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Future Work: Three-Dimensional Finite Element Simulation

Collazo (2006), considera la bioadaptación como una ley básica dentro del entrenamiento deportivo. Sus presupuestos constituyen la razón de por qué mediante la práctica sistemática del entrenamiento, un individuo incrementa sus potencialidades orgánicas y funcionales. El conocimiento de esta ley por parte de los entrenadores facilita el aumento gradual y progresivo de las cargas físicas dentro del proceso de entrenamiento, lo que indica que el hombre se adapta a diversos cambios siempre y cuando exista un trabajo sistemático. El contenido seleccionado debe proporcionar ascensos en pequeñas dosis, se deben respetar los rasgos distintivos de la personalidad de los atletas, su individualidad, lo que se manifiesta a través de las características individuales de cada sujeto como son: sus vivencias, experiencias y actividad entre otras.

Matvéev propuso en la década de los años 50 del siglo pasado, una estructura de planificación del entrenamiento deportivo que se fundamenta en la ley anteriormente explicada, y aún hoy, a pesar de encontrar muchos detractores, mantiene su vigencia.

Collazo y Betancourt (2006), en su obra Teoría y Metodología del Entrenamiento Deportivo, Fundamentos Teóricos, Didácticos y Metodológicos del Entrenamiento Deportivo Tomo I, citan a varios autores que abordan el principio de la individualización:(Álvarez del Villar 1993; Collazo 2006;

Erwin Hahn 1987; Godik y Popov 1993; Grosser 1992; Levesque 1993; Manno 1994; Matvéev 1983; Navarro 1993 y Ozolin 1970) lo que demuestra la importancia de este principio.

Matvéev (1983), indica que el principio de la especialización deportiva está estrechamente ligado a la individualización profundizada. La especialización deportiva se debe realizar considerando las peculiaridades individuales del deportista, esto permitirá revelar más plenamente sus aptitudes en el deporte y satisfacer los intereses deportivos. Este principio igualmente requiere que se asegure la relación entre el crecimiento de las sobrecargas y las posibilidades funcionales y de adaptación del organismo teniendo en cuenta las diferencias individuales de los ritmos de desarrollo del buen entrenamiento.

Se considera que en lo antes expuesto se explicita claramente que las posibilidades de adaptación del organismo son individuales, una misma sobrecarga puede producir efectos diferentes, aspecto importante a tener en cuenta en la planificación del entrenamiento deportivo.

Ozolin (1970), aborda el principio de la individualización desde otra arista, reclama la necesidad de tener en cuenta la relación entre las verdaderas potencialidades del atleta y las exigencias que se le formulan, por lo que tiene que haber una correspondencia entre la estructura del ejercicio seleccionado y la edad del practicante, sexo, nivel de sus posibilidades físicas, su preparación deportiva y su estado de salud. Se deben tener en cuenta también, las cualidades psicológicas de la personalidad de cada uno.

Erwin Hahn (1987), afirma que cada individuo es un ser diferente de los demás, por ello, en el entrenamiento hay que tener presente las características somatotípicas, orgánicas y funcionales de cada atleta y sobre todo, el nivel de preparación que posee en cada momento, con el objetivo de suministrar cargas de desarrollo.

Grosser (1992), considera que el principio de la adaptación a la edad e individualización del deportista tiene un carácter obligatorio, se deben tener presente las particularidades individuales de cada deportista. Su fundamento biológico radica en la capacidad que posee cada individuo para adaptarse, pues se sabe que estímulos iguales provocan individualmente respuestas diferentes. Levesque (1993), fundamenta su punto de partida en la necesidad de elaborar programas de entrenamiento en función de las necesidades individuales y de las capacidades iniciales de cada uno. Es importante conocer que ningún organismo reacciona de idéntica forma ante un mismo entrenamiento.

Álvarez del Villar (1993), expresa la necesidad de tener en cuenta las particularidades individuales de cada deportista, incluyendo edad, sexo y nivel de entrenamiento.

Godik y Popov (1993), son partidarios de que la planificación deportiva debe tener presente tanto la estructura del deporte practicado como las características que determinan las exigencias de la preparación y las particularidades individuales de cada atleta.

Navarro (1993), expresa la necesidad de conocer que cada individuo es un ser único, con características morfológicas, funcionales, antropométricas, motrices, psicológicas de adaptación totalmente diferentes a sus semejantes, e incluso a padres, hijos y hermanos, etc. Todo ello explica y demuestra las razones por las que un sujeto reacciona diferente a otro ante un mismo estímulo, e incluso, el mismo sujeto no reacciona igual en todo momento ante ese mismo estímulo.

Manno (1994), en relación a este principio indica que: “es casi imposible que dos individuos tengan la misma capacidad de carga y de reacción a la misma. Factores como la edad, el sexo, el nivel de actividad física realizada con anterioridad, el estado de salud y la constitución física y funcional básica en general, son, con toda seguridad, características que permiten identificar muchas razones de esa diversidad que justifica la diferente reacción a la carga de un individuo a otro”.

Morales y Álvarez (1996), se refieren al entrenamiento deportivo personalizado y ven la importancia de personalizar el entrenamiento cuando aumenta gradualmente la independencia del atleta y lo convierte cada vez más en sujeto de su propia preparación.

Como se puede apreciar, los autores citados, desde aristas diferentes, reconocen la importancia y necesidad de la individualización en la preparación del deportista, aspectos con los que se armoniza, pero no tienen en cuenta que la misma debe atenderse igualmente en el retiro y desentrenamiento del atleta. Por todo ello, en la presente investigación, se defiende el criterio de atender en el retiro deportivo estas especificidades y orientar acertadamente la individualización del posterior desentrenamiento.

Collazo (2006), pone a consideración de los estudiosos de la teoría y metodología del entrenamiento deportivo, un sistema de principios multidisciplinarios del entrenamiento deportivo, en el que se incluye el principio de la individualización de las cargas. Refleja como esencia de este principio el carácter individualizado que exige la aplicación correcta de las cargas físicas en el entrenamiento, atendiendo a las particularidades de la edad, el sexo y el nivel de cada sujeto, se respeta el ritmo de aprendizaje de cada cual. Hay plena coincidencia con estos criterios pues se consideran como antesala de la posterior individualización del desentrenamiento deportivo.

En opinión de la autora se introduce como algo novedoso en la propuesta el ritmo de aprendizaje de cada atleta, dar a cada cual lo que necesita atendiendo a su capacidad, a su desarrollo técnico táctico y a los objetivos que se quieran alcanzar.

Lo anterior debe materializarse en la planificación individual del desentrenamiento, si se entiende este como continuidad de la preparación deportiva una vez que el atleta se retire del deporte de altas competiciones. En esta individualización se deberán concretar las especificidades del proceso de desentrenamiento. Los elementos abordados con anterioridad se manifiestan en el proceso de formación individual de los fondistas aspecto que se desarrolla en el siguiente epígrafe.

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