este caso, el cumplimiento exitoso de los contratos corruptos e impidiendo el oportunismo (no cooperación).
En términos generales, las negociaciones que concluyen exitosamente tienen la forma de un intercambio de promesas. En el caso de la corrupción política, el éxito de la negociación corrupta, independientemente del mecanismo utilizado para garantizar la cooperación y evitar comportamientos oportunistas, se logra cuando se lleva a cabo satisfactoriamente el intercambio de las promesas, o amenazas. Las relaciones corruptas basadas en los intercambios de promesas y amenazas se pueden entender mejor a través de un árbol de jue- go58, ya que las relaciones estratégicas de la corrupción se dan de manera secuencial, es decir, el actor dentro de la negociación corrupta tiene cierto conocimiento (que se deriva del grado de información) de las acciones tomadas por el otro actor (es) involucrado en la negociación, que a su vez establece implicaciones sobre los cursos de acción que se tomen (cooperar o no cooperar).
3.4.1.4.1 ÁRBOL DE PROMESAS Y AMENAZAS59.
(cp + p) (Cliente) cp (v–p) (Agente) A c np (-p ) (v) C n cp (nc+p) N nc A (- p) np (0) (0) n ca c A (c) C (cp+a)
na (c-a). (cp-a) nc A ca (0) (0) na (nc -a) (- a)
Orden de preferencias promesas: Orden de preferencias amenazas Agente: v > p > 0 > nc-p Agente: cp+a > cp-a > 0 > -a
Cliente: nc + p > cp+p > 0 > cp Cliente: nc-a > c-a > 0 > c
(N) = periodo de tiempo; (n)= negociación ; (c) = cumplimiento ; (nc)=no cumplimiento ; (p)= promesas ; (a)= amenazas ; (C)= Cliente ; (A)= Agente.
Promesas
En términos generales, el árbol de juego permite comprender los diversos movimientos estratégicos de los actores corruptos conducentes a obtener los beneficios esperados, tanto a nivel individual como colectivo, en situaciones de incertidumbre. Este árbol busca mostrar de forma clara los circuitos de intercambio, llevados a cabo entre un patrón y un cliente, que se encuentran apoyados tanto en las promesas como en las amenazas y que están dirigidas a la redistribución de bienes o recursos.
En el caso de los intercambios basados en promesas, cuando se logra llevar a cabo con éxito la negociación corrupta, se asume que el cliente cumple con lo pactado, es decir, paga un soborno al agente, el cual a su vez, cumple la promesa al cliente de adjudicación de un contrato o una licitación, o le permite obtener acceso a un bien escaso. El cumplimiento de las promesas por parte de los dos actores, en este caso, representan una serie de costos para ambos, por esto en el árbol se representa como –p, ya que se asume una pérdida para cualquiera de los dos.
En el caso del agente, el mejor resultado posible es que el cliente pague el soborno, sin que éste tenga que cumplir con lo prometido (v). No obstante, el agente prefiere cumplir con lo pactado, e incurrir en costos con el fin de obtener el soborno y las ganancias y concluir con éxito la empresa corrupta, que no entregar lo prometido y por ende perder los beneficios a cambio, y adquirir una mala reputación de una persona deshonesta y de poca confianza.
Y el peor de los resultados es que el agente cumpla con lo prometido y el cliente no lo haga. En este caso, para el cliente el mejor resultado es obtener la adjudicación del contrato o la licitación, así como la obtención de puestos o prebendas, etc., sin tener que pagar el soborno
o la extorsión demandada por el agente (nc+p). No obstante, el cliente con el fin de no arriesgar los beneficios prometidos por el agente, cumplirá con el pago del soborno o la extorsión. (cp + p). Es probable, sin embargo, que el agente reciba el pago de lo prometido por parte del cliente y el agente decida no cumplir con su parte del trato. Esta situación representaría el peor resultado para el cliente (-p).
Empero, debido a que las personas que estén dispuestas a embarcarse en los actos corruptos no podrán comprometerse honestamente con sus contrapartes ilegales, ni podrán mantener promesas creíbles de reciprocidad con ellos, esto hará que la voluntad de aceptar sobornos implique un alto grado de incertidumbre, pues tanto el agente como el cliente nunca sabrán que esperar, ni que van a recibir de forma certera. Por esto, la estrategia dominante de ambos es la de no cooperar, es decir, actuar oportunistamente y no cumplir con lo pactado. En este caso ambos tendría un resultado de (0), (0) en el árbol de juego.
Amenazas
Otra forma de llevar a cabo la negociación corrupta y lograr el cumplimiento de lo pactado, es a través de la figura de los “hostages” o las amenazas, como el no pago por el servicio corrupto que se realiza con el fin de frenar y desincentivar el oportunismo entre los socios ilegales.
Por ejemplo, en el caso de que no se entregue un servicio pactado por cualquiera de las partes, amenazar con rechazar la cooperación en futuras ofertas, con denunciar a los sobornadores, o amenazar con no entregar lo prometido, obliga a las partes involucradas a cumplir con su parte del acuerdo, ya que la no cooperación (no cumplimiento de lo pactado) representaría altos costos para los participantes.
De esta forma, la amenaza es una declaración susceptible de ser creída, que condiciona los actos de un agente respecto a lo que haga el otro.Por tanto, en el caso de los intercambios basados en amenazas, éstas logran constituirse en un mecanismo disuasivo dirigido al cumplimiento de las promesas que permiten la obtención de beneficios para las partes involucradas en la negociación corrupta.
En este sentido, una negociación corrupta basada en amenazas concluirá con éxito, cuando se asume que el cliente cumplirá con lo pactado, es decir, cuando el cliente paga un soborno al agente, y éste no cumple con la promesa de aplicar la amenaza, y viceversa. Sin embargo, el cumplimiento de las amenazas por parte de los dos actores, representa una maximización de los beneficios individuales, pues implica la disminución de los costos en los que tendrían que incurrir para cumplir con lo prometido, esto se representa con (+ a), ya que se asume una ganancia para cualquiera de los dos.
En el caso del agente, el mejor resultado posible para él, es que el cliente cumpla con lo pactado en el acuerdo y el agente cumpla la amenaza, es decir, no entregue los beneficios y ganancias prometidas. Este resultado se expresa en el árbol de juego con (cp+a)
Por otra parte, el agente prefiere sólo que la amenaza sea creída por el cliente pero no cumplirla, de tal forma que el cliente no se comporte oportunistamente y cumpla lo pactado. En este caso, el agente prefiere concluir con éxito la empresa corrupta sin tener que cumplir la amenaza e incurrir en costos, que cumplirla y arriesgarse a que el cliente lo traicione y por ende pierda los beneficios y ganancias en juego. (cp-a)
En este juego, el peor resultado para el agente es que su amenaza no logre desincentivar el comportamiento oportunista del cliente, y el agente termine no cumpliendo las amenazas. En este sentido, el agente no obtendría nada y sólo asumiría pérdidas (- a).
Por el contrario, para el cliente el resultado preferido en el juego es que el agente no cumpla con la amenaza y el pueda actuar oportunistamente, no cumpliendo lo pactado. Esto representaría para él beneficios en el corto plazo (nc -a), sin embargo, el cliente cumpliría con lo prometido si éste quiere que el agente no cumpla las amenazas (c-a). Por otra parte, en el caso de que el cliente por temor a la amenaza decida cumplir con lo pactado en el acuerdo, y el agente por su parte tome la decisión de cumplir con la amenaza, éste representaría el peor de los resultados posibles para el cliente. (c)
Por último, debido a que los actores corruptos se encuentran constantemente en un dilema del prisionero, en razón de los comportamientos egoístas, oportunistas y por ende, no cooperativos, esto conlleva a que las alianzas y relaciones entre los agentes ilegales sean débiles ya que la estrategia dominante de los actores será siempre la no cooperación y la constante amenaza de traición. En el árbol de juego, la estrategia dominante de no cooperar, se entiende cuando el agente a través de la amenaza no logra desincentivar el comportamiento oportunista del cliente, haciendo que el agente decidida cumplir con la amenaza, no cooperando, igualmente, con su contraparte ilegal. En este caso, los jugadores se encuentran en una situación denominada equilibrio de Nash, pues ninguno puede mejorar sus pagos de manera unilateral. Este resultado de traición mutua puede conllevar altos costos en términos de las sanciones y las penas, y en el árbol de juego se representa con (0) para el agente y (0) para el cliente.