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Freedom of participation in terms of a development project

Se denominará trueque interzonal con pueblos de alturas a distancias lejanas79 a

aquel practicado con comunidades ubicadas a más de 3200 m s.n.m., siempre que el tiempo para trocar (desde que salían de sus comunidades altoandinas hasta su retorno) supere los seis días y estas comunidades en gran número sean pastoriles80.

Asimismo, tardaban cerca de un mes en concluir el ciclo del trueque (de la sal). Algunos habitantes iban directamente al valle a trocar, mientras otros se dirigían a la mina de sal ubicada en la región de Arequipa (La Unión-Warwa). Entre las comunidades que practican este tipo de trueque se encuentran Calpamayo, Pawqaray, Condorpampa, Chikchipampa; Sawrikay, Tambobamba, Quchany Yanamachay, Qullpabamba, Anizo, Pucará, Patarí, Huancuti, Cascara, Ampi, Belén, Qalani, Pomacocha, Pulluchi, Qasahuasi, Wankawanka, Sansayqa, Aguascalientes, entre otras.

Las comunidades priorizan la ganadería y, en un porcentaje menor, la agricultura. Además, aprovechaban el control vertical de pisos ecológicos: un claro ejemplo es Pawqaray, cuyo terreno se encuentra a varias horas de caminata pueblo abajo, después de pasar dos pueblos para llegar a los terrenos de cultivos temporales (en época de lluvia).

79 Burchard (1974, p. 210) realizó estudios entre localidades separadas a 208 Km. Asimismo, Rabey,

Merlino y Gonzales (1986) hicieron el estudio de la articulación económica campesina en el sur de los Andes centrales a grandes distancias.

80 El intercambio de comunidades pastoriles con otros pisos ecológicos fue estudiado por Casaverde

El trueque de las poblaciones de alturas lejanas con las del valle fue de enero a junio, aprovechando la temporada de frutas y la cosecha en las chacras. Como manifiesta un poblador de la comunidad de Lampa: «El trueque que se practica desde antes era por meses, no era todo el año, por eso, el trueque era de enero hasta junio. Son temporales» (Claudio, 53 años).

Los comuneros de las partes altas realizaban el trueque con una porción de su cosecha; asimismo, aprovechaban productos ubicados fuera de sus territorios, como la leña de quiñwa, tasta, lluqi, y otros. Pero ¿cómo es posible que en el valle no haya leña si hay diversidad de árboles? Porque, durante los meses de lluvia, los pobladores de las comunidades del valle necesitaban leña seca para preparar sus alimentos, y los comuneros de las alturas lejanas daban una solución alternativa llevando leña para trocar por frutas.

Para los visitantes, las dificultades al ir a Lampa, en esta época del año, fueron: el camino, la lluvia, las tempestades, las granizadas, las neblinas y los relámpagos que a veces ocasionaban pérdidas humanas. El viaje se prolongaba por causa de la lluvia excesiva que ocasionaba la crecida de los ríos y derrumbe de caminos a la salida de las quebradas. Los caminos de las alturas, en su mayoría, estaban cubiertos por el ichu, algunos tramos por arena. El frío era un factor a tomar en consideración para movilizarse en la geografía agreste. Los viajeros tenían presente que el agua y los alimentos para sus animales solo duraban algunos meses en las cumbres. Por experiencia transmitida de sus abuelos, conocían exactamente los meses de viaje a grandes distancias.

En el valle, era común ver hombres arreando sus llamas cargadas de productos, buscando personas dispuestas a trocar. El intercambio no solo se ejecutaba con tunas, sino también con otras frutas (manzana, membrillo, durazno, etc.); en los meses de enero, febrero, marzo y abril; además se intercambiaba por choclo sembrado previamente a la temporada del sembrío regular.

Las frutas de las huertas81 eran requeridas por los pobladores de las alturas. El

trueque por frutas se desarrollaba con personas específicas de Lampa, ya que no

todos tenían huertas donde sembrar en considerable tamaño, mientras algunos pobladores, que buscaban trocar con los visitantes, hurtaban82 por la noche.

Los productos de la altura eran apreciados para su uso y consumo o servían de intermediarios para abastecer a otros. En el primer caso se encuentran ponchos,

warakas, sogas, ollas de barro, ponchillos; en el segundo caso, alimentos83; en el

tercer caso, lana que servía para la elaboración de ponchos, que luego eran vendidos en las ferias de la región. En tanto, la comunidad de Lampa ofrecía cebada, trigo, maíz, tuna, manzana, durazno, membrillo, calabaza, entre otros:

Generalmente ellos traían chuño, olluco, mashua, oca. Generalmente traían lana, como se produce mucho en la altura. A los valles traían lana de oveja, de llama, de alpaca, de todos los auquénidos, pues. La gente acá se dedicaba al hilado, hacer ponchos, todas las señoras eran tejedoras, no había una mujer que no supiera hacer ponchos, esos [la producción] exclusivamente [era] para las etapas de ferias, por decir aquí había una feria tradicional de Lampa, del Señor de Lampa, en el año era en mayo o junio, también es movible. Las señoras esperaban con seis, siete, ocho ponchos de acuerdo a su capacidad. Habían compradores que venían del lado de Arequipa de Cotahuasi, también exclusivamente con sus mulas bien encaronados venían. Eran los compradores, recolectores de ponchos, volaban pues los ponchos. Las señoras vendían, con eso juntaban [dinero], como ahora no había mercachifle, sencillamente ellos de feria en feria hacían sus compras, inclusive no había ropas hechas solamente los huamanguinos traían, venían a las ferias de Lampa, de Nahua, de Incahuasi; las tres ferias grandes eran igualito, allá en Coracora había otra feria. Era un negocio redondo pues hacer con lana ponchos (Jacinto, 63 años).

Los comuneros de las alturas lejanas buscaban viviendas que cumplieran con algunas condiciones (amplitud y corrales) para alojarse. Dichas casas relativamente eran fijas

82 Sobre los robos, un poblador manifiesta: «La mayor parte cambiaban, hacían esperar manzana,

membrillo, maíz, algunos hasta los que no tenían sacaban en la noche, pues robaban para cambiar… Se iban en la noche y de las chacras sacaban maíz, frutas; cuando uno iba encontraba robado y a quien le vas a decir tú… solo miras nomás a los que no tienen y han cambiado, pero no se sabía quién ha hecho eso» (Flavio, 69 años).

83 Antiguamente traían de lugares lejanos para intercambiar: «De la zona de Calpamayo [refiriéndose

a las alturas lejanas] también siempre traían chuño para cambiar por maíz, traían chalonas de charqui para cambiar con maíz. Siempre ese sistema de trueque ha funcionado, ahora hay todavía» (Ciro, 62 años).

como de Juan Alvarado, Julián García, Ricardina Álvarez, Fidel Falcón, entre otros. Ceder las viviendas no fue por relaciones familiares, ni compadrazgos, sino por relaciones sociales que año tras año se daba.

Por su resistencia a las alturas y a largas caminatas, el medio de transporte fue la llama. Por el tipo de geografía que recorría, este animal era adecuado para dicha actividad. La llama iba por caminos pequeños comiendo el ichu, esto lo hacía un medio de transporte efectivo porque no necesitaba comer mucho para llenar su estómago. Asimismo, aprovechaban su lana, carne y bosta (insumo necesario para mantener el fuego en la cocina).