Chapter 5: APPROACH
7.3 Future Work
Es difícil plantear conclusiones sobre este trabajo, la exploración del papel de los pueblos en la configuración territorial muestra la gran heterogeneidad exis- tente en los diferentes espacios del Distrito Federal. A pesar de la importancia histórica de los pueblos en el poblamiento del Valle de México, ellos no son considerados como elementos constitutivos del territorio actual. Sin duda esto deja un vacío importante para explicar muchos de los problemas actuales re- lacionados con la urbanización popular, el crecimiento urbano de los pueblos, la relación de los pueblos ubicados en la periferia urbana y la urbanización, los problemas de límites entre delegaciones y pueblos, etcétera.
La Ley Orgánica del Distrito Federal de 1970 prácticamente desapareció a los pueblos de la estructura del poblamiento urbano. La creciente urbani- zación absorbió de manera absoluta una forma de poblamiento que fue y es característica de una ciudad, en la que la mayor parte de su historia los pue- blos han sido elementos sustanciales en su desarrollo. A pesar de esto, si bien en los datos oficiales de la ciudad no existen los pueblos, en la nomen- clatura cotidiana de la urbe ellos están presentes, no sólo con la superviven- cia de sus costumbres y fiestas, sino en los rasgos territoriales como su traza, sus formas particulares de vivienda y su relación con las diferentes formas de urbanización, y con las instancias de administración y gestión urbana.
En este sentido la historia territorial de los pueblos en el Distrito Federal permite identificar algunos ejes centrales que explican la estructura actual de algunas delegaciones. Estos ejes tienen un carácter histórico, pero sus efectos en la estructura actual son evidentes. En esta parte, retomaremos algunos de ellos con el objeto de plantear algunas reflexiones y posibles lí- neas de trabajo para profundizar este tema.
Uno de los ejes principales que dan cuenta de la organización territorial y su desarrollo desde la Colonia hasta la actualidad es la división básica en- tre la ciudad española y los pueblos de indios. Este trabajo muestra que los pueblos de indios en general fueron subordinados a la presencia de pobla- mientos españoles. El caso de Coyoacán es bastante claro en este sentido, sus antecedentes de ciudad española sin duda alguna determinó que en los siglos XIX y xx la zona tuviera inversiones importantes para mantener a una población con nivel económico más o menos elevado. La diferencia de equi- pamiento entre la zona de influencia de la villa española y los pueblos es bastante clara en la zona de los Culhuacanes. No sólo la villa española tuvo
esta preeminencia, el poblado de Guadalupe en la actual delegación Gustavo A. Madero, creado por las autoridades españolas para sostener el culto gua-
dalupano, tuvo un efecto similar al de Coyoacán, la subordinación y hasta la invisibilidad de los pueblos en el territorio.
La organización colonial de los pueblos en cabeceras y sujetos también tuvo efectos territoriales importantes. Aun cuando estas redes tuvieron un claro objetivo de dominación colonial económica y evangelizadora, llama la atención la permanencia de las relaciones entre los pueblos a través del tiem- po. Incluso cuando en el siglo XIX desaparece la distinción entre ciudades es- pañolas y pueblos de indios, las cabeceras se siguen reconociendo como una forma administrativa eficaz para gobernar el territorio. Muchas cabeceras de pueblo en la Colonia, mantuvieron su importancia en el siglo XIX y en la pri- mera mitad del siglo xx, y se reconocieron como partes fundamentales del Distrito Federal. En zonas en las que predominaban los pueblos, como Iztapa- lapa y Tláhuac, existieron varias cabeceras de pueblo reconocidas.
Esta forma de organización territorial también tuvo efectos internos en los pueblos, su organización espacial, la traza y las construcciones importantes estuvieron relacionadas con el hecho de ser pueblos cabeceras o no. La diver- sidad existente de la organización espacial de los pueblos tiene relación directa con los antecedentes de pueblos cabecera o sujeto. Sin embargo, la existencia de una traza inicial basada en esta relación indica no sólo los antecedentes históricos del lugar, sino también la configuración interna del pueblo.
Otro efecto importante de la relación cabecera-sujeto fue la pervivencia de relaciones territoriales referidas a las actividades religiosas y festivas de los pueblos. Estas relaciones, que se pueden plantear como identitarias, sin duda tienen un antecedente colonial y hasta prehispánico, y se basaron en la existencia de un territorio organizado en función de la administración de varios pueblos. Su división en años posteriores, en diferentes instancias terri- toriales para su gestión, no afectó la relación entre los pueblos, cuestión que explica en los casos estudiados aquí la diversidad de los ejes de la estructura territorial y urbana, así como la independencia de los pueblos de la adminis- tración urbana y la poca atención de ésta hacia los mismos.
La existencia de una continuidad territorial a través del tiempo en el Distrito Federal es un supuesto cuestionado en este trabajo. Las delimitaciones territoria- les administrativas en el Distrito Federal son relativamente recientes. Los límites del Distrito Federal quedaron conformados prácticamente al iniciar el siglo xx, y su organización y delimitación territorial interna, que pasa de prefecturas, muni- cipalidades a delegaciones, se definió hasta la década de los cuarenta. Mientras esto sucedió hubo desde el siglo XK una cantidad importante de cambios en las definiciones territoriales. Esto plantea preguntas en torno a la forma en que se negocian los territorios del Estado de México y del Distrito Federal, y la pérdida
de territorios de municipios como el de Tlalnepantla, que queda dividido en dos zonas separadas (que en la actualidad se presentan como dos áreas diferentes con serios problemas de gestión urbana). Los cambios de adscripción de los pueblos, del Estado de México al Distrito Federal, de diferentes municipalidades y delega- ciones es otro elemento que podría explicar los conflictos de linderos entre los pueblos. Lo que llama la atención es que dentro de los pueblos, todos estos cam- bios administrativos no tuvieron efectos, tal parece que el proceso de formación de un nuevo gobierno local no incidió en su organización social y política interna. Esto sólo puede conocerse a partir del estudio de casos que aborden esta cuestión. De todo esto, lo que es importante puntualizar es que la conformación territorial administrativa del Distrito Federal no contribuyó a integrar a los pueblos en la nueva estructura del poblamiento urbano.
Si bien en este trabajo no se profundizó mucho en el proceso agrario y su relación con los pueblos y su urbanización, sí se pudo identificar que el reparto agrario tampoco tiene relación con la división territorial. La lógica del proceso agra- rio, de las relaciones entre diferentes pueblos son totalmente ajenas a la orga- nización territorial del Distrito Federal. Estos elementos también forman parte de la compleja problemática en la que ejidatarios, pueblos y población relaciona- da con ellos se conforman como actores activos de la vida urbana.
Finalmente, una de las reflexiones más importantes derivadas de este trabajo es la diversidad existente entre los pueblos urbanos del Distrito Fe- deral. Si bien parece que una gran parte de los pueblos que existen en este territorio tiene antecedentes coloniales, algunos fueron creados directamen- te por diferentes autoridades, como los casos de Santa Fe en Cuajimalpa y de Guadalupe en Gustavo A. Madero, también hay pueblos que se crean en el siglo XIX con una lógica totalmente distinta a la colonial, como San Juan de Aragón también en la Gustavo a Madero. Aunque parecen casos aislados es importante considerar la diversidad interna de los pueblos si en algún estu- dio se quisiera profundizar en sus aspectos territoriales.
Una de las cuestiones finales que hay que plantear para terminar este trabajo, es que sin duda los pueblos en su relación con el proceso de urbani- zación han presentado efectos diferenciados y en muchos casos problemáti- cos. Gran parte de sus tierras han sido ocupadas por colonias populares y unidades habitacionales, tal parece que la urbanización tomó sus tierras y ellas se poblaron con grupos de bajos recursos económicos, y con serios proble- mas de equipamiento y servicios urbanos. Lo que llama la atención es que esto no subsumió su estructura, de hecho mantienen su "identidad territo- rial" ya que se identifican con una traza urbana distinta a las colonias urba- nas y con prácticas sociales que se han recreado a través del tiempo.
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