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Chapter One

1.8 Freud and Individual Trauma

La diferentes violencias también diferencias los tipos inquilinatos, desde las violencias referidas al crimen, asaltos, microtráfico, secuestros, donde se reconoce la existencia de lugares de alto conflicto como es el caso de Niquitao en el sector San Lorenzo, y otros del centro que también tiene prácticas de consumo y plazas de vicio como el caso de Barbacoas; hasta las violencias domesticas, conyugales, intrafamiliares que se viven al interior, conflictos que afloran en la convivencia con otros inquilinos; inquilinatos donde las expresiones de violencia restringidas a la cohabitación de la pieza, no representan amenaza para la seguridad del inquilino, de su vida y de sus pertenencias.

Ah, si ve, por eso yo digo que los niveles de violencia son muy bajos, porque la gente referencia a las personas antes de llegar acá. En cambio, en esos inquilinatos de Niquitao que vos decís, o en esos de Barbacoas, nadie referencia a nadie, todo el mundo anda a la defensiva, cuidando que no le roben, es muy difícil. Vea, a mí hasta se me dañó la chapa, y yo me salgo ahora, y dejo eso así, y no pasa nada.

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Entrevista Farley, Inquilinato Barrio Boston, Comuna 10 La Candelaria, Octubre de 2013)

Las normas de acuerdo social entre los inquilinos, que se establecen de forma tácita y explícita para dirimir las dificultades de la convivencia que configura el escenario de la vivienda – particular y colectiva, se restringe el ingreso a la vida o información de la vida del otro, los celos, las infidelidades, las prácticas sexuales y sociales de las parejas, los conflictos familiares e individuales, rompen los acuerdos, generando múltiples violencias familiares y relacionales dentro del inquilinato.

Aquí por ejemplo ha venido mucha gente con problemas de violencia intrafamiliar graves, ha habido que sacar gente hasta con la policía. Una vez yo traje a un amigo que yo no sabía que él tenía un conflicto de pareja tan agudo, y lo vine a descubrir

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aquí, cuando le dije: ve, ándate a vivir donde yo vivo que allá hay piezas, y resultó ser que tropel el hombre con la mujer y se tuvieron que ir. En los inquilinatos se da mucho la violencia intrafamiliar de parejas por los celos, como te digo, esta pieza con la otra pieza. Psicoanalíticamente, es un espacio donde se puede borrar muy fácilmente el tabú a la fidelidad, entonces el inquilinato se presta mucho para infidelidades, entonces uno ve que todo el mundo sabe eso, lo tiene en el inconsciente, y todo el mundo es cuidando su pareja. Eso es lo que yo más veo, que para uno vivir en un inquilinato, no podés estar ni de Casanova ni de grilla por ahí mostrando los calzones y gustándole a todo el mundo porque no durás ni un culo. El inquilinato lo que más exige, es el respeto ético por la fidelidad.

(

Entrevista Farley, Inquilinato Barrio Boston, Comuna 10 La Candelaria, Octubre de 2013)

Los conflictos son causa de expulsión en muchos de los inquilinatos, pues en estas formas de habitar las situaciones de violencia son las más difíciles de dirimir para los administradores, y dentro de las normas impuestas, la convivencia se convierte en la regla de oro para asegurar la permanencia, a parte del pago oportuno.

Ah, yo estaba buscando. Me echaron del otro inquilinato por “peliona”. De este también ya me habían echado. Ah, porque yo soy muy peliona. Por ejemplo en el otro, fue porque “pelié” con el marido mío. Y eso fue muy feo, con cuchillo y todo. Y el de aquí, fue con un vecino Por una estupidez, porque él le prometió algo al marido mío, y le negó, y al otro día yo me di cuenta que él si tenía plata, entonces lo insulté, y me lancé a pegarle y él también a mí. (Entrevista Cecilia Inquilinato, La Francia, Comuna 2 Santa Cruz, Octubre de 2013)

Las violencias, parte del hábitat informal, permea las formas de habitar en el inquilinato, elevando la estigmatización de esta forma de habitar y su invisibilización social, económica y política. Detrás de las violencias, continúan estando la vida de las personas habitantes de inquilinato tan heterogénea, pero unidos por ser transeúntes y permanentes, que piensan en otras maneras resignificadas para habitar y de hábitat.

El control de la vida humana en manos de grupos al margen de la ley, responde a las ineficiencias institucionales, enfrascando esta forma de habitar en imaginarios

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colectivos, que no reconocen otras disposiciones del inquilinato, que responden a la dignificación del ser humano, que fuera del mercado formal y de las formas de vida homogeneizadas, son una alternativa para habitar en la ciudad.

Y casualmente llegué allá a ese sitio y me pareció bien. Me pareció porque, de pronto es diferente a los inquilinatos normales, donde hay mucha gente, es complicado como definir eso, pero yo me imagino que debe haber algunos donde la gente que usted encuentre, siempre va a ser la misma, y no van a ser muchos los cambios, como por decir inquilinatos donde viven por ahí 10, 20, o como me tocó a mí antes de volver acá, en una parte donde vivíamos 24, que el ambiente es absorbente, la energía es absorbente las caras son todas malucas. Uno mira como los trabajos y el vocabulario de la gente y es como bastante pesado. Entonces ya uno empieza como a sentir el ambiente pesado, y eso hace que uno busque otra opción. Yo defiendo este inquilinato donde vivo, porque el ambiente es agradable, todo el mundo está en su cuento. (Libardo)

3.4 Las tramas del hábitat informal: dimensión territorial de las prácticas