• No results found

6.2 Format-Transforming Encryption

6.2.2 FTE Record Layer

Como hemos dicho al inicio, los valores son las apreciaciones positivas que se hacen de las cosas, ideas o personas en relación con la propia cultura. Por tanto, los contravalores serán las apreciaciones negativas que se hacen de las mismas cosas. A continuación vamos a analizar los contravalores más significativos en la sociedad actual, y que son manifestaciones del mismo fenóme- no: el etnocentrismo, que se caracteriza por la absorción del individuo por el colectivo.

5.1. RACISMO

El racismo se puede definir como la exacerbación del sentido racial de un grupo étnico especial- mente cuando convive con otros. Actualmente, los autores distinguen entre dos tipos de racismo: uno antiguo, el racismo moderno, y otro más reciente, el racismo postmoderno.

Las primeras teorías del viejo racismo empiezan a formularse explícitamente en el siglo XIX, en el seno de la sociedad industrial, coincidiendo con el clímax del Imperialismo; sin embargo, se puede afirmar que las raíces del racismo se remontan a la época de las conquistas y dominación coloniales. En el continente europeo, paralelamente a la modernidad, se fue desarrollando un modelo cultural que definía y clasificaba los diferentes grupos culturales en razas. El racismo occidental, propio del etnocentrismo de la modernidad tradicional, se caracteriza por defender la desigualdad entre las razas, afirmando que las personas blancas son superiores a las negras o las payas a las gitanas.

Consecuentemente, el racismo occidental tradicional consideraba que las desigualdades socia- les y culturales no eran un producto de la arbitrariedad de quienes detentaban el poder, sino una consecuencia de las características biológicas de las personas, como la inteligencia; y veían legítimo que se establecieran relaciones verticales, bajo la idea de subordinación, entre las que conside- ra razas. Como todos sabemos, este tipo de racismo fue llevado al extremo por la Alemania nazi con la población judía. Según sostiene Cox (1948), el hecho de atribuir a otras razas ciertos rasgos de inferioridad, tiene por objeto justificar el uso de la fuerza con ellos, su explotación, e incluso su exterminio.

Para luchar contra la discriminación racial, en 1965, la Asamblea General de las Naciones Unidas proporcionó a la comunidad mundial un instrumento jurídico al aprobar la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, en la que se define la discrimi- nación racial como toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico, que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública.

Más recientemente, en Europa se han dado casos de racismo extremo, como la eliminación sistemática de la población croata por parte de fascistas serbios. Asimismo, en los años noventa se constata un auge del racismo, en particular, el rápido incremento del neonazismo. Con el objetivo de concienciar al público en general sobre la nueva ola de racismo emergente en Europa, el Consejo de la Unión Europea declaró 1997 como el «Año Europeo contra el Racismo».

SOCIALIZACIÓN. VALORES Y CONTRAVALORES EN LA SOCIEDAD ACTUAL

De cualquier modo, y a pesar de todos los esfuerzos, el racismo continúa manifestándose en nuevas y alarmantes formas. El nuevo racismo postmoderno, nacido en la sociedad de la información y propio del relativismo antimodernista, deja a un lado las desigualdades raciales para reconocer las diferencias culturales y étnicas. Este racismo rechaza los presupuestos del ra- cismo moderno, argumentando que las culturas no son inferiores o superiores, son simplemente diferentes. Este tipo de discurso es el utilizado actualmente por los partidos de extrema derecha para justificar la imposibilidad de la convivencia entre culturas diferentes. Cambian el discurso de inferior-superior al de diferencia, pero tras ello se enmascaran las mismas pretensiones de poder de las culturas dominantes.

En el nuevo racismo se observan dos giros: el desplazamiento de la raza hacia la cultura, que conlleva la sustitución de la pureza racial por la identidad cultural auténtica, y el desplazamien- to de la desigualdad hacia la diferencia. Su característica más significativa es que el racismo se expresa ahora de forma encubierta, es más sutil, hecho que lo diferencia del racismo tradicional. Nos encontramos, pues, ante un nuevo tipo de racismo, el racismo postmoderno, que convive con el racismo moderno, y que sólo puede ser combatido si se desarrollan políticas que contemplen la idea de igualdad por encima de la diferencia, puesto que esta última es la base del nuevo racismo.

El término racismo se relaciona frecuentemente con la xenofobia y la segregación social. La xe- nofobia es el odio a los extranjeros, mientras que la segregación social se refiere a la separación de los individuos que integran una comunidad, por entenderse heterogéneos o no asimilables en función de criterios ideológicos, étnicos, religiosos o de otra naturaleza.

5.2. FANATISMO

El fanatismo puede ser definido como una pasión desmedida por un objetivo al que se con- cede un valor absoluto. El partir de un valor absoluto implica minimizar o ver negativamente cualquier otro valor, construyendo un pensamiento simplificado y un discurso ideológico basado en categorías duales: básicamente, se está a favor o se está en contra.

El fanatismo es un concepto que suele llevar «apellido». Hablamos de «fanatismo religioso», «fanatismo racial», «fanatismo político», etc. Y normalmente identificamos el fanatismo con manifes- taciones de violencia. Pero eso no siempre es así: fanatismo es también la causa de los gritos y lloros de los adolescentes en presencia de sus ídolos musicales.

Otro rasgo fundamental del fanatismo es el hecho de ser compartido socialmente, ya que, generalmente, se origina y desarrolla en el marco de un grupo. Citando la teoría de la identidad social de Tajfel y Turner (1985), puede afirmarse que en el individuo fanático se maximiza su identidad social, mientras que su identidad personal se minimiza. La despersonalización que experimenta el fanático fomenta en él una conducta deshumanizada que puede conducir al rasgo más llamativo y preocupante en algunos tipos de fanatismo: una violencia despiadada, sin límites, que resulta legiti- mada por el valor absoluto del objetivo que persigue.

5.3. FUNDAMENTALISMO

Se denomina fundamentalismo a la interpretación integrista de los textos de una ideología, religiosa o política, es decir, fundamentada en la integridad y ortodoxia más rigurosa. El término surgió a finales del siglo XIX, para aplicarse al movimiento surgido entre los cristianos evangélico-protestan- tes de Estados Unidos, que se apegaban de manera rigurosa y sin margen de error a la Biblia, sin considerar el contexto histórico, cultural o geográfico. Ellos mantenían que si los libros sagrados son de origen revelado, no se puede admitir la posibilidad de error en su contenido.

Debido a esta actitud han caído en innumerables errores, algunos verdaderamente pueriles, tales como presagiar en repetidas ocasiones el fin del mundo o establecer un número exacto de los que serán admitidos en el paraíso. Otros más importantes, como rechazar la teoría de la evolución de Darwin porque contradecía el relato de la creación del Génesis (en algunas escuelas de EE UU se llegó a prohibir la enseñanza de esta teoría). Y otros que se han traducido, no pocas veces, en conductas inhumanas, tales como negarse a donar sangre u órganos para un moribundo.

SOCIALIZACIÓN. VALORES Y CONTRAVALORES EN LA SOCIEDAD ACTUAL

Pero actualmente, el que más preocupa es el fundamentalismo islámico, que como todos los fundamentalismos, lo que desea es «volver a las fuentes», por eso trata de instaurar la vuelta al Corán y a la tradición, sin permitir ningún tipo de intromisión intelectual o injerencia institucional. El objetivo del fundamentalismo islámico es hacer frente a la crisis de identidad sufrida por las poblaciones islá- micas ante la invasión de la cultura occidental, a la cual se le atribuye la decadencia de la sociedad. El fundamentalismo y el liberalismo definen a menudo los dos polos opuestos de la opinión pública en la sociedad musulmana. Los líderes de los movimientos religiosos proclaman el Islam como una vía de prosperidad, y a su vez postulan los preceptos religiosos contenidos en el Corán como la solución a todos los males de las sociedades.

El término “integristas” se usa como adjetivo de ciertos movimientos fundamentalistas que usan el terrorismo y la violencia como medio de acción política. Aunque su uso es indiscriminado en oca- siones, se puede hacer referencia a su origen: Integrismo es el nombre de un partido político español fundado a fines del siglo XIX y basado en el mantenimiento de la integridad española.

5.4. SECTARISMO

Sectarismo hace referencia a la actitud y comportamiento de los grupos de personas aglutina- das por una determinada doctrina y/o líder, y que, con frecuencia, se han escindido previamente de algún grupo doctrinal mayor, respecto del cual se muestran críticas. Estos grupos reciben el nombre de sectas, término que significa ruptura o separación. Pueden ser grupos culturales, religio- sos, políticos, esotéricos, humanitarios, etc.

Normalmente, se distingue entre sectas y sectas destructivas, en función de la peligrosidad o conflictividad manifestada. Se entiende por sectas destructivas las organizaciones totalitarias y dic- tatoriales en las que, mediante técnicas de adoctrinamiento, se despersonaliza a los adeptos para conseguir su total sometimiento al líder y para eliminar los lazos afectivos y de comunicación con su entorno social habitual. Las sectas destructivas más conocidas son: Aleph, Moon, Hare Krishna, Pal- mar de Troya, Niños de Dios, Meditación Trascendental y Nueva Acrópolis.

Todas las sectas tienen un líder, que es un personaje mesiánico, carismático, lo que los psicó- logos llaman un “paranoico expansivo”, y que se convierte en dueño en cuerpo y alma del adepto. Además de personalidad paranoide, los líderes sectarios padecen de un “narcisismo maligno”. Se caracterizan por un sentimiento extremo de ampulosidad, manifestada en arrogancia, que se asienta en su profunda creencia de que están destinados a algo especial en la vida.

Características de las sectas destructivas:

– El grupo tiene una estructura totalitaria en torno a su líder. – Se exige absoluta devoción o dedicación de sus miembros.

– Se produce una total dependencia del grupo, en detrimento de su entorno familiar y social. – Se suprime la libertad individual y la intimidad. El líder lo controla todo.

– Se utilizan técnicas de manipulación que provocan la pérdida de voluntad de los adeptos. – La finalidad básica es la obtención de dinero y poder.

– Para todas ellas, el fin justifica los medios.

Se considera que los colectivos con mayor riesgo de ser captados por las sectas son: los jóvenes, las amas de casa y las personas de la tercera edad. Mientras que los motivos que impulsan a ser miembro de una secta son: la inmadurez, la soledad, el afán de lo mágico, la crisis de valores. En el proceso que utilizan las sectas para ganar adeptos se suceden cuatro etapas: captación, enganche, internamiento e integración.

5.5. HOOLIGANISMO

El origen del término hooligan es incierto, pero se cree que está relacionado con Edward Hooli- gan, un gamberro de origen irlandés residente en Londres, que por el año de 1877 se caracterizó por ser un holgazán, borracho, y protagonista de numerosas peleas. Sus actos fueron tan populares

SOCIALIZACIÓN. VALORES Y CONTRAVALORES EN LA SOCIEDAD ACTUAL

que, cuando alguien quería insultar a otro, sólo tenía que decirle que era un hooligan, es decir, un holgazán, borracho y pendenciero.

Posteriormente, las diferencias sociales producidas por la industrialización y el capitalismo en Inglaterra fueron las causantes de que un sinnúmero de grupos juveniles comenzaran a imitar el com- portamiento de Edward Hooligan, generando el desorden y el caos social. Ya en 1890, en el periódico The Times, aparece acuñado el término “hooliganism” como un fenómeno de tipo social.

Pero no es hasta el Mundial de Inglaterra de 1966, cuando la sociedad inglesa aplica por primera de vez el término hooligans, para referirse a los grupos que se comportan de manera violenta en los campos de fútbol. Y como ocurrió con tantas otras modas inglesas, el comporta- miento de los hooligans fue imitado por los hinchas del fútbol de muchos otros países, que recibieron otros nombres. En Sudamérica, impera la expresión “barras bravas”. Mientras que en la Europa con- tinental, “ultras” es el concepto más reiterado para designar a estos grupos violentos.

En general, se trata de grupos organizados de hinchas, que configuran una auténtica subcultura de la violencia asociada con determinados contravalores: xenofobia, racismo y exaltación de la mas- culinidad. Estos grupos subculturales se caracterizan por una fuerte presencia de la violencia en todas sus acciones, dentro y fuera de la cancha; y porque comparten un código exclusivo que los diferencia por su simbología expresada en los uniformes, banderas, cánticos y pancartas. Estos grupos brindan a los jóvenes una identidad, un reconocimiento y un sentido de pertenencia; producen entre ellos una relación de hermandad, solidaridad y lealtad, que generalmente no tienen en el interior de sus familias y comunidades.

TEMA

16

Actitudes y valores sociales. Las actitudes: