Los ecosistemas naturales proporcionan flujos de bienes y servicios tanto directos como indirectos a los agentes económicos y a la sociedad en general. El hecho es que el mecanismo de mercado funciona como si el medio ambiente y los recursos naturales carecieran de valor, y además son de acceso abierto, por lo que su operación es imperfecta. La depredación que se produce por la falta de instrumentos para limitar el
uso de recursos de este tipo se conoce como la Tragedia de los Recursos Comunes (Hardin, 1968). Por ejemplo, bienes ambientales como el aire o el agua intervienen en procesos de producción de bienes privados habitualmente con un costo marginal nulo dado que no tienen un precio en el mercado. Para soslayar esta dificultad, debe considerarse que tomar decisiones tanto públicas como privadas que influyen sobre los RR.NN. requiere de conocimiento acerca del valor (o rango de valores) de los mismos y de sus efectos2. De este modo, se logra que esas decisiones tengan base en información relevante, no excluyente, pero al menos más completa.
El principal objetivo de la valuación económica del uso de los RR.NN. es estimar costos y beneficios ambientales en términos monetarios, una unidad homogénea que permite su comparación. Esta no es una tarea sencilla por las dificultades e incertidumbres asociadas a las problemáticas ambientales, adicionado al hecho de que existen varios métodos de valoración, entre los cuales se deben seleccionar los más adecuados de acuerdo al caso; o para ser más rigurosos, los menos inadecuados dadas sus limitaciones.
II.2.2. El debate entre la economía ambiental y la economía ecológica
El conocimiento del valor se puede enfocar desde diversas escuelas, entre las que se destacan la economía ambiental (environmental economics) y la economía ecológica (ecological economics). Según Page (1991), resulta fascinante como dos campos conceptualmente complementarios se han asociado con preceptos tan opuestos sobre la interrelación del hombre con el medio ambiente. La primera escuela se basa en instrumentales económicos como el mercado para el cálculo del valor ambiental, mientras que la segunda critica el concepto de valuación económica fundamentándose principalmente en modelos de las ciencias biológicas, como los propuestos por la ecología.
La economía ambiental es una disciplina que establece bases teóricas a partir del cuerpo de conocimiento económico en pos de optimizar el uso y conservación del medio ambiente y de los RR.NN. en el marco de instrumentos de mercado. Para ello, estima mediante medidas monetarias, los cambios en la calidad ambiental y utiliza este criterio para la toma de decisiones.
Algunos de los métodos que propone la economía ambiental se basan en la variación de la productividad marginal, los costos de restauración, los precios hedónicos, el costo del viaje, la valuación contingente, las subastas experimentales, entre otros. Los mismos son desarrollados en la sección II.3 de este capítulo, y cuentan con utilidad práctica en la actualidad. Sin embargo, son criticados por su imprecisión, su
carencia de sustento de la teoría ecológica y por el uso de unidades monetarias para su conmensurabilidad.
Algunos de los principales autores y trabajos dentro de este campo del conocimiento son Freeman (1979, 1993), Dixon & Hufschmidt (1986), Cummings, Brookshire & Schulze (1986), Smith, Desvousges & Fisher (1986); Ellis & Fisher (1987), Baumol & Oates (1988), Mitchell & Carson (1989), Pearce & Turner (1990), Kahneman & Knetsch (1992), Field (1994), Azqueta Oyarzun (1994), Finus (2000), Figge (2005). En la región latinoamericana se destacan Seroa da Motta (1998), Vásquez Lavín, Cerda Urrutia & Orrego Suaza (2007) y Conte Grand & D’Elia (2012).
Por su lado, la economía ecológica es un campo interdisciplinario que intenta abordar la problemática ambiental a través del estudio de la interacción entre la sociedad y la naturaleza. La economía ecológica adopta la teoría de sistemas para la comprensión de los fenómenos ecológicos y los integra a los estudios de los límites físicos y biológicos debidos al crecimiento económico (Pegue, 2009). Esta disciplina utiliza indicadores para la evaluación de bienes y servicios ambientales, tales como la huella ecológica, el agua virtual, el retorno de la energía sobre la inversión (EROI), la apropiación humana de la producción primaria neta de la fotosíntesis (HANPP), las emisiones de gases de efecto invernadero, etc.
Uno de los principales métodos de los que se vale la economía ecológica es el análisis multicriterial (Prato, 1999; Falconí & Burbano, 2004). El mismo se presenta como un instrumento para resolver problemas dependientes de objetivos diversos de naturaleza multidimensional. Se evalúan diferentes alternativas a través de una batería de criterios, y no sólo un valor monetario único, poniendo de manifiesto los conflictos o trade-off existentes. También se emplean dentro de esta disciplina el análisis del ciclo de vida, el balance de masas, los métodos energéticos como el de energía incorporada, el análisis exergético y emergético, entre otros. Los mismos reciben críticas por la débil definición de las metodologías, la excesiva utilización de la teoría ecológica y el alejamiento de los problemas cotidianos de gestión.
Los exponentes más renombrados de esta disciplina son Georgescu-Roegen, (1971), Passet (1979), Costanza (1991), Daly (1980), Daly & Cobb (1993), Daly & Farley (2004), Martinez Alier (1995), Odum (1996), Prato (1999), Batabyal (2000), Holling (2001), Brown & Ulgiati (2002), Álvarez, Lomas, Martín, Rodriguez & Montes (2006), Díez & Etxano (2008), Muradian, Corbera, Pascual, Kosoy & May (2010); y a nivel nacional, Pengue (2009).
Ma & Stern (2006) realizan una comparación entre la producción académica de ambas escuelas y encuentran que, a pesar de existir un solapamiento entre los temas y las referencias de las publicaciones provenientes de las mencionadas corrientes, los artículos sobre economía ambiental citan principalmente aportes económicos, mientras que los de la economía ecológica reseñan fuentes interdisciplinarias, como trabajos
derivados de las ciencias naturales y las ciencias ambientales. En relación a los temas tratados por las disciplinas, el más citado en los artículos de economía ambiental es la valuación de no mercado, seguido por otros tópicos como política ambiental, crecimiento económico, gestión del medio ambiente y de los recursos naturales. Contrariamente, las publicaciones en el campo de la economía ecológica no tratan la cuestión de la valuación económica y abordan con más énfasis temas como la contabilidad medioambiental, la sustentabilidad y la curva ambiental de Kuznets.
II.2.3. Composición del valor de un recurso ambiental
El valor económico de un recurso ambiental ( ) o valor económico total puede ser desagregado en su valor de uso y su valor de no uso (Randall, 1987; Pearce & Turner, 1990). Cada uno de ellos puede ser descompuesto en sus conductores de valor (Ilustración 2):
Valor de uso ( ): En la literatura, este valor suele estar conformado por tres conceptos; el valor de uso directo, el valor de uso indirecto y el valor de opción.
Valor de uso directo ( ): Se produce por la utilización de un recurso ambiental por parte de un individuo, a través de su extracción, recreación o cualquier otra actividad de producción o consumo.
Valor de uso indirecto ( ): Se presenta cuando el beneficio actual del recurso se deriva de las funciones ecosistémicas, apropiados o consumidos indirectamente hoy.
Valor de opción ( ): Son los bienes y servicios ambientales de usos directos e indirectos que serán apropiados o consumidos en el futuro. Algunos autores consideran el valor de opción como un componente del valor de no uso, por tratarse de un aprovechamiento futuro.
Valor de no uso ( ): Se compone por lo que se conoce como valor de existencia o valor pasivo (Krutilla, 1967).
Valor pasivo o de existencia ( ): Refleja cuestiones morales, culturales, éticas o altruísticas en relación a los derechos de existencia de especies no humanas o de preservación de riquezas naturales, aunque estas no representen un uso actual o futuro para un individuo.
Ilustración 2: Composición del valor económico de un RR.NN.
Fuente: Elaboración propia con base en revisión de literatura.
La composición de este valor se puede expresar analíticamente del siguiente modo: , con . Por lo tanto, el valor se compone por los conductores presentados en la Ecuación 1.
Ecuación 1
En principio, considérese que los métodos de valuación3 no son capaces de captar todos estos componentes del valor de un recurso ambiental. Por lo tanto, deben sumarse los resultados arrojados por distintas metodologías para obtener el . Sin embargo, debe ponerse especial atención para evitar inconsistencias o dobles cómputos: entre estos conductores de valor no hay solapamientos, pero los valores que arrojan cada una de las metodologías pueden contemplar varios conductores. Si más de una de ellas capta el mismo conductor, no deben adicionarse para evitar solapamientos. Asimismo, si se suponen situaciones contrapuestas para aplicar los métodos, tampoco es correcto sumar los resultados obtenidos.