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Framework Illustration and Hypotheses Outlined

4.3 The Presence of Foreign Ownership and Within-Firm Productivity

4.3.1 Framework Illustration and Hypotheses Outlined

A continuación se dan algunos ejemplos de temas de experimentos que se han llevado a cabo y son adecuados para el uso de simuladores, siempre de manera relativa, es decir comparando ensayos entre sí cuando las condiciones del simulador son las mismas.

• La protección que proporcionan diferentes densidades de plantas.

• La protección proporcionada en diferentes momentos durante el desarrollo del cultivo.

• Estudios comparativos de erosionabilidad y erodibilidad.

• Estudios comparativos de las características de la infiltración

del suelo, dependiendo del tipo de precipitación.

Pero también hay que resaltar los principales inconvenientes que presentan los simuladores en la obtención de datos y sobre todo la posterior comparación de los mismos con fenómenos naturales de lluvia.

Por ejemplo en muchos trabajos se afirma que un simulador trabaja con una intensidad determinada de lluvia simulada y que se corresponde con esa misma intensidad de lluvia natural, pero en realidad no se corresponde, porque los diámetros de gotas son distintos, sus energías cinéticas también, su distribución de diámetros de gotas…etc., es decir los parámetros de la lluvia simulada no son los mismos que en lluvia natural, al ser desconocidos sino en su totalidad si parcialmente, y por lo tanto también los datos obtenidos en el ensayo simulado no pueden ser comparables exactamente con valores de lluvia real.

Otro ejemplo son determinados estudios sobre infiltraciones y escorrentía del suelo donde se afirma que no es necesario que las precipitaciones simuladas tengan las mismas características que la lluvia natural (CERDA, 1997), cuestión que puede ser cierta en algunas ocasiones pero no en todos los tipos de ensayo o estudios. En concreto, en trabajos sobre la compactación del suelo, factor determinante en la infiltración y la escorrentía, donde al no determinar algunos parámetros de la lluvia simulada como es la energía cinética de la misma se desprecian factores que influyen de manera determinante en el proceso de compactación como sucede con el golpeteo de la gota, íntimamente ligado a la energía cinética de la misma. Además, en este tipo de estudios al trabajar con lluvia simulada habría que tener en cuenta que de los dos causantes erosivos de la lluvia, impacto de las gotas y escorrentía, es el impacto de las gotas sobre el suelo o sobre una delgada película de agua el que constituye el principal agente

iniciador de la erosión a través del mecanismo de salpicadura (SEMPERE TORRES, 1994). Como ya se explicó anteriormente, la capacidad erosiva del impacto de las gotas de lluvia depende de su carga de energía, que es función a su vez de la distribución de tamaños de gota y de la velocidad con la que impactan sobre el suelo (HUDSON, 1995). Por otra parte el poder erosivo del impacto de las gotas va a depender no sólo de las propiedades de las gotas, sino también de las propiedades del suelo y de la interacción entre ellas (PARK et al., 1982).

Para solucionar esta cuestión en los simuladores que aportan agua con presión es necesario establecer la altura a partir de la cual las gotas generadas por los aspersores del simulador son equiparables a las de lluvia natural, ya que a una determinada altura, esas gotas vuelven a recuperar su velocidad terminal y su energía puede ser comparada a la de las gotas del mismo tamaño pero de lluvia natural.

Otra de las posibilidades que ofrecen las mejoras en los simuladores de lluvia actuales es la capacidad de cambiar la intensidad de la lluvia durante la realización de los experimentos, es decir, programar el simulador con distintas cantidades de lluvia en distintos tiempos. Pero en estos casos, al igual que en los anteriores, tampoco se determina la variabilidad de los parámetros de la lluvia simulada, solo se conoce la cantidad total de lluvia precipitada, a no ser que como en el caso anterior se considere la altura.

Debido a esto, en muchos casos los resultados y conclusiones obtenidos con simuladores de lluvia hay que mantenerlos con una actitud crítica cuando no se hace referencia ni se trabaja con unos parámetros o características de lluvia determinados y se comparan directamente con valores de lluvia natural.

Otra cuestión a la hora de interpretar los resultados obtenidos con simuladores de lluvia y compararlos con lluvias reales es el hecho de que la mayoría de los estudios se centra en eventos de lluvia con una intensidad elevada o extrema, que generalmente suponen un pequeña fracción del tiempo total de una precipitación natural, y no se tiene en cuenta los efectos producidos por lluvias mucho menos intensas, que son más abundantes y que normalmente, salvo situaciones locales o fenómenos tormentosos, preceden a las lluvias más intensas y pueden alterar las propiedades de la superficie del suelo, infiltración,…etc. (DUNKERLEY, 2008).

Por todos estos motivos, toda consideración sobre la conveniencia de utilizar simuladores de lluvia comienza definiendo exactamente qué información se necesita. Los simuladores pueden ser un instrumento muy útil para ciertos fines, pero inadecuados para otros.

1.61.61.61.6. Descripción del equipo simulador de lluvia. Descripción del equipo simulador de lluvia. Descripción del equipo simulador de lluvia. Descripción del equipo simulador de lluvia

1.6.1.1.6.1.1.6.1.1.6.1. Estructura del simulador de lluviaEstructura del simulador de lluviaEstructura del simulador de lluviaEstructura del simulador de lluvia

El simulador de lluvia portátil utilizado en este trabajo (fotos 7 y 8; y figura 11), está basado en un modelo de BORSELLI et al. (2001), y tiene una planta de 1.05 m x 1.05 m, y una altura de 4.5 m. En el extremo superior y centrada se sitúa la boquilla difusora de agua, ya que a esa altura la energía cinética, dependiendo de la intensidad, se encuentra dentro de unos valores similares a los producidos por lluvia natural.

La estructura del simulador está constituida por varios tubos de acero huecos, que conforman el cuerpo del mismo, y ésta recubierta con plásticos enganchados mediante cinta adhesiva, formando un tubo de simulación (foto 8). De esta manera se evita la acción del viento sobre la lluvia simulada. En el interior, también con los plásticos, se instalaron bolsas laterales para recoger y canalizar las gotas de la lluvia simulada que golpean los laterales hacia fuera de la estructura y evitar que reboten y caigan sobre las microparcelas, consiguiendo así que solo lleguen a las mismas las gotas directas de lluvia simulada.

Foto 7 Foto 7Foto 7

Foto 7.... Simulador de lluvia durante su instalación.

Además, como en el transcurso de las simulaciones la estructura del simulador se encuentra con una estabilidad precaria (foto 7), para asegurarla frente a las ráfagas de aire y viento se le añadieron unos vientos para poder fijarla al suelo.