Chapter 4: Conclusion and Future Research
4.2 Future research
64Para el mismo Ha d es, sbid. Pata Thanatos, cfr. última página del presente capi tulo.
69 Para el primero, pinturas ya citadas de las tumbas de Orvieto y de Corneto (cfr.
Lextkon de RoSCHEr, I, col. 1803 sq.); para el segundo, la estatuilla de Bonn (cfr. S.
precisamente en el santuario de Zeus Lycaios, se pierda su sombra: per der su sombra equivale a hacerse invisible por arte de magia66.
Todo lo cual equivale a decir que el lobo puede representar a un demonio al que se le persigue y expulsa; nos acercamos con ello a la concepción, bastante general, dramatizada en los ritos de las sociedades con máscaras en que, a veces, se ve cómo el nuevo dignatario es expul sado de modo parecido y, cómo no, sometido a un simulacro de muer te —un ejemplo de ello lo tenemos en el Lobo Verde de Jumiéges— 67 68 69. Pero todo esto nos permite comprender también que se pudo utilizar la misma concepción en los ritos de la ejecución de la pena capital: el vargr germánico, del que se dice en ciertos textos6 6 silvas vadit, ca- p u t lupinum gerit (de donde proviene el nombre anglosajón de wuí- fesheved), dicho vargr es, en el sentido propio de la palabra, un firied- los destinado a recibir la muerte; se nos dice, además, que los crimina les ejecutados llevan en la cabeza un engrudo alquitranado o un trapo negro que los denuncian como demonios, e incluso que figuran con las insignias de su pena en esa «caza salvaje» que corre a cargo de un exer- citus feralis
En Grecia no tenemos ningún testimonio de este tipo de prácticas. Pero este drama penal encuentra su correspondiente en el ámbito de la religión: el tipo del condenado ritualmente perseguido y ejecutado ha ce pensar en los Pharmakoi o «víctimas propiciatorias» de tantas ciuda des. Tanto para Homero como para Eurípides, Dolón pertenece a una buena familia; pero Homero insiste en su fealdad, mientras que Eurípides insinúa que se trata de un pobre hombre70. Nos dan ganas de pensar en un Tersites, quien sería perfectamente indicado para representar el papel de los Pharmakoi71 * * *. Dolón, cuyo cuerpo no puede ser más desafortunado, tiene una sola ventaja: la de correr deprisa. Y buena falta le hace. Más arriba hablábamos de la vaga reminiscencia de una Jto|A7tTj; pero, sobre todo, aparece el tema de la persecución77. ¿Eran los Pharmakoi simplemente máscaras? En Atenas parece que no fue así; en las otras ciudades, no nos consta. No sabemos todo, ni mucho menos. Una palabra de Suidas referente al Pharmakos —laxo- Xiaydvoí— , por sugestiva que parezca, no nos autoriza, sin embargo, a dar el paso en este sentido. Quedémonos en que, dada la naturaleza de los demonios animales, no hay por qué descartar dicha hipótesis. En el caso de Roma, parece que se podría justificar: el Mamurius Veturius
66 Cfr. W. R. Ha uiday, o
. e.,
p. 17}. 67 Cfr. RtAZER, o. e„ p. 16}; II, p. 24.68 Cfr. L. WeiSER-Aall, o
.
c.,
p. 222.69 Ibid., pp. 217-218. Cfr. p. 226: «die Verurtcilten mussten die Kennzeichnen des Bundes tragen und wurden dadurch urspriinglich mit den Toteo identifizien».
70 Es curioso q u e se hiciera de él, en el siglo iv , un personaje de com edia.
71 Usener lo ha adivinado («Der Stoff des griech. Epos», en Sitzungsber. d. kais. Ak. d. Wiit. in Wien, phil. hist. KI., CXXXV11, 3 • ¡Orine Scbriften, IX, pp. 199 sq.
77 Persecución y procesión están asociadas en el rito de los Pharmakoi, que es esen cialmente una teopnfj (de ahí viene el término &ito8ioxo|ucsTa6ai [Lis ], VI, 33).
que llevaban por las calles de la ciudad y que golpeaban con bastones, iba vestido con pieles de animales. Se sabe que dicho rito, denominado de Expulsión del Año transcurrido, ha sido ya comentado por Usener y Frazer; pero su existencia no aparece probada más que por Johannes Lydus, al mismo tiempo que una filología más escrupulosa duda en considerarlo antiguo73. De cualquier modo, no pudo ser inventado. El silencio sobre el mismo por parte de Varrón y de Ovidio nos autoriza a pensar que, en tiempos de dichos autores, el rito no se celebrara en Roma al llegar el 14 de marzo; se trata, naturalmente, de un rito de «religión popular» que no hizo su aparición de golpe en el siglo v des pués de Cristo. Por lo que atañe a Grecia, el tema de la persecución —con reminiscencias de sacrificios humanos— 74 * * nos viene suministra do por una serie de prácticas religiosas73 en que sucede que un episodio de la guerra de Troya pudo servir precisamente de aitioti16, toda vez que los individuos perseguidos aparecen como demonios, en un rito en el que nos consta indirectamente la práctica de los disfraces77.
Veamos una bonita historia contada por Pausanias78. A pesar de ser tan edificante, encontramos hoy día escasos filólogos que se animen a contarla79. En el burgo de Temesa, en Italia del Sur, se paseaba el fan
73 Véanse las reservas de Warde Fowler(The Román Festivais, p. 49), que se habla
adherido en un principio a la teoría de Usener y de Frazer; no se refieren m is que a la exactitud literal de la información transmitida por Lydus. Wissow a, o. c., p. 148, adop ta por supuesto la misma actitud critica; pero «el carácter tardío del ejemplo» no nos de be determinar para nada, pues la existencia del rito parece confirmada por el calendario rústico.