Chapter 5 Conclusion and Future Work
5.2 Future Work
Cuando se indaga en la imagen de la mujer negra relacionada con la marginalidad, se evalúa que la novela testimonio consta de cuatro títulos que muestran esta configuración: «Barracones», «Las prostitutas», «Silvio, Saraza y Juan Pesca'o » y «Chicharrones».
Un dato que resulta vital aclarar es que dicha imagen no está referenciada de esta forma por la crítica, la cual describe a la imagen de la mujer negra marginal. Sin embargo esta última no se observa como parte de la configuración individual de la protagonista, sino mediante tres aspectos básicos: el contexto donde se desarrolla, la situación económica que posee y las relaciones sociales que sostiene con otros personajes, que sí lo son, por lo que resultó pertinente denominarla como: imagen de la mujer negra relacionada con la marginalidad. El primer aspecto, se ejemplifica a partir del contexto social donde se desarrolla la protagonista: los barrios santiagueros pobres. En los mismos se alude a todo tipo de actividades ilícitas; la prostitución, el juego, la venta y reventa de mercancías a través de los pregoneros y los puestos de comidas; la corrupción de los representantes de la ley; así como los robos, las peleas, el hambre y el ruido.
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Barracones tenía una musicalidad especial. La música de los traganíqueles, la bronca de los borrachos, los pleitos de algunas mujeres con sus hijos, con sus maridos o con algún vecino. El sonido del tolete de la policía cuando golpeaba el poste de la luz. En fin, vivir en Barracones era vivir en un lugar muy especial.346 Por otro lado la imagen, está conformada como resultado de la situación económica de la protagonista y de los personajes pobres que la rodean, quienes poseen carencias: económicas, educativas, médicas, alimentarias y culturales.
Pero la pobreza se veía en toda su magnitud. Hombres y mujeres buceando en las pilas de desechos de las viandas para poder, con unos quilos llevar algo de comer a sus hijos.347
La imagen de la mujer negra relacionada con la marginalidad se construye por tanto con el objetivo de mostrar como la mujer negra, está en constante desafío para lograr la supervivencia, venciendo sistemáticamente los obstáculos de su realidad. Sin embargo este desafío va más allá de una mejora individual, sino que genera un sentimiento de solidaridad humana hacia los que le rodean, como no puede cambiar su contexto social marginal, ni su situación económica, opta por ofrecer su ayuda a los individuos que viven en este medio tan hostil. Lo que se demuestra con más énfasis a partir de la relación de la protagonista con personajes marginales como son: locos, prostitutas y homosexuales.
Primeramente la protagonista no tiene una relación cercana con los personajes marginales locos, sino que se siente sensibilizada con ellos, al ser individuos sin cognición, ni esperanzas en la vida, que son despreciados y rechazados por otros personajes y en general, por la sociedad. Sin embargo en la protagonista hay un reconocimiento de su existencia y una aceptación de su condición. Entre los personajes típicos mencionados están: Arbolito (un negro vestido con traje y abrigo largo muy sucio), Cuenco Duro, (una mujer negra, joven y desquiciada) y Garrafón (un hombre indio, bajito y herniado).
En un segundo apartado, están las prostitutas, personajes con las cuáles la protagonista si establece una relación de cercanía, aunque sus concepciones de vida eran opuestas.
En la Plaza hice relaciones de todo tipo y amistad con muchas prostitutas. Pude conocer nuevas facetas de la miseria y, sobre todo, conocí de las diferentes formas con que los pobres se ganaban la vida; entiéndase por vida, la subsistencia.348
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La amistad con prostitutas permite que la imagen de la mujer negra relacionada con la marginalidad esté configurada a través de la protagonista, la cual interviene en las vidas de estos individuos marginales, como símbolo de refugio y de sanación. La mujer negra transforma la vida de las prostitutas por medio de la comprensión de sus problemáticas familiares y por el apoyo en la crianza de sus hijos.
En otro sentido, la protagonista no impugna a las prostitutas sino que las defiende al considerarlas mujeres que han asumido esa condición obligadas por la necesidad de supervivencia en la sociedad de la época, cuando enuncia: «Yo no justifico la prostitución, siempre uno se puede ganar la vida decentemente, pero en aquel sistema todo era muy difícil».349 En la protagonista ocurre una valoración de estos personajes marginales, donde hay una separación entre los sentimientos y los actos. Al final llega a la conclusión que las prostitutas aunque son moralmente seres denigrados por la forma de vida que desempeñan, son personas de bien por su calidad humana.
Como yo en mi lucha por la vida había puesto un tren de cantinas, muchas de ellas me fueron a ver para que les hiciera la comida. De aquellas relaciones conocí a Dalia y a Delia. ¡Qué buen corazón tenían! Se encariñaron mucho con mi familia […] Muchas de esas mujeres no eran malas.350
Concurre por otro lado, una identificación de la mujer negra con la situación de las prostitutas cuando se refiere a que « […] todas eran desgraciadas, marginadas, discriminadas».351
Posteriormente, la imagen de la mujer negra relacionada con la marginalidad que está conformada por medio de la relación de la protagonista con prostitutas, se utiliza para demostrar como existe la solidaridad de la mujer negra con su propio sexo, a pesar de existir circunstancias económicas difíciles, la protagonista es capaz de brindar su apoyo. También es una forma de exponer lo decadente del sistema y dentro de él, el florecimiento de relaciones humanas cordiales, sin interés de ninguna índole.
En tercer y último lugar, se encuentran los homosexuales a los que la protagonista se refiere como «patos».
Era muy común, en la calle Barracones, ver subir y bajar a los patos […] Yo tuve trato con tres de ellos, porque casi siempre comían en la fondita que tenía en mi casa.352
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La imagen de la mujer negra relacionada con la marginalidad, específicamente con personajes homosexuales, no es de cercanía, sino por medio de una relación laboral cuando expone: «Las relaciones de ellos conmigo, como te dije, eran debido a que comían, casi todos los días en mi fondita. Además porque tu hermana Pura les hacia los vestidos que usaban durante los carnavales».353 La relación de la protagonista con los homosexuales es por medio del respeto y la comprensión de su preferencia sexual cuando enuncia: «Eran muy tranquilos y se comportaban bien. Había dos que eran muy educados. Los recuerdo bien, me parece estar mirándolos: Silvio, Saraza y Juan Pesca'o ».354
Finalmente, la imagen de la mujer negra relacionada con la marginalidad, está configurada para indicar que la influencian aspectos como: el contexto, la situación económica y las relaciones sociales que en la protagonista no determinan su condición de mujer negra marginal. Por el contrario, se erige como un ser de buenas costumbres, de gran sensibilidad y de integridad moral. La mujer negra relacionada con la marginalidad es una antítesis de la configuración típica que ha sufrido la mujer negra dentro de la imagen de la mujer negra marginal. En ambas imágenes, la semejanza consiste en que la mujer negra lucha por la supervivencia, pero lo que la diferencia es el modo de conducirse que lo realizan en direcciones opuestas.