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7 Conclusion and Future Work

7.2 Future work

El Salvador Bolivia Cuba Guatemala Panamá Colombia Honduras Chile Perú Costa Rica Argentina 2002 2003a/ Gráfico II.34

AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE: PRODUCTO INTERNO BRUTO

(Tasas de variación anual)

Fuente: CEPAL, sobre la base de cifras oficiales.

a Proyecciones.

Un caso especial es el de República Dominicana. Su economía ha perdido impulso y su tasa de crecimiento, que de 1996 al 2000 fue superior al 7% anual, se reducirá a cerca del 1% en el 2003. Si bien las causas de esa desaceleración fueron inicialmente exógenas (disminución de la demanda externa y el turismo), la recesión actual obedece a la debilidad de la demanda interna, en un marco caracterizado por una combinación de crisis cambiaria y bancaria. Durante el primer semestre del 2002 la política económica procuró sostener la actividad por la vía del gasto público, pero las presiones sobre el tipo de cambio y la inflación hicieron que se asumieran posturas más restrictivas en la segunda parte del año, principalmente a través de la política monetaria. Sin embargo, junto con un alza de las tasas de interés, el Banco Central aumentó la emisión monetaria para apoyar a un importante banco privado (Baninter) que entraba en crisis. Por lo tanto, este ajuste no logró contener la devaluación del peso ni el aumento de la inflación durante los últimos meses del 2002 y la primera mitad del 2003. Más aún, el manejo económico –y político– se complicó extraordinariamente con la intervención y la declaración de insolvencia de Baninter en mayo, que supone una pérdida patrimonial cercana al 15% del PIB. Esto ya hizo que el Banco Central tuviera que inyectar un gran volumen de liquidez y también ha significado un importante gasto cuasifiscal suplementario, en un cuadro fiscal que ya era delicado. El previsible ajuste fiscal, la crisis bancaria y la erosión inflacionaria de los ingresos debilitan la demanda interna; así, la actividad económica solo se sostendría por factores vinculados al sector externo, como la actividad exportadora de las zonas francas, el turismo y la entrada de remesas.

El único país de esta subregión cuyo crecimiento económico mejoró en el bienio es Costa Rica. En una medida apreciable, este resultado es atribuible al importante impacto de las actividades de la industria electrónica de ensamblaje en las zonas francas del país. Así, gran parte de la elevada inversión bruta interna de los tres primeros trimestres del 2002 se explica por el hecho de que la firma Intel inició a mediados de ese año una acumulación de existencias con vistas a incrementar su producción y exportaciones. En consecuencia, durante 2003 disminuirá el aporte de la inversión al crecimiento, pero aumentará el de las exportaciones netas de importaciones, al utilizarse los insumos previamente importados. También debe mencionarse la cuantiosa inversión fija realizada en el área de las comunicaciones. Una ligera recuperación de la producción de café y de la demanda externa de frutas y productos agroindustriales permitirá mejorar

la situación de la agricultura, que tuvo un pobre desempeño durante el 2002. La demanda interna no proveerá un impulso comparable, debido a las políticas fiscales y monetarias restrictivas con las que empezó el año 2003, lo que moderará el crecimiento global. En definitiva, el incremento del producto de Costa Rica fue del 2,6% en el 2002 y no será inferior al 4,5% en el 2003, gracias al desempeño de la industria manufacturera, dentro y fuera de las zonas francas, y del subsector de las comunicaciones, así como a la recuperación de la agricultura y los servicios vinculados al turismo. Sin embargo, el ingreso nacional se incrementará menos, debido al aumento de los giros de utilidades al exterior.

En los demás países de la subregión, la actividad económica en el 2002 se caracterizó por bajas tasas de expansión: un 2,2% en El Salvador y Guatemala, 1,1% en Cuba, -0,5% en Haití, 2,4% en Honduras, menos del 1% en Nicaragua y Panamá. Estos países debieron enfrentar términos de intercambio desfavorables (precios altos del petróleo y bajos del azúcar y el café, aunque estos últimos están mostrando una leve recuperación en lo que va del 2003) y una demanda poco dinámica por parte de Estados Unidos y México, todo lo cual se tradujo en exportaciones estancadas o en marcado declive. El consumo privado, en general, se mantuvo gracias a las remesas familiares, situación que debería continuar en el 2003.

En la mayoría de los países, el sector agrícola tuvo un magro desempeño, en particular en lo que respecta al banano y el café, con disminuciones del producto sectorial en Haití, Panamá y Nicaragua, y un débil crecimiento en El Salvador y Guatemala (Honduras ha sido la excepción). En varios países esto se reflejó en una disminución del volumen de las exportaciones. En Cuba, la escasez de divisas provocada por la disminución del turismo y las exportaciones limitó el crecimiento en el 2002; asimismo, la reestructuración del sector azucarero y desastres naturales perjudicaron la producción agropecuaria. Una política fiscal restrictiva se tradujo en descensos del consumo público en Guatemala y Nicaragua, y en marcadas reducciones de la inversión pública en Guatemala, Honduras y Nicaragua, lo que afectó en gran medida al sector de la construcción. La situación de El Salvador es, desde este punto de vista, ambivalente, ya que allí se redujo el consumo del gobierno, pero no la inversión pública. La moderada expansión del 2002 se apoyó en la construcción (principalmente inversión pública en reconstrucción tras los terremotos del 2001) y la industria manufacturera. Para el 2003, la mayoría de los países tiene en su agenda un ajuste fiscal, en varios

casos pactado con el Fondo Monetario.59 Por consiguiente,

no cabe prever que el gasto público desempeñe un papel dinamizador del crecimiento en el 2003, ya que más bien tendría un efecto contractivo, en tanto que la recuperación de las exportaciones a Estados Unidos puede dar lugar a un mejor desempeño del sector manufacturero. La expansión proyectada para este año es, en general, muy similar a la del 2002. Las remesas familiares siguen siendo vitales para sostener el consumo privado. Es probable que Haití vuelva a tener una tasa de crecimiento nula o negativa, si a la suspensión de la ayuda externa se le suman la acelerada devaluación de la moneda, que fue del 42% entre los meses de julio del 2002 y del 2003, y la inflación, que está erosionando el poder de compra interno (el IPC aumentó un 32% durante el primer semestre del 2003). El desempeño de Haití en los próximos años dependerá en gran medida de la fecha y forma en que se reanuden las donaciones externas. Por su parte, Panamá puede crecer a mejores tasas que en el 2002 (cerca del 2%) sobre la base de un repunte del subsector de la construcción, del turismo (especialmente de cruceros) y de la actividad en la Zona Franca de Colón.

A su vez, el crecimiento de la mayoría de los países del Caribe de habla inglesa u holandesa se desaceleró en el 2002, como resultado de la retracción de importantes sectores de su economía (turismo, agricultura y minería). La reducción de los flujos comerciales y turísticos incidió negativamente tanto en la balanza de pagos como en el saldo fiscal, dada la importancia que tienen los derechos aduaneros y los impuestos específicos vinculados al turismo en los ingresos fiscales de varios países. Esto dio lugar a políticas de ajuste fiscal que afectaron a la demanda interna, como ocurrió en Bahamas, Barbados, Jamaica, los países de la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO)60 y Suriname.61 Algunas importantes

exportaciones primarias (alúmina, bauxita, azúcar, banano) sufrieron bajas de precios en el 2002, y en varios países también se redujo su volumen debido a problemas climáticos. El empeoramiento de los saldos en la cuenta corriente de la balanza de pagos, imputable en parte, en la mayoría de los países, al encarecimiento del petróleo, generó presiones sobre algunos mercados cambiarios, lo que se tradujo en un endurecimiento de las políticas monetarias (Bahamas, Jamaica y Suriname).

Como resultado, la mayoría de estos países tuvieron en el 2002 tasas de crecimiento levemente negativas (los integrantes de la OECO y Barbados) o en torno al 1% (Guyana, Jamaica y Suriname). Mejores resultados mostraron Belice, que creció un 3,7%, gracias a un aceptable desempeño del turismo (se registró un ingreso récord de turistas llegados en cruceros) y a la inversión pública, y Trinidad y Tabago, cuyo PIB se expandió un 3%, sustentado por el subsector del gas natural y el petróleo. En la mayor parte de los países de este grupo, la actividad mejorará moderadamente en el 2003, sobre la base de la recuperación de la actividad turística y la exportación de ciertos productos agrícolas y mineros. En Trinidad y Tabago, el subsector de los hidrocarburos impulsará el crecimiento a cerca del 4% en el 2003. Sin embargo, continúan haciéndose sentir los problemas fiscales y bancarios en Barbados, Jamaica y Suriname, por lo que la tasa proyectada del PIB no pasa del 2%. Para el conjunto del Caribe de habla inglesa y holandesa, el aumento del producto bordeará el 2,5% en el 2003.

ii) Países del Mercosur

En el 2002 y 2003, las variables financieras internas y externas han desempeñado un papel determinante en la evolución de la actividad económica de estos países. Los drásticos cambios de los regímenes cambiarios en Argentina y Uruguay en el 2002 y la subsiguiente desvalorización de sus monedas han tenido una marcada incidencia en el ordenamiento bancario de los miembros del Mercosur, marcando asimismo la evolución de las políticas y las variables económicas. También en Brasil se han definido las políticas macroeconómicas en función de las tensiones en los mercados cambiarios y del impacto de éstas en la inflación. A su vez, en Paraguay, el sistema bancario atraviesa por una crisis severa.

En el 2002, las monedas de estos cuatro países se desvalorizaron marcadamente, lo cual aceleró la inflación y provocó un cambio en los precios relativos internos. La inflación afectó profundamente los ingresos reales de los asalariados, lo que sumado a la alta desocupación, se tradujo en una menor demanda de consumo privado. La demanda interna se retrajo aún más a raíz de los ajustes en el gasto público y el marcado descenso de la formación de capital fijo. El repunte inflacionario fue de corta 59 Guatemala se ha comprometido a reducir el déficit del sector público a 1,7% del PIB. Honduras está negociando un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario; el cumplimiento de las metas acordadas es el requisito para que pueda acogerse a la Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados (HIPC, en inglés). Asimismo, la renovación de los flujos de ayuda oficial a Haití ?suspendidos en el 2001 debido a la situación política interna? dependen en parte del cumplimiento del acuerdo con el Fondo Monetario, en el que el gobierno se compromete a disminuir el déficit fiscal a la mitad, reducir la inflación y mejorar la eficiencia del sector público. 60 Véase la sección correspondiente al Caribe.

61 En este último país, el déficit fiscal pasó de 1,2 puntos del PIB en el 2001 a 12,7 puntos en el 2002, principalmente como consecuencia de un aumento de gastos corrientes.

duración y no dio lugar a un alza de precios generalizada y sostenida, como algunos anunciaban. Así, las devaluaciones nominales, que se moderaron e invirtieron parcialmente en el 2003, redundaron en devaluaciones reales, con corrección de los precios relativos de rubros transables y no transables, que incrementaron la competitividad internacional. Este ha sido un factor importante en el aporte que las exportaciones netas (deducidas las importaciones) han hecho a la demanda agregada y, por ende, al ritmo de actividad. Las autoridades económicas, sin embargo, están planteando la necesidad de lograr una recuperación del mercado interno para dar un nuevo impulso a la expansión. En lo que respecta a la oferta, sobresale el buen comportamiento de los subsectores agrícolas, especialmente en el 2003, favorecidos por las ganancias de competitividad mencionadas, mejores precios internacionales y la introducción de innovaciones tecnológicas.

La inestabilidad financiera que Brasil debió enfrentar durante el 2002 condujo a una ampliación del diferencial de intereses de su deuda soberana, fuga de capitales y desvalorización del real. En este marco, las autoridades decidieron adoptar políticas restrictivas en las áreas monetaria y fiscal, que fueron continuadas, e incluso profundizadas, por el nuevo gobierno que asumió a principios del 2003. A mediados del año en curso, esas políticas, sumadas al notable excedente comercial, habían conseguido descomprimir la situación en los mercados financieros: la moneda ha venido apreciándose desde entonces y el diferencial de la deuda soberana externa ha caído desde un máximo de 2.500 puntos básicos en septiembre del 2002 a 750 puntos en julio del 2003. Ahora bien, las elevadas tasas de interés internas y el ajuste de las cuentas fiscales, en conjunto con la mencionada disminución del ingreso real de los asalariados, contuvieron la demanda interna de consumo e inversión y, con ella, el ritmo de actividad. En el 2002 y lo que va del 2003, las exportaciones netas han sido el único factor dinamizante de la demanda. Desde la perspectiva sectorial, cabe destacar el crecimiento de la agricultura (6% en el 2002 y casi 9% en el primer trimestre del 2003), que contribuyó al auge exportador. La industria, en cambio, estaba estancada a principios del 2003, con la excepción de los subsectores que han entrado en la dinámica exportadora, como la siderurgia. El producto se incrementó un 1,4% en el 2002, y muestra signos de estancamiento en los primeros meses del 2003. Para el resto del año, la reducción de la tasa inflacionaria permitirá seguir rebajando las tasas de interés (en julio la tasa de referencia del Banco Central pasó del 26,0% al 24,5%) y ayudará a que la demanda interna, en especial el consumo privado, se recuperen en alguna medida. Esto

apuntaría a un crecimiento en el 2003 similar al del año anterior, con un perfil que iría de menos a más.

En Argentina, el año 2002 se inició en una muy difícil coyuntura. La defensa del régimen de convertibilidad en el 2001 había profundizado la crisis económica, aumentado la deuda externa, degradado la recaudación fiscal y, finalmente, llevado a la congelación de los depósitos en el sistema bancario (el “corralito”), sin que esto lograra frenar la sangría de reservas internacionales. Esta situación desembocó en la moratoria parcial del servicio de la deuda externa y el abandono del tipo de cambio fijo. El gobierno que asumió a principios del 2002 debía redefinir las reglas del juego en una economía en la que muchos contratos y activos financieros estaban dolarizados, y tenía que hacerlo sin contar con financiamiento externo voluntario. Durante el primer semestre, las reservas siguieron cayendo por la fuga de capitales y los pagos realizados a los organismos multilaterales; la moneda continuó depreciándose y los precios acumularon un alza del 30% en el primer semestre. A mediados de año, se reforzaron el control de cambios y la intervención en el mercado cambiario y se logró estabilizar la paridad cambiaria. Esto permitió frenar bruscamente la inflación e iniciar una recomposición de los mecanismos de pago, así como una reducción de las tasas de interés. El gobierno decidió también cesar los pagos a los organismos multilaterales hasta que estos desbloquearan los préstamos aprobados con anterioridad, que estaban destinados a cubrir las amortizaciones de deudas con los propios organismos. La economía inició su recuperación ya en el segundo trimestre del 2002. Ese año, el retroceso del producto fue del 11%, atribuible en dos terceras partes a la retracción del segundo semestre del 2001. La mejoría de la actividad está siendo liderada por un incremento de las exportaciones netas, en el que la sustitución de importaciones desempeña el papel primordial. En el 2003, las exportaciones han mostrado un crecimiento mayor que en el 2002, aunque también están recuperándose las importaciones, lo que hará que el excedente comercial sea similar al del año pasado. La apreciación registrada por la moneda durante el primer semestre del 2003 ha terminado de estabilizar el nivel general de precios. La inversión bruta fija aumentó un 20% en los primeros meses de este año, tras un repliegue del 36% en el 2002. El consumo ha estado estancado, pero da señales de aumentar a mediados del 2003. La industria y la construcción, sectores que se encontraban en bajos niveles en el primer trimestre del 2002, encabezaron la expansión en los primeros meses del 2003. En el segundo trimestre resalta el desempeño del agro. La renovada actividad del rubro de restaurantes y hoteles denota que la devaluación ha alentado también

a subsectores ligados al turismo. Según las proyecciones, el crecimiento anual del PIB se situará en torno al 5,5%. En Uruguay, las crisis bancaria y cambiaria de Argentina indujeron una pérdida de depósitos en moneda extranjera que, finalmente, se tradujo en desconfianza en el régimen de banda cambiaria deslizante y percepción de riesgo en el sistema bancario. La pérdida de depósitos bancarios y la fuga de capitales forzaron a aceptar la flotación de la moneda (y su depreciación) en junio del 2002. El sistema bancario fue sometido a una amplia reestructuración, que incluyó la suspensión de varias entidades y la reprogramación de depósitos de los bancos oficiales. Por su parte, la recesión y la devaluación erosionaron la capacidad del país para pagar la deuda pública, que debió ser reestructurada. La política fiscal, en ese marco, no pudo desempeñar una función compensadora, y el consumo del gobierno se redujo casi un 10%. El Banco Central, en procura de absorber liquidez para frenar el sobreajuste del tipo de cambio, impulsó al alza las tasas de interés. En ese contexto, el consumo privado y la formación bruta de capital fijo cayeron un 12% y 30%, respectivamente, en tanto que la marcada baja de las importaciones de los países vecinos deprimía las exportaciones. Con la excepción de la agricultura, todos los sectores económicos sufrieron un importante retroceso. En el 2003, el producto se ha venido recuperando paulatinamente, sustentado por los sectores exportadores y sustitutivos de importaciones. Esto no bastará para compensar el elevado efecto estadístico negativo del 2002, por lo que en el 2003 el producto anual caerá entre el 2% y 2,5%.62

También en Paraguay gran parte de la coyuntura económica se explica por la situación del sector financiero y el mercado cambiario. En este caso se produjeron igualmente pérdidas de depósitos bancarios y fuga de capitales, devaluaciones y alzas de precios. En junio del 2002 un banco privado (el tercero en importancia del país) fue intervenido y, en los primeros meses del 2003, se cerraron otras cuatro entidades financieras. El producto disminuyó un 2,3% en el 2002, año en el que solo las exportaciones mostraron un comportamiento expansivo, ya que consumo privado se redujo un 5%, la formación bruta de capital fijo cayó un 12% y el gobierno intentó poner en marcha un ajuste fiscal. En el 2003, los factores que socavan la demanda interna están incidiendo negativamente en numerosos sectores productivos. Sin embargo, como las perspectivas de la producción agrícola de exportación son muy favorables (las cosechas de soja y algodón crecerían un

27% y 37%, respectivamente), su concreción permitiría un crecimiento del PIB del 1,5% en el 2003, debido al elevado peso del sector agropecuario en la economía del país.

iii) Países andinos

La actividad económica de los países de la región andina en el 2002 y 2003 se vio muy influida por su capacidad para concretar inversiones en la minería y los hidrocarburos, incrementar la producción y las exportaciones, y potenciar el impacto de esas actividades sobre el resto de la economía, incluidos los ingresos

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