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Muñoz Chesta, Francisco Pontificia Universidad Católica de Chile Santiago, Chile [email protected] Introducción

En Chile el número de migrantes, refugiados y solicitantes de refugio va en aumento año tras año, y con ello también la apertura hacia un nuevo campo a trabajar para el psicoanálisis; el trabajo con personas de otra cultura. Si bien, la mayoría de los pacientes en esta condición que demandan atención psicológica pertenecen a esas otras culturas, esta no es la mayor limitación, pues existen otro tipo de dificultades para llevar un trabajo analítico con ellos. El principal inconveniente es la inmediata institucionalización en el que caen los migrantes debido a un tema burocrático de regularización, especialmente los refugiados y/o solicitantes de refugio. Si bien, esto no es un impedimento para ejercer un trabajo, sí existen obstáculos que dificultan una real escucha del sujeto.

Las personas que solicitan el refugio deben argumentar esta solicitud desde la existencia de una experiencia verídica que los haga encontrarse en una situación de peligro si vuelven a su país de origen. Durante el transcurso y trámite de la solicitud, generalmente los migrantes son derivados a atención psicológica por encontrarse muy angustiados debido a las problemáticas que han gatillado su llegada a Chile. Entonces los pacientes se presentan al psicólogo con un relato de una situación dramática que tienen que defender, lo que provoca que tanto ellos como la institución que los deriva muchas veces nombren esas situaciones cómo ‘traumáticas’. Esto puede traspasarse al trabajo terapéutico mismo incitando a que tanto terapeuta como paciente se enfoquen netamente en esa situación, dejando de lado otras aristas del relato del sujeto. En ese sentido, se debe poner en duda ‘lo traumático’, no para invalidar el relato del sujeto sino para poder diferenciar lo que vamos a entender como ‘trauma’ desde una mirada psicoanalítica de la concepción que se ha instaurado en el discurso social cotidiano.

Lo traumático

Según lo propuesto por Mauricio Tarrab en entrevista con Berger (2013), vemos como muchas veces situaciones terribles que se nos presentan de golpe en la cotidianidad pueden provocar mucha angustia y otras reacciones, pero no por eso debemos llamarlas un ‘trauma’ inmediatamente. Lo que hay que tener en consideración es la ‘insistencia del trauma’, enfocando nuestro interés en ella por sobre la ‘realidad del trauma’ para así ser capaces de identificar qué es eso fuera de sentido que aparece en ese encuentro perturbador pero que siempre ha estado allí y que no se puede eliminar de la constitución de la vida subjetiva. Esto nos permite encontrar coordenadas del punto desde donde podemos entender el síntoma o fantasma desde el cual se ha organizado una vida.

Caso clínico

Para profundizar la reflexión sobre el lugar del ‘trauma’ en pacientes solicitantes de refugio, es que se expone a continuación un caso trabajado en ese contexto, que dará luces de las dificultades que se presentan al momento de tratar con personas que han experienciado vivencias muy angustiantes, pero que también se ven enfrentadas a situaciones particulares de la solicitud que traen consigo una demanda institucional y un significante que ha sido puesto desde afuera.

Carolina es una mujer de nacionalidad colombiana cuyo marido tiene problemas con el narcotráfico, los cuales han desembocado en amenazas de muerte tanto para él como para su

mujer e hija recién nacida. Debido a esto, es que Carolina debe escapar de su país junto a su bebé de manera clandestina y en paupérrimas condiciones. Es en este viaje que su pequeña hija fallece en sus brazos, sin oportunidad de que ella pudiera recurrir a cuidados especializados. Este es el relato que Carolina comunica en la oficina donde solicita el refugio, y a partir del cual la envían a atención psicológica nombrándola desde ese momento como una mujer que se encuentra ‘traumada’ por lo que le tocó vivir recientemente.

El significante ‘traumada’ lo ha puesto la institución que deriva, y la cual debe evaluar si la paciente puede optar o no a la condición de refugio, es decir, si es que cumple con los requisitos para hacerlo. Entonces, la paciente se encuentra atada también a esa posición ya que va en beneficio de su propósito. Esto evidencia como el significante puesto desde fuera determina el propio discurso de la paciente, pues para efectos de su solicitud conviene considerarse como una mujer traumada, provocando que se esconda su propia subjetividad. Para Carolina fue muy difícil salirse del tema del viaje a Chile por lo angustioso que fue, pero no sólo fue ella quien de alguna manera estaba atrapada en ese relato, sino que también el terapeuta insistía en indagar en torno a ello, atravesado también por la demanda institucional y por la creencia de que ahí se encontraba el real ‘trauma’. Siguiendo con el trabajo clínico, Carolina comenta que desde que murió su pequeña hija ha aparecido sintomatología relacionada a sueños persecutorios y sensaciones corporales que responden a una especie de calor que baja desde su vientre hasta sus piernas. Es a partir del conocimiento de los síntomas, que el terapeuta da cuenta que él también está respondiendo a la demanda institucional de indagar en la situación que ellos han determinado como ‘traumática’, en desmedro de una real escucha de la paciente e intento por identificar eso que ella no está pudiendo decir y que se relaciona con su propia angustia. A partir de ello, fueron quedando de lado las preguntas que apuntan hacia los detalles de la situación angustiosa que recién ha ocurrido predominando un semblante de una escucha que no evaluará la veracidad del relato, sino que entiende y comparte el dolor que ha provocado la muerte de su hija y salida del país. Es a partir de ese cambio en la posición del analista que Carolina también cambia su forma de presentarse, siendo capaz ahora de dar contenido a relatos que no están directamente relacionados con el viaje y posterior muerte de su hija. El cambio de semblante del terapeuta no se presenta como una casualidad sino como una decisión que va en beneficio del caso, pues a través de la intención por ocupar un lugar que se separa de la institución derivante se busca provocar un efecto en la paciente donde ella también pueda cambiar su posición y comenzar a presentarse desde ese otro lugar que no es el de una solicitante de refugio.

Esta nueva dinámica permite a Carolina relatar su vida previa al acontecimiento de tener que viajar repentinamente a Chile. Comenta que cuando era más joven nunca estuvo relacionada con el narcotráfico hasta que se casó con su actual marido y otros detalles más relacionados a su cotidianidad. Relata con evidente angustia, una relación amorosa pasada de la cual es incapaz de profundizar y sorprende el dolor con que la comenta. Es aquí donde el analista nuevamente se decide por adoptar una posición de escucha y comprensión del dolor más que de indagación. A partir de esta posición del analista, Carolina comenta de modo espontáneo que esa relación pasada no fue posible debido a que al saber que ella estaba embarazada, la pareja la abandonó. Pues, ella decide abortar el bebé culpándolo de ser el motivo por el cual ella no pudo ser feliz junto a la persona que ella considera y nombra el amor de su vida. Esto se relaciona directamente con la angustia latente de Carolina, ya que considera que, si no hubiera quedado embarazada en ese entonces, su relación continuaría y nunca habría conocido a su actual pareja, por ende, nunca se hubiera relacionado con el narcotráfico. Reflexión caso

Vemos como en el relato se encuentran dos situaciones que ella declara como muy angustiosas en su vida, la muerte de su pequeña hija durante el viaje a Chile y el aborto que realizó cuando joven. Ya con estos dos relatos puestos en palabra se puede ahondar más en las significaciones

que la paciente tiene sobre ellos, y dar luces del fantasma que la rodea. Dice por primera vez que la sintomatología que ha aparecido ya la había sentido incluso antes de la muerte de su hija. Comienza a dar contenido a sus vivencias pudiendo decir que a su recién fallecida bebé nunca pudo amarla y no la quería tener. Contrariamente al caso del bebé abortado, el cual ella sí quería tener, pero finalmente y debido al abandono de su pareja decidió interrumpir el embarazo, lo que hasta el día de hoy le provoca una gran culpa que estaría siendo revivida con la muerte de su hija en el bus.

Cómo hipótesis del caso se podría decir que el primer evento ‘traumático’ fue el aborto del primer bebé, ya que ella lo culpó de ser tanto el impedimento para ser feliz junto al amor de su vida como el causante de sus actuales problemas, pues si no hubiera sido por él, todos estos últimos acontecimientos no hubieran ocurrido. Los últimos sucesos de escape hacia nuestro país y posterior muerte de su hija vendrían a ser una situación de peligro muy angustiante para ella que reactiva la vivencia de la experiencia ‘traumática’ y los sentimientos asociados a ello, principalmente culposos que había logrado sobrellevar con el tiempo, pero que ahora han revivido en forma de síntoma y altos montos de angustia.

Para entender esto revisamos lo postulado por Freud (1926) quien declara:

De acuerdo con el desarrollo de la serie angustia-peligro-desvalimiento (trauma), podemos resumir: La situación de peligro es la situación de desvalimiento discernida, recordada, esperada. La angustia es la reacción originaria frente al desvalimiento en el trauma, que más tarde es reproducida como señal de socorro en la situación de peligro. El yo, que ha vivenciado pasivamente el trauma, repite ahora de manera activa una reproducción morigerada de este, con la esperanza de poder guiar de manera autónoma su decurso. (p.156)

Por otro lado, y en torno a cómo enfrentarse a casos de esta naturaleza es que se deben poner ciertas premisas en duda ya que muchas de ellas han sido interiorizadas y normalizadas tanto desde el discurso social como del universitario. Vemos cómo el concepto ‘trauma’ ha sido instalado en el discurso social modificando su significado o por lo menos de aquel que nos permite comprender ciertas cuestiones desde una mirada psicoanalítica.

Por otro lado, el acto de escucha y el empuje hacia el traspaso de la vivencia al relato permite respetar el tiempo subjetivo del sujeto y descubrir lo que no se está pudiendo decir por alguna razón. Es decir, la palabra entrega un tiempo propio al relato del sujeto diferenciándose del que pone la institución sobre él, considerando siempre su solicitud a partir de un hecho del pasado. Esto, sobre todo en los casos de refugiados y solicitantes de refugio quienes conviven con historias muy angustiosas que han provocado la salida de su país y deben asimilar el estar ‘ahora’ en un nuevo territorio, en un nuevo espacio y tiempo.

Para Belaga (2009):

Es mediante la palabra que se construye un espacio y también una temporalidad. Por esto es imprescindible una institución que aloje sin obstáculos burocráticos la “urgencia subjetiva” y ponga en marcha el funcionamiento del Otro del lenguaje en términos espaciales y temporales. Fundamental para la resolución del vacío pánico que sobreviene en las masas cuando caen todas las garantías.

Conclusión

Significante traumático

Las principales dificultades que se ven en la clínica con personas que han vivenciado situaciones muy angustiantes o ‘traumáticas’, sería en primer lugar cuestionar si a una situación en particular le correspondería realmente el título de ‘traumática’. Esto sobre todo en personas las cuales su vida ha estado marcada por muchas situaciones angustiantes como lo son las personas extranjeras que llegan a Chile en busca de refugio, pues además de su propia historia se ven enfrentados a una situación particular que los hace escapar de su lugar de origen.

Para indagar y comprender la situación ‘traumática’ sobre la cual ha constituido su vida un sujeto, es necesario poner en tela de juicio ciertas nociones que hemos ido adaptando a

nuestra propia conformación como sujetos y como profesionales, pues la concepción que el discurso social -del que somos parte también- ha adoptado de algunas palabras muchas veces determinan el propio discurso del paciente, como es el caso de Carolina quien llega a consultar diciendo que está ‘traumada’ por lo que le ha ocurrido, siendo el significante ‘traumada’ puesto desde la institución que la deriva y tomado por ella para efectos burocráticos del refugio, desde antes de comenzar un trabajo analítico.

Posición del analista

En el caso expuesto se pudo ver cómo el analista da cuenta de un cambio en la manera de llevar a cabo el trabajo analítico. Pues, la demanda de la institución derivante ocultaba en su discurso la verdadera subjetividad de Carolina. Ella también estaba atravesada por esa demanda, ya que además de la dificultad por referirse a temáticas más allá de la situación reciente además conseguía una ganancia en cuanto a su solicitud de refugio. De alguna manera, el cambio en el semblante del analista permitió desmarcarse de la demanda institucional y situarse como un Otro que alojó su malestar, permitiéndole constituirse como sujeto y dar paso a la escucha de su deseo cuando en Chile sólo había encontrado un Otro que le demandaba justificar su venida al país.

Referencias Bibliográficas

Belaga, G. (2009). Respuestas a lo impolítico de las urgencias subjetivas. Virtualia. [Revista Virtual] Recuperado de

http://www.revistavirtualia.com/articulos/392/dossier-sintoma-y-lazo-social- enapaol/respuestas-a-lo-impolitico-de-las-urgencias-subjetivas

Berger, V. (2013). La insistencia del trauma, Entrevista a Mauricio Tarrab. [Revista Virtual] Recuperado de

http://www.nel-mexico.org/articulos/seccion/varite/edicion/El-trauma-en-el- psicoanalisis/716/La-insistencia-del-trauma

Freud, S. Inhibición, síntoma y angustia (1926 [1925]) en Obras Completas. Volumen XX. Traducción de José Luis Etcheverry. Buenos Aires: Amorrortu editores, 1976, pp. 75- 165.

ACTITUDES LINGÜÍSTICAS RESPECTO DE RASGOS DEL

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