6. Chapter Six: Conclusions and Reflections
6.8 Future Work
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2. TEORÍA DE LOS ACTOS DE HABLA: INTRODUCCIÓN
Alrededor de los años sesenta, Austin fue el primero en postular las ideas principales de los actos de habla, que ha ido transmitiendo y explicando en todas sus clases, conferencias y seminarios. Sus obras fueron publicadas póstumamente en 1962. Más adelante, John Searle, perfeccionaría y consolidaría la teoría de Austin.
Para Austin (1962) y Searle (1969) toda actividad comunicativa es parte en una teoría general de la acción. Basándonos en lo que han señalado estos autores, consideramos que el acto de habla es como una unidad básica de la comunicación lingüística. Como señala Yule ([1985] 1996: 132):
“[…] the use of the term of the speech act covers ´actions´ such as ´requesting´, ´commanding´, ´questioning´ and ´informing´”.
Para Labov y Fanshel (1977: 30), los actos de habla también forman parte de un comportamiento social de interacción y de ahí deberían interpretarse como un aspecto de la interacción social. Los actos de habla se emplean en conversaciones cotidianas en las interacciones comunicativas que implican factores éticos, lógicos y psicológicos y que hacen de cada enunciado un acto con funciones específicas.
Según Austin (1962), básicamente se crea el acto de habla cuando un hablante emite un enunciando a un oyente en un determinado contexto. Es decir, los interlocutores están haciendo algo con el lenguaje cuando afirman un hecho, hacen ofertas, persuaden a la gente para que adquiera productos anunciados, etc. Esta situación explica, “the variety of things people do in speaking” (Alston, 2000: 11).
El acto de habla es la unidad elemental de la comunicación lingüística que según Searle (1969) no es un símbolo sino “la producción o emisión de una instancia de una oración bajo ciertas condiciones”.
Austin en sus conferencias, primero, distinguió entre los enunciados constativos y los enunciados performativos (también llamados enunciados
58 realizativos). Por un lado, los enunciados constativos describen estados de cosas y se evalúan con términos de verdad o falsedad. Al contrario de los enunciados constativos, los enunciados performativos no pueden evaluarse por su valor de verdad, sólo se pueden considerar como adecuados o inadecuados de acuerdo con la situación comunicativa en que se emiten (Escandell Vidal, 2006: 56, Hinojosa Mellado, 2007: 181-182).
Observamos los enunciados como “Lego mi reloj” y “Bautizo este
barco Queen Elizabeth” no se pueden considerar bajo la concepción de
verdad o falsedad, sin embargo sus manifestaciones resultan insatisfactorias si no se realizan en las situaciones adecuadas. Austin (1962) denomina
infortunio a la situación en la cual existe una violación o más bien la
ausencia de las circunstancias requeridas para llevar a cabo con éxito un enunciado realizativo. Las situaciones mencionadas tales como: en un matrimonio musulmán, si la esposa grita “¡me divorcio de ti!”, no provocará un divorcio porque la esposa que dice tales palabras no es la persona autorizada en la religión musulmana para hacerlo. Sin embargo, esta situación cambiará si el grito lo realiza el marido, en cualquier circunstancia, el divorcio se producirá. Lo mismo ocurre en la ceremonia para bautizar el barco. Es decir, el bautizo del barco no podría cumplirse si aquel barco ya tuviera un nombre (Levinson, 1983: 229-30). En el lugar de la concepción de verdad o falsedad para poder realizar de forma óptima, los enunciados performativos o realizativos se presentan las condiciones de felicidad (Díez Pérez, 2003: 145), que exponemos en el siguiente apartado.
Más tarde, el propio Austin modificó su distinción inicial entre enunciados constativos y enunciados performativos, y desde entonces estableció su famosa tricotomía que sirve para todos enunciados. En cada acto de habla, postuló tres componentes de actos de habla: actos locutivos, actos ilocutivos y actos perlocutivos (Siebold, 2008: 43). Dichos actos se entienden de la siguiente manera:
Los actos locutivos: son los que realizamos por el mero hecho de <<decir algo>>. El acto locutivo es la emisión de una serie de
59 ruidos, de palabras dentro de una construcción y con un significado determinado. Para Austin (1962: 94) que el acto locutivo se entiende como, “the act of saying something”. Por consiguiente, “we perform a locutionary act, which is roughly equivalent to uttering a certain sentence with a certain sense and reference” (Austin, 1962: 109).
De hecho, existen dos elementos que pusieron de relieve la teoría de los actos de habla: el significado por una parte y la comprensión por otra. El significado se entiende como la intención comunicativa del emisor al comunicar su mensaje. Y la comprensión como el reconocimiento de la intención comunicativa del emisor por parte del receptor.
Los actos ilocutivos: son los que se realizan <<al decir algo>>, más bien, se refieren a las acciones intencionales que realizamos mediante el uso de los enunciados.
A pesar de todo, teniendo en cuenta que el mismo acto locutivo puede producir varios actos ilocutivos, hay que considerar que depende de la intención comunicativa del hablante y también de la capacidad de comprensión e interpretación por parte del oyente. Dicho en otras palabras, podemos reflejar una multiplicidad funcional a través de un mismo enunciado tales como aconsejar, sugerir u ordenar (Escandell Vidal, 2006: 59-61).
Los actos perlocutivos: son los que se realizan <<por haber dicho algo>>, y se refieren a los efectos que producen. Dicho de otro modo, nuestras intervenciones lingüísticas muchas veces influyen sobre los demás para convencer, sorprender, divertir, consolar, enamorar, enfadar, humillar, engañar, etc. y estos serían los distintos efectos perlocutivos del acto de habla. De hecho, podemos decir que las reacciones por parte del oyente comprueba la existencia de los actos perlocutivos (véase Levinson, 1983: 237; Gu, 1993: 408; Moreno Cabrera, 1994: 335; Akmajian, 1997: 310; Hickey, 1998:
60 86; Garrido Medina, 1999: 3881-3882; Moreno Fernández, 2005: 144)
No cabe duda que el discurso publicitario puede ser constituido por actos de habla. Es sabido que la publicidad pretende hacer que alguien responda de una forma determinada a los estímulos comunicativos contenidos en el mensaje publicitario. Generalmente, la persuasión y la manipulación han sido considerados dos de los principios básicos de esta modalidad de comunicación de masas. Este “querer que otros hagan algo” se traduce, concretamente, en actos de habla perlocutivos.
Como han afirmado Márquez Reiter y Placencia (2005: 12), “in saying something, that is, in uttering certain words with a certain sense and reference, we are performing a ´locutionary´ act. At the same time, we are conveying a certain force. This is the ´illocutionary´ act. And finally, we are bringing about or achieving something, such as persuading our interlocutor. This is the ´perlocutionay´ act”. Obsérvense el siguiente ejemplo:
(1) “¡Ponte las pilas! Lleva tus propios preservativos. Con seguridad, el sexo es más divertido. Ante el VIH, no hay diferencias de sexo, edad, clase social ni orientación sexual. La prueba de VIH es voluntaria y confidencial. Háztela sin crees haber mantenido prácticas de riesgo. Condonéate. Placer sin riesgo. (Consejo de Juventud de España & Ministerio de Sanidad y Consumo).
El hablante, al decir este anuncio en un determinado contexto, produce los siguientes actos de habla:
El acto locutivo Decir una locución con cierta denotación y referencia
“¡Ponte las pilas! – se refiere al uso coloquial en la cultura española, lo cual hace referencia a una manera para animar a una
61 persona a que haga algo. El acto ilocutivo AL decir algo con cierta
fuerza (hacer algo)
¡Ponte las pilas!
comunica la fuerza ilocutiva de mandato y
también de
recomendación. El acto perlocutivo Efectuará ciertos efectos
POR haber dicho algo
Como consecuencia por haber leído este enunciado, los receptores
pueden quedar
considerados de que han de cuidarse a sí mismos y estar más atento a su salud.
Cuadro 2.1: Los componentes de los actos de habla
Entre estos tres actos, parece existir una jerarquía y, por lo tanto, el que logra llamar la atención en la teoría de los actos de habla es el acto
ilocutivo (lo que vamos a tratar detalladamente en parte del análisis de este
presente estudio). De hecho, los actos perlocutivos no se han estudiado tanto como los actos ilocutivos, porque estos actos no se asocian estrechamente con las formas lingüísticas, semánticas y tampoco con la comunicación (Adrian Akmajian, 1997: 395). Por este motivo, en nuestro trabajo nos centramos más en los actos ilocutivos pero sin olvidarnos de los actos perlocutivos.
2.1. Condiciones de felicidad
A partir de la distinción establecida por Austin (1962) entre enunciados constativos y performativos, este autor advierte que los primeros describen estados de cosas y se evalúan en términos de verdad o falsedad,
62 mientras que los segundos, los enunciados performativos, no tienen valores de verdad o falsedad sino que se evalúan simplemente como adecuados o inadecuados en la situación comunicativa en que se emiten. Para que un acto tenga éxito, deberá ser realizado por la persona adecuada y que siga el procedimiento correcto de ejecución del acto. Por ejemplo, en un casamiento, el enunciado les declaro marido y mujer solo tiene éxito si se pronuncia por una persona adecuada con la potestad de efectuar casamientos, en el momento adecuado de la ceremonia y ante las personas adecuadas (cf. Placencia y Bravo, 2002: 2, Siebold, 2008: 46).
Inicialmente, Austin estableció tres tipos de condiciones de felicidad (felicity conditions): (a) debe existir un procedimiento convencional asociado con unos efectos también convencionales, y tanto las circunstancias como los participantes deben ser adecuados, tal como se especifica en el procedimiento, (b) el procedimiento debe ser ejecutado por todos los participantes de manera correcta y completamente, y (c) los participantes deben tener pensamientos, sentimientos e intenciones tal como se especifica en el procedimiento (Levinson, 1983: 229-230).
Searle en su intento por perfeccionar la teoría de los actos de habla establece cuatro condiciones de felicidad: a) las condiciones de contenido proposicional, b) las condiciones preparatorias, c) las condiciones de sinceridad y, d) las condiciones esenciales (Searle [1969] 1987: 54).
Las condiciones de contenido proposicional hacen referencia a las características de la proposición que se utilizan para llevar a cabo el acto de habla. De hecho, las condiciones de contenido proposicional varían dependiendo del acto ilocutivo que el hablante intente realizar (Escandell Vidal, 2006: 70-71, Levinson, 1983: 260).
Las condiciones preparatorias son las condiciones que deberán cumplirse para que un acto ilocutivo en un determinado contexto tenga éxito. Un ejemplo ya clásico, como apuntó Levinson, no pueden prometer algo como “mañana lloverá”. Además, como afirmó Searle ([1969] 1987: 59), el hablante debe prometer algo que
63 el oyente desea: “[…] the things promised must be something the hearer wants done, or considers to be in his interests, or would prefer being done, etc”.
Las condiciones de sinceridad se refieren “al estado psicológico del hablante y establecen qué creencias, intenciones y sentimientos por parte del hablante son necesarios y adecuados para cada acto ilocutivo” (Díez Pérez, 2003: 147, Sieblod 2008: 46).
Las condiciones esenciales “adscriben el acto ilocutivo realizado a un grupo determinado y, por tanto, lo clasifican tipológicamente” (Díez Pérez, 2003: 148). De este modo, la condición esencial que caracteriza el acto de dar las gracias por ejemplo, se manifiesta como una expresión de gratitud o por lo menos el reconocimiento.
Véase un ejemplo de comparación de las condiciones de felicidad en los distintos actos de habla, “pedir” y “advertir”:
CONDICIONES PEDIR ADVERTIR
de contenido proposicional
Acto futuro del oyente Suceso futuro
Preparatorias El hablante cree que el oyente es capaz de llevar a cabo el acto futuro.
No es obvio que el oyente vaya a realizar el acto de manera espontánea.
El hablante cree que el suceso futuro se efectuará y no es del interés del oyente.
El hablante cree que para el oyente nos es obvio que el suceso vaya a efectuarse.
de sinceridad El hablante desea que el oyente lleve a cabo el acto
El hablante cree que el suceso no es del interés del oyente
Esencial Es un intento por parte del hablante de que el oyente lleve a cabo el acto
Es una aseveración de que el suceso no será del interés del oyente
64 Cuadro 2.3: Un ejemplo de comparación de las condiciones de felicidad en los actos de habla “pedir” y “advertir” (Searle ([1969] 1987: 67), Levinson (1983: 261))
En nuestro análisis, intentamos estudiar si existen diferencias culturales en los anuncios publicitarios españoles y los publicitarios malayos, en lo que concierne a las condiciones de felicidad en la manifestación de los actos de habla.
2.2. Clasificación de los actos de habla
Recordemos que la primera clasificación de los actos de habla fue establecida por Austin (1962). Este autor distinguió cinco tipos de actos de habla, que son: los actos veredictivos, los actos ejercitivos, los actos de compromiso, los actos de comportamiento y los actos expositivos (Nieto García, 1995: 32-33).
J. Searle (1969, 1976) estableció otra tipología y consta, básicamente, del mismo modelo planteado por Austin, pero más razonada y metódica que la primera (Nieto García, 1995: 33). Searle finalmente distingue cinco clases de actos de habla: actos representativos / asertivos,
actos directivos, actos compromisos / comisivos, actos expresivos y actos declarativos (Searle, 1976: 11; Nieto García, 1995: 33-34; Díez Pérez,
2003: 151-153; Haverkate, 1984: 14-15; Hinojosa Mellado, 2007: 195-196).
a) Actos representativos / asertivos: su objeto ilocutivo es comprometer al hablante con la verdad del contenido proposicional. A través de estos actos, el hablante intenta representar un estado de cosas como real. Los verbos que corresponden a este grupo son “afirmar”, “narrar”, “perdonar”, etc.
b) Actos directivos: el hablante los utiliza para conseguir que el oyente haga algo. La intención del hablante es hacer que el oyente lleva a cabo una acción futura. Como señala Holmes, “the speech acts which express
65 directive force vary in strength” (Holmes, 2001: 261). Los verbos que pertenecen a este grupo son “pedir”, “mandar”, “suplicar”, “ordenar”, etc.
c) Actos compromisos / comisivos: su objeto ilocucionario es comprometer al hablante en distintos grados a realizar alguna acción futura. Los verbos que pertenecen a este grupo son “prometer”, “ofrecer”, “jurar” y “amenazar”, entre otros.
d) Actos expresivos: el objeto ilocutivo es la expresión del estado psicológico especificado en la condición de sinceridad sobre el estado de cosas. Este es también el estado psicológico del hablante. Entre los verbos encontrados en este grupo tales como “felicitar”, “agradecer” y “deplorar”.
Según Nieto García (1995: 34), en una primera comparación entre estas dos tipologías, el segundo modelo establecido por Searle “es probablemente más puramente lingüístico” que el primero de Austin. De hecho, el modelo de Austin “se circunscribe más al ámbito de la sociolingüística, en el sentido de que considera una serie de variantes como el rol social de los interlocutores, hasta tal punto que es ese rol social es el que determina los actos veredictivos” (Díez Pérez, 2003: 154). Nieto García también opina que el modelo de Searle “resulta más claro y fácilmente demostrable empíricamente que el de Austin, al no favorecer la posible asignación de más de un tipo de acto ilocucionario a una misma proposición” (Díez Pérez, 2003: 155).