Chapter 3 Case Studies
3.2 GENI
3.2.1 GENI Design
Para emprender el análisis de la imagen la mujer negra feliz se debe señalar que la misma además de no poseer apoyatura de la crítica y ser un deslinde de nuestro análisis del texto, está construida a partir de los motivos personales y familiares que impulsan a la protagonista en el trayecto de su vida a la felicidad.
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En un primer momento, la felicidad de la mujer negra como parte de su motivación personal está desplegada gracias a aquellos instantes donde la protagonista siente plenitud mediante los logros alcanzados por sí misma. Lo que se manifiesta a través de elementos como: su carácter, su responsabilidad social, su empoderamiento material y su modo de divertimento. Por tanto la felicidad tiene un carácter independiente.
El carácter positivo es el primer elemento que condiciona la felicidad en la protagonista ya que es capaz de ir propiciándosela a sí misma al ir transformando momentos de tristeza y angustias en momentos de alegría.
De niña como no tenía juguetes, yo me fabricaba mis muñecas-como ya te expliqué- y era feliz, muy feliz cuando les hacia sus ropitas, cuando les peinaba su pelo de pelusa de maíz, cuando conversaba con ellas. Lo fui cuando era maestra, allá en Báguanos. Esa felicidad me la dio mi trabajo. A pesar de todo lo que luché-aunque no lo pude materializar- para ingresar en el Instituto, entonces también lo fui, porque comprendí que yo era inteligente y podía.324
El apoyo a los cambios o trasformaciones sociales dando su paso al frente como individuo integrado a la sociedad revolucionaria es otro de esos elementos, puesto que la protagonista se siente parte de la obra revolucionaria que le trae felicidad a todos los ciudadanos cubanos.
Me sentí muy feliz compartiendo con los vecinos de la cuadra, cuando sudaba en el cañaveral recogiendo caña, o en la campaña de la trilla de café, en los trabajos voluntarios después del triunfo revolucionario […].325
El empoderamiento material de la mujer negra le trae satisfacción y sobre todo felicidad al obtener su independencia económica y por lo tanto beneficios materiales.
Para mí era una satisfacción porque trabajaba para cubrir las necesidades de mi casa.326
La diversión y el esparcimiento a partir de los placeres o gustos de la protagonista, así como las celebraciones también le producen felicidad.
Hace un buen tiempo que el Día de Reyes está colmado de felicidad para mí. Mi casa se hace chiquita para recibir a mi familia, que viene a traerme alegría y a
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estimularme cuando digo que quiero vivir hasta el 6 de enero del 2002. Y que hablar de los vecinos de la cuadra, que año tras año, el día 5 de enero a las doce de la noche, me traen una serenata y un cake y lo comemos entre todos. Sí, ¡a esa hora! Y nunca me ha hecho daño, porque bailamos y cantamos un ratico. Ahora me siento una mujer feliz el día de mi cumpleaños. Por eso he jurado morirme ese mismo día, cuando cumpla los 100 años.327
En segunda instancia la imagen de la mujer negra feliz está conformada como resultado de la motivación familiar, por la capacidad de sentirse feliz a través de la felicidad de sus seres queridos, en especial sus hijos, nietos y bisnietos. Por tanto es un sentimiento dependiente al de otros. Dentro de los elementos que intervienen están: su sacrificio y su empoderamiento espiritual.
Por un lado, el sacrificio le permite a la mujer negra proporcionarle felicidad a otros y a la vez nutrirse de este sentimiento, por medio de una retroalimentación.
Fui una mujer muy pobre, pero traté, en medio de aquella pobreza, de propiciarles a ustedes alegría y felicidad.328
Mientras que por otro, el empoderamiento espiritual le aporta felicidad a la protagonista, pues considera que los logros alcanzados por sus seres queridos son en gran parte suyos. Es decir que existe en ella una transitividad de emociones donde la felicidad se comparte con el orgullo y la satisfacción al tener hijos revolucionarios, lograr casar a dos de sus hijas en la iglesia, ver convertida a una de sus hijas en una profesional al igual que a muchos de sus nietos.
Ahora tengo muchos bienes, pero no materiales, sino espirituales: mis hijos y mis nietos […] Me siento rica […]. 329
Se puede llegar a la conclusión que la imagen de la mujer negra feliz está configurada para demostrar que la felicidad en la protagonista está dada por varios motivos, a partir de una construcción personal o familiar, sin importar las circunstancias ni su magnitud. Está ligada a otros sentimientos como son la satisfacción y el orgullo. En determinados ocasiones puede partir de una retroalimentación o de una transitividad de emociones.
108 2.2.12.LA IMAGEN DE LA MUJER NEGRA COCINERA
Se debe considerar, que la configuración de la imagen de la mujer negra cocinera se percibe a través de dos aspectos: en cuanto a la significación personal de la cocina para la protagonista y en cuanto al espacio físico.
Es importante señalar que en el libro se evidencia la construcción de la imagen de la mujer negra cocinera fundamentalmente en el acápite titulado «El amor entra por la cocina». En el mismo, la imagen se muestra a partir de la valoración de la protagonista como cocinera, donde se refiere a su don y las razones que la impulsan a realizar esta labor.
Aunque feo sea decirlo, yo fui una excelente cocinera. No de alta cocina de cremas y asados, pero de la comida tradicional cubana fui tremenda especialista. En primer lugar, me encanta hacerlo; en segundo, tuve un marido muy caprichoso en ese sentido; y en tercero, porque en una etapa con eso me ganaba la vida cuando las cantinas y la fondita. Pero, además, comer es sabroso, ¡Ah!, comer es ¡tremendo placer!330
Del mismo modo la imagen de la mujer negra cocinera es la conformación de la mujer como la proveedora del desarrollo y el bienestar de su familia a través del alimento. Esta idea se apoya cuando la protagonista hace mención a su aporte al deleite de su familia a través de las recetas que prepara, entre ellas dulces y sopas, y sobre las penurias que transita debido a la escases de alimentos y a las creatividades culinarias que experimenta al no tener qué cocinar, entre ellas la sopa de piedras (hecha a partir de ingredientes aportados por los vecinos del barrio).
Finalmente, esta imagen se construye desde una relación intrínseca entre la cocina y la religión como resultado de las creencias de la protagonista por medio de la comida ritual que le coloca a sus santos como ofrendas de agradecimiento.
[A] San Lázaro […] le pongo maíz tierno en un plato, otras veces se lo tuesto, y los días de fiesta le pongo dulces y frutas, además de su trabuquito y su copita de ron, porque eso a él ¡le gusta mucho! Lo mismo hago con mi Virgencita, para que no se me ponga celosa; a ella le pongo miel de abejas o calabaza […]. 331
En relación con el espacio físico, existe una disquisición en cuanto a la construcción de la imagen de la mujer negra cocinera. La disquisición parte de la significación del espacio
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cocina para la protagonista. De esta forma la cocina debe ser analizada desde dos espacios contrapuestos: la reclusión y la liberación.
La cocina como reclusión se representa como un espacio dentro del hogar donde se confina a la mujer negra de la sociedad que la niega, donde se efectúa un aislamiento o una enajenación, donde ocurre una negación de sus capacidades para desarrollar otras actividades y se cumple su tarea principal en el núcleo familiar: darle de comer a sus seres queridos. La protagonista como cocinera contrae una obligación, la de servir de forma sumisa a los caprichos culinarios del esposo, fundamentalmente durante los primeros años de casada.
Él era caprichoso para comer: me tenía que levantar mucho más temprano, porque se desayunaba con arroz blanco, huevos fritos y un vaso de vino Sansón.332
La cocina como liberación se representa por otro lado como un espacio dentro del hogar donde ocurre la emancipación de la mujer negra, puesto que es el medio que le permite su desarrollo en el plano laboral y así vincularse a la sociedad. La protagonista como cocinera adquiere una liberación mínima durante su adolescencia cuando aprende a hacer dulces para vender y así recaudar fondos para un movimiento abolicionista al que pertenecía, sin embargo, dicha liberación comienza realmente cuando contrae matrimonio y comienza a utilizar la cocina como medio de subsistencia. A través de su comida no solo satisface a su familia sino que satisface a otros y obtiene remuneración económica, aunque sea pequeña. Esto la hace sentirse útil, capaz y sobre todo dar sus primeros pasos para la independencia del hombre.
Comencé por un tren de cantinas. […] La gente iba a mi casa y así y así fui adquiriendo clientes: maestras, trabajadoras de oficinas y sobre todo prostitutas. Llegué a tener veintiuna cantinas las compraba a plazos […] en la medida que progresaba el negocio.
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