Daniel 10:1–19
¿Por qué será que Dios muchas veces tarda demasiado en contestar nuestras peticiones de ayuda y fortalecimiento? Buscando una repuesta para satisfacer nuestras dudas, encontramos consolación en el ejemplo de Job. En su caso nos damos cuenta de
que participaba en una lucha espiritual de la cual él no sabía nada. Así aprendemos que existe una fuerte oposición espiritual que nos puede afectar sin saberlo.
Normalmente no pensamos en Daniel como ejemplo de gran tribulación, sin embargo el profeta afirma en el capítulo 10 que él también fue víctima de una intensa guerra espiritual. Cuando estaba afligido por lo que Dios le había revelado y por los eventos políticos que sucedían alrededor de él, las fuerzas espirituales contrarias lograron posponer la solución de su problema.
La lucha que se describe en este capítulo es la introducción a la última revelación profética del libro. Habiendo presentado seis ejemplos históricos para demostrar ampliamente que Dios controla los sucesos políticos de todas las naciones (Caps. 1–6), el autor sigue anunciando los eventos políticos futuros que afectarán a Israel (Caps. 7–12).
El profeta empezó su revelación describiendo los movimientos políticos del futuro que afectarían a las naciones gentiles y el efecto que tendrían sobre el pueblo de Dios (Caps. 7–8). Estos movimientos lo asustaron de tal manera que se preocupó por el programa divino para su pueblo. En un resumen general, Dios le mostró su plan de restauración completa para su nación siguiendo un programa que duraría setenta semanas. (Daniel 9).
A partir del capítulo 10, Daniel empieza a informar los detalles específicos que Dios le dio acerca de su plan, haciendo un énfasis especial en el futuro inmediato. Su predicción relacionada con el período transcurrido entre el Antiguo y el Nuevo Testamento es tan exacta que puede utilizarse como si fuera un descripción histórica del mismo. Dios sabía todos los detalles de antemano y los reveló a su siervo, con el fin de que fuera una fuente de consuelo y motivación a la fidelidad para el pueblo de Dios cuando pasaran por esos días difíciles.
Esta sección empieza con el relato de la manera en que Dios preparó a su siervo para lo que estaba por escuchar. La profecía asustaría a cualquier persona que no conociera la verdadera naturaleza espiritual del conflicto y supiera quién tiene al control de todo. Por eso Dios prepara a su siervo mediante una revelación del conflicto espiritual (10:1–19)
AYUNO DE DANIEL 10:1–3
Daniel había visto una revelación del futuro que le tenía preocupado; los sucesos profetizados le afligieron. La revelación específica no se declara en el libro. No puede ser la misma del capítulo 9 porque la ocasión era distinta. Sin embargo, esta revelación le causó la misma reacción que la de las setenta semanas, y en cuanto al desarrollo lógico de libro, este capítulo sirve para lograr el mismo resultado.
Para él, la visión de las setenta semanas, fue una mezcla de noticias buenas y malas. Aunque al final proporcionaría consuelo porque presenta los resultados que tendría, los eventos del futuro más cercano eran aterradores. Por lo tanto, al considerar la revelación divina, Daniel estuvo muy triste durante tres semanas. ¿Cómo respondió a esa revelación (10:1–3, 12)? Durante todo ese tiempo el profeta estuvo presentando sus inquietudes al Señor en oración y ayuno. La porción dice que se abstuvo de alimento durante tres semanas debido a su profunda aflicción.
VISION DEL MENSAJERO 10:4–8
¿Cómo respondió Dios a la actitud y acciones de Daniel? Después de las tres semanas le envió un mensajero celestial. Su poder y gloria eran impresionantes. Los hombres que estaban presentes no pudieron verlo pero se asustaron al darse cuenta de que algo sobrenatural ocurría. A Daniel también le dejó sin fuerzas.
ATRASO DEL MENSAJERO 10:9–15
Sin duda la pregunta principal que Daniel hacía era: “¿Por qué esperó tanto Dios para contestar mi oración?” El enviado le dio una respuesta significativa y sorprendente. Le explica que había salido desde el primer día de las tres semanas para contestar sus ruegos (10:12). La reacción de Daniel en medio de las circunstancias había sido la correcta, y por eso el Señor le respondió de inmediato.
Sin embargo, hay otros intereses involucrados en la situación y que tienen que tomarse en cuenta. El mensajero divino tuvo que luchar contra las fuerzas de Satanás y, por eso, se retrasó por tres semanas, exactamente el tiempo que Daniel esperó, preguntándose qué pasaba. (10:13).
DANIEL SE HUMILLO ANTE DIOS, DIOS LE CONCEDIO SU DESEO,
PERO SATANAS SE OPONIA AL PLAN DIVINO
Satanás mismo y sus ejércitos estaban involucrados en este conflicto. Su propósito era evitar que el mensajero llegara hasta el siervo de Dios. Sin embargo, el Señor envió a Miguel, el ayudante especial de Israel, para ayudar al mensajero.
El mensajero celestial fue enviado para revelar a Daniel lo que sucedería en los últimos días (10:14). Su presencia sería un estímulo para los creyentes que estaban en medio de una batalla que no comprendían porque desconocían el propósito de su aflicción en el programa divino para la tierra. Era vital que llegara el mensajero a explicárselo, porque de otra manera el pueblo de Dios se cansaría y se desanimaría estando bajo presión, dando una victoria a Satanás.
¡PENSEMOS!
Este relato contiene muchas implicaciones para los hijos de Dios en todas las épocas de la historia. Considere con cuidado los detalles de este incidente. Haga una lista de las maneras en que el conocimiento de este conflicto debe afectar nuestra vida.
FORTALECIMIENTO PARA DANIEL 10:16–19
¿Cuál fue el resultado de este encuentro para Daniel personalmente? Primero, recibió una revelación especial de lo que Dios iba a hacer en el futuro y su espíritu se fortaleció de varias maneras. Un personaje con apariencia de hombre se paró delante del profeta y tocó sus labios para que hablara. Después, otra vez le tocó y le dio nuevas fuerzas.
Además, lo animó dándole un mensaje de exhortación y estímulo para que siguiera esforzándose. Con las fuerzas renovadas, Daniel recibió otro mensaje exhortándole a seguir fiel en tiempos de angustia y aflicción. Con estas palabras, el mensajero empieza a revelarle los detalles específicos en cuanto al futuro del pueblo de Dios.
Después, el mensajero divino regresó a luchar, primero contra Persia y después contra Grecia. Aun en medio de la guerra, Daniel podía confiar en la ayuda del ejército celestial que lucha a favor de su pueblo. El mensaje es claro: frente a tan difíciles circunstancias, Daniel no debía desanimarse ni asustarse, sino seguir fiel a Jehová, quien le daría la victoria.
AUN EN MEDIO DE TIEMPOS DE AFLICCION EL SIERVO DE DIOS DEBE SEGUIR FIEL
HASTA ALCANZAR EL TRIUNFO
¡PENSEMOS!
¿Qué nos enseña este conflicto entre los ángeles en cuanto a la historia del mundo? Específicamente, ¿qué nos dice en cuanto a lo que está pasando en “el tiempo de los gentiles” en que tanto Daniel como nosotros vivimos?
¿Qué nos enseña en cuanto a la guerra espiritual? ¿Cómo debe afectarnos?
¿Qué otras lecciones podemos aprender al considerar la experiencia de Daniel en este capítulo?