6 Discussion
6.5 Future research
De Vicente (2001) considera que el proceso de apertura a la escuela es con la intención de alcanzar una educación que impulse una participación comprometida, favorecedora de las relaciones del centro educativo con la sociedad; además, se necesitan directores que promuevan una cultura de participación e implicación en los proyectos que promueva el centro, fomentando las iniciativas surgidas en el claustro y fuera de él. Por otra parte, también es bueno considerar que la apertura a la comunidad pasa por un
conocimiento y el saber gestionar la autonomía del centro, es preciso por tanto, recuperar en las escuelas el valor de la participación. Fullan y Hargreaves (2000, pp. 12-13) afirman que los rasgos de una nueva escuela pública es donde se reconoce el interés y el derecho de los padres de familia en la tarea educativa y se establecen mecanismos para involucrarlos en la misma, juzgan que:
“Construir una nueva relación entre la escuela y los padres es una tarea difícil, no sólo por la diversidad de opiniones que ellos tienen respecto a la escuela y los maestros, sino porque se trata de establecer nuevas reglas que faciliten la
colaboración, sobre la base de que cada uno realice la tarea que le corresponde; … una nueva escuela reconoce el derecho de los padres a la información acerca del trabajo realizado en ella, acepta que su interés es legítimo y los involucra como aliados en la tarea educativa, especialmente en asuntos que les corresponden: el cuidado de la salud física y mental de los niños, el establecimiento de un ambiente familiar que fomente la seguridad y la confianza de cada niño, el interés por lo que los niños hacen en la escuela”.
Los padres de familia se organizan con el fin de coadyuvar en el mejoramiento y conservación de las instalaciones, mobiliario y equipo del plantel, así como para promover acciones en beneficio del trabajo escolar. Las Asociaciones de Padres de Familia son un mecanismo de apoyo esencial para la formación integral del educando, en virtud de que por medio de ella puede motivarse a los padres de los alumnos, a fin de que se interesen en el aprovechamiento de sus hijos y procuren los cuidados, alimentación y vestido necesarios para facilitar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Antúnez (2004, p.179) afirma que: “los docentes y los directivos comparten con las familias el compromiso de educar a los
alumnos”, por tanto, prosigue, las familias tienen el derecho a interesarse en el proceso educativo que siguen sus hijos en la escuela y a participar en él, porque los padres son
capaces de realizar actos más importantes por sus hijos más allá de apoyar la justa
reivindicación, ayudar económicamente o estar presentes en las celebraciones festivas; en suma, las familias, pueden participar en el proceso educativo de sus hijos de formas más relevantes y motivadoras. Elizondo (2006a, p. 101) dice que: “entre familia y educación debe existir un puente indestructible que la gestión escolar debe coadyuvar a construir y consolidar”.
El documento normativo que describe la relación que existe entre el plantel y los padres de familia, está manifiesto en el Reglamento de Asociaciones de Padres de Familia publicado en el Diario Oficial de la Federación del 2 de abril de 1980; en él se estipula el objeto de la creación de este órgano para representar ante las autoridades escolares los intereses que, en materia educativa, sean comunes a los asociados, con el fin de colaborar en el mejoramiento general de la comunidad escolar; también señala que las asociaciones representarán a los padres de familia, tutores y a quienes ejerzan la patria potestad, además tratarán sus problemas, propuestas de soluciones y ofertas de colaboración con los
respectivos directores de las escuelas, supervisores escolares y con las asociaciones estatales a que pertenezcan.
El reglamento antes mencionado expresa en el artículo 6º las atribuciones de las Asociaciones de Padres de Familia entre las que destaca:
a) Colaborar con las autoridades e instituciones educativas en las actividades que estas realicen.
b) Proponer y promover, en coordinación con los directores de las escuelas y, en su caso, con las autoridades escolares y educativas, las acciones y obras necesarias para el mejoramiento de los establecimientos escolares y de su funcionamiento. c) Reunir fondos con aportaciones voluntarias de sus miembros para los fines propios
de las asociaciones.
d) Fomentar las relaciones entre los maestros, los alumnos y los propios padres de familia, para un mejor aprovechamiento de los educandos y el cumplimiento de los planes y programas educativos.
Estas atribuciones y otras más que señala el citado reglamento, se ejercerán en forma coordinada con los directores de las escuelas o las autoridades escolares y educativas competentes, y requerirán de su acuerdo expreso para toda actividad que se comprenda entre las funciones y responsabilidades exclusivas que las citadas autoridades tienen a su cargo. Por su parte, el director del plantel facilitará el cumplimiento oportuno de la Asociación a través de acciones como:
a) Proporcionar a la Asociación de Padres de Familia la información que requiera para colaborar en las actividades socio-culturales tendientes a procurar el beneficio de la comunidad educativa.
b) Motivar a los padres de familia, por conducto de la asociación, para que auxilien a sus hijos en el desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje brindándoles orientación en las tareas escolares, participando en los eventos cívico-culturales y asegurándoles, en lo posible, alimentación, vestido y vivienda adecuados.
c) Orientar a los padres de familia, por medio de la asociación, en lo relativo a la administración del tiempo libre de que gocen los educandos.
d) Establecer canales de comunicación adecuados con la Asociación de Padres de Familia, a fin de fomentar su participación en la solución de los problemas
relacionados con las necesidades de conservación y mantenimiento del plantel para su mejor funcionamiento.
e) Efectuar reuniones periódicas con ellos, para dar a conocer los avances de los trabajos que se estén realizando con respecto a la conservación y mantenimiento del plantel.
f) Motivarlos para que, mediante el desarrollo de sus actividades, se promuevan las relaciones entre los maestros, alumnos y padres de familia.
g) Mantener informados a los padres de familia, en términos generales, de los asuntos relacionados con el funcionamiento de la escuela y definir su participación en el desarrollo integral de los educandos.
Vale considerar que es tarea del directivo escolar conocer en primera instancia, como señala Isaacs (2004), las áreas de actividad y las tareas típicas que hacen referencia a los procedimientos y a las maneras en que se pueden perseguir los objetivos permanentes,
porque sólo desde esta óptica, considerará el valor de la participación de los padres de familia y de esta forma, como dice Elizondo (2001b) permitirá a todas las partes trabajar en conjunto en forma productiva y cálida.