Para obtener un mayor aprovechamiento del capital cultural del territorio —el realmente existente y el utópicamente desea- ble— y lograr una mayor vertebración entre la escuela y el entor- no, más participación democrática y un incremento de las oportu- nidades educativas para toda la población, se requieren una serie de cambios y premisa de cierto calado. En una lista de urgencia cabe señalar los siguientes.
1.NReestructuración del territorio.NNi la ciudad ni cualquier comunidad rural o urbana puede ser educadora si el entorno no ofrece posibilidades y experiencias educativas relevantes. Por ello, hay que repensar y reestructurar el modelo de territorio con la crea- ción de tiempos y espacios que faciliten el intercambio entre las diversas generaciones; recursos e infraestructuras culturales, de - portivas y lúdicas; y oportunidades para que los niños y niñas pue- dan educar la mirada, experimentar con objetos, explorar nuevas realidades y fantasías, o proyectar sus deseos corporales y musi- cales. Todo ello en un ecosistema más habitable y sostenible.
2.NLucha contra el fracaso y el absentismo escolar.NLa co munidad entera, y no sólo la escuela, tiene el compromiso de garantizar una educación de calidad para todos y todas, tratando de arbritar cuantas medidas sean necesarias para corregir situa- ciones de desigualdad, generar expectativas culturales, apoyar los procesos de integración de alumnos con necesidades educa- tivas específicas, facilitar la escolarización de los inmigrantes re - cién llegados y combatir la deserción y el absentismo escolar. En este último cometido, por ejemplo, es clave la colaboración con- junta de la escuela con la familia, los servicios y educadores sociales y la policía municipal. Conseguir que ciertos chicos y chi- cas en situaciones de extrema marginación se escolaricen con normalidad es uno de los grandes retos y logros comunitarios.
3.NSolidaridad ciudadadana, cohesión social e inserción la boral.NLa solidaridad es una condición necesaria —aunque por supuesto no suficiente— para construir un tejido social más cohe- sionado, evitar o neutralizar las discriminaciones racistas y sexis- tas y luchar contra la exclusión y la marginación social. Desde la escuela y la comunidad hay que movilizar ideas y recursos para conseguir una formación básica y profesional sólida y adaptada a las necesidades específicas y cambiantes del entorno; orientar al alumnado en la transición de la escuela a la vida activa; buscar fórmulas imaginativas e innovadoras para la creación de empleo mediante el desarrollo del autoempleo, la iniciativa social y el coo- perativismo; iniciar campañas de alfabetización y crear centros de educación de personas adultas; y generar ofertas de formación continua con el objeto de capacitar a las personas en el aprendi- zaje y gestión del conocimiento en los ámbitos científico, cultural y tecnológico.
4.NElaboración del mapa educativo de la ciudad.NDesde el municipio se hace necesario el impulso de una política de pla- nificación, coordinación y optimización de los espacios y recursos educativos. La primera tarea es la realización de un diagnóstico o mapa educativo de carácter cualitativo, a diferencia de los que suelen realizar la mayoría de las políticas educativas que se cen- tran únicamente en lo escolar y lo cuantitativo. Tras este estudio inicial conviene averiguar cuál es el uso real de los recursos edu- cativos por parte de los diversos segmentos de la población. Por últi- mo, se analizan las alternativas y propuestas que pueden poner- se en práctica para cubrir los déficit más llamativos, generar nuevos recursos y espacios formativos y hacer un uso más inten- sivo y fructífero de los ya existentes.
5.NCreación de estructuras de apoyo a la innovación edu- cativa.NLa ciudad educativa puede gestar marcos de referencia y cobertura para el impulso de las innovaciones que tratan de rom- per los muros escolares. Centros de recursos e investigación pedagógica (observatorio de impacto y evaluación de diversas ofertas y actividades, apoyo material y logístico al profesorado, asesoramiento y formación...); programas de conocimiento del entorno con sus pertinentes orientaciones metodológicas; equi- pos multidisciplinares formados por el profesorado y por personas de la comunidad implicadas en tareas educativas; contacto y tra-
bajo conjunto entre las diversas instituciones educadoras (institu- ciones de educación formal y no formal; servicios pedagógicos de los equipamientos culturales, deportivos y medioambientales; me - dios de comunicación local; representantes empresariales y sin- dicales...); redes de intercambio y colaboración entre centros comprometidos con innovaciones educativas que se proyectan en el territorio...
6.NConsejos educativos territoriales.NInsistimos de nuevo en la necesidad de lograr una amplia participación democrática mediante el compromiso organizativo de los diversos agentes educativos del territorio. Estos consejos educativos vehiculan pro- blemas y demandas así como propuestas de todo tipo para con- vertir el territorio en un poderoso crisol formativo.
A lo largo del libro, de forma explítica o implícita, ya se han dicho bastantes cosas sobre la docencia. En este último capítulo no vamos a tratar sobre las causas de la crisis de la profesión, las razones del malestar docente y de su escaso reconocimiento social o sobre las políticas en torno a la formación inicial y perma- nente. Su propósito, a modo de apretada síntesis final, es sólo destacar algunos atributos, requisitos y condiciones necesarias para que el profesorado pueda desarrollar la innovación educati- va, sobre todo en la línea de las pedagogías progresistas.