El denominado “eco desarrollo”, término acuñado en los ´70, que derivo en lo que conoce- mos como Ecoturismo. Se definía como:
aquella modalidad ambientalmente responsable consistente en viajar o visitar áreas naturales relativamente sin disturbar, con el fin de disfrutar, apreciar y estudiar los atractivos naturales (paisaje, flora y fauna silvestre) de dichas áreas, así como cualquier manifestación cultural del presente y del pasado que puede encontrarse ahí, a través de un proceso que promueve la conser- vación, tiene bajo impacto ambiental y cultural y propicia un involucramiento activo y socioeconómicamente benéfico de las poblaciones locales (Ceballos 1993; En Dachary, 2003:62)
Situación que exige de parte de los actores territoriales involucrados un trabajo manco- munado en relación a la definición del tipo de acciones y prácticas deseables y posibles. Su contribución al crecimiento económico sería verificable en la medida que contribuya a crear oportunidades de empleo, ofreciendo a la vez ventajas ambientales significativas, como la reducción del consumo de agua, del consumo energético y de las emisiones de CO2 en comparación con lo que sucedería en un escenario donde las actividades tradicionales conti- núen sin cambios significativos.
En este contexto el turismo, desde hace más de una década, ha tomado un gran impulso y ha diversificado sus productos y modalidades, de acuerdo a tendencias globales, buscando satisfacer a segmentos más específicos de la demanda. Dentro de estas nuevas experiencias el ecoturismo, el avistaje de fauna y el turismo rural son modalidades imperantes. Como lo señala un reciente informe sobre la economía verde que acaban de publicar las Naciones Uni- das en colaboración con la OMT (Organización Mundial de Turismo) dirigido por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), un apoyo financiero y aumento de la inversión en este sector en relación a la modalidad de Turismo sostenible podría impulsar la contribución del sector al crecimiento económico, al desarrollo y especialmente a la creación de empleo, al tiempo que permite abordar los grandes retos ambientales.
La OMT en el año 1988, influenciada por el documento Nuestro Futuro Común (1987) y la definición de la Comisión Brundtland, se refiere al “Desarrollo Turístico Sostenible” como aquel que:
Atiende a las necesidades de los turistas actuales y de las regiones actuales y de las regiones receptoras y al mismo tiempo protege y fomenta las oportu- nidades para el futuro. Se concibe como una vía hacia la gestión de todos los recursos de forma que puedan satisfacerse las necesidades económicas, so- ciales y estéticas, respetando al mismo tiempo la integridad cultural, los pro- cesos ecológicos esenciales, la diversidad biológica y los sistemas que sos- tienen la vida (OMT, 1999:22).
En el año 2004, luego de la Cumbre de Johannesburgo (2002), este organismo amplio la definición sobre los principios de sostenibilidad refiriéndose a:
● Dar un uso óptimo a los recursos medioambientales, que son un elemento fundamental del desarrollo turístico, manteniendo los procesos ecológicos esenciales y ayudando a con- servar los recursos naturales y la diversidad biológica.
● Respetar la autenticidad sociocultural de las comunidades anfitrionas, conservar sus activos culturales y arquitectónicos y sus valores tradicionales, y contribuir al entendimiento y la tolerancia intercultural.
● Asegurar unas actividades económicas viables a largo plazo, que reporten a todos los agentes, unos beneficios socio-económicos bien distribuidos, entre los que se cuenten opor- tunidades de empleo estable y de obtención de ingresos y servicios sociales para las comu- nidades anfitrionas, y que contribuyan a la reducción de la pobreza.
De manera sintética, en el mismo texto, la OMT define al “turismo sostenible” como: “el turismo que tiene plenamente en cuenta las repercusiones actuales y futuras, económicas, sociales y medioambientales para satisfacer las necesidades de los visitantes, de la industria, del entorno y de las comunidades anfitrionas” (PNUMA y OMT, 2006:12).
Sin embargo, junto a las definiciones propuestas por el máximo organismo internacional en turismo, en la abundante bibliografía existente sobre la temática es posible encontrar diversas interpretaciones del concepto que enlazan la sostenibilidad y el turismo. Las principales dife- rencias se sustentan, por un lado, en el peso que se les otorga a los tres objetivos básicos del desarrollo sostenible (eficiencia económica, conservación ambiental, equidad social). Por otro lado, la diferenciación parte de considerar una visión turística céntrica del concepto o asociada a la visión holística de la sostenibilidad. (Thiel –Ellul; 2015)
En síntesis, para la OMT (1998) el desarrollo sostenible constituye un concepto amplio que abarca criterios medioambientales, socioculturales, políticos/institucionales y económicos. Asi- mismo, este modelo contribuye a:
● mejorar la calidad de vida de la población local ● dar una mejor calidad en la experiencia del visitante
● mantener la calidad del medio ambiente del que dependen la población local y los visi- tantes
● generar mayores beneficios económicos para la población local
Si nos ponemos reflexionar sobre el verdadero alcance de las definiciones sobre el desarro- llo sostenible, se puede poner en tela de juicio la posibilidad real de implementar y llevar a cabo tales preceptos. Un buen ejemplo es cuando se dice que el turismo sostenible debe
…asegurar la obtención de beneficios por parte de los empresarios turísticos pa- ra que contribuyan a la conservación del medioambiente la planificación del desarrollo turístico debe formar parte de las estrategias del desarrollo sustenta- ble y las políticas deben ser a largo plazo, el proceso de planificación debe ser participativo por parte de todos los actores sociales de la comunidad (Sancho, A., 1998, 262)
En muchos casos, los empresarios turísticos de un destino, no tienen interés por el desarrollo integral y sostenible, sino que su enfoque y objetivo se encuentra vinculado a la generación y obtención de beneficios en el corto plazo.
Análogamente la OMT hace referencia a tres tipos de sustentabilidad vincula- das a factores que se interrelacionan de una manera dinámica y tienen por fin conseguir un equilibrio también dinámico.
● Sustentabilidad económica asegura empleo y niveles satisfactorios de renta, control sobre los costes y beneficios de los recursos que garantice la continuidad.
● Sustentabilidad ecológica el desarrollo turístico es compatible con el mantenimiento de los procesos ecológicos.
● Sustentabilidad sociocultural el desarrollo turístico preserva la identidad de la cultura, respeto por la cultura y valores de la población local.