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que la adolescentes que experimentaron la etapa de gestación, como aún no se encuentran psicológicamente preparadas y consientes para asumir un embarazo, no tienen el capacidad completamente desarrollado para cuidar de sí mismas y mucho menos del producto que viene en camino, por esta razón el 66% de adolescentes embarazadas muestran diferentes complicaciones en el embarazo, tales como: descuidos, malos hábitos alimenticios y como la mayor parte de adolescentes embarazadas son de bajos recursos económicos, no tienen una buena alimentación ya que sufren de falta de los mismos.

Como este grupo de la población es prioritario, el Estado vuelca todos sus esfuerzos para que gocen de una atención adecuada, que el personal médico realice los seguimientos y visitas domiciliarias a fin de que se le realicen controles mensuales, por esa razón el 44% de adolescentes embarazadas fueron atendidas por médicos especialistas (obstetrices).

Así también las encuestas muestran que debido a que las adolescentes no cuentan con recursos económicos, el 90% de las mismas sus partos fueron atendidos en Hospitales y Centros de Salud de la Red del Ministerio de Salud Pública, ocasionando gasto público por la asistencia de personal médico, instalaciones, medicamentos, suministros y ambiente que consumen esta población.

Por contar las adolescentes con un nivel bajo de instrucción y por ser muy dependientes económicamente, al estar en gestación se vuelven gasto para las familias, pareja y/o familiares que la tengan a su cuidado y tomando en cuenta que dependiendo de las complicaciones que presente, no siempre el medicamento necesario para ellas y su bebe se encuentra en la Unidad de Salud, por ende corresponde adquirirlas por fuera para que el embarazo continúe sin riesgos. El 43% de adolescentes menciono que si gasto dinero en cuanto a costeo de medicinas y de este total el 39% de los casos la medicina fue costeada por los familiares, mientras que un 19% la medicina la costeo la pareja y solo un 13% se evidencio que el gasto de adquisición de medicamentos fue dividido entre los familiares, la pareja y amigos.

El 43% de adolescentes tuvieron un tipo de parto normal, el 24% alumbraron por parto mediante cesaría y el 8% adolescentes tuvieron un parto normal pero con complicaciones, esto debido a que por ser más jóvenes tienen menos cuidado en asistir al control prenatal (puede

estar asociado con las circunstancias psicosociales de la joven), lo que genera atención medica tardía y por ende retraso en el diagnóstico de ciertas morbilidades que causan complicaciones al momento del parto, tales como: mala nutrición, un índice de masa corporal bajo y mayores tasa de anemia. El bajo peso es un aspecto que se podría explicar por la difícil situación económica, que no permite una dieta adecuada antes y durante el embarazo.

En cuanto a la vivienda, el 67% de adolescentes habitan en casa propia esto debido a que Bastión Popular se inició como invasión hace 30 años y la mayor parte de fundadores pertenecían a las zonas rurales de diferentes provincias que vinieron a Guayaquil, ya que percibían un mejor ambiente educacional, social y laboral para el mejoramiento del futuro de los suyos, habitando esas tierras (ya legalizadas) con sus familias hasta la actualidad. Solo el 15% mencionan vivir en casa de algún familiar y el 13% mencionan que alquilan. Observando que la mayor parte de las adolescentes cuentan con un lugar estable para vivir.

Así también se evidencia mediante las encuestas que en Bastión Popular Bloque 10, el 85% de las viviendas son de construcción de cemento, el 13% son de construcción mixta y solo el 1% de viviendas están construidas con madera. Evidenciando que en este sector las viviendas son mayormente construidas con material de cemento.

Según las encuestas, el 63% de adolescentes que estuvieron en embarazo en la actualidad viven con sus padres, conviviente y su hijo de su actual compromiso y el 7% de adolescentes viven con sus padres y sus hijos de su anterior compromiso (madres solteras). Considerando que en este sector se aprecia mucho la unión familiar para la formación afectiva y emocional del gestante.

Se evidencia que el 52% de los hogares de las adolescentes que han cursado por estado de gestación están conformados por 4 o 5 personas, que el 12% de los hogares está conformado por 6 o más personas y que solo el 32% se encuentra conformada por 2 o 3 personas. Analizando que en los hogares de las adolescente que han cursado por estado de gestación existen más integrantes en su familia frente a los hogares de las adolescentes que no ha cursado por un embarazo.

El Bono de Desarrollo Humano (BDH), en este sector no es muy representativo ya que solo el 21% de familias reciben esta ayuda, mientras que el 79% no perciben este ingreso; conociendo que el 53% de las familias beneficiadas destinan este ingreso para compra de alimentos, mientras que el 30% de familias lo utilizan para los gastos de educación y compra de

medicina; solo el 10% de familias mencionaron que lo utiliza para otro tipo de actividad. Considerando la mayoría de familias beneficiarias que el BDH contribuyo mucho a mejorar su calidad de vida (86%) y que es una gran ayuda para aquellas personas que más lo necesitan, mientras que el 14% de las familias beneficiadas menciono que no contribuyo en mucho el beneficio ya que no alcanza a cubrir los gastos que tenían.

En cuanto a la inserción laboral de la adolescentes que han cursado por embarazos, solo el 18% de la adolescentes menciona haber ocupado una plaza laboral, mientras que el 82% de las adolescentes no han realizado ninguna actividad laboral, evidenciando que después de su parto las adolescentes pasan a ocupar las cifras de amas de casa, estancando su desarrollo personal y profesional. Según las encuestas, en los hogares de las adolescentes embarazadas el ingreso mensual promedio es de $351,51 del cual el 63% de los hogares de las adolescentes cuentan con 1 o 2 miembros de su familia ocupando un puesto laboral (Padre, madre y/o conviviente), mientras que el 12% de las familias cuentan con 3 o 4 miembros de su familia trabajando en varias ocupaciones. Esto refleja que en los hogares existe algún tipo de ingreso de dinero ya sea por parte de las adolescentes o de algún familiar que ayuda a cubrir los gastos del hogar.

El 61% de las adolescentes que han estado en etapa de gestión mencionan que en los últimos tres años en su hogar hubo suficiente comida para alimentar a todos los miembros de sus familia, mientras que el 13% afirma que en su hogar si se han presentado problemas para alimentar a todos los miembros de su hogar. Evidenciando que gran parte de la población de este sector tiene mayor accesibilidad a una buena alimentación.

En cuanto a las dificultades presentadas en el hogar para pagar los gastos de alimentación, el 55% de adolescentes que han cursado por un embarazo mencionan que su hogar no tuvo problemas para costear este rubro, mientras que el 19% menciona que en su hogar si se presentaron problemas y que para cubrir este rubro el 40% de estos hogares pidieron prestado a un familiar, mientras que el 32% decidieron dejar de comprar algún tipo de alimentos para no generar gastos y el 13% decidió pedir prestado a un amigo o fio en la tienda hasta lograr obtener dinero y cubrir este rubro. De igual manera se observa que la mayor parte de la población no presenta problemas para cubrir los gastos de alimentación.

Clasificando los gastos que se realizan en los hogares de las adolescentes según su importancia, notamos que las familias de este sector en lo que más destinan sus ingresos es: alimentación, educación, pago de servicios básicos y compra de medicinas, considerándolo

como MUY IMPORTANTE; seguido por el gasto en vestimenta, gasto en trasporte y esparcimiento que lo clasifican como POCO IMPORTANTE; y a los rubros tales como: Muebles, mantenimiento de vehículo, gasolina y arriendo, los clasifican como NO TIENE IMPORTANCIA, este último debido a que la mayoría de las familias encuestadas cuentan con casa propia.

El 100% de las familias encuestadas, cuentan con agua y luz eléctrica, mientras que solo el 80% de las familias cuentan con recolección de basura y alumbrado público, y solo el 60% de familias aproximadamente acceden al servicio de telefonía mediante convencional, servicio de internet fijo e internet mediante un teléfono celular.

Refiriéndonos a la eliminación de la excretas, se observa que el 69% de hogares tienen el servicio de inodoro y alcantarillado, el 12% de las adolescentes refieren que utilizan pozo ciego y el 19% de adolescentes mencionaron que utilizan pozo séptico. Se observa que gracias a la regeneración el alcantarillado ha llegado a muchos hogares cubriendo un gran porcentaje.

Se evidencia que las adolescentes que cursaron por un embarazo, el 78% afirma haber estudiado hasta la secundaria, pero de este porcentaje fueron pocas las que culminaron por completo el bachillerato, puesto que la mayoría se retiró cuando estaba en tercer y quinto año de educación media, el 16% de las adolescentes afirman que se encuentran estudiando la universidad cursando primer año. Solo un 6% menciona que alcanzo la educación inicial o primaria. Obteniendo como resultado que la mayor cantidad de adolescentes parturientas tienen un nivel de instrucción de educación media.

Las razonas por las cuales las adolescentes dejaron sus estudios, en la gran mayoría con el 56% de adolescentes mencionaron que se retiraron por motivo del embarazo, el 17% por falta de dinero para cubrir sus gastos y el 20% menciono que tuvo otros motivos para abandonar sus estudios, tales como: tenía que trabajar, debía hacer labores domésticas, y otras adolescentes respondieron que porque no les interesaba.

Tomando en consideración el desarrollo intelectual y formativo de los niños menores de 3 años que habitan en los hogares de las adolescentes encuestadas, solo el 18% expresaron que sus niños asisten a programas de desarrollo infantil como son el CBV y el CNH, mientras que el 42% de los niños restantes no asisten a ningún centro de desarrollo infantil y permanecen en sus hogares al cuidado de su madre; además el 40% de encuestadas mencionaron que no hay niños menores de 3 años es sus hogares o que ya son mayores y asisten a la escuela.

En cuanto a la percepción de seguridad el 33% de familias siente que la policía tiene la capacidad de reacción inmediata frente a una emergencia suscitada en su sector, mientras que el 67% de familias piensa que la policía no tiene capacidad de reacción. Pudiendo entender que el primer porcentaje es la percepción del 55% de las familias que respondieron que si cuentan con una Unidad de Policía Comunitaria cercana a su domicilio.

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