funcionamiento (1874-1885).
Razones para una Restauración.
Los fundamentos de la Restauración están profundamente ligados al período inmediatamente anterior, el Sexenio Revolucionario. España había pasado por muchos vaivenes políticos, todos ellos con finales desgraciados:
• Guerra carlista en el Norte
• Levantamiento cantonal en Levante y en el Sur
• Insurrección de las colonias
• Problemas con el ejército, la Iglesia, y en el campo y las ciudades
Había ya muchos grupos sociales que añoraban una estabilidad, y aflora la mentalidad conservadora. La iglesia apoyaba a los contrarrevolucionarios y el Ejército deseaba un régimen estable, porque los experimentos revolucionarios ya habían ido demasiado lejos. Existía también el miedo a que llegasen a España corrientes externas como el socialismo, la Comuna o la Internacional. Incluso los progresistas que habían apoyado la transformación del gobierno y de la sociedad, reconocían que no se habían cumplido sus expectativas. En ese ambiente se hace posible la propuesta de Cánovas, que cuenta con distintos apoyos:
1. El partido alfonsino, que pretende restaurar la Monarquía, pero con unos nuevos presupuestos. Alfonso, hijo de Isabel II, sería el rey propuesto; de
formación liberal conservadora, capaz de convivir con las tendencias progresistas y republicanas, siempre que éstas se atuvieran a las reglas del juego. Debía de nacer la nueva monarquía dentro de un sistema parlamentario, basado en la alternancia de partidos en el poder. El líder del partido era el propio Antonio Cánovas del Castillo. Sus ideas se basaban en un modelo de sociedad que defendiera el orden, la seguridad y la propiedad. El programa político alfonsino se reflejó en el Manifiesto de Sandhurst y fue dado a conocer por el propio príncipe el 1 de diciembre de 1874, desde esta Academia Militar donde cursaba estudios; aunque el texto estaba realmente redactado por Cánovas. Lo que se pretendía era conseguir adeptos a la causa alfonsina. Se explicaba que la pretensión era llenar con la legitimidad dinástica el vacío político y jurídico que había desde el Sexenio; y el futuro rey hacía hincapié en que no habría ninguna tutela por parte de su madre, la reina Isabel. Se presentaba una propuesta integradora, en donde había cabida para todas las opciones que aceptasen las normas del régimen político. La soberanía sería compartida por el rey y las cortes, y se inspiraba en el catolicismo y el liberalismo, aunque habría tolerancia en cuestiones religiosas.
2. Círculos coloniales; grupos de la burguesía que tenían intereses en Ultramar y estaban inquietos ante los proyectos antiesclavistas y las reformas del Sexenio. Los principales apoyos venían de la burguesía catalana y valenciana, y también una parte del Ejército que estaban descontentos con la política débil que se hacía en Cuba.
3. El ejército fue otro de los grandes apoyos, sobre todo los oficiales a los que el general Serrano había dado el mando militar en la lucha contra el
carlismo. Estaban todos bastante vinculados al grado de los círculos coloniales, como ya se ha resaltado.
¿Hubo una implicación militar en los orígenes de la Restauración? La mayoría de autores destacan que aunque Cánovas no descartó del todo esta posibilidad, e incluso hizo planes en este sentido, prefería que se hiciera mediante una proclamación en las Cortes. Aún así, quería asegurarse el apoyo del Ejército, aunque temía que los militares más reaccionarios se hicieran con el control de la situación, e incluso pudiesen alterar el curso de los acontecimientos. Recelaba de los sectores del Ejército afectos a los antiguos moderados. Desde que recibe en 1873 el encargo de Isabel II de dirigir el partido alfonsino, piensa Cánovas en la posibilidad del pronunciamiento militar, e incluso se lo llega a plantear al general Manuel de la Concha, aunque la muerte de éste hace imposible cualquier plan. A principios de noviembre de 1874 Cánovas se reúne con los principales militares alfonsinos en la casa del conde de Cheste; y un mes después había ya más de veinte generales afectos de las principales guarniciones. Sólo faltaba que Cánovas se decidiera por el procedimiento más adecuado. Quizá los más activos para el cambio fuesen los alfonsinos valencianos, que además gozaban de un capital para ello, y Martínez Campos era proclive a la sublevación. De hecho el día 28 de diciembre marcha sobre Sagunto al frente de las tropas sublevadas y proclama rey de España a Alfonso de Borbón, dando cuenta luego al general Jovellar, jefe del Ejército del centro, quien decide secundar el levantamiento y toma el mando. En Madrid Primo de Rivera también apoyaba la sublevación, al igual que el Ejército del Norte. Cánovas entiende que el proceso está ya fuera de su control, y teme que grupos ajenos tomen demasiado protagonismo; por lo cual se distancia de las acciones de los militares. Deja claro que su deseo era traer la monarquía por medios pacíficos. Califica lo ocurrido de una “botaratada” y se reafirma como un político contrario a los pronunciamientos militares. Pero Martínez Campos y los demás generales le sorprenden poniéndose bajo sus órdenes. Serrano decide no
presentar resistencia y abandonar el poder. Cánovas queda al frente con la tarea de formar gobierno.
El proyecto político de Cánovas.
Había nacido Cánovas en Málaga en 1828, en una familia de clase media. Estudia Periodismo, Derecho y Humanidades, y se traslada pronto a Madrid para tomar posesión de un empleo en la compañía de Ferrocarriles. Se afilia al Partido Moderado y más tarde a la Unión Liberal, y participa en la revolución de 1854 que había acaudillado O`Donnell, que fue su protector político. Llegó a ser ministro de la Gobernación y cuando estalla la revolución de 1868, se aparta de la vida pública, aunque luego la reina Isabel le llamaría desde su destierro en Paris, para que preparase la Restauración. Estaba influido por las dos grandes corrientes conservadoras del momento: el doctrinarismo francés y las ideas del británico Edmund Burke. Había estudiado la época de los Austrias y de ahí nacen sus ideas sobre la grandeza de España. Siempre quiso conjugar la Historia con la Política, y creía firmemente en la separación de poderes, como garantía de los derechos individuales y del estado liberal. Era conservador en la manera de ver la vida, pero prudente en muchas cuestiones sociales y religiosas; y siempre manifestó independencia respecto de la Iglesia Católica. González Cuevas le describe como conservador en lo ideológico, en lo político y en lo social, pero también tolerante y respetuoso con quienes no pensaban como él. Su proyecto político promulgaba un régimen liberal, estable y conciliador, que permitiera resolver problemas e impulsar un crecimiento económico. Consideraba unos presupuestos básicos para conseguir lo que se había propuesto:
1. monarquía constitucional y parlamentaria, con el rey como eje de todo el sistema
2. una constitución abierta y tolerante
3. un parlamento representativo, donde tuvieran cabida los distintos grupos, siempre que aceptasen las reglas del juego.
4. un poder civil respaldado por partidos políticos sólidos y capaces de alternarse en el poder.
5. fin de los pronunciamientos militares como forma de cambiar de gobierno. Para ello el rey sería el jefe supremo del Ejército.
Cuatro aspectos fueron los pilares básicos fundamentales para que el sistema funcionase:
1) la creación de dos grandes partidos que se alternaron en el poder, que no fueron otros que el conservador de Antonio Cánovas del Castillo, y el liberal de Mateo Práxedes Sagasta. Aunque cada uno de ellos tenía procedencias distintas; el primero venía de la Unión Liberal, y el segundo del Partido Demócrata, ambos defendían unas reglas comunes, aún dentro de propuestas diferentes.
2) Existía una elite de dirigentes unidos en una misma red de intereses. 3) Se pactó entre las distintas fuerzas políticas un pacto de gobierno
4) Se utilizó una estructura caciquil para lograr, a nivel local, conseguir los votos deseados.
Los dos partidos principales estaban de acuerdo con el sufragio restringido, y los controlaban notables salidos de la revolución liberal del siglo XVIII, y elementos de las clases medias. Su base electoral era bastante estable y sólo incluía a una pequeña, aunque influyente, parte de la población. Había una especial vinculación entre la clase política y los más poderosos de la sociedad, según se refleja en la obra de Varela Ortega, Los amigos políticos. Muchos de los políticos pertenecían a la clase media que había mejorado
socialmente; pero detrás estaba la elite del poder; miembros de la Iglesia, del Ejército, burgueses y dueños de periódicos. La vinculación entre las decisiones de los gobernantes y los intereses de la oligarquía social hace que Tuñón de Lara hable de bloques de poder. Por eso puede afirmar que el poder político de la Restauración descansa en la intangibilidad de la propiedad agraria, libertad industrial y mantenimiento del régimen colonial. Aunque otros autores, como Varela ortega, observan diferencias entre el comportamiento de los políticos y los intereses de los círculos económicos, aunque otros autores abundan también en apuntar que no debemos olvidar el peso que en las decisiones de política arancelaria tuvo el contexto internacional y la red de tratados de comercio.
Cuando se inicia la Restauración todos los partidos políticos estaban de acuerdo en que faltaba un electorado independiente, porque la sociedad civil carecía de peso político. Los resultados de las urnas no se correspondían con la libre decisión de los votantes, y en realidad era el gobierno, junto con los responsables de los partidos y los notables rurales o provinciales quienes diseñaban los resultados. El rey nombraba jefe de gobierno según el consenso de las fuerzas políticas, que pactaban la alternancia en el poder. A pesar de la irregularidad del sistema, ni Alfonso XII ni su esposa María Cristina cuando fue regente, nombraron jefe de gobierno de manera arbitraria, sino que siempre respetaron el pacto entre partidos. Señala Carlos Dardé que Cánovas lamentaba la falta de un electorado independiente, pero también tenía plena consciencia de que así era más sencillo el ejercicio del poder. Para él la legitimidad del poder no consiste tanto en que se traduzcan fielmente los deseos de los electores como que el sistema funcione de manera correcta. Una figura esencial en este engranaje es la del cacique local o regional, que controlaba el comportamiento de su circunscripción. La existencia de los caciques ha de
entenderse en el contexto de la España del siglo XIX, que era en su mayoría rural y estaba poco preparada para la política; sobre todo porque había muchas zonas rurales que vivían completamente aisladas. La función del cacique era dirigir el voto de la población, que carecía de una idea clara sobre las diferencias entre los distintos partidos; y a cambio de los votos, el cacique distribuía favores. Los políticos nacionales, a la hora de diseñar los resultados de las elecciones, debían asegurar una mayoría suficiente que asegurase el gobierno, sino también satisfacer las necesidades de los partidos de la oposición. Este proceso, de todos modos, se fue transformando a lo largo de la Restauración; porque la evolución económica y cultural trajo consigo un índice más elevado de información y de voluntad participativa; sobre todo en los núcleos urbanos e industriales. Cada vez en mayor medida, los partidos tuvieron que buscar otros medios para lograr los votos deseados y el sistema parlamentario dejó de ser una estructura ficticia.
Balance.- Casi todo el mundo está de acuerdo en que Cánovas era un hombre moderado y conciliador, y se le ha tildado de hombre de estado realista y pragmático; pero también ha habido autores que han considerado que implantó un régimen demasiado cerrado y autoritario, haciendo especial hincapié en el fraude electoral, o en el desequilibrio entre los distintos poderes. Es decir, que el régimen era estable y liberal, pero no democrático. De todos modos, resolvió muchos de los problemas de España y la dotó de una constitución abierta y de larga duración. Aunque consiguió la pacificación después de las guerras carlistas y el fin de la guerra colonial de 1878, permitió el caciquismo y la desvirtuación electoral para conseguir sus fines de gobierno. Apoyó a unos sectores muy restringidos y careció de un espíritu verdaderamente reformista. Dotó al ejecutivo de excesivo poder.
Pero a pesar de todo, la Restauración tuvo algunas consecuencias buenas para España.
• Se sentaron las bases de un estado liberal.
• Se instrumentalizó el pacto y el diálogo y se relegó a solución armada a un segundo término.
• Se aprobaron grandes leyes que ayudaron a consolidar el estado de Derecho
• Se reestructuró la administración y la Justicia. • Se incorporó el sufragio universal masculino
• Se crearon estructuras básicas para intentar superar el atraso industrial de España.
• Se forjó una nueva sociedad civil y profesional, con las clases medias como nervio central de la sociedad.
• Crecieron las grandes ciudades y los servicios y el mundo cultural tuvo una evolución positiva.
Es verdad que también hubo problemas, uno de los más graves la pérdida de las colonias; pero en líneas generales la mayoría de los contratiempos ocurrieron debido a la situación de toda Europa, a la que España no podía ser ajena. Quizá lo más grave fue que no se evolucionó hacia un sistema constitucional y parlamentario verdaderamente democrático, debido sobre todo a los impedimentos de la oligarquía gobernante.
Los gobiernos conservadores. 1875-1880
Este primer período de la Restauración estuvo en manos de los conservadores, aunque no siempre con Canovas al frente del gobierno. Podemos hacer una sencilla división:
a. De enero a septiembre de 1875 es el primer gobierno de Cánovas
b. De septiembre a diciembre de 1875 gobierna Jovellar; porque debiendo convocar elecciones con sufragio universal masculino, prefirió que fuese otro quien lo hiciese. En el fondo, a él no le agradaba esta fórmula.
c. Del 3 de diciembre de 1875 hasta marzo de 1879 es el segundo gobierno presidido por Cánovas.
d. Desde marzo a diciembre de 1879 toma la presidencia Martínez Campos, para intentar poner en práctica los términos de la Paz de Zanjón, firmada en Cuba.
e. Hasta febrero de 1881 es el tercer gobierno de Cánovas.
Pero en realidad el verdadero líder del partido conservador siempre fue Cánovas y nadie más. El partido provenía de la fusión del Partido Moderado y de la Unión Liberal. Sus objetivos se reflejaron en el llamado “Discurso de los Notables”, que se difundió el 9 de enero de 1876, donde expresaban sus propósitos de afianzar las conquistas del mundo moderno para España, defender el orden público y social y asegurar una convivencia en paz de todos los españoles. Pero en el partido no había unanimidad, sino que se alineaban diferentes opciones, y en los primeros tiempos Cánovas tiene que luchar con los más conservadores, que pretenden restituir la constitución de 1845, prohibir todo culto no católico y que vuelva a
España Isabel II. Solo hace algunas concesiones, como abolir el matrimonio civil o cerrar algunos templos y escuelas protestantes. Pero deseaba una nueva constitución y logra el apoyo del grupo de Manuel Alonso Martínez, escindido del grupo de Sagasta. Los moderados fueron quedando aislados del poder. El 31 de diciembre de 1874 se constituyó un Ministerio de Regencia, presidido por Cánovas. A Martínez Cánovas, que había hecho el pronunciamiento militar se le nombra capitán general de Cataluña, pero no tiene cargo alguno en el Ejecutivo. En enero de 1875, cuando llega Alfonso XII a Barcelona, confirma mediante un Real Decreto todos los nombramientos hechos por Cánovas. Se trata de que el rey sea la pieza clave de todo el régimen y se le nombra jefe del Ejército, que quedará supeditado a su autoridad. Se nombran representantes del nuevo gobierno en todo el país ys e trata de aunar el texto legal de 1845 con el de la constitución de 1869. en el calendario político hay varias fases:
1) En mayo de 1875 se convoca una asamblea de antiguos senadores y diputados monárquicos para que elaboren un texto constitucional. Alonso Martínez es el presidente y se trata de hacer un texto inspirado en la idea del consenso.
2) Se convocan elecciones generales para elegir unas cortes constituyentes, con el fin de aprobar luego la constitución. La fórmula es el sufragio universal, y por eso Canovas se desliga del gobierno, porque en el fondo no le gusta este sistema, y toma las riendas del gobierno Jovellar, aunque por poco tiempo. Las elecciones se convocan mediante sufragio universal; pero se hace especificando que es con carácter excepcional.
3) Romero Robledo, ministro de la Gobernación, reconduce el resultado de las elecciones hacia la posición más conveniente.
4) El partido conservador obtiene una amplia mayoría, a pesar del alto grado de abstención.
5) Una vez constituidas las cortes, se aprueba la constitución, que entra en vigor el 2 de julio de 1876.
La constitución de 1876 era un texto flexible, que podía tener distintas lecturas en aquellos puntos de mayor conflicto, porque aspiraba a convertirse en un marco legal estable y duradero. Manuel Alonso Martínez fue su autor, aunque siguiendo las ideas de Cánovas. Hay influencias en ella de la constitución de 1837, de la de 1845 y de la de 1856 y 1869. Era bastante corta, con tan solo 89 artículos y con unos aspectos destacables:
1. estado unitario y centralista, con separación de poderes
2. soberanía compartida entre las cortes y el rey, aunque éste se convertía en el eje principal del régimen; pues legislaba al lado de las cortes, promulgaba y sancionaba leyes; y nombraba al jefe de gobierno, ministros y funcionarios públicos. Tenía el mando de las FFAA.
3. las cortes eran bicamerales: el senado representaba a las distintas fuerzas sociales, con carácter un tanto elitista, y el congreso representaba más los intereses generales. No había criterio fijo para elegir a los diputados, se dejaba la decisión al partido en el gobierno.
4. el jefe de gobierno debía contar con el apoyo del rey, de las cortes y de su partido.
5. todo partido o asociación que no respetase el marco legal, quedaba fuera de juego
6. estado aconfesional; aunque la religión católica se proclamaba como la oficial; pero reconociendo la libertad de culto en el ámbito privado.
Una de las medidas más significativas fue la aprobación de una ley electoral para elegir diputados a cortes; se derogaba el sufragio universal masculino de 1868 y se restringía el derecho al voto a los mayores de 25 años que tuviesen un mínimo de
estudios y una renta mínima de contribución al Tesoro Público. Los ayuntamientos eran los responsables de elaborar el censo electoral, y los alcaldes presidían las mesas de votación. Así se reforzaba el control sobre los resultados. Esto era abrir la puerta a la falsificación y al fraude.
Otro aspecto a tener en cuanta fue la reforma educativa. En 1876 el marqués de Fomento, marqués de Orovio, impulsó un decreto cuestionando la enseñanza impartida por profesores del estado, por ser poco adecuadas a la moral católica. Anuló la libertad de cátedra y separó de la docencia a algunos profesores, en el nivel universitario y en el de enseñanza secundaria. Muchos de los que fueron apartados, crearían más tarde la Institución Libre de Enseñanza. Algunos estudiosos opinan que el decreto Orovio no es más que una maniobra de los moderados para aminorar la apertura canovista hacia unionistas y constitucionalistas. Cánovas era contrario al decreto, pero tuvo que permitirlo para